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Mensajes de BUSTILLO DEL PARAMO
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Como andamos en busca y cactura de recuerdos. Esa memoria tan llena de cosas, unas buenas y otras malas es la vida. Hoy mis recuerdos van por el camino de las eras, la trilla, la galera llena de mies, etc..
Seguimos pues, vamos hacer un esfuerzo para que no nos quede muy mal la redacción. Ya que según voy dandoles al teclado, así van mis pensamientos. Vamos a enlazarlos lo más correctamente que podamos.
Cuando la mies ya esta bien estendida en la era, le toca al sol trabajar. Tiene que darle mucho calor. Para que este bien tostada luego con el trillo y en este caso el tractor iremos trillando ese cereal. No es tarea facil, pues la trilla de la mies debe quedar fina, fina. Demonos cuenta que luego toda esa paja y ese grano deben separarse. Por un lado la paja y por el otro el grano. Cada uno tiene su destino. Bien, con el tractor es más facil, pero aun así, requiere de la habilidad de los currantes, osease, nosotros mismamente. De cuando en cuando el tractor hace una parada y con las orcas los "currantes", tienen la faena de dar la vuelta a la mies, para que vaya quedando fina, fina, fina.
Es tarea dificil explicarlo, redondeando, que ya tenemos la "mies" lista para amontonarla en el montón. Hay estamos todos atropando paja y grano. Y mi padre con su arte y una pala de aquellas de madera hizandolo todo bien arriba. Resumiendo quedaba un montón super chulo.
Aqui le faltaria la foto, para que todo este repertorio de hoy quedase clarito.
Y es que la verdad, mucho lo he resumido hoy.
Pero lo mejor de todo, una vez acabada la faena, era como no: "la meridenda que nos traia mi madre". Eso si era bueno, con la frescura de la tarde ese pan con chorizo o queso era el no va más.
En fin...
A todos un bonito fin de semana os deseo.
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Respuesta al mensaje, enviado el 22/03/2012 a las 14:09 por Las Matas:
Una de mis mayores alegrias en aquellos tiempos, era la época de los cangrejos. Siempre andaba detrás de mis padres para que me sacarán el carnet de pesca. Al final un año me lo sacarón y fue tanta la ilusión que aún lo conservo. Si entre tantos papeles lo encuentro, igual lo cuelgo. Ya veré. Además fue por aquella época cuando los cangrejos empezaron apareciendo flutando en el río. Y los que se cogian vivos, algunos no llegaban a casa.
Fue pena, una pena muy grande...
Me encantaba ir al río,...
Hola, foreros de Bustillo y de La Nuez (sí, la de Arriba); no me cabe la menor duda de que con las explicaciones de Las Matas sobre el negocio familiar de la confección del queso a más de uno os habrá venido a la cabeza la idea de hacer un hermoso queso casero.... "para que no sea dicho". No os quepa la menor duda de que hay cosas "de peores", que dicen por estas tierras de acogida que he aprendido a comprender y a valorar.
Las Matas, son tan minuciosas tus explicaciones y tan claros tus recuerdos que yo he tomado nota de ciertos detalles que tenía ya aletargados en los repliegues más ocultos de la memoria. Por ejemplo, lo de mimar al queso lavándolo una vez a la semana con suero da la impresión de tratarse de un "señor queso", solícitamente atendido y realmente mimado. ¡Jo, y hasta quitarle el sudor a diario en las cálidas tardes de verano, cuando el pobre se derretía de calor! ¡Contento tenía que estar el señor Chato!
Cuando yo veía a mi abuela dar al vuelta a los quesos de la tabla colgada en la despensa, tal como tú nos lo cuentas, entonces yo no veía más que una simple maniobra para poner el queso al oreo. Ahora, con tu relato, y por una simple asociación de ideas, me viene a la memoria la escena de san Lorenzo asándose en la parrilla y diciéndoles, tan cachondo, a sus verdugos: por esta parte ya está bien, dadme la vuelta e id comiendo. ¡Qué, macabro, ¿no? ¡Ése sí que tenía más cuajo que el queso!
