| Situación: |
En el suroeste de la provincia de Cuenca.
18 kilómetros al norte de Belmonte por la carretera regional CM-3011.
42 kilómetros al sur de Tarancón, dejando la Autovía de Valencia en Villarrubio.
A 104 kilómetros de la capital conquense por Saelices y Carrascosa.
A 120 kilómetros de la capital de España.
A 600 kilómetros aproximadamente de Barcelona y a 300 kilómetros aproximadamente de Valencia |
| Ayuntamiento: |
Plaza Mayor s/n
Tresjuncos.
Código Postal 16422
(Cuenca)
Teléfono: 969 12 24 01 |
| Monumentos: |
El Pilar.
Pozo de Liceras.
Pozo Lairón.
Pozo de Triana.
El Pocillo.
Ermita de la Atalaya (ruinas siglos XII y XIII).
Iglesia de Santo Domingo de Silos (siglos XVI y XVIII). |
| Fiestas: |
Fiestas del Cristo del Pozo: Primer Domingo de Mayo.
Fiesta de la Virgen de la Atalaya: Último Sábado de Mayo.
Fiestas patronales: 7 Agosto (San Cayetano). |
Turismo:
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Casa rural a 20Km.
En el pueblo se alquilan, a muy buen precio, muchas viviendas rurales. También las hay en venta.
Caza menor: perdiz, conejo, liebre, y en menor medida, codorniz, tórtola y paloma torcaz.
Caza mayor: algún que otro jabalí.
Especial relevancia tienen las aves esteparias: avetarda, sisona, chorlito (alcaraván), calandria, chirlero, moñuda, aguilucho cenizo, cernícalo, etc...
Flora: carrasca, maraña, aladierno, espino, enebro, romero, aliaga, romerina, esparto, tomillo, espliego, salvia. Algún roble (quejigo), jazmín, efedra y sabina. Las antaño extensas y frondosas olmedas han desaparecido; quedan algunos chopos.
Deportes: circuito de moto-cross, piscina, polideportivo. Caminos en buen estado para bicicleta de montaña.
Alrededores: Belmonte (Castillo, Colegiata y Palacio del Infante D. J. Manuel), Villaescusa de haro (Capilla de la Asunción, Convento, Palacio Ramírez), Osa de la Vega (Minas romanas en Las Horadás), Puebla de Almenara (Castillo de Almenara), Saelices (ruinas romanas de Segóbriga), Almonacid (La Endiablada), Laguna del Hito y Montalbo (invierno), Uclés (Monasterio de la Orden de Santiago, Castillo, Fuente). |
| Costumbres: |
El Jueves Lardero (del latín "lardum": tocino) da comienzo a la Cuaresma, de ahí su nombre: consistía en hacer hambre caminando para después darse un atracón de carne, chorizos, tocino, etc, antes del periodo de privación. En todo Jueves Lardero que se precie no pueden faltar las "hojuelas" (llamadas "tortas" en otros lares manchegos) para merendar, que algunos acompañaban con chocolate. Precede o se asocia con el Carnaval, fiesta que también se relaciona con los excesos previos a la Cuaresma.
Aunque no parece remontarse mucho más allá de mediados del siglo XIX, LA DANZA es uno de los principales valores etnográficos de Tresjuncos. Sobria, pero no carente de vistosidad; ruda y agraria, pero a la vez refinada y pulcra. Bailes como El Arado, Las Cintas, Jotas, etc, resumen el ser y el sentir del espíritu castellano-manchego.
Los Mayos, tiene un origen remoto y esconden una celebración pagana. Son característicos de regiones del interior en las que la primavera llega tarde. Representan el culto a la primavera; a la fertilidad y fecundidad de los campos y las mujeres tresjunqueñas. Son un canto a la belleza natural y a la explosión de la vida.
Las Luminarias o también "Iluminarias" (término aceptado por la RAE), son hogueras de invierno que simbolizan el fin del ciclo agrario y el comienzo del nuevo ciclo del cereal. Significan la renovación, la eliminación del desecho, la pureza. Para la Purísima el que no había sembrado el cereal, ya estaba a punto de terminar.
