Los primeros textos en los que aparece Pedredo, son en la autobiografía de San Valerio durante la época Visigoda.
San Valerio hizo vida eremítica en las cercanías de Pedredo, en donde tiene bastantes problemas con el párroco del lugar.
De la edad media podemos destacar dos tallas, la de Ntra. Sra. De la Antigua, situada en el Retablo Mayor y en la ermita de San Roque una imagen de San Sebastián.
Podemos destacar la cruz parroquial, realizada en 1573, a manos de Sebastián de Encalada.
A finales del siglo XVII, como en muchos otros pueblos Maragatos, se construye el retablo de la Capilla Mayor, a manos del Maestro José del Castillo.
En el siglo XVIII, según datos del catastro de Ensenada, Pedredo tenía 40 vecinos de los cuales solamente uno era arriero con dos mulas.