Bueno, respecto de la venta de los corderos, el bar "Valdeajos" (¿no es uno que se encuentra en la calle San Pablo, cerca de la plaza del sur, es decir, cerca de la estación de autobuses?), las cosas del tintero, el suero calentado para la obtención del requesón, la trilla con tractor, la pesca del cangrejo y otros cuantos etcéteras más se podría escribir un libro entero, pero sólo me fijaré en lo de la trilla.
Sí, porque después de la comida (que era cuando solía comenzar la faena de la trilla), y cuando el sol de justicia de los veranos burgaleses en julio y agosto te iba derretiendo poco a poco los sesos a través del sombrero de paja, entornabas primero los ojos y terminabas cerrándolos por completo. Eso unido a la monotonía de ir mirando constantemente la retaguadia de las vacas por si les surgía una necesidad fisiológica y había que aplicarles el utensilio ad hoc, hacía que irremisiblemente se te hicieran los ojos pequeños y terminaras cayendo en los brazos de Morfeo sin poderlo remediar. ¿Qué sucedía entonces? Que las vacas, sin que tú te percataras de ello, o hacían sus compactas deposiciones en la parva, o una especia de tsunami de orines te salpicaba las piernas con lo cual despertabas despavorido. Lo usual es que te llevaras una reprimenda, pero si tenías la mala suerte de ser reincidente, podías encontrarte, asi, como quien no quiere la cosa, con un buen pescozón o un pistorejazo que decía mi abuelo, palabra que no he visto reseñada en ningún diccionario.
Dios me libre de juzgar mal a mis abuelos por aquellos pistorejazos; sé que no eran fruto de la ira, sino que estaban movidos por la noble intención de despejarle a uno las ideas para que estuviera más atento a las vacas que movían el trillo de forma cansina, una vuelta tras otra, en esa especie de rueda del eterno retorno.
Ahí quería yo haber visto a Victaria, a través del túnel del tiempo, cantando al amor bajo los abrasadores rayos de sol y haciendo concesiones al Eros y al Agapé; ahí quería yo haberte visto a ti, con tu Barreiros, machacando la parva a buen ritmo, arrastrando un par de trillos y la escasa chiquillería de la aldea celebrándolo encima de ellos. Claro que, si en mi tiempo hubiera aparecido un Barreiros en las eras, la gente lo habría mirado con prevención como si fuera un artilugio venido de otro planeta. ¡Qué tiempos! Cuando el primer tractor entró en Bustillo, ya hacía muchos años que a mí me habían desarraigado de ese lugar de mis recuerdos infantiles.
Bueno, ahora sí que corto porque no es cuestión de escribir el libro hoy mismo. Os saluda Chindasvinto
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(Respuesta al anterior mensaje)
Este mensaje necesita de mucho pensar de mi parte. Hoy se imposible, el tiempo que es el que manda se me esta ogotanto.
Otro día con más calma.
Saludos
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Respuesta al mensaje, enviado el 23/03/2012 a las 14:20 por Las Matas:
Como andamos en busca y cactura de recuerdos. Esa memoria tan llena de cosas, unas buenas y otras malas es la vida. Hoy mis recuerdos van por el camino de las eras, la trilla, la galera llena de mies, etc..
Seguimos pues, vamos hacer un esfuerzo para que no nos quede muy mal la redacción. Ya que según voy dandoles al teclado, así van mis pensamientos. Vamos a enlazarlos lo más correctamente que podamos.
Cuando la mies ya esta bien estendida en la era, le toca al sol trabajar. Tiene que darle mucho...
Y yo venga darle vueltas a la mies, con lo facil que es decir "parva". Esa palabra si estaba escondida en mi memoria, tan refugiada estaba que no quiso salir en el mensaje.
Madre mía cuantas parvas, se quedaron en el camino de los recuerdos.
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En aquellos días donde el tractor, las vacas, los trillos, los bueyes, el carro, la galera etc. se daban la mano, la mano de obra todavia era necesaria. Pues estabamos en medio de todo. No se acababa de dar el paso a la cosachadora, donde con menos personal se podían hacer las faenas del verano. Pero todo llego...
