CALATAYUD - Zaragoza
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CALATAYUD
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Hoteles en Calatayud Vivienda en Zaragoza
Habitantes: 21.905  Altitud: 536 m.  Gentilicio: Bilbilitanos 
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Información general sobre CALATAYUD
Situación:

Está situada a orillas del río Jalón y es la principal localidad en la provincia de Zaragoza, tras la capital y, junto con las tres capitales de provincia, la única localidad aragonesa que supera los 20.000 habitantes (21.905 en 2008).

Monumentos:

Colegiata de Santa María.
Destaca el recinto fortificado de la época árabe (castillo, muralla y puertas). Es del siglo IX, el más antiguo recinto fortificado que se conserva de los árabes en la Península Ibérica. En el siglo VIII existió primero un núcleo defensivo edificado por Ayyub. En el siglo IX se amplió para hacer frente a la familia de los Banu-Casi de Zaragoza que querían apoderarse de la ciudad.
Comprende cinco puntos o castillos, enlazados mediante murallas que bajan a los barrancos y vuelven a subir. En la mayor altura está el Castillo Mayor o de Ayyub y el de Torre Mocha. En las alturas inferiores, Castillo de Doña Martina, Castillo del Reloj, Castillo de la Peña (muy destruido). En el recinto se pueden distinguir distintas partes.

Fiestas:

San Roque, en agosto.

Las fiestas de la VIrgen de la Peña en septiembre.

Historia:

Los primeros habitantes del enclave de Bílbilis son tribus de aborígenes Celtíberos, los lusones, que colaboran con los romanos, lo que propicia el asentamiento de colonos.
Con Augusto el asentamiento recibe el rango de Municipium Augusta Bílbilis, y a la llegada de Tiberio se inauguran construcciones como el templo o el foro. Quedó como legado el gentilicio «bilbilitano».
Con la llegada de los árabes a la Península Ibérica se abre una nueva etapa para los habitantes residentes en las cercanías. En esta época es cuando se produce la construcción del recinto fortificado que dará nombre a la ciudad.
En el siglo X, con Abderramán III, se subleva en Zaragoza la familia de los Tuyibíes; posteriormente Abderramán sitió y tomó Calatayud en 937. En 1031, cuando ya han aparecido en la historia los Reinos de Taifas, Calatayud es una de las principales ciudades del reino taifa de Zaragoza y capital de un distrito, llegó a ser capital de su propia taifa desde 1046 a 1055. Gobernaron los Tuyibí y Hudí, linajes oriundos del Yemen. Es un periodo de gran esplendor cultural.
En 1120 Calatayud es conquistada por Alfonso I el Batallador. Poco después recibe el llamado: "Fuero de Calatayud" y se crea la Comunidad de Calatayud. En esta época la ciudad solo es superada en población e importancia en todo Aragón por Zaragoza.
Durante el siglo XIV la ciudad sufriría un asedio por parte de los ejércitos castellanos en la Guerra de los Dos Pedros, siendo finalmente conquistada con grandes destrozos en 1362, tras la paz de Terrer la entonces villa sería ascendida a la categoría de ciudad.
En el siglo XV se produce unos acontecimientos importantes: la coronación de Fernando II como rey de Aragón en la ciudad en 1461, también se firma la carta de Calatayud entre los Reyes Católicos y Fernando de Guanarteme, por la que los reinos canarios se incorporan a la Corona de Castilla.
Durante el siglo XVI se produce el nacimiento del gentilicio «bilbilitanos» propuesto por Antonio Serón, que acabaría imponiéndose a los usados entonces (Calatayubí o calatayucense).
Durante el siglo XIX, en la Guerra de la Independencia, la ciudad colabora en la defensa de Zaragoza, la ciudad es conquistada por los franceses y reconquistada el 2 de octubre de 1812 por Villacampa, siendo su comarca y la ciudad lugar de acciones del célebre Juan Martín Díez "El empecinado". Es en este siglo cuando tiene lugar el nacimiento de la leyenda de la Dolores y cuando la ciudad se convertiría durante un breve periodo de tiempo en la capital de la cuarta provincia de Aragón. Durante años se mantuvo la reclamación, que finalmente fue enterrada debido a la reiterada oposición de las provincias limítrofes y la de Zaragoza, durante las guerras carlistas seria saqueada en más de una ocasión por el ejército carlista, también aparecen durante este siglo la carretera y el ferrocarril (1826 y 1863 respectivamente) Madrid-Zaragoza y la luz eléctrica en 1892.

