El pasado de Ubrique podría remontarse a la etapa ibera y fenicia, como muestran los restos encontrados cerca de la ciudad llamada Ocurris, que fue también un importante enclave militar romano. Los musulmanes construyeron junto a esta ciudad una fortaleza llamada Cardala, que se conoce hoy como el Castillo de Fátima. En 1485, Rodrigo Ponce de León, Duque de Arcos conquista la ciudad en nombre de los Reyes Católicos, pasando en 1490 a pertenecer a la casa de Arcos junto con el resto de las villas de la Serranía de Villaluenga. En el siglo XVIII se instalan las primeras fábricas de piel que mantienen la tradición de la artesanía marroquinera de origen musulmán. Padece una fuerte epidemia de cólera en el siglo XIX, que junto a las invasiones por parte de los franceses produce la destrucción de la ciudad. Posteriormente aparece el bandolerismo y las sociedades secretas. La ciudad se recupera en el siglo XX, creándose numerosas fábricas dedicadas al trabajo de la piel que hoy están en pleno auge y forman el primer sustento de la economía de Ubrique.