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EL ZORRO DEL DESIERTO
Sin dudas uno de los mejores militares de la historia de Alemania y célebre Mariscal de Campo alemán durante la Segunda Guerra Mundial, Erwin Rommel (15 de noviembre de 1891 - 14 de octubre de 1944) es reconocido por su apodo “el Zorro del Desierto“, ganado gracias a sus proezas en el campo de batalla del norte de África.
Convivió durante muchos años con Hitler, cuando era el jefe de seguridad, y jamás llegó a conocer el carácter irracional de su líder al ser muy poco tiempo el compartido. Luego Rommel pasó a comandar las fuerzas en el Norte de África, aunque con escasos resultados en ese momento, para luego ser a comandar las unidades alemanas en Francia, previos al ataque de Normandía.
Siempre fue recordado, más que por sus proezas militares, por su caballerosidad con sus enemigos, siendo uno de los comandantes que se negó a cumplir la Kommandobefehl. Esta fue una orden secreta emitida por Hitler el 18 de octubre de 1942 donde ordenaba que todos los comandos capturados en África y Europa debían ser ejecutados si intentaban rendirse, exceptuando a los marines.
Luego del último atentado contra Hitler el 20 de julio de 1944, fue acusado de participar en el mismo, y lo obligaron a suicidarse, para evitar así que tomaran represalias contra su familia y personal cercano.
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EL ZORRO (1)
Siempre he sentido muchas cosas por el. Existen patrones dentro de una persona que le hacen estar más identificado con algún objeto, símbolo, imagen o animal. En mi caso ha ocurrido con este cánido. Su imagen, su reputación, su vida oculta y silenciosa y su intensa mirada me han tenido siempre muy interesado en conocerle a fondo.
Cerca de mi pueblo, a un escaso kilómetro de las casas, cuando era pequeño, era muy frecuente encontrarse con ellos cruzando los caminos cuando la noche empezaba a ser oscura por completo. Eran años de bonanza para ellos, ya que un entramado entre varias fincas y la ladera del monte tenían cierta cantidad de madrigueras de difícil acceso para las personas que ellos habían aprovechado para ocupar hasta los topes y asentar una manada de considerable volumen.
Un día, contando yo con 16 años, volvía a casa sobre las cinco de la madrugada andando. Era la fiesta del pueblo, en el mes de agosto, y había conseguido el permiso de mis padres para quedarme hasta esa hora a disfrutar de la fiesta y el jolgorio con los vecinos. Recuerdo que di un rodeo tremendo porque iba con dos chicas, y me ofrecí a acompañarlas a sus casas. Una de ellas, la más fea, vivía cerca del campo de la fiesta, y la dejamos en seguida. La otra, en cambio, vivía en la otra zona del pueblo, al otro lado del río, y nos obligaba a pasar por zonas comprometidas. Yo la acompañé por esto de intentar algo, pero claro, ella tenia 18 años, y la cosa acabo en un "gracias". El tema es que al volver hacia mi casa, le pegué una patada a un montón de hojas apiladas en el suelo, y de repente oí un gruñido tremendo y salieron dos zorros corriendo. El susto que me llevé fue horrible, pero peor fue cuando después de echar a correr como un bendito, al llegar al camino frente a mi casa cuando entre la penumbra de la noche y la tenue luz que llegaba desde la farola de lo alto de la cuesta, vislumbre otros dos paseando tranquilamente por el jardín de la casa. Yo no tenia miedo, pero no me atrevía a hacer ruido. Nunca había visto un zorro así, con calma, haciendo su vida. Me escondí en el muro y los pude observar mejor. Estaban revolviendo en unas bolsas de plástico con basura que mi madre dejara afuera para tirar en el contenedor al día siguiente, y después de dejarlo todo esparcido se fueron por la parte de abajo de la casa.
Recuerdo que me metí en casa, andando despacio y pensativo, ya que había quedado alucinado de la belleza de esos animales.
Nunca olvidé esa escena.
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EL ZORRO (2)
Los zorros son muy inteligentes y unos expertos supervivientes. Cuanto más problemas se encuentran en el monte, como los incendios, la falta de presas, trampas de cazadores, batidas, etc.. más agudizan su ingenio para perpetuar su especie. Su alimentación esta basada principalmente en conejos, roedores y aves variadas, aunque su instinto y penurias le llevan a perder el respeto a los hombres para adentrarse en sus casas y atacar gallineros, rebuscar en la basura, o incluso entrar en la vivienda hasta dar con despensas de alimentos.
