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Manifiesto. ABC por la libertad de ir a los toros
Fiel a su línea de defensa de las raíces culturales españolas, ABC ha prestado siempre una especial atención a la Tauromaquia. Constituye en sí misma un arte que utiliza como material a un animal peligrosísimo para crear belleza y emoción. Como dice Salvador de Madariaga, “participa de casi todas las artes”.
Además, la Tauromaquia ha inspirado obras inolvidables a multitud de artistas de la talla de Goya y Picasso; Rafael Alberti y Federico García Lorca; Orson Welles y Ernest Hemingway; Miguel Hernández y Ramón Pérez de Ayala; Néstor Luján, Pere Gimferrer y Miquel Barceló...: poetas, novelistas, dramaturgos, pintores, escultores, músicos, cineastas...
El toro bravo es un bellísimo animal que, sin duda, desaparecería si no existiera la Fiesta. Como resaltó Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, los ganaderos son “los mantenedores de la pureza de la raza brava española”. Es indiscutible el valor ecológico de la Tauromaquia pues ha permitido la conservación de más de medio millón de hectáreas de dehesas.
Supone también una importante actividad económica: se ha estimado que la Fiesta da hoy de comer, en empleos directos, a doscientas mil personas y genera un volumen de dinero anual cercano a los dos mil quinientos millones de euros. Sin ella, no cabe imaginar las Ferias y Fiestas de innumerables ciudades y pueblos de España.
Posee hoy la Fiesta una trascendencia internacional: es un vínculo que nos une con Francia, Portugal y muchos países hispanoamericanos. A la vez, en todo el mundo se la reconoce como una seña de identidad de la cultura española. En ABC sabemos bien que la Fiesta ha ido siempre unida a la historia de España, que expresa las circunstancias de cada momento y la psicología del pueblo español.
El lenguaje ha sido permeable a su influencia: muchos términos y metáforas taurinas impregnan el lenguaje coloquial de los españoles, sean o no aficionados. Tal vez es, también por ello, hora de coger el toro por los cuernos. Los toros no han sido nunca patrimonio de una región, una ideología, una clase social o un nivel económico: es una Fiesta verdaderamente popular, en la que libremente participan aficionados de todos los sectores. En momentos de polémicas politizadas, ABC quiere reiterar su compromiso con la Tauromaquia y convocar a sus amigos y lectores para que defendamos la libertad de los que desean acudir a los espectáculos taurinos, dentro o fuera de lo que tradicionalmente se ha llamado “la pell de brau”, la piel de toro.
Por ello solicitamos el apoyo de los lectores, aficionados o no, con su firma en contra de la prohibición, adhiriéndose a la siguiente petición, que ABC difundirá durante los próximos meses:
Apoyo la libertad de los que desean acudir a los festejos taurinos en España, Francia, Portugal e Hispanoamérica, como muestra de una indeleble tradición cultural.
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6 JUNIO
Santos: Norberto, Claudio, Juan, Justo, Vicente, Eustorgio, obispos; Artemio, Cándida, Paulina, Bonifacio, Amancio, Lucio, Alejandro, mártires; Hilarión el Joven, confesor; Felipe, diácono; Marcelino Champagnat, fundador.
6 de Junio
San Norberto, obispo (c. a. 1080-1134)
Nació alrededor del año 1080 en Renania.
Canónigo de la catedral de Colonia, una vez convertido de su vida mundana, se sujetó a la disciplina regular y fue ordenado sacerdote el año 1115.
Se entregó al apostolado y a la predicación, principalmente en Francia y Alemania. Junto con un grupo de compañeros, puso los fundamentos de la Orden Premonstratense y fundó algunos monasterios.
El año 1126 fue elegido arzobispo de Magdeburgo, dedicándose entonces a la reforma de la vida cristiana y logrando que la fe se propagase a las regiones vecinas.
Murió el año 1134.