Turismo:

LA LEYENDA DE LA DOLORES:
El germen de esta leyenda es una copla anónima, surgida en Calatayud, que impulsada por la labor creativa de dramaturgos, compositores, novelistas, cineastas, escritores, músicos, poetas..., y con la imprescindible colaboración popular, ha pasado de un arroyo minúsculo a un caudaloso río que vuelve a su lugar de origen, Calatayud, para ser patrimonio cultural único y de una magnitud extraordinaria.
La versión más conocida de la leyenda, recoge la ingenuidad de una moza honesta y caritativa, que está empleada como sirvienta en una posada de Calatayud. Había sido seducida en Daroca por un barbero llamado Melchor, quien la abandonó y se fue a Calatayud. La Dolores, que le ama, va en pos de él. Melchor la rechaza y va a casarse con una rica heredera. Dolores busca un hombre que la defienda y vengue su honor mancillado. La pretenden un mercader ricachón, Patricio, y un sargento dicharachero y petulante, Rojas. De ella se enamora locamente el seminarista Lázaro, sobrino de la Gaspara, la posadera. Lázaro sufre cuando requiebran a la Dolores. En la disputa por conseguir su amor, ceden Patricio y Rojas. Y en la lucha final que sostienen Lázaro y Melchor, muere este último, de una puñalada en el corazón.
Este es el argumento ficticio del drama de Feliú y Codina y de la ópera mundialmente famosa de Bretón, que se desarrollan en la antigua "Posada de San Antón", convertida literariamente en "Mesón de la Gaspara" y, desde hace un siglo, conocida como "Mesón de La Dolores". Es un notable palacio del siglo XV -quizás el edificio civil más antiguo de Calatayud-, entre cuyos muros, bajo el arco, el patio empedrado y las galerías voladizas, junto a las rejas de las ventanas y el brocal del pozo, es posible que estuviese La Dolores real; pero, en cualquier caso, entre estas paredes se encierra todo el poder de sugestión, de evocación, de misterio y de fábula capaces de engendrar un mito.

LA REALIDAD DE LA DOLORES:
María de los Dolores Peinador Narvión, nació en Calatayud el 13 de mayo de 1819, recibiendo el bautizo en la parroquia de San Juan el Real. Fueron sus padres Don Blas, un apuesto teniente de los Reales Ejércitos, abogado de la Audiencia y de los Reales Consejos, natural de Rivadavia (Orense); y su madre Doña Delfina Manuela, que pertenecía a una de las más distinguidas familias bilbilitanas.
En 1825, nombraron a D. Blas Alcalde Mayor de Daroca, falleciendo su esposa dos años después en esta ciudad y dejando una cuantiosa herencia a Dolores y a sus dos hermanos, Casiano y Amalia. Don Blas contrajo nuevas nupcias, ejerció durante tres años, a partir de 1832, como Alcalde Mayor de Gerona y, posteriormente, como Juez de Primera Instancia. Al parecer, se desentendió de los hijos de su primer matrimonio; iban pasando los años y se resistía a entregarles la herencia, cuyos bienes administraba.
Dolores, que poseía una excepcional belleza y apostura -alta, rubia, de ojos azules, que atraía por la sugestión de su mirada-, se casó en secreto en la parroquia de San Miguel de los Navarros, en Zaragoza, en 1839, con Esteban Tovar, andaluz, de Jorairatar (Granada), que acababa de dejar el Ejército siendo teniente ayudante del coronel de su Regimiento, quien, por lo visto, sólo pretendía un patrimonio que todavía no estaba en poder de su esposa.
Inmediatamente después de la boda, entabló el matrimonio una interminable sucesión de litigios por la posesión de unos bienes que D. Blas se resistía a soltar. Por fin, la cuantiosa herencia recayó en Dolores y en Tovar, porque sus hermanos les habían vendido su parte.
Desde que se casaron, vivieron en Calatayud hasta mediados del siglo y tuvieron cuatro hijos: Enrique, Amalia, Manuel y Emilia Cruz. Tovar ejerció como secretario del Ayuntamiento y, durante algún tiempo, fue uno de los mayores contribuyentes de la ciudad. Mas no pudieron disfrutar mucho tiempo de la herencia debido a los enormes gastos que les ocasionó el conseguirla y a la afición al juego y a la vida irregular y licenciosa que se atribuye a Tovar -y cabe suponer que algo le ayudaría Dolores en sus dispendios-; tuvieron que ir malvendiendo sus propiedades, cuyo valor podría estimarse en más de seis millones de euros actuales, y se quedaron poco menos que en la miseria.
De gozar de la máxima categoría social, pasaron a verse denigrados e ir en lenguas por culpa de la famosa copla que el pueblo inventó, acaso con motivo de la vida irregular que llevaba Dolores Peinador. Con esta copla anónima, que se expandió por todos los ámbitos, comenzó a forjarse la fama de la Dolores.
Hacia 1850, con el patrimonio muy mermado y no encontrándose a gusto en Calatayud, trasladaron definitivamente su residencia a Madrid. Primero vivieron en la calle de la Ballesta. En 1890, Dolores, ya viuda, vivía en la calle Jardines, 12, con su hijo Esteban, que había nacido en la Villa y Corte en 1857. La última etapa de su vida en Madrid transcurrió en muy especiales circunstancias y abandonada de los suyos.
Dolores falleció el 12 de agosto de 1894, en el Palacio de los Marqueses de Altamira, situado en la calle Flor Alta, 8, y fue enterrada en una tumba de caridad en el Cementerio de la Almudena.
Dolores fue una extraordinaria mujer y, como tal, sujeta a las leyes de la vida, con sus altibajos, con sus grandezas y debilidades. Le tocó vivir en una época conflictiva, llena de rencores colectivos y de intransigencias. Su propia vida estuvo mediatizada por la ambición de un padre y un marido que se disputaron su herencia. Y poco importa, a estas alturas, que diese pie, con mayor o menor fundamento, a que le sacasen la infamante copla de doble sentido.

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