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Mensajes de BERNUY DE COCA
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Quien reniega y se avergüenza de ser español habiendo nacido en su territorio. no creo que sea digno de habitar dentro de nuestras fronteras.
La Nación española hay que situarla en nuestro corazón, muy por encima de los sentimientos separatistas o nacionalistas de cuatro ignorantes oportunistas.
Mucha sangre se ha vertido para fortalecerla y ningún metolapata puede cambiar su poder y su fuerza de Nación antigua y soberana.
Estamos en la zona Euro, pero somos España igualmente y no podemos renegar de ella.
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España
Gibraltar, la «herida abierta» de la historia de España
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Situación: Bernúy de Coca se encuentra situado en el noroeste de la provincia de Segovia, limitando con Valladolid por Puras. En la Comunidad de Villa y Tierra de Coca, de la que forma parte desde su fundación.
A 53 km de Segovia su capital, 50 de Ávila y 50 de Valladolid.
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Monumentos: Iglesia parroquial de San Vicente Martir siglo XII estilo gótico-mudéjar, gran parte de la torre perteneció a una iglesia anterior de la que no se tienen datos.
Retablo barroco de los mas importantes de la provincia.
Pila bautismal de grandes proporciones, autentica joya labrada en piedra de granito.
Púlpito de una belleza artística y una originalidad extraordinaria.
Importantes obras de consolidación y de restauración de la iglesia, por parte de la Junta de Castilla y León, en los primeros años de la década de los 90.
El 28 de mayo de 1994, se abre de nuevo la iglesia al culto, brillando con todo su esplendor.
Casa de los Torrego siglo XVII.
Antigua casa del Ayuntamiento y Escuela siglo XVII, recientemente restaurada y convertida en consultorio medico.
Potro de errar, compuesto por cuatro grandes piedras de granito.
Antigua Fuente del Caño y lavaderos públicos.
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Fiestas: La fiesta de Bernúy de Coca se celebra el 22 de enero, en honor de su Santo Patrón San Vicente Mártir. Misa mayor con procesión del Santo. La procesión es amenizada por una orquesta, y es costumbre bailar la jota segoviana delante del Santo. Bailes populares y una gran paella para todos los asistentes.
Dia 13 de junio, fiesta en honor de San Antonio de Padua. Santo al que los bernuysenses profesan una gran devoción. Misa mayor con procesión del Santo por las calles del pueblo. Es costumbre pujar por meter la imagen del Santo a la iglesia.
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Costumbres: En la noche entre el 21 y el 22 de enero, se hace una gran hoguera en la plaza de San Vicente, como prolegómeno y preparación de la fiesta de su Santo Patrón San Vicente Mártir.
El simbolismo de este fuego, es que se quiere quemar todas las cosas negativas y malas.
El día 15 de mayo San Isidro Labrador, se celebraba un concurso de arada, con premios en metálico por parte del Ayuntamiento.
También una costumbre muy arraigada, era el PÓSITO, que consistía en que el Ayuntamiento tenia una cantidad de dinero en fondo, para prestar a los vecinos que así lo pidieran, con un interés muy bajo.
De unos años a esta parte, se viene haciendo una gran paella para todos, el día de San Vicente, con gran éxito y aceptación, y que congrega a muchos bernúysenses, de dentro y fuera de Bernúy.
El Bernúysense como buen Castellano es parco en palabras, pero amigo de sus amigos, destacando su laboriosidad y formalidad, los tratos se sellaban con un apretón de manos de mas valor que un contrato, para estos recios Castellanos, y el alboroque en el bar, que pagaba bien el comprador o el vendedor, invitando a todos los intervinientes en el trato.
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Buenas tardes amigos del foro de Bernúy de Coca, bienvenidos a esta vuestra casa.
Un abrazo.