El pelaje abundante varía de color según la especie y las épocas del año. Estas pieles son apreciadas, en especial la del zorro ártico, para la vestimenta humana.
Vive en madrigueras abandonadas por otros animales o en un agujero que excava en la tierra, que agranda según las necesidades.
Es curioso el caso del zorro macho, que si mantiene relaciones sexuales con una hembra, ya no vuelve casi con toda probabilidad a tener con otra hembra diferente. Se hace con su olor y lo relaciona con el coito por lo que es fiel por naturaleza. La zorra hembra, sin embargo, no tiene ningún reparo en realizar el coito con varios machos incluso en el mismo día. En épocas de apareamiento, su necesidad de fornicar es tal, que se vuelve agresiva y violenta con los machos si es rechazada para estos menesteres.
La zorra tiene entre tres y siete hijos que nacen con los ojos cerrados, que recién abren después de nueve días. Se amamantan durante seis meses.
El zorro es un animal nocturno y solitario. Excepto en épocas de apareamiento, que es rondado por las zorras, su vida transcurre vagando por los montes procurándose el sustento noche a noche, esperando, agazapado, que llegue el momento adecuado para salir a escena y atacar.
Me atrae también su aspecto físico. Ese cuerpo estilizado, ese rabo tan característico, ese hocico puntiagudo, con orejas triangulares y ojos vivaces me han parecido siempre la forma perfecta de representar a un alma siniestra, solitaria y aventurera en la tierra.
De ese modo, un animal como este, que le he tenido siempre tanta devoción, tenia que homenajearlo.
Por cierto, mi apellido, es Raposo.
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También hay chistes del Zorro:
Había un andalú que lo estaban asaltando en plena calle, y de pronto aparece un sujeto de capa y antifaz negro:
¡era el zorro!
Cuando derrotó a los asaltantes, hizo con su espada una zeta en una pared grande que había junto a ellos, y se fué rapidamente, mientras el andalú agradecido gritaba:
-Gracias Zuperman.
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Palíndromos.
Los palíndromos son unas curiosas palabras o frases que se leen igual si lo hacemos de izquierda a derecha como si lo hacemos de derecha a izquierda.
A continuación unos nuevos ejemplos:
Así le ama Elisa.
Odié lo leído.
Odié lo no leído.
¡Ah Satanás, amas a Natasha!
Amad al alba, habla la dama.
Aman a Panamá.
No le parecerá pelón.
Al reparto sacas otra perla.
Isaac rapa y aparca así.
A ti no, bonita.
Si liba la soberana, rebosa la bilis.
Ata la lata a la gata tágala; a la gata tágala ata la lata.
Dábale arroz a la zorra, el abad.
Un abrazo.
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Entró un día una zorra en la casa de un actor, y después de revisar sus utensilios, encontró entre muchas otras cosas una máscara artísticamente trabajada.
La tomó entre sus patas, la observó y se dijo:
- ¡Hermosa cabeza! Pero qué lástima que no tiene sesos.
No te llenes de apariencias vacías.
Llénate mejor siempre de buen juicio.
Un abrazo.
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(Respuesta al anterior mensaje)
El lobo, la zorra y el mono.
Un lobo acusó a una zorra de robo, pero la zorra, siendo en realidad inocente, negó totalmente la acusación.
Un mono se ofreció a juzgar el asunto entre ellos.
Cuando cada uno había declarado totalmente su caso, el mono dio esta sentencia:
-No pienso que usted, señor lobo, hubiera perdido lo que reclama; y usted, señora zorra, por sus antecedentes, creo que realmente robó lo que tan fuertemente niega."
Los deshonestos, con su mal prestigio, cuando actúan honradamente, no consiguen ningún crédito.
Un abrazo.
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(Respuesta al anterior mensaje)
Las zorras a orillas del río Meandro.
Se reunieron un día las zorras a orillas del río Meandro con el fin de calmar su sed; pero el río estaba muy turbulento, y aunque se estimulaban unas a otras, ninguna se atrevía a ingresar al río de primera.
Al fin una de ellas habló, y queriendo humillar a las demás, burlábase de su cobardía presumiendo ser ella la más valiente. Así, saltó al agua atrevida e imprudentemente. Pero la fuerte corriente la arrastró al centro del río, y las compañeras, siguiéndola desde la orilla le gritaban:
- ¡No nos dejes hermana, vuelve y dinos cómo podremos beber agua sin peligro!
