Juviles tiene su origen en los primeros años de la dominación musulmana, como demuestra la fortaleza que aquí se construyó en el siglo VIII y que tuvo singular importancia en los siguientes, dada su posición estratégica y porque servía como refugio a los vecinos de poblaciones vecinas cuando había peligro de guerra o escaramuzas. Abderramán III la conquistó en el año 913 y durante la campaña de Granada adquirió especial protagonismo pues opuso férrea resistencia hasta el punto de que Fernando el Católico mandó que la destruyeran para evitar alzamientos posteriores. Juviles llegó a ser cabeza de la Tahá de su nombre que englobaba a doce lugares y veintitrés anejos. Prestó su decidido apoyo al caudillo Abén Humeya durante la rebelión morisca y pagó duramente las consecuencias. Una vez expulsados los moricos tras la victoria militar de Juan de Austria, a finales del siglo XVI, fue repoblado el lugar, como toda la comarca, con cristianos viejos procedentes principalmente de Castilla.