6 de junio
Marcelino Champagnat, fundador (1789-1840)
Marcelino Champagnat nació en Lyon (Francia), en los comienzos de la revolución francesa, en 1789, y falleció contando cincuenta y un años, el seis de Junio de 1840. Fundó la Orden de los Hermanitos de María, o Maristas de la Enseñanza.
Su madre afirmó con llaneza que «lo eduqué, como a mis otros nueve hijos, con sencillez y lejos de los caprichos; le enseñé a hablar y a rezar». En el interior de esta afirmación se descubre la claridad de ideas y la vida recta de su buena madre; debió influir muy notablemente en su calidad de vida cristiana y ello estaba en los planes de Dios ya que nació en unos tiempos nada favorables para la coherencia de la fe.
Es admirable que una persona que no sabía ni leer ni escribir llegara a ser todo un modelo educativo.
Estudió sus tres últimos años en el seminario de Lyon; y se ordenó de sacerdote el 22 de Junio de 1816. Al día siguiente de la ordenación marchó con una docena de compañeros al santuario de Nuestra Señora de Fourvière y allí se consagraron a María, naciendo el compromiso de fundar la Sociedad de María.
Desde el principio tuvo clara la idea de la nueva fundación había de incluir una rama de Hermanos que dedicasen su vida a la enseñanza, trabajando con niños, principalmente con aquellos que por vivir en zonas rurales tuviesen menos oportunidades.
Vivió la caridad de un modo exquisito polarizado con la preocupación por instruir a la niñez y a la juventud, abierto al descubrimiento y aplicación de nuevas fórmulas para dar respuesta adecuada a las nuevas situaciones que se van presentando. Supo vivir su entrega a Dios poniendo remedio en aquello que de modo muy particular impide a los hombres el aprecio de su personal dignidad. Fue muy consciente de que la ignorancia es una de las peores lacras que soporta la humanidad; impide el reconocimiento de la propia dignidad, dificulta el descubrir de Dios y puede incapacitar para abrirse a los demás, haciendo, además, a las personas fácil objeto de manipulación por parte de los poderosos.
En menos de un siglo se extendió rápidamente por Europa el nuevo viento con una espiritualidad y modos concretos de entrega. Luego, se traspasó a otros continentes.
Con su canonización el día 18 de Abril del año 1999, a la caída del siglo, por el papa Juan Pablo II, queda reconocida y actualizada su obra, su compromiso educativo y espiritualidad. Es el reconocimiento del modo heroico de vivir la caridad un cristiano que desborda en frutos de bien social para todos.
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Buenas tardes amigos del foro de Soria.
Un abrazo.
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7 JUNIO
Santos: Pablo, Cándido, Venancio, obispos; Licarión, presbítero; Pedro, presbítero y mártir; Walabanso, diácono y mártir; Isaac, Habencio, Jeremías, Sabiniano, Wistremundo, monjes y mártires; Acacio, Alderico, Eugenia, Valentín, Juan, Tarasio, Sancho, mártires; Antonio María Gianelli, confesor; Roberto, abad.
7 de junio
Isaac y compañeros, mártires cordobeses († 851)
En la ciudad los moros están cansados de matar; los cristianos que conviven allí están cansados también de aguantar insolencias y de sufrir humillaciones con peligro. Bastantes han preferido la salida y se han instalado en los alrededores, ocupando las cuevas de la montaña donde viven como ermitaños. Son más de los que se esperaba; casi se puede decir que han formado un cinturón cercando la ciudad de los emires. Con frecuencia reciben la visita de Eulogio que les conforta con la palabra clara, fuerte y enérgica que deja en sus almas regustos de mayor entrega a Dios, mezclada con deseos de fidelidad a la fe cristiana y a los derechos de la patria.
Gran parte de ellos avivan en el alma deseos sinceros de perfección. Pasan el día y la noche repitiendo las costumbres ascéticas de los antiguos anacoretas entre la meditación y la alabanza. Las numerosas ermitas de la montaña forman un gran monasterio que sigue la Regla de los antiguos y pasados reformadores visigóticos Leandro, Isidoro, Fructuoso y Valerio quienes muy probablemente recopilaron, adaptándolas, las primeras reglas cenobíticas de los orientales recogidas por Pacomio, Casiano, Agustín y Benito. El más importante es el Tabanense.