De momento estamos hay, vacas con trillos y tractores con trillo. Cada familia hacia su lavor. Pero al final la herramieta que todos utilizabamos cuando ya el grano y la paja estaban bien trillada y menuda era la beldadora aventadora. Esto era el final de duras jornadas de trabajo. Esta máquinita nos hacia la función de separar la paja para un lado y el grano por otro. De esa manera y teniendo el viento a favor, se iba echando el montón a paso firme y siempre a favor de ese viento burgales. Cuando salia el norte ó el gallego la faena estaba a punto de caramelo "finita". Pero claro, eso no se quedaba en la era, primero los sacos al granero, y luego le tocaba la paja al pajar (cosa que odia, pues la paja negra de los "yeros" era insufrible). Alli en el pajar nos tocaba a los peque ir pisando, y pisando para que entrase más, y más... Por aquel boquerón no nos entraba ni gota de aire. Cuando llegaba el final, eso era gloria b...
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Bueno aqui también le faltaria la beldadora aventadora, para hacernos una idea.
Igual le digo a mi aprendiza de dibujo, que en estos momentos, no sabe que pintar. Que me haga un dibujo de las máquinas "vitoria"-creo llamabase-. Voy en busca de alguna foto.
Nada amigos hoy día primaveral, a disfrutar.
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"LA TRILLA" (Otra forma, otro recuerdo, otro retazo de memoria de "quien sabe quien"alguien)
---la escasez de gente joven en núcleos rurales, especialmente en nuestra provincia, hace cada vez más difícil, el que estas tradiciones se transmitan de padres a hijos.
Hacian el verano los "veraneros", y que nada tienen que ver con los"veraneantes"de hoy o "forasteros"como los llamáis otros y eso solo en casa del que podía pagarlos, así se llamaban a los obreros agrícolas que trabajaban desde San Pedro, hasta la vendimia. Con contrato verbal."tantas psetas... y mantenido".
Con el cereal maduro había que segar a mano y hacinar las mieses, apañar en gavillas y morenas, acarrear en plena noche, antes del amanecer. Así, el sol secaba pronto el rocío de las espigas.
Despuès de siega con hoz, vino la jolpa, esta máquina es la "tatarabuela"de las actuales cosechadoras, tirada por las mulas, vuelta tras vuelta va segando y amontonando el trigo cortado en gavillas.
Acarreando recogiendo las gavillas con los horcones y colocarlas encima del carro con maestría para no perderlas de vuelta a la era.
Las espigadoras recorren la tierra con el fin de recoger ls espigas que han quedado en el suelo.
De vuelta a la era, se descargan el carro, las gavillas y se desatan los vencejos esparciendo por toda la era el trigo.
La trilla duraba muchas horas; sin interrupción durante toda la tarde, solo paraban a comer en la era y echar una mínima siesta a la sombra del carro.
Después de varias horas la trilla esta completa la paja ya esta molida y es amontonada en medio de la era con las escobas de brezo.
Terminada la trilla, omontonar la parva y, si daba tiempo, hacer un viaje y acarrear mies antes de cenar. Había que llevar, además, el ganado a beber agua y darle pienso y descanso. Como mucho se dormía entre cuatro y seis horas, y vuelta al acarreo.
Las máquinas segadoras y aventadoras "limpiadoras supusieron un adelanto y descanso importante. Antes de su implantación había que aprovechar a la carrera el viento para limpiar con golpes de bieldo todo el grano posible.
Con el cereal ya en sacos o en el silo, se empacba la paja y se barría la era, para no dejar ni ungrano. Todo valía para pienso de gallinas.
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Este relato no es traído por mi, porque es muy bonito. Viene de otro pueblo, otra historia, otro momento de un recuerdo de otra persona.
Lo que me ha llamado la atención es la "Iguala". Ésta palabra si me suena haberla oído en casas, aunque muy bien no sé lo que significa. Creo que es un documento que tenia valided, para... hay me pierdo. Quizás alguien lo quiera explicar.
Sin más un saludo
En los tiempos de nuestros abuelos, era muy común que cada familia cebara un cerdo (o más de uno si era familia boyante), pues resolvía bastante la manutención de la prole para casi todo el año, cambiaban jamón por tocino, con la grasilla animaban a las patatas, aderezaban las sopas, y cada día al menos un torrezno se perdía entre el enorme cantero de pan negro (de centeno).
