En fechas señaladas, Cebreros cumple con la tradición festejando:
Sus populares carnavales en el mes de marzo. Se celebran carnavales el domingo, lunes y martes, cuarenta días antes de Semana Santa. Se han recuperado el Miércoles de Ceniza -Entierro de la Sardina- y el Domingo de Piñata. La fiesta pagana del disfraz permite a los visitantes hacer volar la imaginación para conseguir la idea más original.
Su ancestral romería el primer domingo de mayo, todo el pueblo baja a la Ermita de Valsordo para disfrutar de un maravilloso día de campo en honor a la Patrona de la Villa;
Las fiestas de la Virgen de Valsordo del 14 al 17 de agosto. Son famosos sus populares encierros de reses bravas;
Y, por supuesto, la fiesta de la vendimia que acostumbra a iniciarse en los últimos días de agosto y finaliza el mes de octubre, dependiendo de la maduración de los diferentes cultivos.
Destaca el folclore cebrereño por su gran variedad, con jotas, seguidillas, corrucos, mazurcas... gracias a laúdes, bandurrias, guitarras, huesos, castañuelas...
El vestuario típico para la mujer se compone de pololos de algodón blancos con bordados, enaguas con puntillas, jubón de terciopelo negro, pañuelo de manila, medias blancas, zapato negro, mantellina en seda negra, faltriquera y, como aderezos, collar y pendientes. Y para el varón: Pantalón de paño y chaquetilla negra, camisa blanca, gorro pirolo de paño negro, fajín blanco o rojo, botas de media caña y capa de paño negras.
La manifestación más importante del folclore tiene lugar en los días de Carnaval y es que si hay una tradición arraigada en Cebreros es, sin duda, el Carnaval. La música de las charangas, las máscaras, disfraces y el buen humor son capaces de contagiar al cada vez mayor número de espectadores toda la magia de una de
las fiestas más afamadas de la provincia.
Desde un coche "loco" de los años 20, hasta el Árbol de la Sabiduría o la historia de Alicia en el país de las maravillas. Es casi un año de trabajo lo que hay detrás de cada carroza, en las que se trata siempre de buscar la mayor vistosidad y originalidad.
Decía Camilo José Cela que el de Cebreros es un "carnaval de bodega, de pan de flor y de lomo en tripa, de ronda de danzantes en la plaza y de máscaras adornadas con la piel del lobo, el asta del venado y el ala del águila caudal". Han pasado casi sesenta años desde que pronunció el pregón de fiestas y en este tiempo ha cambiado la forma de adornar el Carnaval. Los harapos de baúles y desvanes y las caretas con rasgos animales se han cambiado por lujosas máscaras que recuerdan más a la tradición veneciana o por voluminosas carrozas en las que se deja volar la imaginación para causar impacto siempre en el cada vez mayor número de espectadores que acude a Cebreros cada Domingo de Piñata para presenciar el desfile provincial.
Lo que sí queda de la fiesta de antaño es ese ambiente popular que llena bares y restaurantes, el traje de rondón, el mantón y el baile del corro en la plaza, el vino y las pastas, y todo el colorido y la diversión que dejan en la calle las numerosas comparsas que participan en la comitiva, a veces buscando disfraces espectaculares y otras con el aire burlón e irónico que siempre tuvo el Carnaval.