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Mensajes de EL BURGO DE OSMA
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El canto del autillo
José Ramón Muñiz Álvarez
“EL CANTO DEL AUTILLO EN LA BUHARDILLA”
Los recuerdos del niño que renace de
nuevo.
http://jrma1987. blogspot. com
Los troncos de los árboles, ya muertos, les sirven de mansión a los mochuelos que habitan lo profundo de los bosques. El cárabo es más tímido, si acaso, pues vuela sigiloso, entre los robles, cazando ratoncillos y batracios. En cambio, la lechuza y el autillo no temen instalarse en las buhardillas, de las casonas viejas de la aldea.
El mes de abril, que suele ser lluvioso, también tiene sus tardes encendidas de sol y luz, de magia entre los árboles. Mas, al llegar el brillo del ocaso, se escuchan los autillos en los parques, que llaman al amor en plena noche. Los más supersticiosos tienen miedo, y dicen que convoca al aquelarre de brujas en los montes colindantes.
De niño, en la buhardilla de la abuela, sentí la voz crispada del autillo, su grito lastimero, para algunos. Jamás pensé que fuera una criatura maligna cuyo grito desgarrado, volara, amenazante, con la brisa. Tal vez, al ser un niño, imaginaba que su llamada dulce, vivaracha, tenía el colorido de otros trinos.
Los niños tienen grandes cualidades para formar su imagen de las cosas, a costa de ignorar tantos secretos. Y quiso mi inocencia caprichosa pensar que era el autillo, entre las sombras, como el cuclillo, oculto en la hojarasca. Difícil es, no en vano, ver cuclillos, por más que en primavera se les oye cantar entre las densas arboledas.
No es raro en la niñez ser tan curioso, pues es, en esta edad, cada detalle como un descubrimiento inesperado. Por eso pregunté a la vieja anciana, de rostro bello y pelo blanquecino, pendiente del fogón en la cocina. Y dijo que era el pájaro del agua, criatura singular que, cada noche, las lluvias prevenía en su llamada.
Y cuántas veces, siempre fantasioso, tomaba, en la mesilla de mi tío, cuartillas de papel, y dibujaba siluetas del autillo y la lechuza. Y viendo ya cercanos esos meses que llegan calurosos, en verano, por la ventana abierta, los buscaba. Mis ojos exploraban en la sombra los vuelos que rizaban en la nada sus grandes alas ricas en sigilo.
La anciana falleció dejando un hueco que no podré llenar en muchos años, y no podré volver a la buhardilla: sus dueños la arreglaron y vendieron a nuevos propietarios que no quieren amar el canto viejo del autillo. Mas, al llegar abril, siempre lo escucho, y anima en mi a ese niño que otras veces hurgaba en los misterios de la sombra.
El mundo cambia, y cambian los lugares, y pueblos de otras épocas lejanas se fueron transformando lentamente. Las villas de los viejos pescadores también han alterado su apariencia, tomando un aire acaso más urbano. Y es fácil recordar esas fachadas antiguas y las calles empedradas que fueron dando paso a otros ambientes.
No son las mismas ya, tras tantos años, las vistas de rincones apartados donde se admiran altos edificios. Pero, según nos vamos, caminando, sin prisa, a las afueras, ese tiempo parece conservarse en el entorno. Los campos, las colinas, el arroyo, los densos eucaliptos en el monte se pueden contemplar igual que entonces.
Llegado junio, en días despejados, es grato deambular cuando oscurece, mirar el sol, hundido en la distancia. Es bello deleitarse con nostalgias de tiempos que, si no fueron mejores, tal vez imaginamos más felices. Es la niñez que vuelve, es el momento de revivir al niño que no existe, pues lo hemos encerrado en lo profundo.
Y, tras ponerse el sol, con sus dorados, sentado sobre un banco en San Antonio, descubro las estrellas en la altura. No hay duda de que es todo un espectáculo, cuando la brisa baña ese montículo, borrando los rigores de la tarde. Y, entonces, encendiendo el cigarrillo, regreso por veredas que la luna me deja adivinar entre la sombra.
