Su escudo de armas contiene numerosos símbolos que enaltecen lo abrupto de la serranía donde se encuentra, mediante una llave que abre una puerta, evocando que Aracena es la 'llave' de la Sierra de Huelva por ese sector; su castillo medieval, una cruceta de los Templarios y una matrona con frutos de la zona, recordando la riqueza agrícola de sus predios (Antequera Luengo, Juan José: 'Símbolos municipales de Aracena (Huelva. Vexilología. Sigilografía. Heráldica'; Sevilla, Facediciones, 2008). La zona de Aracena ha estado habitada desde épocas antiquísimas. Del III milenio a. C. hay restos de talleres líticos en la Cueva de la Umbría. De mediados del II milenio encontramos restos en el poblado del Castañuelo, y también de la cultura céltica que se asientan en la zona en el siglo V a. C.. Por los vestigios hallados sabemos que se dedicaban, además de a labores agrícolas, a la metalurgia. En el siglo I es cuando se asientan los romanos para la explotación de las minas de la zona. Utilizaron un sistema de pequeños núcleos agropecuarios que sustentaban el asentamiento y que serían, probablemente el origen de Aracena y de varias de las poblaciones de la zona. De la dominación musulmana, en que dependió de Niebla y de Sevilla, apenas quedan restos. A finales del siglo XV, es Aracena la entidad más poblada de la provincia de Huelva.
El libro 'Expedientes carcelarios de Aracena (Huelva). Prisión Provincial, 1936-1939' (Facediciones, 2008), de Juan José Antequera Luengo y Juan José Luengo Jiménez, da cuenta de cuantos vecinos sufrieron prisión durante la guerra civil española.