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España
La tensión se relaja en Gibraltar antes de la reunión de Margallo en Londres
Noche sin incidentes entre los barcos españoles y las patrulleras gibraltareñas. Conscientes de que no beneficiaba elevar la tensión a pocas horas de que el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo se reúna con su homólogo
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España expulsa al embajador en Siria tras la matanza de Hula
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El ministro español del Interior, Jorge Fernández Díaz, dijo en relación con el conflicto pesquero entre España y el Reino Unido que el Gobierno defenderá a los pesqueros españoles ya que «tienen derecho a faenar en aquellos caladeros donde lo han estado haciendo históricamente».
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Tras la inauguración de la primera comisaría conjunta hispano-marroquí en el puerto de Tánger, Fernández Díaz subrayó que «el Gobierno de España ha sido elegido para defender a sus ciudadanos y entre ellos, por supuesto, a los pesqueros españoles que tienen derecho a faenar en aquellos caladeros donde lo han estado haciendo históricamente».
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La Policía de Gibraltar volvió a hostigar a un pesquero español, un marisquero de La Línea de la Concepción (Cádiz), cuando esta madrugada intentaba faenar escoltado por la Guarda Civil en las aguas de la bahía de Algeciras que las autoridades del Peñón reclaman como propias.
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Entre los artículos que recogía este tratado, el décimo es el más polémico, pues mediante él España cede Gibraltar a Inglaterra:
Articulo X
El Rey Católico, por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillos de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno.
Pero, para evitar cualquiera abusos y fraudes en la introducción de las mercaderías, quiere el Rey Católico, y supone que así se ha de entender, que la dicha propiedad se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra. Y como la comunicación por mar con la costa de España no puede estar abierta y segura en todos los tiempos, y de aquí puede resultar que los soldados de la guarnición de Gibraltar y los vecinos de aquella ciudad se ven reducidos a grandes angustias, siendo la mente del Rey Católico sólo impedir, como queda dicho más arriba, la introducción fraudulenta de mercaderías por la vía de tierra, se ha acordado que en estos casos se pueda comprar a dinero de contado en tierra de España circunvencina la provisión y demás cosas necesarias para el uso de las tropas del presidio, de los vecinos o de las naves surtas en el puerto.
Pero si se aprehendieran algunas mercaderías introducidas por Gibraltar, ya para permuta de víveres o ya para otro fin, se adjudicarán al fisco y presentada queja de esta contravención del presente Tratado serán castigados severamente los culpados.
Y su Majestad Británica, a instancia del Rey Católico consiente y conviene en que no se permita por motivo alguno que judíos ni moros habiten ni tengan domicilio en la dicha ciudad de Gibraltar, ni se dé entrada ni acogida a las naves de guerra moras en el puerto de aquella Ciudad, con lo que se puede cortar la comunicación de España a Ceuta, o ser infestadas las costas españolas por el corso de los moros. Y como hay tratados de amistad, libertad y frecuencia de comercio entre los ingleses y algunas regiones de la costa de Africa, ha de entederse siempre que no se puede negar la entrada en el puerto de Gibraltar a los moros y sus naves que sólo vienen a comerciar.
Promete también Su Majestad la Reina de Gran Bretaña que a los habitadores de la dicha Ciudad de Gibraltar se les concederá el uso libre de la Religión Católica Romana.
Si en algún tiempo a la Corona de la Gran Bretaña le pareciere conveniente dar, vender, enajenar de cualquier modo la propiedad de la dicha Ciudad de Gibraltar, se ha convenido y concordado por este Tratado que se dará a la Corona de España la primera acción antes que a otros para redimirla.
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Respuesta al mensaje, enviado el 29/05/2012 a las 10:27 por Marcelino Cid:
Buenos dias Montse, si vuelves a trabajar es señal de que ya estas bien. Que tengas buen dia.
Un abrazo.
Buenos dias Marcelino, ya estoy bien del todo, ahora me toca cojer el ritmo estresante que tenía antes.
Que pases un buen martes.