Estalló la tormenta con el martirio del sacerdote cordobés Perfecto que fue arrastrado al tribunal, condenado y degollado.
Hay revuelo en la ciudad y protesta e indignación en el campo. Ha nacido un sentimiento por mucho tiempo tapado; muchos, llenos de ánimo, se lanzan en público a maldecir al Profeta y se muestran deseosos de morir por la justicia y la verdad. El mismo Eulogio pretendió serenar los ánimos, pero de todos modos sostiene que «nadie puede detener a aquellos que van al martirio inspirados por el Espíritu Santo».
Isaac es un joven sacerdote de Tábanos, hijo de familia ilustre cordobesa; de buena educación, conocedor excelente del árabe, hábil en los negocios, servidor en la administración de Abderramán y de sus rentas. Pero amargado en la casa de su amo por la insolencia de los dominantes, por su prepotencia altanera, o quizá por escrúpulos de conciencia, decidió irse y entrar en Tábanos donde le trató Eulogio. Ahora, indignado por la persecución de los musulmanes, toma la decisión de presentarse al cadí con la intención de ridiculizar la injusticia y acabar en el martirio. Simula querer tener razones para aceptar la religión del Profeta y las pide con ironía y sarcasmo al juez que cae en la trampa. Tan de plano rechaza ante el público reunido la mentira del Profeta, la bajeza de la vida del mahometano y la falsía de la felicidad prometida que, resaltando la verdad del Crucificado, la dignidad que pide a sus fieles y la verdad del único Cielo prometido, que, fuera de sí el improvisado y timado maestro, abofetea a Isaac, contra la ley y la usanza. La crónica del suceso narrada por Eulogio coincide con la versión árabe relatada en las Historias de los jueces de Córdoba, de Alioxaní, por la que sabemos hasta el nombre del cadí, Said-ben Soleiman el Gafaquí, que le juzgó. Abderramán II mandó aplicar el rigor de la ley a su antiguo servidor; y para que los cristianos no pudieran hacer de su cadáver un estandarte dándole veneración, lo mantuvo dos días en la horca, lo hizo quemar y desparramar después sus cenizas por el río Guadalquivir.
Eso sucedió el miércoles 3 de junio. Dos días más tarde, el mártir es Sancho, un joven admirador de Eulogio, nacido cerca del Pirineo, que era un esclavo de la guardia del sultán; a éste, por ser culpado de alta traición además de impío, lo tendieron en el suelo, le metieron por su cuerpo una larga estaca, lo levantaron en el aire y así murió tras una larga agonía; esa era la muerte de los empalados.
Seis hombres que vestían con cogulla monacal se presentaron el domingo, día 7, ante el juez musulmán, diciéndole: «Nosotros repetimos lo mismo que nuestros hermanos Isaac y Sancho; mucho nos pesa de vuestra ignorancia, pero debemos deciros que sois unos ilusos, que vivís miserablemente embaucados por un hombre malvado y perverso. Dicta sentencia, imagina tormentos, echa mano de todos tus verdugos para vengar a tu profeta». Eran Pedro, un joven sacerdote y Walabonso, diácono, nacido en Niebla, ambos del monasterio de Santa María de Cuteclara; otros dos, Sabiniano y Wistremundo, pertenecían al monasterio de Armelata; Jeremías era un anciano cordobés que había sido rico en sus buenos tiempos, pero había sabido adaptar su cuerpo a los rigores de la penitencia en el monasterio de Tábanos que ayudó a construir con su fortuna personal y ya sólo le quedaba esperar el Cielo y, otro tabanense más, Habencio, murieron decapitados.
En unos días, ocho hombres fueron mártires de Cristo.
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Toro
A la gloria, a la gloria toreadores!
