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PESCADOR
Pescador que estás sentado,
sobre los riscos salientes,
allá en el horizonte.
Quieto, inmóvil,
en silencio...
Arqueado sobre la caña,
los ojos perdidos en el espacio,
abrumado por la espera
de lo que quizá
nunca llegará.
Con tus arreos a un lado,
¿cuánto pescaste, cinco, diez
o ninguno?.
No importa, tú sigues ahí
esperando, esperando.
Pescador, compañero de la vida,
tal vez algún día,
quizá más temprano que tarde,
nos llegue lo que tanto
esperamos, y
entonces,
felices, contentos,
podremos volver a casa.
E. G. (año 1986)
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GRACIAS A LA VIDA.
Gracias a la vida
que me ha dado tanto,
me dio dos luceros
que cuando los abro
perfecto distingo
lo negro del blanco
y en el alto cielo
su fondo estrellado
y en las multitudes
al hombre que yo amo.
Gracias a la vida
que me ha dado tanto,
me ha dado el sonido
y el abecedario
con él las palabras
que pienso y declaro
madre, amigo, hermano
y luz alumbrando
la ruta del alma
del que estoy amando.
Gracias a la vida
que me ha dado tanto,
me ha dado la marcha
de mis pies cansados
con ellos anduve
ciudades y charcos
playas y desiertos
montañas y llanos
y la casa tuya
tu calle y tu patio.
Gracias a la vida
que me ha dado tanto,
me dio el corazón
que agita su marco
cuando miro al fruto
del cerebro humano
cuando miro al bueno
tan lejos del malo
cuando miro al fondo
de tus ojos claros.
Gracias a la vida
que me ha dado tanto,
me ha dado la risa
y me ha dado el llanto
así yo distingo
dicha de quebranto
los dos materiales
que forman mi canto
y el canto de ustedes
que es el mismo canto
y el canto de todos
que es mi propio canto
¡Gracias a la vida!
¡Gracias a la vida!
¡Gracias a la vida!
¡Gracias a la vida!
Mercedes Sosa.
(esta canción la escribió Violeta Parra)
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Ya les he hablado alguna vez de Leonardo Boff, uno de los mayores exponentes de la llamada Teología de la Liberación. Teología que revolucionó, en los años 80, los corazones y las conciencias de los cristianos de toda América Latina y de otros sitios del mundo. Hoy lo traigo aquí (a Leonardo Boff) porque en cierta ocasión mantuvo un breve diálogo con el Dalay Lama. El encuentro es relatado por el propio Leonardo Boff. Y es tan instructivo y da lugar a tanta reflexión que he querido compartirlo con ustedes, amigos.
Leonardo le preguntó, con cierta malicia, al Dalay:
-- Santidad, ¿cuál es la mejor religión?
El Dalay Lama hizo una paqueña pausa, sonrió, y miró fijamente a los ojos de Boff.
-- La mejor religión es la que te aproxima más a Dios, al infinito. Es aquella que te hace mejor.
Para salir de la perplejidad delante de tan sabia respuesta, Leonardo le preguntó:
-- ¿Qué es lo que me hace mejor?.
El Dalay contestó:
-- Aquello que te hace más compasivo, más sensible, más desapegado, más amoroso, más humanitario, más responsable, más ético... La religión que consiga hacer eso de tí es la mejor religión.
Leonardo nos cuenta: --Callé, maravillado, y hasta el día de hoy estoy rumiando su respuesta sabia e irrefutable.
No me interesa amigo tu religión o si tienes o no tienes religión. Lo que realmente me importa es tu conducta delante de tu semejante, de tu familia, de tu trabajo, de tu comunidad, delante del mundo.
La Ley de Acción y Reacción no es exclusiva de la Física. Es también de las relaciones humanas. Si yo actúo con el bien, recibiré el bien. Si actúo con el mal, recibiré el mal.
Ser feliz no es cuestión de destino. Es cuestión de elección.
Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras.
Cuida tus palabras porque se volverán actos.
Cuida tus actos porque se harán costumbre.
Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter.
Cuida tu carácter porque formará tu destino.
Y tu destino será tu vida.
Buenas noches amigos, que descanseis. E. G.
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