En la estación existe un parque humilde, sereno, con sus sauces melancólicos, que lloran desde el brillo de la aurora. Allí se escucha el canto del autillo, quimérico y extraño, casi mágico, y entonces el recuerdo se hace intenso. La brisa ha refrescado el aire puro, y el grillo, en su concierto interminable, le da acompañamiento al viejo autillo.
Llamando a los amores, el reclamo de la rapaz nocturna nos sugiere los sueños de las noches de la infancia. Poblado de dragones y de gárgolas, el mundo era tal vez más sugerente, mirado con los ojos de un chicuelo. También el mar, entonces, era abismo de rémoras, marrajos y piratas y las mansiones eran un castillo.
Después se esconderá el viejo mochuelo, y el canto de los cárabos del monte se irá apagando allá, en lo más profundo. La Fuente de los Ángeles murmura, risueña en primavera, mientras canta feliz, entre las ramas, un jilguero. La calma llena el aire, y el paisaje se admira con el alba que despierta con claras llamaradas de alegría.
Al fin se pueden ver, en cualquier parte, cuando el hurón se esconde y los raposos, el pardo de la piel de los tritones. No suelen esconderse en lo profundo del manantial alegre y vivaracho, donde los capturaban los muchachos. También, de niño, yo jugué a cazarlos en los abrevaderos de las bestias y en las corrientes claras de las fuentes.
El canto del autillo se ha perdido, pero es posible ver, y las urracas, los cuervos y arrendajos recortan con sus alas cada soplo. El aire se hace amigo del cuclillo, del raro picachuelo y sus colores, bajo la vigilancia de la aurora. También acechan, rápido, el cernícalo y, fuerte, el poderoso ratonero, desde el tendido eléctrico, en los campos.
Pasaron esos años tan idílicos de casas encantadas, de misterios, de juegos infantiles en el patio. Y entonces era bello el sol al alba, la lluvia en los cristales y los charcos formados en la vieja carretera. El universo entero se enseñaba rico, cuajado de sutiles maravillas en los lugares más insospechados.
El canto del autillo en la buhardilla, la luz de las estrellas en los cielos y el canto de los grillos son promesa. Y el tiempo transcurrido se ha perdido, mas vuelve a suscitar, en la memoria, vivencias que conserva el alma vieja. Herido ya el espíritu cansado por una juventud tan agitada, la infancia sigue viva, sin embargo.
2010 © José Ramón Muñiz ÁlvareZ
"EL CANTO DEL AUTILLO EN LA BUHARDILLA”
Todos los derechos reservados
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poema
Anda que me quejo de lo solitario que está el foro de Valdenarros, pero este de Burgo de Osma... tres cuartas de lo mismo. Dejo mi último poema. Más en mi blog traslasamapolas. blogspot. com
Saludos.
EXISTENCIA
Hay días,
que a pesar de los silencios,
el viento se vuelve canto,
y las nubes desgarradas
abren los ojos del corazón,
para poner respaldo a la muda tristeza.
Hay otros,
que a pesar del perfume nacarado
de la luna, las nieblas se quedan en los balcones,
impidiendo que la brisa acune delirante,
el sueño inocente de la noche.
La mayoría,
son madejas de espinos
que se clavan despiadados
en el punto neurálgico de mi locura.
Hoy,
sabiendo ya de mi absurda existencia,
sospecho que habito en el trozo gris
de un muro, que alguien olvido pintar.
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El olvido nunca es bueno
MIGUEL HERNANDEZ, SETENTA AÑOS DE SU MUERTE
Pasan los años deprisa
y la memoria no olvida,
Miguel llevaba la brisa
de una vida muy sufrida.
Entre versos y canciones
fue trascurriendo la guerra,
con desgracias y pasiones
de las que su vida encierra.
Miguel de barro y de fuerza,
de versos y de emociones,
su pensamiento se esfuerza
en luchar sin condiciones.
Caminante sin descanso
buscando la voz del viento,
su esposa fue el fiel remanso
de darle caudal de aliento.
El final de aquella guerra
fue de muerte y represiones,
sangre que regó la tierra
rompiendo sus ilusiones.
La cárcel fue su destino,
y en su penas se mezclaba,
su verso que hilaba fino
al verse preso clamaba.