La hora es de mi luna menos cuarto.
Emulos imprudentes del lagarto,
magnificaos el lomo de colores.
Por el arco, contra los picadores,
del cuerno, flecha, a dispararme parto.
A la gloria, si yo antes no os ancoro,
golfo de arena, en mis bigotes de oro!
Miguel Hernandez
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8 JUNIO
Santos: Maximino, Medardo, Gildardo, Clodulfo, Gaudencio, Eutropio, Eustolio, Heraclio, Fortunato, Guillermo, obispos; Salustiano, Sira, Victorino, confesores; Calíopa, mártir; Mario, eremita; Sabiniano, abad.
8 de junio
Medardo, obispo (c. 456- c. 545)
Los datos históricos sobre su persona y obra están en la penumbra, hay penuria de historia fiable y, por el contrario, contamos con abundancia de fábula. Pero nada de esto fue obstáculo para que los franceses de la Edad Media recurrieran a él para pedir lluvia y verse libres de pedrisco, y posteriormente toda Francia le invocara contra el dolor de muelas por tomarle como protector contra este mal; de hecho, se le representa con una amplia sonrisa que deja ver sus hermosos dientes, y quedó para la cultura popular el dicho:
«ris qui est de saint Médard -
le coeur n’y prend pas grand part»
(En la risa de san Medardo -
el corazón no toma mucha parte).
Nació en Salency de padre franco y madre galorromana cuyos nombres aportados por la imaginación posterior son Néctor y Protagia. Dicen que estudió en la escuela episcopal de Veromandrudum, lugar que sitúan cerca de la actual Bélgica, en donde hay recuerdos históricos para los hispanos por la victoria de Felipe II en san Quintín -Saint Quentin- que nos valió el Escorial. Ya como estudiante se distinguió -según las crónicas- por su caridad limosnera dando a algún compañero famélico su comida y a un peregrino caminante un caballo de la casa paterna.
Con estos antecedentes se ve natural que se decida por la Iglesia y no por las armas. Se ordena sacerdote y de nuevo la fábula lo adorna con corona de actos ejemplares, aleccionadores y moralizantes para adoctrinar a los amigos de lo ajeno sobre el respeto a la propiedad: unos desaprensivos que robaron uvas y no supieron luego descubrir la salida de la viña sirven para demostrar que el pecado ciega; de los ladrones de miel en las colmenas propiedad de otros y que fueron atacados por el enjambre saca la conclusión que el pecado es dulce al principio, pero después castiga con dolor; de aquel que, merodeando, se llevó la vaca del vecino y cuyo campanillo no dejó de sonar día y noche hasta su devolución dirá que es el peso de la conciencia acusadora ante el mal.
Y es que el tiempo de su vida entra dentro de las coordenadas del lejano mundo merovingio. Meroveo, rey de los francos, ha prestado un buen servicio a Roma peleando y venciendo a Atila (541), Childerico ha comenzado a poner las bases de un reino al que Clodoveo dará unidad política y religiosa cuando se convierta al catolicismo por ayuda de su esposa Clotilde y del obispo Remigio, después de las batallas de Tolbías (496) en la que venció a los francos ripuarios y alamanes y de Vouille (507) apoderándose de los territorios visigóticos con la expulsión de los arrianos. Ni la conversión de Clodoveo -que siempre apreció los dictámenes de su talento político más que los de su conciencia- ni la de sus francos consiguió un súbito cambio al estilo de vida cristiana; hizo falta más bien la labor callada y paciente de muchos para mejorar a los reyes, al ejército y a los paisanos.
A Medardo lo hacen obispo a la muerte de Alomer; con probabilidad lo consagra Remigio. Y se encuentra inmerso en el difícil y cruel mundo de restos de paganismo con resistencia a la fe; deberá luchar contra la superstición de sus gentes, contra la ignorancia, las duras costumbres, la haraganería, rapiña y asesinatos. A ese amplio trabajo evangelizador se presenta Medardo con las armas de la bondad y de la comprensión más que con el báculo, el anatema o el látigo. Por ello la fuente popular que describe graciosamente su persona y obra la adorna, agradecida, con el aumento de detalles que la fantasía atribuye al santo con la bien ganada fama de bondad. Detrás de la narración ampulosa que hacen los relatos se descubren, entre el follaje literario, los enormes esfuerzos evangelizadores de los -sin organización aún, ni derecho- primitivos francos.