En aquellos tiempos existía el oficio de porquero, y la persona encargada iba con toda la piara comunal por los campos para que los animalillos trotaran y comieran hierbas, cardos, rastrojo, o lo que pillaran. Yo no conocí tal oficio, y nunca he visto en la Vega piara alguna.
Al porquero le pagaban por su trabajo, y además las familias solían abonar una “iguala”, que era una especie de seguro, de modo que en el caso de que el marrano saliera malo en la matanza, al vecino afectado le pagaban de lo recaudado en la iguala, a razón de lo que estuviera valorada la arroba y según pesara el gorrino, Si no salía ningún cerdo malo el importe de la iguala se repartía entre los que la habían pagado.
El pago de la iguala era algo voluntario pero muy generalizado, y es que ya digo que solucionaba mucho la matanza en casa, ¡quien tenía un marrano tenía un tesoro!, y había que asegurar....
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"Historias que merecen la pena leer"
Y con ella me voy, la patata, madre mía...
Cuanto trabajo daba, ahora ya tenemos las cosechadoras de patatas. Pero aún así hay que estar y hacer el trabajo...
"Ya hay muy poca gente que siembre en el pueblo, y de los que siembran, lo hacen en muy pocas tierras, y para consumo propio. Lo del consumo propio ha sido siempre así, que nunca o pocas veces se han vendido al público, la diferencia está en eso, en la superficie sembrada.
Y es que según me han contado (yo no lo he vivido), por octubre, se veían a familias enteras por los huertos arrancando las patatas, comían incluso en él de un pucherillo a la lumbre, y volvían a casa con carros (carros de vacas) de patatas.
Y es que las patatas no sólo eran una base fundamental en la dieta de la gente del pueblo (comían patatas para almorzar, para comer, para cenar...), sino también para alimentar al ganado, cerdos y no se si vacas.
Las patatas se siembran por mayo junio, y se arrancan en octubre, y también hay que ariscarlas, quitarles las hierbas, curarlas el bicho o sapo, arrancar los cenizos..., o sea que trabajito dan.
Hay gente que me dice que como comió tantas patatas de chico, que ahora las consume con moderación, a otros les siguen encantando a pesar de los pesares.
A mi me gustan mucho en cualquiera de sus modalidades, que hay que reconocer que son muy versátiles em cocina.
Y desde luego hay que pensar que las patatas han quitado mucha hambre en el pueblo y similares, ¿que habría sido de ellos si no?, que los pipos y las judias no cunden tanto, y La Vega no es lo que se dice un paraiso para la agricultura.
¿A vosotros os gustan las patatas?
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(Respuesta al anterior mensaje)
Hola, Las Matas, cuando yo decía que valías para cronista del pueblo es que lo veía venir de lejos. Con esos relatos, un día lejano sabrán tus nietos lo que antaño era trabajar en el campo y se sentirán orgullosos de haber tenido una abuela que se las sabe todas. No te quepa la menor duda de que con eso aprenderán a amar la tierra de sus mayores y a respetar la naturaleza y todo lo que ésta nos ofrece, ya hoy tan olvidada y tan ninguneada por los cosmopolitas de las grandes ciudades.
Pero he notado una cosa: las labores del campo que tú viviste se apoyaban ya mucho más en la industria que en mi tiempo daba los primeros pasos aún titubeantes. Tu padre iba ya a vender los corderos con el coche, la labranza comenzaba a hacerse con el tractor (¡!). En Bustillo no hacían falta coches porque, en primer lugar, no había carretera, sólo caminos con muchas charcos. Un tractor, como decía en mi intervención anterior, hubiera parecido un artilugio llegado de Marte, y así varias otras cosas.
Y respecto de la terminología, voy anotando palabras que yo nunca oí, por ejemplo lo de la jolpa, lo de ariscar las patatas... Es cierto que no lo pone el diccionario, pero tampoco pone otras palabras que yo oí a mis abuelos (lo del pistorejazo, lo de ondrón... y otros).
¿Y la jolpa? Resulta que la jolpa tú la ves como la "tatarabuela" de la moderna cosechadora y yo la veía como el último grito de la industria en su avance en favor del campo.
