ERMITAS ( Algunas de ellas ya en ruinas )
Ermita de Dios Padre.
Ermita de Santa Quiteria.
Ermita de San Sebastián.
Ermita de San Matías.
Ermita de San Juan.
Ermita de la Virgen del Puerto.
LA IGLESIA.
A la entrada de la magnífica Plaza Mayor de Salmerón destaca el enorme edificio de su iglesia. Construida a lo largo de varios siglos reúne elementos arquitectónicos de distintos estilos, aunque la concepción general del templo es gótica y la construcción principal remonta a los siglos XIV y XV. El edificio está construido con muros de cantería, lo que conocemos como sillares de piedra, en este caso arenisca, como otros templos de la comarca.
En la iglesia se abren tres puertas: La del lado de la epístola, de estilo clasicista, parece posterior a la primitiva planta del edificio y puede remontarse al siglo XVI. De hecho, por ella se accede a un atrio o zaguán desde el que, por una segunda puerta, se entra en el templo.
La puerta del lado del evangelio, que hoy día no se utiliza, es de estilo renacentista y está adornada con dos medallones con bustos de perfil sobre los que figura sombrero y cordón cardenalicio.
La puerta meridional presenta portada de medio punto con dos arquivoltas y bustos de ángeles y santos, identificados como San Pedro, San Pablo, San Juan Bautista y San Bartolomé. Sobre ella se puede ver una cruz, cuyo estado fragmentario impide saber si se trata de cruz de Santiago o de Calatrava, aunque la constancia de que algunos personajes principales de la villa eran caballeros de Santiago. Esta puerta conocida popularmente con el nombre de "puertas antoneras", en otro tiempo era denominada como "puerta de los Apóstoles", según figura en la inscripción de su llave.
En la fachada oriental del templo se sitúa un reloj de sol y en la cabecera o ábside hay dos ventanales góticos (uno de ellos ha estado cegado durante años y el otro, simétrico al anterior, ha sido abierto durante la reciente restauración del templo) y rosetón con filigrana. Bajo este aparece cegada una ventana rectangular sobre la que se puede ver grabado un monograma.
El templo se adornaba hasta el 36 con un buen retablo barroco, como otras muchas iglesias de la zona, pero fue desmontado y sus piezas se perdieron, conservándose sólo un par de fragmentos de columna salomónica.
LA CASA ALBISÚA DE SALMERÓN EN EL VIAJE ALCARREÑO DE CASTELLANOS DE LOSADA.
En la zona meridional de Salmerón, erguido sobre un promontorio que cae sobre la carretera de entrada al pueblo, campea una recia casona de noble planta.
Si nos acercamos al portón pintado de verde, podemos leer en su parte superior la siguiente inscripción: 1850. J. de A. Las iniciales corresponden al constructor y primer dueño de la casa, el vizcaíno Juan de Albisúa, casado con la salmeronense Fernanda Jabalera y Hualde.
LA PLAZA MAYOR.
Recinto soportalado de traza típicamente castellana, que presenta una forma trapezoidal. Su extremo más ancho lo cierra el ábside del majestuoso templo parroquial y en extremo opuesto se abre el noble trazado de la calle mayor, de gran sabor alcarreño. Ambos lados de la plaza son flanqueados por un total de treinta tres arcos, cuya utilidad originaria sería proteger a los viandantes de las inclemencias del tiempo, especialmente a los vendedores que venían a comerciar con sus productos en el pueblo.
Al margen de la iglesia, es el ayuntamiento el edificio más destacable de la Plaza. En origen remonta al siglo XVII, aunque de la primitiva construcción sólo queda un muro de sillares bajo los tres grandes soportales. Insertas en él se encuntran tres inscripciones de la época con arengas moralizantes de carácter popular, como: DICE DIOS NTRO: SEÑOR: EN LA CASA DEL QVE IVRA NO FALTARA DESVENTVRA o LA MALDICIÓN DE LA MADRE, DESTRVYE QUEMA Y ABRASA SV CASA.
Es interesante la mención de las Fiestas de Toros, que hoy día se siguen celebrando en el recinto de la Plaza Mayor en la celebración de la Fiesta Mayor, el Santo Cristo de la Buena Muerte.
El resto de la plaza presenta notables edificios, algunos de ellos nobles casonas de sillares con arcos adovelados. En una de ellas, situada frente al Ayuntamiento, se recuerda la presencia de un escudo heráldico, que fue vendido a un anticuario a finales de los años 60.
Mencionamos el viejo reloj, de entrañable sonido para los salmeronenses. Este fue un regalo que hizo al Ayuntamiento Petra Culebras, potentada local del siglo XIX, según consta en la placa que está situada bajo la esfera.
VIRGEN DEL PUERTO.
A unos dos kilómetros de Salmerón, en la margen izquierda de la carretera que conduce al pueblo desde la capital de la provincia, estuvo en su día situado el hoy desaparecido monasterio de Nuestra Señora del Puerto. En la actualidad sólo la presencia de un pequeño humilladero dedicado a esta advocación de la Virgen recuerda el lugar en el que estuvo enclavado el cenobio. Sin embargo, leyenda oral y antiguos documentos nos hablan de la historia del monasterio, hoy en buena medida olvidada. Una segunda tradición se une a la leyenda de la Virgen del Puerto y es la que cuenta que en el convento se encontraba el cuerpo incorrupto de Santa Isabel de Hungría, hija del rey Andrés de este país, y esposa de Latigravio, duque de Turingia.
