| Historia: |
Joxán, áspero y duro, Hoxen, Oxen y finalmente Ojén, son las transformaciones nominales que ha sufrido la villa, y que denotan su fundación árabe, si bien sus orígenes no se precisan. Sin embargo, los datos concretos que se encuentran en el archivo municipal datan del año 1500. En esta fecha Ojén tenía ciento cuatro vecinos, cien moriscos y cuatro cristianos. Labraban las tierras que llegaban hasta el Mediterráneo, produciendo zaína para el pan, lino, cáñamo y seda. Dominaba el poblado un castillo y abajo se encontraba la iglesia, antes mezquita. Descontentos por los impuestos que anualmente habían de satisfacer, se sublevaron impulsados por el levantamiento de los moriscos de lstán, el 31 de diciembre de 1568. Incendiaron el pueblo, destruyeron la iglesia y el castillo y huyeron. De los cuatro cristianos se sabe que los dos hermanos Ortega fueron muertos. Ojén quedó totalmente desolado, hasta que la llegada de Don Fernando de Solís, unos años después, que reconstruyó el castillo del que había tomado posesión, restauró la iglesia y dispuso la repoblación, aprobándose, en 1600, el Consejo de Población. Fueron enviados veinticuatro vecinos de los que veintiuno eran de Roda, uno de Sevilla, uno de Madrid y uno de Ceuta; entre ellos venían un sacerdote y un sacristán. A cada uno se le daba casa y suerte: reparto proporcional entre los ciudadanos, de las tierras que componían el término. Se les autorizó a cortar madera de madroño para la construcción de viviendas. A cambio tenían que dar un impuesto en especies. Se conservan en el término, las ruinas de dos fortalezas, el castillo de Solís, en la parte más elevada del pueblo y Los Castillejos, lindante con el término de Mijas. En 1807 Ojén fue declarada Villa por Carlos IV, según consta en la Carta Puebla.
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