Su libertad quedó rota,
Miguel es preso marcado,
y en su pensamiento flota
ver su anhelo derrotado.
Vientos del pueblo le llevan,
vientos de sueños truncados,
penas que a veces le ciegan
en sus versos bien logrados.
Las penas cubren sus pasos
sin ver nunca soluciones,
va notando sus fracasos
al respirar sus pulmones.
Miguel recorre prisiones
sin conocer su destino,
en su mente ve visiones
con el hambre de adivino.
Alicante le recibe
con la salud medio rota,
a la esperanza él escribe
más su enfermedad se nota.
Miguel enfermo sufriendo,
la muerte le está esperando,
su familia fue sintiendo
el dolor que iba pasando.
Días de llanto y de muerte
en aquellas noches frías,
Miguel no tuvo la suerte
de vivir sus fantasías.
El tiempo borra caminos
sin dejarnos muchas huellas,
a veces hay pergaminos
que relucen como estrellas.
Miguel de versos floridos,
aferrados a la tierra,
con poemas prohibidos
donde su verdad encierra.
Nos dejo su verso erguido
que se recita en la escuela,
setenta años se han cumplido,
parece que el tiempo vuela.
G X CANTALAPIEDRA
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Feliz día
Feliz día de la poesía a todos los poetas. Saludos.
Mis blog: traslasamapolas. blogspot. com o valdenarros. hazblog. com
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mi frase del día
Si reímos, el mundo no será distinto, pero nosotros nos sentiremos mejor.
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mi frase del día
La vida es una ilusión que nos hiere por dentro y nos engaña por fuera, y encima cuando despertamos resulta que estamos muertos.
www. traslasamapolas. blogspot. com
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Semana Santa en El Burgo de Osma
SEMANA SANTA EN EL BURGO DE OSMA
Ya se nota en el ambiente,
ya se escuchan comentarios,
El Burgo tiene presente
ser parte de los calvarios.
Los penitentes sufriendo,
los pasos les vas contando,
El Burgo lo esta viviendo
al tiempo que va rezando.
Cristo con la cruz a cuestas
como un vulgar condenado,
El Burgo vive estas fiestas
con recuerdos del pasado.
Sentir la voz del silencio
en un ambiente soñado,
que Cristo no tiene precio
y menos crucificado.
Las cadenas suenan fuerte
que él penitente ha llevado,
El Burgo tiene la suerte
de ser un lugar sagrado.
Los pasos en procesiones
son movimientos cercanos,
en ellos hay sensaciones
donde piensan los humanos.
El Burgo en Semana Santa,
con sentimientos cristianos,
alguna imagen se planta
y ante ella rezan hermanos.
La historia deja su huella,
y en El Burgo la ha marcado,
la semana tiene estrella
en este valle encantado.
G X CANTALAPIEDRA.
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El Viernes Santo en El Burgo de Osma
CAMINANDO POR EL BURGO DE OSMA
En este día de Viernes Santo
que la blanca nieve nos despertó,
se puso el monte con bello manto
y su frío viento nos alertó.
Voy caminando con paso lento
prisa no tengo “ Válgame Dios”,
dentro del pecho siento un contento
que es un misterio de comprensión.
Pisando losas de viejas piedras,
llenas de historias y religión,
viendo murallas que son leyendas
testigos mudos de la oración.
Que tiene El Burgo, yo me pregunto,
y hasta mi mente ve confusión,
el Viernes Santo será un asunto
de ver la vida con reflexión.
Pisar El Burgo en sus soportales,
sentir su gente con su emoción,
puede que esperen curar sus males
y es que su ambiente da sensación.
Esta la tarde medio angustiada
entre tormentas de exclamación,
tan bella fecha sigue marcada
por ver sus pasos en procesión.
La larga espera se hace más dura
aunque la lluvia lo comprendió,
tiene el ambiente cierta dulzura
y todo El Burgo lo agradeció.
En el silencio salen los pasos,
con un respeto de gran pasión,
quiere la lluvia no dar fracasos
y hacer mas bella su procesión.
G X CANTALAPIEDRA.