FUENTE GRANDE.
El lugar que ocupa la "Fuente grande", un jardincillo en las traseras del caserón de las antiguas escuelas (también antiguo pósito y cárcel), ha sido lugar tradicional de recreo para los jóvenes de la localidad. En los años 40 y 50, allí tenía lugar un baile, conocido como "baile del tío Lozano", por el nombre de quien lo regentaba.
En la actualidad aquí se encuentra el local llamado "La Mazmorra", punto de referencia en la zona para tomar unas copas por la noche o el aperitivo al mediodía, al compás del agua de la "Fuente Grande".
RUINAS DE LA ERMITA DE SAN MATÍAS.
En lo alto del cerro denominado de San Matías se hallan las ruinas de la que fue ermita dedicada a este santo, patrón del pueblo. En la actualidad solo se conservan parte de las paredes y el dintel del edificio en el que consta su fecha de construcción, en la inscripción:"Acabóse en el año de 1631". Por este lugar pasaría el ramal del Camino de Santiago que uniría Cuenca a Burgos, ya que, según consta en el Itinerario de Meneses, Salmerón sería, en esta ruta, lugar de paso entre Valdeolivas y Trillo.
RUINAS DEL ANTIGUO HOSPITAL DE SAN NICOLÁS.
Hoy día apenas se adivina en los sillares del portón de un antiguo edificio semiderruido en la calle de la Luna lo que fue en su día el hospital de Salmerón, tal como aparece en los autos generales del Catastro del Marqués de la Ensenada, en la contestación de 18 de octubre de 1752. los datos que nos han llegado por el Catastro del Marqués de la Ensenada sólo nos indican que este hospital no recibía financiación por parte del Concejo o Ayuntamiento, que su mantenimiento se hacía a costa del Cabildo (o cofradía) de San Nicolás y que su función era acoger a los viajeros indigentes y a los enfermos locales sin recursos.
ANTIGUA CÁRCEL Y PÓSITO.
Hacia la mitad de la calle Mayor, en su lado derecho en dirección a la salida del pueblo, aparece el que tal vez es, junto con la iglesia, el edificio más antiguo de la localidad. Se trata de un caserón de sillares, con portón en forma de arco y cuatro grandes ventanales (uno de ellos hoy tapiado) en la planta superior.
Durante muchos años se ha conocido a esta edificación con el nombre de "las escuelas", pues en él estaban ubicadas las distintas aulas destinadas a la enseñanza de niños y niñas, al menos desde mitad del siglo XIX. Sin embargo, su origen es muy distinto, ya que el edificio sirvió durante largos siglos de prisión y tribunal y también de pósito municipal.
En los sótanos estaban situadas las mazmorras, hecho aún presente en la memoria histórica de los salmeronenses que han bautizado con el nombre de La Mazmorra al local de copas que hoy allí se ubica. Este ha respetado con excelente gusto la estética originaria de la estancia, en la que, además de los arcos de sillería, se pueden ver los bancos de piedra que, rodeándola, servían de asiento a los reos.
Existía también en el edificio el llamado "cuarto del soldado", denominación que aún recuerdan los más mayores. Esta sala era una especie de prisión militar -de ahí su nombre- en la que se encerraba a los soldados huidos (prófugos) o que habían cambiado de bando (tránsfugas).
En el piso superior estaba la gran sala para la celebración de los juicios, hoy día sometida a diversas alteraciones. Debió de tener gran importancia en las épocas de mayor fuerza del Tribunal del Santo Oficio, ya que aún esporádicamente se refieren algunos al edificio como "casa de la Inquisición".
Este caserón sirvió también de pósito, es decir de lugar de almacenaje de trigo por parte del Concejo para su posterior reparto en épocas de escasez.
Fuera de la función de escuelas que ha ejercido durante cerca de un siglo, en los últimos años el caserón de la calle Mayor ha albergado la consulta médica y un bar de pensionistas. Hoy día tiene allí su sede un grupo de animación rural y, en ocasiones, alguna de sus estancias ha servido de sala de exposiciones.
LAS CUEVAS DEL TÉRMINO.
Los nombres de las cuevas de Salmerón son los siguientes: Cueva del Rosario, Cueva del Pino, Cueva de la Salveta, Cueva de la Cuartilla, La Covatilla, Cueva de la Serpiente y Cuevas de San Román. Casi todas están situadas en mitad de cerros de piedra calcárea, por lo que su acceso es difícil y a la mayor parte de ellas sólo se puede llegar mediante escalas. Únicamente la Cueva de la Serpiente parece ser una formación natural.
De las cuevas excavadas en la roca sólo tiene fácil acceso la Cueva del Rosario, que se encuentra en un cerro de menor elevación. Esta, situada cerca de la vega, cuenta con tres estancias, la de acceso, una a la derecha y otra al frente.
La llamada Cueva de la Serpiente está ligada a la más entrañable leyenda de Salmerón. De esta cueva, situada en el cerro que está frente a la ermita de la Virgen del Puerto, cuentan que salió la sierpe que se cruzó en el camino de Gil Martínez, despensero Mayor del Infante don Juan Manuel, momento en que el caballero se encomendó a la Virgen y, bajo su protección, logró acabar con el enorme reptil.