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Jacinto Herreras Martín
Fecha: 18/01/2011
Hora: 18:12
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MÁS ALLÁ DEL CARNAVAL

Intentaba salirme este año de la escena, para ver la comedia social, con prismáticos en estos carnavales. Salí a curiosear y al momento pasaba Blancanieves con los enanitos, Caperucita y el lobo. Toreros, reinas y obispos, entre un montón de piratas…
Me encontré con un amigo al que ya hacía mucho que no veía. Me comentó que estaba metido en el ruedo político, que había pasado por unas cuantas siglas de partidos políticos y, que estaba un poco decepcionado porque no se había hecho rico todavía…
Yo le animé un poco y decidimos que lo mejor sería sumarnos a la fiesta, tomárnoslo todo a chirigota y disfrazarnos. - ¿No te parece…?. Nos encaminamos hacia mi casa y, seguimos hablando. ¡Cuánto ha cambiado todo! –Ya sabes que la palabra gilipollas está reconocida en el diccionario. –Sí sí, ya lo sé. Seguimos hablando de los marginados de la crisis que estamos pasando y, de todas las víctimas de nuestra indiferencia. Creo que le dejé un poco descolocado, cuando hablamos del peloteo que se trae la clase política con tantas corruptelas y la poca estima que les tenemos los ciudadanos. Bueno ya sabes, -me dijo- sólo se comenta lo que interesa, en este país y nunca pasa nada…
Llegamos a casa y nos liamos a mirar en los armarios algún disfraz. Le di una careta del Oso Yogui a ver si le gustaba, se la puso pero enseguida se la quitó. –Esto no, que bastante hacemos el oso todo el año-. –Tienes razón. Mira aquí hay un traje del ratón Mickey Mouse – bah, demasiado inocente. -Pues aquí hay un tricornio y, una cabeza de ciervo. ¿Qué tal…? -No, será mejor ir con nuestra cara al descubierto. ¿Te parece bien…?. Para que ocultar la jeta! Vamos a seguir viendo el desfile y, divirtámonos.
- ¿Seguimos hablando de política…? Como quieras –me dijo-. Menudo lío que hay ahora con lo de la reforma de las pensiones. Parece que Bruselas nos atropella y, no nos deja ser nosotros mismos. –Ya, ya ves la crisis económica que sufrimos. Sí, ¿pero no crees que la política fiscal esta mal encaminada…?. No sé. Ya ves, los jubilados, si seguimos así, dentro de unos años no habrá dinero para pagar las pensiones. –Ya se están haciendo las reformas oportunas. –Reformar sí, para que bailemos todos con la misma música. –Y, lo de los paraísos fiscales también. – Bueno mira, vamos a cambiar de tema. –Oye, ¿Por qué no hacéis aquí como en América, primero os hacéis ricos y, luego os dedicáis a la política, y no al revés?. –Mira, no me gusta la demagogia. Pero las verdades se pueden decir. ¿No te parece…?. Entonces ¿Para qué sirve esta democracia?. –Eso pregúntaselo también a la Iglesia. –Yo no tengo ganas de confesarme, ni de hablar de Dios o del demonio, que estamos en cuaresma. –Vale, ¿Pero tú que haces si estas dentro del circo?. –Yo soy consejero. ¿Y, aconsejas algo…?. – ¿Cómo pueden estar tirándose los trastos unos a otros y, diciendo que mienten como bellacos?. – ¡Venga, vamos a la fiesta!.
Pasaba la comitiva y, ya todos íbamos mezclados. Yo miraba como se divertían carcajeándose tras sus caras pintadas. Brujas y diablillos, curas y banqueros… (si roban que roben, alguien dijo). Mi amigo se perdió entre tanto barullo y, apenas podía distinguir a nadie. Caminaba contento, todos nos parecíamos algo, entre el ensordecedor bullicio de la juerga, más allá del carnaval.

Jacinto Herreras Martín

Jacinto Herreras Martín
Fecha: 16/02/2011
Hora: 13:15
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MÁS ALLÁ DE LAS MEIGAS

