El nombre de la ciudad se debe a los arcos que engarzan la fascinante arquitectura urbana, en un entresijo de calles recoletas y empinadas que se conjuga con amplios y luminosos espacios El recorrido histórico de Arcos de la Frontera se inicia en fechas antiguas que colocan sus Albores en la Edad de Bronce, como certifican los hallazgos arqueológicos a los que acompaña una interesante colección de vestigios visigodos, romanos y árabes. La ciudad fue fundada por el rey Brigo, recibiendo el nombre de Arcobrigan. Acogió civilizaciones como las de tartesios, fenicios y cartagineses. Los árabes la bautizaron con el nombre de Medina Ar-kosch, siendo en esta época fortaleza de un reino de taifas. Fernando III la conquistó, aunque volvió a dominio de los árabes. En el año 1264 Alfonso X expulsa definitivamente a los musulmanes que hasta entonces habían permanecido en ella y la repuebla con cristianos. En el siglo XV fue concedido el condado a Pedro Ponce de León, pasando posteriormente a la casa de Osuna.