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Diálogo amoroso
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José Ramón Muñiz Álvarez
LA ESPERANZA DE DON PERO O EL CONSEJO DE DON GIL
Juguete cómico
ESTAMPA PRIMERA:
Interior del castillo del duque don Gil.
Escena I:
Don Gil recibe a su sobrino dos Pero en el salón de su castillo.
Don Gil-. Os admiro, buen sobrino,
muy cambiado en estos días,
que os faltan las alegrías
y os admiro mortecino.
Don Pero-. Ayer el alegre vino
prometía su placer.
Don Gil-. ¿Qué os hace palidecer,
siendo vos joven, gracioso,
atrevido y tan brioso?
¿Será acaso una mujer?
Don Pero-. Una mujer que me mata,
pues compite en hermosura
con la luz del alba pura
que en el aire se dilata,
pues, siendo honesta y sensata,
he pretendido su mano,
mas en su rostro lozano
he encontrado mi dolor
por la causa del amor
del que me vuelvo escribano.
Don Gil-. Estás pues tan enredado
en la trampa de Cupido
que aquí se admira vencido
el más valiente soldado,
el hombre del principado,
quien, manejando la espada,
puede más que la invernada,
que los vientos y granizos,
los más poderosos rizos
del aire en plena nevada.
Don Pero-. Tiene el sol esa belleza
que en todas partes se admira,
cuando, callado, delira
y al horizonte tropieza,
que el crepúsculo ya empieza
a mostrar raros dorados,
y, en sus colores bordados,
miro yo mis desazones,
que en derrotadas pasiones
he de volverme en pedazos.
Don Gil-. Gran locura los amores
que en mil quebraderos quieren
a quienes siempre prefieren
sus querellas y dolores,
pues que, pidiendo favores,
suplicando sin descaro,
huyen del arroyo claro,
de la calma y la paciencia
para perderse en la ciencia
de pagar precio tan caro.
Don Pero-. Vos, que sabéis del amor,
podréis darme buen consejo.
Don Gil-. Hombre soy cansado y viejo
para haceros tal favor.
Don Pero-. ¿No fuisteis vos trovador,
enamorando las damas?
Don Gil-. Ardí en las terribles llamas
Con que el amor me hizo presa.
Don Pero-. Pues tal pasión me atraviesa.
Don Gil-. Raras cosas me reclamas.
Don Pero-. Vos, que sois un trovador,
conocéis esos secretos
con los que se hacen sonetos
y las poesías de amor.
Don Gil-. Cantos son para el dolor
que apagar sabe la vida,
pues endurece la herida
de quien sus versos escribe.
Don Pero-. Pero un galardón recibe
el alma triste y vencida.
Don Gil-. No hay galardón que se ofrezca
a quien siga ese camino,
pues terrible destino
para quien de amor perezca.
Don Pero-. No es posible que obedezca
los consejos de no amar,
después de querer probar
a olvidar al ser amado.
Don Gil-. No hay remedio a quien, dañado,
no deja de suspirar.
Don Pero-. Habladme de la poesía,
del arte de bien trovar,
de cómo debe tocar
quien busca su melodía,
pues esta tarde sombría
de mi dolor es testigo,
pues, al negarme su abrigo
quien de mi pecho es amada,
ha quebrado la morada
del amor al que me obligo.
Don Gil-. Las tiorbas que, con alarde,
tocaron los trovadores,
cantar pueden los amores,
cuando roza el sol la tarde,
que el corazón es cobarde
ante el duro sentimiento
que nos causa gran tormento
a cuantos de amor morimos,
pues que no nos redimimos
de su veneno violento.
Y enamorarla queréis
con los versos silenciosos
que se susurran, gozosos,
con cada vez que la veis.
Pero, con eso, ¿qué hacéis,
que, cuando más su belleza
reclama la gentileza,
se os torna más lejana
esa llama soberana
que miente con su belleza?
Don Pero-. Sin embargo, es bien decirlo:
pues que vivo enamorado,
quiero un poema inspirado,
mas tardaré en escribirlo,
y, con tener que pedirlo,
vengo a pedir un favor
a este viejo trovador
que verso y música sabe
para que un dolor más suave
se torne el dolor de amor.
