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LAGUNILLA
¡A ti, mi pequeño pueblo
De humilde y sencilla gente!
Mi Lagunilla del alma,
¡Siempre te tengo presente!
Por la ladera del monte
Tú desciendes lentamente.
De este paisaje de ensueño
Orgullosa tú te sientes
El color azul del cielo
Contrasta con el del verde
Que en torno a ti, por doquier,
La Naturaleza ofrece.
Y al apagarse las luces
Del día, entre tantos robles,
El brillar de las estrellas
Le dan encanto a la noche.
Entre casitas antiguas
Otras nuevas en ti emergen.
Son fruto de los esfuerzos,
Del trabajo de tus gentes.
Que con mucho sacrificio
Han querido ahí plantar
Muy profundas sus raíces
Aunque muy lejos están.
Tu iglesia aunque muy sencilla
Llama a todos la atención
en ella se conmemora
La Virgen de la Asunción.
Pero entre todo tu encanto
Hay algo muy preferido.
Los lagunillanos aman
La ermita al Cristo Bendito.
Y tranquilo, y silencioso
El Campo Santo allí está.
Nuestros queridos descansan
Llenos de sosiego y paz.
Y en el último momento
En ti quieren reposar
cuantas personas te aman.
Lagunilla, ¡en mí tú estas!
M. P.
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