Por lo que atañe a las patatas, es muy bonito lo que nos decies de su cultivo. Muchos de los foreros quizá sepan con detalle lo que les cuentas, pero muchos otros no tienen ni idea de cómo llega hasta nosotros ese preciado tubérculo que tanta hambre ha quitado en los dos últimos siglos y cuyo aprecio conserva hoy en día. Sí, porque la fécula es muy nutritiva; recuerda la canción de La Trinca cuando dice que el hombre viene de la patata..., y tan apreciada es que, cuando te mueres, el cura te dice también: in fécula feculorum, amén (hasta bien entrada la Edad Moderna, la s se escribía como la actual f, pero sin en trazo central).
En fin, se notan los años del siglo pasado que yo viví antes de que tú nacieras.
Por lo demás, sigue haciéndonos esos comentarios que un día te agradecerán tus nietos. Yo tomaré nota y lo cotejaré con mis recuerdos que un día colgaré aquí tal como los viví.
De momento mi ordenador quedará mudo, ciego y sordo hasta el día 15 de abril, porque pasaré la semana santa fuera de Barcelona y en la de Pascua iré de nuevo a visitar esos caminos que con tanto interés he descrito reiteradamente. No tendré la suerte de ver las olas del mar verde de Castilla porque eso es un poco prematuro: los verdes trigales aún estarán poco crecidos. Pero cuando vea esa enorme llanura verde, que aún ningún viento ondulará, pensaré que el mar verde de Castilla está en plena calma. Estoy seguro de que allí recordaré al Spinoza que veía a Dios en los amaneceres y al Saint Exupéry que le veía en las puestas de sol. Yo procuraré verlo en los trigales de Castilla. Y si un día, por casualidad, veo un Barreiros en lontananza, iré a saludarlo, porque si santa Teresa veía a Dios entre los pucheros, no tiene por qué no estar cerca de las ruedas de un Barreiros. Saludos a Victoria y a todos los foreros que se interesan por estos temas. Chindasvinto
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Hoy tenemos un bonito día de sol, vamos a disfrutarlo, por si las moscas...
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En este cuadro, sacado del albúm de fotos familiares, ando yo a rueda del tractor. La tengo colgada de una pared y muy frecuentemente la miro y me quedo pensado. Esos pensamientos giran en torno a mis días infantiles, donde todo era facil. O por lo menos distinto.
Mucho han cambiado las cosas. Pero a pesar de los pesares, nuestros recuerdos buenos o malos estan hay.
Esos recuerdos estan presentes en nosotros, corriendo por las calles, los campos, los caminos... o simplemente mirando una golondrina, el agua que baja por el arroyo, sentados en una piedra del camino... en fin. Para mi, que pase mucho tiempo en el pueblo, es normal ver la naturaleza asociandola a la renacuaja que en aquellos días recorria esos caminos de mi pueblo.
No es malo recordar y plasmar en letras todo aquello. Ahora tenemos este bichito que nos permite, dejar cositas en el, y que otras personas lo puedan leer.
No es malo, yo creo que es hasta bueno, pues de alguna forma estrujas la mollera para que no se quede fofa. Y esos recuerdos venga de a poquito a ella...
Bueno niños y niñas mayores y entrados en años hoy os dejo.
Pero otro día volveré...
Un saludo para todos y que el sol os sea bonito.
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Luz y vida.
Buenos días niños y niñas, mayores y pequeños a todos os deseo que hoy el sol os alumbre y os de alegría. Siempre habra quien díga, "vaya calo", pero hay que aprovechar cada instante. Y si hoy el sol, nos da luz y calor eso es bueno. Días habra que las nubes nos quiten esa luminosidad.
Con este mensaje tan rarillo os deseo que el fin de semana os sea bonito. Hasta el lunes.
Un saludo.
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Buenos días Chindasvinto ya corregí el número de habitantes. Puse 10, como todavía no he tenido oportunidad de ir a tú pueblo, muy bien no sé los habitantes. Pero andará como por el mio, más o menos.
Bueno hoy tambien nos tocará la moral el sol.
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El día se presenta estupendo. Los paseos por el campo, el caminar al lado del río o simplemente contemplar la naturaleza.
Pues eso amigos que el fin de semana os sea propicio, y disfruteis.
Hasta el lunes.
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