Un abrazo.
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SE vuelve a hablar de Gibraltar. Puede ser útil pasar revista a los orígenes del litigio así como a las disposiciones del Tratado de Utrecht que afectan al Peñón, a sus límites geográficos y a su población. También a la manera en que dichas disposiciones han sido, o no, respetadas.
El último testamento de Carlos II, que designaba como heredero del Trono de España al Duque de Anjou, alteraba el equilibrio europeo a favor de Francia. Por lo que la Gran Bretaña, el Imperio y los Países Bajos iniciaron en 1701 la guerra que se llamaría de Sucesión. En 1703 el Archiduque Carlos, hijo del Emperador, fue proclamado en Viena Rey de España. A su favor se declararon las regiones de la antigua Corona de Aragón donde existía, especialmente en Cataluña, un fuerte sentimiento contra Francia desde la pérdida del Rosellón. Una guerra civil española se añadía así a la contienda europea.
En 1704, como es bien sabido, fuerzas británicas y holandesas, desembarcaron en Gibraltar y lo ocuparon para el pretendiente austríaco, que había solicitado ser reconocido por la ciudad. El Cabildo afirmó su lealtad a Felipe V y la inmensa mayoría de la población no quiso jurar fidelidad a Carlos III y prefirió el éxodo.
La ocupación del Peñón era un viejo objetivo de Londres. Hubo un gran esfuerzo para britanizar la plaza. Sin base jurídica alguna, ni siquiera el derecho de conquista que hubiese correspondido al bando austríaco español. Hasta 1711 no se logró que se marchasen los holandeses y la guarnición fuese totalmente británica.
A partir de 1711 la guerra empezó a pintar mal para Francia. Pero al morir el Emperador José I y sucederle el Archiduque Carlos hubo miedo en Londres a una repetición del doble Imperio de Carlos V y se iniciaron negociaciones bilaterales con Francia de las que salió la injustísima fórmula, consagrada después en Utrecht, por la que se forzaba a España a pagar los platos rotos. Los inconvenientes de aceptar a un Príncipe francés como Rey de España quedaban neutralizados para la Gran Bretaña por la posesión de Gibraltar y Menorca y el dominio del Estrecho y del Mediterráneo Occidental.
Felipe V intentó, sin éxito, resistirse a lo que se le impuso. Sus sucesores, conscientes de lo que el cambio de dinastía había costado a España se esforzaron en utilizar la alianza francesa para recuperar la isla balear y el peñón andaluz. De ahí los asedios fallidos del Peñón en 1727-28 y 1779-82.
El artículo X del Tratado de Utrecht limita el territorio cedido a la Gran Bretaña «a la ciudad y castillo de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortaleza que le pertenecen... sin jurisdicción alguna territorial». Esta última expresión confirma que la administración del Peñón no se extenderá al término municipal anterior.
El territorio de la plaza terminaba en la puerta de la muralla que daba al istmo. Los negociadores británicos no habían logrado en Utrecht, aunque lo intentaron, que el istmo fuese cedido. En cuanto entró en vigor el Tratado (1713) ocuparon dos pequeñas y arruinadas edificaciones por considerarlas parte de las defensas de la fortaleza. Alegaron también que cuando se cede una plaza se debe suponer cedido también el espacio al alcance de sus cañones. Lo que equivalía a reivindicar toda la bahía de Algeciras.
Para rebatir este argumento empezó en 1731 la construcción de dos fuertes en el extremo norte del tómbolo, con piezas del mismo alcance que las británicas. Se establece de hecho un campo neutral situado todo él en territorio español.
En 1808 mantiene España, aliada a Francia y en guerra con la Gran Bretaña, importantes fuerzas en el Campo de Gibraltar al mando del general Castaños, con la finalidad de impedir una invasión británica desde el Peñón. En mayo cambian las tornas: los británicos son los aliados y los franceses los enemigos. Las tropas de Castaños dan media vuelta y marchan hacia el Norte, para vencer en Bailén. El gobernador del Peñón ordena la voladura de los fuertes de La Línea, para que no puedan utilizarlos los franceses.