Tres libros para leer, Rilke, Delibes y Vargas Llosa en la maleta. Tres semanas por Galicia, para acompañar a Cristina, mi hija soprano y, a nuestra nieta Alba, como felices abuelos canguros.
La Camerata Lírica de España, hace asequible a los niños de siete a diez años, un bonito divertimento “Humor en la Ópera” representado con acierto.
En Lugo, la vieja ciudad ceñida por su muralla con la catedral, que expone su verdoso color, como anticipo metafórico del romanticismo gallego. El tortuoso camino a Santiago por los Ancares, más bien misericordioso, donde la cultura de la piedra te va compensando, como en la catedral de Ourense. La magia de sus arcos del pórtico del paraíso con sueños Compostelanos, lo que hace pensar en la influencia eclesial, donde un obispo fue dueño y señor de la villa. Un Palacio Episcopal del siglo Xll lo atestigüa. El agua de las Burgas, hace de esta ciudad un relajante balneario.
Muy digna de su capitalidad la belleza de Pontevedra nos ofrece mucho arte. Su redondez arquitectónica como una concha de vieira de un neoclasicismo barroco, tiene la pequeña Iglesia de la Virgen Peregrina. Ella preside una monumental y entrañable ciudad, que invita a pasearla despacio, para ir descubriendo el encanto cultural. “Los gozos y la sombras” por su casco antigüo. En calles y plazas te imaginas las vivencias literarias, para despertar el sabor de los siglos dormidos. Ahí se rodaron muchas escenas y, en la plaza del Teucro o de La Leña, te puedes sentir dentro de la novela. Todo ello es un escenario donde te dejan una silla vacía, para que puedas sentarte con Castelao, con Valle-Inclán y otros literatos, y escuchar el violín de Quiroga, retenidos en bronce, pero respirando con ellos el sabor de un café. Asistiendo anímicamente con ellos a inolvidables tertulias literarias. Sin olvidar a Ravachol, un loro famoso, un personaje inmortalizado en bronce en la Plaza de la Peregrina, que todo el mundo conoce. Ya que en frente había una botica ya desaparecida y, el pájaro charlatán siempre le avisaba al boticario. Todos los años en carnaval celebran su entierro humorísticamente.
El anochecer, en Santiago de Compostela y Plaza del Obradoiro. Un lugar de llegada o de partida. Un cansancio de siglos, por un camino interminable de sueños. Las piedras hablan en una iluminada catedral de brazos abiertos, con sus piedras verdosas y una languidez de canciones de la tuna imaginadas, entre las callejuelas, -y las meigas escondidas-.
El pórtico de la gloria donde el maestro Mateo concibió un mundo glorioso hace ocho siglos. Una concienzuda genialidad hizo y, casi el tiempo deshizo, para volver a rehacer y revivir su esplendor en su magistral rehabilitación. Todo un misterio sobrenatural de unas figuras sonrientes y, otras con miradas enigmáticas. Un juicio final pétreo de la Edad Media. Representar las almas en la gloria, o las ánimas en el descenso a los infiernos en el inframundo. La lucha del bien y el mal, todo un cúmulo de Ángeles, de cadáveres y diablos, que tanto miedo dieron a Rosalía de Castro. Pero al final, toda una salvación por la figura central de “El que fue, el que es y el que será” en la literatura cristiana.
Vigo, la urbe de la Galicia industrial, más bien ahora todo lo contrario, si observamos como está el panorama con la crisis. Los industriales catalanes invirtieron en las conserveras, en un puerto privilegiado, que creció y creció alocadamente, pero donde ahora se nota falta de dinero y, una tiranía hacia el ciudadano. La ocurrencia de muchos ayuntamientos con las multas y, lo que no son multas, parece que hemos vuelto a las dictaduras. Lo que no está prohibido, es obligatorio.
Con lo bonitas que son las estatuas por Galicia, ¿A quien se le ocurriría la idea del “Sireno”…?, Un monstruo marino en medio de la ciudad, tan horroroso. Parece como que se estuviera riendo del personal. A mí me parece algo surrealista y que según parece no gusta casi a nadie. Y otro lucrativo negocio a consta del ciudadano es hacer indiscriminadamente parkings subterráneos y abusar de los conductores, prohibiendo los aparcamientos en las calles.
Pero volvamos a las rías baixas, del marisqueo, a las bahías paradisíacas. Isla de La Toja con la interminable playa de la lanzada. Pintorescos Pazos con sus hórreos; Monasterios tristes y, carreteras de curvas nos llevan hasta A Guardia y el monte Santa Tecla, con la desembocadura del río Miño. Un balcón que mira a Portugal. (Allí nos pudimos hacer las mismas fotos que hace ya cuarenta y dos años, en nuestro viaje de novios), en el poblado celta y en la cruz de piedra. Un paseo bordeando el parador de Baiona nos reconcilia del mundanal ruido. Aunque hay buenas autopistas, merece la pena ir por carreteras antigüas canturreando “Negra sombra” hasta llegar a esa Galicia profunda cerca de Cangas. El Cruceiro de Hio es toda una joya de 1.872 hecho con esfuerzo por el maestro Cerviño, una reliquia en un solo bloque de granito. Un patrimonio etnográfico que se conserva intocable, porque no se puede limpiar, -ni falta que hace-. El tema se repite, esa idea mágica un tanto obsesiva de las ánimas y el purgatorio. Adán y Eva ante el pecado original etc. Junto a la Iglesia del siglo Xll, Un cementerio, más bien un mausoleo inquietante, por el que parece intuirse la creencia de una procesión de la “Santa Compaña”. Un lugar de paz y sosiego… Ya dijo Don Camilo José Cela “Haberlas haylas”. Llegamos A Coruña, como una isla en el Cantábrico. El faro de Hércules brilla melancólicamente, y del que algunos barcos se embelesan demasiado, en su costa de la muerte. Pero bellísima como la de Santander.
En fin, termino esta semblanza mía de Galicia en Ferrol, una zona deprimida, pero con raíces propias. Con gente encantadora, a la que se le puede preguntar de todo, menos una cosa. Quizá el Generalísimo tenía que haber nacido en otro sitio, pero también allí nació Don Gonzalo Torrente Ballester, al que se le está celebrando el centenario de su nacimiento. Ese inteligente Ferrolano que escribía con retranca los más exquisitos entresijos costumbristas.
Nos contaba el dueño del hotel de Ferrol, que hace años en su pueblo, a veces las vacas no podían dar leche. Las ubres parecían ir a estallar porque alguien les había echado el mal de ojo… Pero alguien, siempre llamaba a alguien… y, siempre todo volvía a la normalidad, más allá de las meigas.