Murió en torno al año 560 y sus restos se trasladaron a la abadía de Soissons donde le veneraron durante toda la Edad Media los ya más y mejores creyentes francos.
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TRADUCTORES EN EL SENADO
Esto es inaudito. En medio de esta crisis agravada por el retraso en reconocerla y en acorazarse, siguen erre que erre con el gasto y el despilfarro, sumidos en su inopia e inepcia, mientras más de un millón de familias españolas, caídas en la pobreza, comen por la atención de Cáritas. Ahora vienen con que van a poner traductores en el Senado, con un coste de un millón y medio de euros y setecientos cincuenta mil cada año. ¡Es una necedad mayúscula, absurda e incomprensible! El Senado, Institución vacía, y, por tanto, innecesaria y prescindible, ya de por sí cuesta un dineral al año; pero es que además es el Senado de la Nación Española, que tiene el Español o Castellano como su idioma oficial y nacional que es de todos y entendido y hablado por todos y no necesitan traductor ninguno.
España tiene ciertamente una riqueza lingüística y cultural de reconocida importancia. Dispone de tres lenguas periféricas Gallego, Vasco y Catalán más sus dialectos de los que los más significativos son los de esta última: El Balear, el Valenciano y el Alguerés, sin referirnos ahora a los del Castellano. Un dialecto puede llamarse lengua por el sentimiento cariñoso de quien lo tiene como habla materna, pero técnicamente no es lengua. Pues bien, esta idiotez de los traductores es una imposición más de los nacionalistas a ZP que, maniatado por sus votos, no sabe ni puede cortar; con ello, el virus nacionalista busca asentar sus objetivos independentistas y destruir la Unidad Española.
“Nos duele España”, decimos con Unamuno. Es una lástima observar el espectáculo penoso que a diario dan esta pléyade de políticos que señorean la Nación y las “autonosuyas”. El español es un individuo fatuo y villano; sólo hay que recordar y releer la historia española preñada de yerros y perfidias. Para Laín Entralgo España es un problema. Azorín no puede permanecer inerte ante la dolorosa realidad de nuestro pasado, ese dolor lo lleva a un amargo pesimismo por el lamentable discurrir de la patria; y para Ganivet, el principal elemento constitutivo del temperamento español es el estoicismo senequista base del espíritu individualista e independiente de los españoles.
El disparatado proyecto de los traductores evidencia la falta de mesura e intelecto. El viejo socialismo siempre ha creído en la lengua como elemento de unión y unidad entre los pueblos e instituciones públicas, menos estos oportunistas de hoy asociados a los conversos nacionalistas del ridículo y del despilfarro. La lengua vernácula común, vehículo de comunicación de más de quinientos millones de hablantes y van en aumento, ha de servir de enlace y de entendimiento y el Parlamento está para parlamentar y conversar en la lengua común sobre el bien común de la ciudadanía. España no necesita este anacrónico victimismo diferencial, ni más soberanía que la española, pero sí está falta de figuras de gran talla, de amplitud de miras, con visión de estado, de entrega y sabiduría.
Que ridiculo mas espantoso, nuestros politicos haciendo el gilipollas con "el pinganillo".
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ORILLAS DEL DUERO
Se ha asomado una cígüeña a lo alto del campanario.
Girando en torno a la torre y al caseròn solitarío;
ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno,
de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.
Es una tibia mañana.
El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.
Pasados los verdes pinos,
casi azules, primavera
se ve brotar en los finos
chopos de la carretera
y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente.
El campo parece, más que joven, adolescente.
