El Románico en Revenga:
La iglesia parroquial de San Román, según Félix Palomero, es románica de la segunda mitad del siglo XII o de los primeros años del siglo XIII. Es una iglesia de una sola nave de planta basilical, con cubierta de madera, par e hilera y muros de piedra sillería. El tejado se remata en un alero que descarga sobre canecillos. En el muro sur tiene adosada una portada, que se remata en un tejadillo que descarga sobre canecillos. El ábside es recto, de planta rectangular, con cubierta de bóveda de medio cañón apuntado.
El conjunto de la iglesia se halla recorrido por una cornisa que descarga sobre un conjunto de canecillos, que son el único elemento ornamental.
En el muro norte hay un total de veintinueve canecillos de tipo caveto y quilla. En la parte correspondiente al ábside, en su parte norte, tenemos un total de once canecillos de tipo quilla. En cambio en la parte sur nos encontramos con 36 canecillos (el 26 está completamente perdido). Van desde los de tipo quilla (12) a los de busto humano (3), ménsulas de estructura de caveto con modillón de rollos (4) superpuestos, completamente cilíndricos, un recipiente para guardar líquidos (cantimplora), ménsula de tipo quilla (5), capitelillos (4), quilla partida en la parte superior, dos figuras humanas de pie, que cubren el cuerpo con larga túnica que llega a tapar casi por completo los pies (hay otro también con dos figuras humanas, que se diferencia del anterior porque ambas sostienen un tonel de grandes dimensiones), y busto de carnero tallado de frente.
Mención especial merece la portada, adosada al muro sur con bastante resalte respecto a él. Se remata en un tejadillo que se apea en canecillos. Marca dos enjutas. Todo descarga sobre una línea de imposta corrida, y las jambas son ocho columnas y pilares. Los canecillos van desde la moldura de caveto, a la quilla de arista viva, rollos superpuestos, quilla completa, un busto humano (2) tallado de frente, modillón de rollos y quilla partida.
Hay un total de cinco arquivoltas, sin otra decoración que los baquetoncillos que las componen. Todas son de arco de medio punto. Los capiteles son de tallos finos y estilizados que se ramifican en hojas bastante carnosas, de acanto y elegantes caulículos, relieves bajos, hoja de acanto completamente plana (7), unas arpías [monstruos que personifican las fuerzas del mal] pareadas y afrontadas en el ángulo del tambor: ambas apoyan las patas sobre el collarino y dirigen su caminar hacia la esquina respectiva, pero una de ellas vuelve la cabeza y cuello para terminar afrontándose con la otra en el ángulo; tienen cola de reptil que enroscan sobre sí mismas, llevan las alas plegadas al cuerpo y las garras de águila están fuertemente sujetas al collarino.
La temática de este taller, como vemos, es poco variada, consistente en diferentes tipos de decoraciones geométricas como las quillas. Uno de los temas muy presentes es el vegetal. Otro tema es el animal (en dos ocasiones: un busto de carnero y las arpías realizadas de perfil). Añádanse una cantimplora y una cuba. La figura humana tiene forma de busto o de cuerpo entero (en este caso completamente vestida). Por lo general es un relieve bajo, a veces casi medio, tallado a bisel, de formas duras, angulosas y sin ninguna pretensión sobre el acabado. La composición está bien acomodada al espacio escultórico. En los vestidos no realiza un estudio de los pliegues. Los ojos son almendrados, saltones y bien enmarcados en los párpados. Parece obra de un mismo taller, relacionado con la ermita del Cristo de Villahizán y algunos puntos de contacto con las portadas de Madrigal y Torrecilla del Monte.
El patrono, san Román, es un santo francés del siglo V perteneciente a una familia fundadora de monasterios que abrazó la vida monástica a los 35 años.
Retablo mayor de la Iglesia de Revenga de Muñó
Se ejecutaría en la década de 1780 y se trata de una obra casi plenamente neoclásica aunque se mantienen algunos elementos ornamentales tardobarrocos. El policromado es de carácter claramente neoclásico y quizá fue acompañado de un proceso de simplificación ornamental. Tiene una planta ligeramente movida como consecuencia de la disposición de los netos, aunque esto no se traduce más que en el movimiento del entablamento y no de las calles. Tiene banco, roto en su parte central donde se ubica el sagrario. El cuerpo es tetrástilo y el remate aparece adaptado al testero. Las columnas, en la actualidad, tienen fuste liso, pero creemos que en origen lo tendrían estriado y que se aliso con yeso al policromarse. La hornacina central se preside por una talla del siglo XVI de san Román. Esta talla aparece flanqueada por dos columnillas sobre las que aparecen sendos frontones al igual que en las columnillas del remate del retablo mayor de Villangómez. En el remate aparece una figura de un Santo Cristo flanqueado por columnas y por aletones que adaptan el retablo al testero. Decorativamente predominan los motivos ornamentales tales como cintas, florecillas, palmas... Puede ser atribuida esta obra a Andrés Bolado tanto por su estructura como por sus elementos decorativos.
Del libro "El retablo en Burgos y su comarca Siglos XVII y XVII", de René-Jesús Payo Hernaz.
Las campanas de la actual Iglesia de Revenga fueron fundidas y colocadas en la misma el año 1884, siendo presbítero D. Angel Santos Santos.