Jacinto Herreras Martín

Jacinto Herreras Martín
Fecha: 04/03/2011
Hora: 0:08
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MÁS ALLÁ DE LOS ÁRBOLES DEL BOSQUE

Uno de momentos sublimes en nuestra vida es tener un hijo, quizá también pueda serlo escribir un libro, pero sin duda uno de los más mágicos y transcendentes para la humanidad sea la de plantar árboles. Ahora recuerdo que de jóvenes, repoblábamos los montes de pinos en Castilla.
Los árboles siempre nos marcan el camino, el destino de permanencia y, esa sensación de plantar un árbol no deja de ser un rito, en el que al final siempre le cantábamos algo así como “gracias a la vida”.
Ahora muchos árboles autóctonos de Cantabria, recién plantados y, ubicados en Santillana del Mar, tienen nombres y apellidos de los nuevos cántabros que nacen. Bonita iniciativa desempeña “Cantabria futura”, amadrinando abedules, acebos, avellanos, fresnos, robles, tilos o sauces, –llorones o no-. Un hábitat humanizado en un espacio tan próximo y entrañable de la tierruca.
Hoy quiero rendir un sencillo homenaje a los Árboles y al bosque; adentrándonos entre la vegetación a su realidad y su recuerdo. Para que sean ellos quienes acojan entre su misteriosa energía, el mágico abrazo a los humanos. La naturaleza tan sabia nos habla a nosotros, a estas pequeñas criaturas que alguna vez solemos ir a captar toda la belleza del mundo vegetal.
Quien no conoce el monte Aa por el valle de Cabuérniga a la derecha de Ruente, donde se encuentran los cajigos más antiguos. Árboles milenarios como el ya desaparecido Cubilón. Al que yo escribía en su día “adiós para siempre”. Porque cuando ya sólo era una reliquia viva en medio del monte desafiando el tiempo, no era más que un gigante muriéndose en silencio. Un estandarte mágico donde muchos íbamos a hacernos fotos con los hijos dentro de sus oquedades. También, el Mellizo, algo más joven, el Belén hueco, -refugio de pastores. Árboles inabarcables- parece que nos decían, al contemplarles, a ellos, que ya estaban allí antes de que se construyeran las catedrales, o faltaran más de siete siglos para que nacieran por ejemplo, Mozart o Beethoven.
También nos susurraban en la mente, que habían inspirado a famosos literatos cántabros, como a Manuel Llano, Concha Espina, o José María Pereda para ir creando personajes en sus novelas, de sus propias raíces.
Incluso invocar a los duendes, y a las hadas de la mitología, para que alguna vez se hagan realidad los presentimientos en los que ni se cree ni se deja de creer, si observamos de cerca a los frondosos bosques.
Cuando caminas pisando las hojas secas del otoño a veces te paras, porque parece que te observan todos los seres imaginados, escondidos detrás de los árboles. Los Trentis y Duendecillos, o Nuberos, para crear la lluvia y, el esplendor verdoso. Nunca terminan de mostrarse nítidamente, pero que te acompañan sigilosamente en la paz del bosque. Las fuerzas de la naturaleza, con sus deidades no dejan de ser leyendas y, certezas que vuelan entre las hojas y las ramas.
Los montes a veces nos mirarán con horror a los humanos y, temblarán de miedo pensando en los pirómanos, pero saben que sin ellos no hay vida. Quizá cuando pasamos tan deprisa por las autopistas hacia ningún sitio, en el bosque siempre se vive la paz soñada, el ensueño, el amor por la tierruca, más allá de los árboles del bosque.
Jacinto Herreras Martín