Entre las hierbas, alguna humilde flor ha nacido,
azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido,
y mística primavera!
¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera,
espuma de la montaña
ante la azul lejanía;
sol del día, claro día!
¡Hermosa tierra de España!
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TRADUCTORES EN EL SENADO
Esto es inaudito. En medio de esta crisis agravada por el retraso en reconocerla y en acorazarse, siguen erre que erre con el gasto y el despilfarro, sumidos en su inopia e inepcia, mientras más de un millón de familias españolas, caídas en la pobreza, comen por la atención de Cáritas. Ahora vienen con que van a poner traductores en el Senado, con un coste de un millón y medio de euros y setecientos cincuenta mil cada año. ¡Es una necedad mayúscula, absurda e incomprensible! El Senado, Institución vacía, y, por tanto, innecesaria y prescindible, ya de por sí cuesta un dineral al año; pero es que además es el Senado de la Nación Española, que tiene el Español o Castellano como su idioma oficial y nacional que es de todos y entendido y hablado por todos y no necesitan traductor ninguno.
España tiene ciertamente una riqueza lingüística y cultural de reconocida importancia. Dispone de tres lenguas periféricas Gallego, Vasco y Catalán más sus dialectos de los que los más significativos son los de esta última: El Balear, el Valenciano y el Alguerés, sin referirnos ahora a los del Castellano. Un dialecto puede llamarse lengua por el sentimiento cariñoso de quien lo tiene como habla materna, pero técnicamente no es lengua. Pues bien, esta idiotez de los traductores es una imposición más de los nacionalistas a ZP que, maniatado por sus votos, no sabe ni puede cortar; con ello, el virus nacionalista busca asentar sus objetivos independentistas y destruir la Unidad Española.
“Nos duele España”, decimos con Unamuno. Es una lástima observar el espectáculo penoso que a diario dan esta pléyade de políticos que señorean la Nación y las “autonosuyas”. El español es un individuo fatuo y villano; sólo hay que recordar y releer la historia española preñada de yerros y perfidias. Para Laín Entralgo España es un problema. Azorín no puede permanecer inerte ante la dolorosa realidad de nuestro pasado, ese dolor lo lleva a un amargo pesimismo por el lamentable discurrir de la patria; y para Ganivet, el principal elemento constitutivo del temperamento español es el estoicismo senequista base del espíritu individualista e independiente de los españoles.
El disparatado proyecto de los traductores evidencia la falta de mesura e intelecto. El viejo socialismo siempre ha creído en la lengua como elemento de unión y unidad entre los pueblos e instituciones públicas, menos estos oportunistas de hoy asociados a los conversos nacionalistas del ridículo y del despilfarro. La lengua vernácula común, vehículo de comunicación de más de quinientos millones de hablantes y van en aumento, ha de servir de enlace y de entendimiento y el Parlamento está para parlamentar y conversar en la lengua común sobre el bien común de la ciudadanía. España no necesita este anacrónico victimismo diferencial, ni más soberanía que la española, pero sí está falta de figuras de gran talla, de amplitud de miras, con visión de estado, de entrega y sabiduría.
Que ridiculo mas espantoso, nuestros politicos haciendo el gilipollas con el "pinganillo".
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Respuesta al mensaje, enviado el 08/06/2010 a las 10:21 por Marcelino Cid:
TRADUCTORES EN EL SENADO
Esto es inaudito. En medio de esta crisis agravada por el retraso en reconocerla y en acorazarse, siguen erre que erre con el gasto y el despilfarro, sumidos en su inopia e inepcia, mientras más de un millón de familias españolas, caídas en la pobreza, comen por la atención de Cáritas. Ahora vienen con que van a poner traductores en el Senado, con un coste de un millón y medio de euros y setecientos cincuenta mil cada año. ¡Es una necedad mayúscula, absurda e incomprensible!...