Pero la imprudente, arrastrada sin remedio alguno, y tratando de ocultar su cercana muerte, contestó:
- Ahora llevo un mensaje para Mileto; cuando vuelva les enseñaré cómo.
Un abrazo.
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(Respuesta al anterior mensaje)
La zorra a la que se le llenó su vientre.
Una zorra hambrienta encontró en el tronco de una encina unos pedazos de carne y de pan que unos pastores habían dejado escondidos en una cavidad. Y entrando en dicha cavidad, se los comió todos.
Pero tanto comió y se le agrandó tanto el vientre que no pudo salir. Empezó a gemir y a lamentarse del problema en que había caído.
Por casualidad pasó por allí otra zorra, y oyendo sus quejidos se le acercó y le preguntó que le ocurría. Cuando se enteró de lo acaecido, le dijo:
- ¡Pues quédate tranquila hermana hasta que vuelvas a tener la forma en que estabas, entonces de seguro podrás salir fácilmente sin problema!
Un abrazo.
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(Respuesta al anterior mensaje)
La zorra y el espino.
Una zorra saltaba sobre unos montículos, y estuvo de pronto a punto de caerse. Y para evitar la caída, se agarró a un espino, pero sus púas le hirieron las patas y sintiendo el dolor que ellas le producían, le dijo al espino:
- ¡Acudí a ti por tu ayuda, y más bien me has herido!
A lo que respondió el espino:
- ¡Tu tienes la culpa, amiga, por agarrarte a mí, bien sabes lo bueno que soy para enganchar y herir a todo el mundo, y tú no eres la excepción!
Un abrazo.
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(Respuesta al anterior mensaje)
La zorra y el leñador.
Una zorra estaba siendo perseguida por unos cazadores cuando llegó al sitio de un leñador y le suplicó que la escondiera. El hombre le aconsejó que se metiera en su cabaña.
Casi de inmediato llegaron los cazadores, y le preguntaron al leñador si había visto a la zorra.
El leñador, con la voz les dijo que no, pero con su mano disimuladamente señalaba la cabaña donde se había escondido.
Los cazadores no comprendieron la señas de la mano y se confiaron únicamente en lo dicho con la palabra.
La zorra al verlos marcharse, salió sin decir nada.
Le reprochó el leñador por qué a pesar de haberla salvado, no le daba las gracias, a lo que la zorra respondió:
-Te hubiera dado las gracias si tus manos y tu boca hubieran dicho lo mismo.
Un abrazo.
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(Respuesta al anterior mensaje)
La zorra y la serpiente.
Se encontraba una higuera a la orilla de un camino, y una zorra vio junto a ella una serpiente dormida.
Envidiando aquel cuerpo tan largo, y pensando en que podría igualarlo, se echó la zorra a tierra al lado de la serpiente e intentó estirarse cuanto pudo. Tanto esfuerzo hizo, hasta que al fin, por vanidosa, se reventó.
Un abrazo.
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(Respuesta al anterior mensaje)
La zorra y los racimos de uvas
Había una vez una zorra con mucha hambre que al ver colgando de una parra unos deliciosos racimos de uvas, quiso atraparlos con su boca.
Mas no pudiendo alcanzarlos, se alejó diciéndose:
- ¡Vah, no merece la pena, están tan verdes...!
Un abrazo.
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(Respuesta al anterior mensaje)
La zorra y el cocodrilo.
Discutían un día la zorra y el cocodrilo sobre la nobleza de sus antepasados.
Por largo rato habló el cocodrilo acerca de la alcurnia de sus ancestros, y terminó por decir que sus padres habían llegado a ser los guardianes del gimnasio.
- No es necesario que me lo digas - replicó la zorra -; las cualidades de tu piel demuestran muy bien que desde hace muchos años te dedicas a los ejercicios de gimnasia.
Un abrazo.
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(Respuesta al anterior mensaje)
La zorra y la pantera.
Disputaban otro día la zorra y la pantera acerca de su belleza.
La pantera alababa muy especialmente los especiales pintados de su piel.
Replicó entonces la zorra diciendo:
- ¡Mucho más hermosa me considero yo, no por las apariencias de mi cuerpo, sino más bien por mi espíritu!
Un abrazo.
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