En 1815, ante una epidemia de fiebre amarilla, el gobernador de la plaza consigue la instalación provisional de un campamento sanitario en el istmo. Vencida la epidemia las construcciones no se derribaron y fueron la base de otra expansión.
En 1854 una nueva epidemia sirve de pretexto para instalar en el istmo una línea de garitas. Los límites terrestres de la fortaleza habían avanzado ochocientos metros. Lo que se consolidaría en 1908 con la construcción de la verja de hierro, a lo largo del borde británico del territorio neutral, según la explicación del embajador del Reino Unido.
Hubo presiones británicas para que no se instalasen baterías artilleras en las alturas que dominan el Peñón. Era menoscabar la soberanía española con un hinterland desarmado de Gibraltar.
Las rapiñas ístmicas culminaron en 1938 con la construcción de la pista del aeropuerto que atraviesa el tómbolo y se adentra en la bahía de Algeciras. Se aprovechó que en plena guerra civil no era pensable una protesta española eficaz.
Por parte británica se utilizó el argumento de que sus avances no habían dado lugar a protestas de España, por lo que debían considerarse legitimados por prescripción adquisitiva. En verdad las protestas habían sido continuas. En 1966 la Gran Bretaña se declaró en las Naciones Unidas soberana del sector meridional del istmo que limitaba con la verja.
El artículo X del Tratado de Utrecht nada dice de la población puesto que considera a Gibraltar como un punto de apoyo estratégico sin dimensión demográfica. Dispone la reversión a España del Peñón si la Gran Bretaña lo abandona. No solo se impide así la transferencia a un tercer país sino también a un Gibraltar independiente. Esto lo avalan las Naciones Unidas en su resolución 2253 de 1967 al establecer que para la descolonización de Gibraltar es aplicable la vía del sexto párrafo de la resolución 1514, es decir, el restablecimiento de la integridad territorial de España mediante negociaciones bilaterales con la Gran Bretaña en la que se tendrán en cuenta los intereses de la población llanita.
La Gran Bretaña acepta la imposibilidad de la independencia de Gibraltar pero ha hecho ambiguas concesiones a la población como el decreto que otorga una Constitución a Gibraltar. En el preámbulo del decreto se dice que nunca será cedida la soberanía sobre el Peñón sin el consentimiento de sus habitantes. Al consagrar el derecho de veto de la población la Gran Bretaña enajenó una parte importante de su soberanía sobre Gibraltar y contradijo lo establecido en Utrecht. Provocó además la aplicación por España de la incomunicación terrestre del Peñón prevista también en el artículo X. Esta sumisión a los deseos de los habitantes no la aplicó Londres cuando realizó la retrocesión de Hong Kong a China sin consultarlos, a sabiendas de que querían en su gran mayoría seguir siendo británicos.
Sería equivocado hacer un juicio moral de la aplicación por la Gran Bretaña del artículo X del Tratado de Utrecht. Las potencias, en especial las grandes, piensan que la defensa de sus intereses debía prevalecer sobre cualquier otra consideración. Así actuaba a veces España en su breve etapa hegemónica.
La Gran Bretaña estimaba necesario, como vimos, disponer del Peñón de Gibraltar. Fracasó en Utrecht ante la firmísima postura española de no ceder al istmo. Decidió conseguirlo paso a paso y sacar partido de la debilidad de España, especialmente cuando dejó de contar con la alianza francesa y se enredó en guerras civiles.
El Reino Unido ya no tiene una relación leonina con España. Somos aliados y amigos. No chocan nuestros intereses. Si en el Peñón se evitan provocaciones y por parte española se mantiene una serena firmeza se podrá seguir avanzando hacia la solución de nuestro litigio.
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