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TRADUCTORES EN EL SENADO
Esto es inaudito. En medio de esta crisis agravada por el retraso en reconocerla y en acorazarse, siguen erre que erre con el gasto y el despilfarro, sumidos en su inopia e inepcia, mientras más de un millón de familias españolas, caídas en la pobreza, comen por la atención de Cáritas. Ahora vienen con que van a poner traductores en el Senado, con un coste de un millón y medio de euros y setecientos cincuenta mil cada año. ¡Es una necedad mayúscula, absurda e incomprensible! El Senado, Institución vacía, y, por tanto, innecesaria y prescindible, ya de por sí cuesta un dineral al año; pero es que además es el Senado de la Nación Española, que tiene el Español o Castellano como su idioma oficial y nacional que es de todos y entendido y hablado por todos y no necesitan traductor ninguno.
España tiene ciertamente una riqueza lingüística y cultural de reconocida importancia. Dispone de tres lenguas periféricas Gallego, Vasco y Catalán más sus dialectos de los que los más significativos son los de esta última: El Balear, el Valenciano y el Alguerés, sin referirnos ahora a los del Castellano. Un dialecto puede llamarse lengua por el sentimiento cariñoso de quien lo tiene como habla materna, pero técnicamente no es lengua. Pues bien, esta idiotez de los traductores es una imposición más de los nacionalistas a ZP que, maniatado por sus votos, no sabe ni puede cortar; con ello, el virus nacionalista busca asentar sus objetivos independentistas y destruir la Unidad Española.
“Nos duele España”, decimos con Unamuno. Es una lástima observar el espectáculo penoso que a diario dan esta pléyade de políticos que señorean la Nación y las “autonosuyas”. El español es un individuo fatuo y villano; sólo hay que recordar y releer la historia española preñada de yerros y perfidias. Para Laín Entralgo España es un problema. Azorín no puede permanecer inerte ante la dolorosa realidad de nuestro pasado, ese dolor lo lleva a un amargo pesimismo por el lamentable discurrir de la patria; y para Ganivet, el principal elemento constitutivo del temperamento español es el estoicismo senequista base del espíritu individualista e independiente de los españoles.
El disparatado proyecto de los traductores evidencia la falta de mesura e intelecto. El viejo socialismo siempre ha creído en la lengua como elemento de unión y unidad entre los pueblos e instituciones públicas, menos estos oportunistas de hoy asociados a los conversos nacionalistas del ridículo y del despilfarro. La lengua vernácula común, vehículo de comunicación de más de quinientos millones de hablantes y van en aumento, ha de servir de enlace y de entendimiento y el Parlamento está para parlamentar y conversar en la lengua común sobre el bien común de la ciudadanía. España no necesita este anacrónico victimismo diferencial, ni más soberanía que la española, pero sí está falta de figuras de gran talla, de amplitud de miras, con visión de estado, de entrega y sabiduría.
Que ridiculo mas espantoso, nuestros politicos haciendo el gilipollas con el "pinganillo".
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Respuesta al mensaje, enviado el 08/06/2010 a las 13:05 por Marcelino Cid:
ORILLAS DEL DUERO
Se ha asomado una cígüeña a lo alto del campanario.
Girando en torno a la torre y al caseròn solitarío;
ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno,
de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.
Es una tibia mañana.
El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.
Pasados los verdes pinos,
casi azules, primavera
se ve brotar en los finos
chopos de la carretera
y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente.
El campo parece, más que joven,...
Este mensaje se repite
Empleo para traductores parados. Solicitar ayudas de la Union Europea
Lo que hay que hacer es suprimir Ministerios, reducir los grandes sueldos, las dietas, los desplazamientos, los hoteles de lujo, las Cocinas de Autor, las grandes fortunas y vigilar el fraude debida y rápidamente
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Respuesta al mensaje, enviado el 08/06/2010 a las 13:27 por Marcelino Cid:
TRADUCTORES EN EL SENADO
Esto es inaudito. En medio de esta crisis agravada por el retraso en reconocerla y en acorazarse, siguen erre que erre con el gasto y el despilfarro, sumidos en su inopia e inepcia, mientras más de un millón de familias españolas, caídas en la pobreza, comen por la atención de Cáritas. Ahora vienen con que van a poner traductores en el Senado, con un coste de un millón y medio de euros y setecientos cincuenta mil cada año. ¡Es una necedad mayúscula, absurda e incomprensible!...