La Matanza no difiere mucho de las modalidades descritas para el resto de España. Tan sólo decir que antiguamente, en algunas casas, el gorrino se chuscarraba quemando aliagas. Los perniles de antaño eran adobados con pimentón, curados en la cámara (invierno) y conservados en cueva (verano).
Job |
| Historia: |
En la vega alta del Toconar se han encontrado restos de herramientas neolíticas. El cerro sobre el cual asienta está habitado al menos desde la Edad del Bronce Ubicado en los confines de la Carpetania, junto a Celtiberia, fue dominado por los romanos durante las campañas de Gracco (179 a.C. ) Bajo la influencia de Segóbriga, gozó del privilegio de ser municipio romano, con el nombre de Triunchenses, tal vez por haberse constituído en época del triunvirato.
En su término existió una importante villa romana (gran explotación agro-pecuaria)en la cual aparecieron suntuosos mosaicos. Durante la edad media, la basílica de dicha villa fue centro de culto cristiano, bajo la advocación de San Benito.
La población de Tresjuncos se mantuvo hasta la ocupación musulmana, abriéndose entonces un paréntesis histórico. El Cerro de La Atalaya sirvió de puesto de vigilancia y lugar de reunión para los cristianos de de la comarca (mozárabes), durante el dominio árabe.
Reconquistado con Alarcón a finales del siglo XII fue aldea de esta villa hasta ser incorporado en el siglo XV al Marquesado de Villena, desplazándose su jurisdicción a Belmonte. Hasta 1639 no adquirió el privilegio de villa, independiente de la de Belmonte.
A finales del siglo XVIII más del 70 % del término eran montes de carrasca, roble (gallugar), y pino piñonero. Sólo se cultivaba la vega y las tierras ribereñas de algunos arroyos. En esta misma época, además de cereales, vid y olivo, se sembraban en abundancia alazor, garbanzos, almortas (titos) y azafrán. Predominaban las mulas, aunque había todavía bueyes para la labranza. El ganado era predominantemente ovino. Había más de 250 colmenas.
Fue patrona de la villa, la Virgen de la Atalaya, hasta el último tercio del siglo XIX La guerra de independencia contra los Franceses puso fin a la fiesta y la romería.
Tresjuncos vio nacer al célebre bandolero "Paquillo", y a su hijo "Pepe" San Nicolás, que pusieron en jaque a la mismísima reina Isabel II a quien finalmente rindieron pleitesía a cambio de la cesión de unas fincas.
A principios del siglo XX un vecino de Tresjuncos apodado el "Cepa", desapareció, dando lugar a uno de los errores más dramáticos de la historia judicial española. No nos sintamos culpables y olvidemos complejos, pues el único responsable fue un sistema político corrompido por el caciquismo oligarca.
La Guerra Civil no produjo víctimas civiles en Tresjuncos, aunque sí militares en algunos frentes (Brunete, Teruel, etc .) La población se mantuvo en la retaguardia y gozó de relativa paz. El patrimonio artístico de la parroquia sufrió graves e irreparables daños.
Durante el franquismo, a pesar de las limitaciones de todo tipo, Tresjuncos tuvo una época dorada; la humilde belleza de su arquitectura recibió numerosos galardones. Se convirtió en una potencia futbolística y musical. "Lunes" inmortalizó muchos de estos eventos, convirtiéndose algunas de sus fotos en verdaderos mitos.
A partir de los 60, la población experimentó un rápido y escalofriante descenso. En pocos años, más de la mitad de la población emigró al litoral industrial, especialmente a Cataluña, concretamente a la comarca del Baix Llobregat.
Hoy Tresjuncos es un típico y tranquilo pueblo de la Meseta, ideal para pasar vacaciones, puentes y fines de semana. Pero no olvidemos que Tresjuncos es un pueblo aún vivo, no sólo un recreo, y necesita que apoyemos a aquellos que trabajan en él y se resisten al abandono: ganaderos, agricultores, mecánicos, panaderos, tenderos, hosteleros, etc... Ser Tresjunqueño no es sólo llevar la pegatina del Cristo del Pozo en la luneta trasera del vehículo, es necesario contribuir económicamente, para que nuestro pueblo recupere ese lustre que le convirtió en el cogollo de la Mancha Alta.
Para más información, enviar correo a la siguiente dirección: job_moya@hotmail.com |