En la visita a este pueblo lo que destaca es la originalidad de sus calles, plazas y casas, fruto de una arquitectura popular que se mantuvo inalterable durante siglos y que se ha cuidado con especial mimo.
En el recorrido por el pueblo llama la atención su incomparable Plaza Mayor, lugar de encuentro, donde aún se desarrollan los acontecimientos más importantes de la localidad.
La iglesia, que cuenta en su exterior con una esbelta torre, es un edificio del siglo XVIII. El interior consta de 3 naves separadas por pilares cuadrados y cubierta con bóvedas de cañón, donde destacan: su capilla mayor, un interesante púlpito de granito esculpido, del siglo XVI, y una cruz procesional gótica de cobre dorado, del siglo XIII.
En otro orden de cosas, son famosos sus embutidos, así como el turrón. Destacan los trabajos artesanos de bordados, cerámica y la talla de madera.
Sus alrededores son de gran belleza.