Este mensaje se repite una vez mas
Empleo para traductores parados. Solicitar ayudas de la Union Europea
Lo que hay que hacer es suprimir Ministerios, reducir los grandes sueldos, las dietas, los desplazamientos, los hoteles de lujo, las Cocinas de Autor, las grandes fortunas y vigilar el fraude debida y rápidamente
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TRADUCTORES EN EL SENADO
Esto es inaudito. En medio de esta crisis agravada por el retraso en reconocerla y en acorazarse, siguen erre que erre con el gasto y el despilfarro, sumidos en su inopia e inepcia, mientras más de un millón de familias españolas, caídas en la pobreza, comen por la atención de Cáritas. Ahora vienen con que van a poner traductores en el Senado, con un coste de un millón y medio de euros y setecientos cincuenta mil cada año. ¡Es una necedad mayúscula, absurda e incomprensible! El Senado, Institución vacía, y, por tanto, innecesaria y prescindible, ya de por sí cuesta un dineral al año; pero es que además es el Senado de la Nación Española, que tiene el Español o Castellano como su idioma oficial y nacional que es de todos y entendido y hablado por todos y no necesitan traductor ninguno.
España tiene ciertamente una riqueza lingüística y cultural de reconocida importancia. Dispone de tres lenguas periféricas Gallego, Vasco y Catalán más sus dialectos de los que los más significativos son los de esta última: El Balear, el Valenciano y el Alguerés, sin referirnos ahora a los del Castellano. Un dialecto puede llamarse lengua por el sentimiento cariñoso de quien lo tiene como habla materna, pero técnicamente no es lengua. Pues bien, esta idiotez de los traductores es una imposición más de los nacionalistas a ZP que, maniatado por sus votos, no sabe ni puede cortar; con ello, el virus nacionalista busca asentar sus objetivos independentistas y destruir la Unidad Española.
“Nos duele España”, decimos con Unamuno. Es una lástima observar el espectáculo penoso que a diario dan esta pléyade de políticos que señorean la Nación y las “autonosuyas”. El español es un individuo fatuo y villano; sólo hay que recordar y releer la historia española preñada de yerros y perfidias. Para Laín Entralgo España es un problema. Azorín no puede permanecer inerte ante la dolorosa realidad de nuestro pasado, ese dolor lo lleva a un amargo pesimismo por el lamentable discurrir de la patria; y para Ganivet, el principal elemento constitutivo del temperamento español es el estoicismo senequista base del espíritu individualista e independiente de los españoles.
El disparatado proyecto de los traductores evidencia la falta de mesura e intelecto. El viejo socialismo siempre ha creído en la lengua como elemento de unión y unidad entre los pueblos e instituciones públicas, menos estos oportunistas de hoy asociados a los conversos nacionalistas del ridículo y del despilfarro. La lengua vernácula común, vehículo de comunicación de más de quinientos millones de hablantes y van en aumento, ha de servir de enlace y de entendimiento y el Parlamento está para parlamentar y conversar en la lengua común sobre el bien común de la ciudadanía. España no necesita este anacrónico victimismo diferencial, ni más soberanía que la española, pero sí está falta de figuras de gran talla, de amplitud de miras, con visión de estado, de entrega y sabiduría.
Que ridiculo mas espantoso, nuestros politicos haciendo el gilipollas con el "pinganillo".
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Respuesta al mensaje, enviado el 02/06/2010 a las 8:44 por mariángeles:
Una mínima para reflexionar: La pajillas gana en un mes más que muchos funcionarios, por ej. un policía nacional, en un año. Vivir para ver.
Y dice:"Una mínima para reflexionar: La pajillas gana en un mes más que muchos funcionarios"
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