Hola Delfín y gracias Elena: Ya había perdido las esperanzas de encontrarte después de tanto tiempo, y esta tarde, antes de iniciar mis vacaciones, comencé a revisar mi correo y encontre la buena noticia. Quizá hoy no sea un buen día para explayarme, porque dentro de cinco horas salgo para Brasil con mi familia, pero a mi vuelta te contaré que fue de mi vida en estos 40 años, y tu me contarás de la tuya. Quiero que sepas que nunca olvidé la amable hospitalidad que me brindaste en tu casa, tu y toda tu familia, ni el baile al que me llevaste en pleno invierno, con mi traje casi veraniego, ni el brasero que colocaron en mi cama, debajo de las sábanas, para que durmiera tan plácidamente. Un fuerte abrazo, y ya nos contaremos más. Serafín Santos.