Don Gil-. Es un secreto artesano
custodiado por las gentes
de las cortes más lucientes
y el trovador más ufano,
mas, por ser un vicio sano,
por ser tú sobrino mío,
este ingenio tan bravío
te he de enseñar a tener,
para que al fin la mujer
quede a tu libre albedrío.
Don Pero-. Será bueno que, contento,
aprenda a hablar de las flores,
de los dulces ruiseñores,
del brillo del firmamento,
no fallando en el intento
de seducir sus encantos,
duros como los amiantos
que cortan con gran bravura
a quien sufre la tortura
entre mil gritos y espantos.
Don Gil (aparte, y riendo)-. Esta loca juventud
vive siempre enamorada,
siendo el fuego en la nevada
o el sosiego en la inquietud,
porque, ajenos a la luz
que da la sabiduría,
con ligereza bravía
se rinden a los amores,
ignorando que dolores
son eso que el amor cría.
Don Pero-. Quiero morir de otra muerte,
pues me siento ya humillado,
que me maltrata a su lado,
que me aleja de su suerte,
y, siente mi pecho fuerte
el desgraciado flagelo
de su dureza, que el pelo
va cubriendo su mirada,
y esconde la llamarada
que es causa de mi desvelo.
Don Gil-. Ese es el tono acertado
con que cantar los amores:
lo demás son solo flores
del verso más adornado,
porque, en semejante estado,
con semejante cautela,
el alma siempre se hiela,
y hasta la misma mujer
bien lo debe de saber,
si ella es quien os desconsuela.
Don Pero-. Pero yo ayuda suplico,
porque todo el oro es poco,
para quien, de amores loco,
dice que es pobre y es rico;
y, pues esto no me explico,
suplico yo sabia guía,
que la mayor alegría
que alguien pudiera tener,
son dos ojos de mujer
claros como el alba fría.
Don Gil-. Ya diera yo mi consejo,
si por hacerme dichoso,
le dices con más reposo
de quién se trata a este viejo,
porque ya el rayo bermejo
del sol febril se ha cumplido,
y estando yo adormecido,
pronto me habré de acostar,
y no me quisiera echar
sin haber yo tal sabido.
2011 © José Ramón Muñiz Álvarez
La esperanza de don Pero o el consejo de don Gil
Obra de teatro.
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
Jose Ramon Muñiz Alvarez
(Breve reseña)
José Ramón Muñiz Alvarez nació en la villa de Gijón y sigue residiendo en Candás (concejo de Carreño). Su infancia transcurre de manera idílica en dicho puerto, donde pasa su juventud hasta el término de sus estudios. Licenciado en Filología Hispanica y especialista en asturiano, vive a caballo entre Asturias y Castilla León, comunidad en la que es profesor de Lengua Castellana y Literatura. Su afán por las letras y las artes lo ha llevado al cultivo de la poesía. Es autor de varios libros, de los cuales ya ha dado a conocer "Las campanas de la muerte", aunque en una tirada modesta.
"Las campanas de la muerte" es una obra que consta de tres poemarios:
1-. "Arqueros del alba", dedicado a su abuela materna, Dolores Menéndez López.
2-. "Ballesteros de la tarde", dedicado a la abuela paterna, Pilar Muñiz Muñiz.
3-. "Lanceros del ocaso", dedicado a uno de sus tíos: Gervasio.
El poemario demuestra el extraordinario vínculo del poeta con sus abuelas, en un momento delicado: el del fallecimiento de las mismas. Es indicativo que el libro se escribiese en tres tandas, las dos últimas muy seguidas. Las partes del libro datan de diciembre de 2005 a enero de 2006, primavera verano de 2007 y enero de 2008.
En este tipo de poesía se recurre a las estrofas mas tradicionales, con dos únicas excepciones de versilibrismo. Además de un romance, las demas estrofas son silvas blancas, espinelas y, sobre todo, sonetos.
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La Catedral
CATEDRAL DEL BURGO DE OSMA
La llegada al Burgo de Osma
en cualquier noche del año,
es el arte que se asoma
aunque el tiempo cause daño.
