Y volviendo al tema del Monte Naranco quiero decir que
siempre fué muy sugerente para los ovetenses. Hubo hasta
casos curiosos que tienen al Naranco cómo protagonista. Y
concreto.
Donde hoy está el Hotel Regentem en la calle Jovellanos,
existió una tienda de muebles: Muebles Rodriguez.
El dueño de este negocio patrocinó un equipo de futbol que
participó en el antiguo torneo de "barrios", donde la
dirección deportiva estaba a cargo de los hermanos
Tino y Eduardo (Los Gemelos) y lo integraban varios
chavales llenos de ilusion por llegar a ser figuras.
Alguno de ellos, cómo El Pilu, o sea, Lombardia, consiguió
ser titular en el Real Oviedo cómo profesional.
Pero lo que yo queria contar es que este mismo señor,
propietario, cómo digo, de Muebles Rodriguez, era tambien
poseedor de un caballo de pura raza. Una preciosidad de
animal.
Y un buen dia desafió a otro ovetense que disponia de un
coche deportivo muy aparente y muy moderno, desafió digo,
a que su caballo llegaba primero que el coche a lo alto
del Monte Naranco.
Se celebró la carrera, fué una jornada de gran expectación
en Oviedo por este reto, y el caballo tuvo que retierarse
mucho antes de llegar al principio del Monte Naranco. Ganó,
cómo era de esperar, el coche deportivo.
Son anécdotas que definen el altruismo que en aquellos
tiempos existia en nuestra querida ciudad, y lo traigo
aquí cómo homenaje a ése querido Monte del Naranco que
tantos momentos gratos aportó a nuestras vidas.
Un abrazo, Manolo