La distancia no es motivo
para divisar su Torre,
piensas si será festivo
y si la vida no corre.
Desde sus murallas viejas
la noche pone respeto,
y a veces cuando te alejas
el corazón marcha inquieto.
El Burgo tiene solera
con su historia y armonía,
es Catedral de primera
en tierras de Soria fría.
Columnas que son reflejos,
vidrieras iluminadas,
arte vivo sin complejos
en capillas adoradas.
La vista nunca se cansa
de ver bonitas escenas,
la Catedral no descansa
tiene cultura en sus venas.
Su Torre brilla en la noche
con orgullo castellano,
es paisaje sin reproche
en un ambiente cristiano.
Desde el Ucero refleja
como catedral grandiosa,
y cuando el agua se aleja
la veo más armoniosa.
G X CANTALAPIEDRA.
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La Catedral
(Respuesta al anterior mensaje)
Buen homenaje a la hermosa catedral.
Un abrazo.
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mi frase del día
A veces escribir sentimientos es purificar nuestras deficiencias.
Saludos.
traslasamapolas. blogspot
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la tierra vive esperando
LA VOZ DE LA TIERRA TIRA
Siento la voz de la tierra, que me llama con gran prisa, parece que me quisiera ir pidiendo una sonrisa, siento la voz de la tierra que me llama con desvelo, esta la tarde tranquila en La Ribera del Duero, miro por si al fin perfilo la alegría de un sendero, que me llevara tranquilo por las orillas del Ucero, esperando que reluzca el agua como un lucero, sin tener que verlas sucias, aunque no caiga aguacero, siento la voz del destino y siento amor verdadero, por la Rivera va el agua, sus álamos son eternos, escucho sus profecías sus canciones y sus vientos, que me parecen que siguen siempre los mismos senderos, que nos hablan de poetas de canciones y recuerdos.
La voz de la tierra tira, su fuerza con rabia siento, quisiera vivir un día sin ausencia ni lamentos, y ver las gentes contentas como presumen de pueblo, Cada noche voy soñando, aunque nunca pongo empeño, y siento llorar silbando, a los montes sin sus dueños, que no quieren acordarse de otros años más risueños, la niebla ciega mis ojos, el monte nunca esta lejos, dicen que existen abrojos en sus caminos complejos.
Sentir la voz de la tierra aunque estés viviendo lejos, puede causarte alegría o llenarte de complejos, más si tienes armonía tu corazón no esta viejo, y vivirás en sintonía sin recibir ni un consejo. de querer siempre a tu tierra y no olvidar a sus viejos, y pensar que exista un día que sueñes con el regreso, que tu tierra esta esperando aunque no exista progreso,
Puede que exista otra vida, sin problemas y sin miedos, más esta tierra querida vive perdiendo sus credos, en Soria buscan la huida, por un porvenir más cierto, ven su esperanza perdida mostrando su descontento,
y aunque la tierra nos tira, y abracemos sus lamentos, el pensamiento suspira aunque suframos contentos.
G X CANTALAPIEDRA.
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verdes campos de esperanza
TRIGALES CASTELLANOS
Los trigales de Castilla
son testigos y esperanza,
de noche la Luna brilla
para darles alabanza.
Las amapolas se mecen
en medio de los trigales,
y en su rojo prevalecen
como alegrando postales.
Sentimientos castellanos
que son pura poesía,
versos que nacen hermanos
en la más pura armonía.
Campos que sueñan cereales
en su fría sementera,
con esperanza a raudales
el largo tiempo de espera.
Trigales que son regalos
con lluviosa Primavera,
a su verde suelto halagos
y estoy feliz a su vera.
Las mañanas son brillantes
con sus olas de cereales,
se viven ciertos instantes
con paisajes ideales.
En este Mayo florido
con olores que embelesan,
el campo parece erguido
hasta las flores se besan.
Antes que llegue el Verano
y cambien ciertos colores,
quiero tener en mi mano
versos rellenos de amores.
G X CANTALAPIEDRA.
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mi fras de hoy
Las ilusiones se vuelven vanas cuando deseamos un futuro que está en desavenencia con el destino.
www. traslasamapolas. blogspot. com
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