Jacinto Herreras Martín
Fecha: 12/04/2011
Hora: 11:00
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MÁS ALLÁ DE LA PRISA Y, DE LA ESPERA

Decía Milan Kundera en su libro “La insoportable levedad del ser” que habría que romper la realidad, e ir más allá de las cosas. En este convulsivo y vertiginoso mundo que nos toca vivir, como si padeciéramos una extraña dolencia psíquica, ya que a veces no sabemos muy bien donde queremos ir, ni donde llegar atropelladamente.
Corremos continuamente, (como que alguien nos estuviera persiguiendo) y, luego, solemos perder el tiempo inútilmente viendo la tele basura, o haciéndonos ver incluso por internet por el miedo a que si no estamos, aunque sea en foto, no existimos. Mientras, la vida pasa deprisa esperando algo mejor, que no termina de llegar; para que al final podamos terminar en algún asilo entre la mordedura de la soledad.
Otra enfermedad humana, crónica como un cáncer, es la indiferencia social, de la que posiblemente terminemos sucumbiendo.
Ahora con tanta informática utilizamos Facebook o Twitter para chatear y colgar fotos, así como gritando, ¡eh, que estoy aquí!. El síndrome de levedad nos inquieta en nuestros anhelos, ya que la esperanza siempre es una rama en flor que se marchita. La insignificancia del ser humano nos hace cada vez mucho más inconsolables.
No quiero ponerme demasiado transcendente, ni filosofar sobre este tema que observo a diario en los centros de tercera edad, o en las calles, simplemente mirando a los ojos, mejor dicho, a muchos lagos desiertos…
Hablando de internet, la mágica ventana que nos comunica fácilmente con casi todo,
nos sirve también para curiosear y buscar insistentemente, hurgando en lo divino y en lo humano. Navegando por un proceloso océano existencial vuelan las ilusiones, los entresijos de nuestra compleja personalidad. En el fondo no deja de ir creando más insatisfacción al no sabernos conformar con nada, (no como en Japón, por desgracia, con esa catástrofe). La sutil ansiedad y un mal carácter crea una ausencia de alegría interna y, falta de sentido del humor. Deberíamos reírnos de nosotros mismos, que suele ser buena terapia, para no creernos el obligo del mundo.
¡Las carencias humanas!. Lo que buscamos quizá es que nos quieran, pero eso es muy complicado, ahora que lo que prima es tener, más que ser. El amor y el querer, son dos cosas distintas y muy complejas. Eso lo saben muy bien los psiquiatras que, seguramente intentan curarnos dándonos tranquilizantes para dejar de pensar, en vez de invitarnos a encontrarnos a nosotros mismos.
Ahora que apenas se escuchan los sermones en los púlpitos, -ya sólo se habla de economía-. El ordenador o la televisión, agobian también porque olvidamos apagarlos a tiempo…
Quería yo recordar que el amor soñado está refugiado, como el alma en una cajita de cristal sin cerradura. Esto no es un tema de edad, es una cuestión vital muy vinculada a la utopía de la felicidad. Mientras nadie venga a explicarnos el misterio que nos envuelve, no terminamos de conocer bien nuestras inquietudes.
La primavera que la sangre altera, -y en privilegiados momentos hace que sintamos mariposas en el estómago-, será por algo más digo yo, que por el polen. Para los poetas es poder libar la esencia de las flores... En fin, quizá sea el Eterno Retorno, porque seguimos esperando algo más. Como en el teatro del absurdo, de Samuel Beckett “Esperando a Godot”. Dos vagabundos esperando en medio del camino, posiblemente a Dios, el que nunca llega. “pero mañana seguro que sí”.
Alguien dijo que la vida es algo que pasa demasiado deprisa, mientras hacemos planes para el futuro, más allá de la prisa y, de la espera.
Jacinto Herreras Martín

Isabelina
Fecha: 13/04/2011
Hora: 19:31
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Apellidos en Adalia
Respuesta al mensaje, enviado el 27/12/2009 a las 3:22 por Pedro Manuel Casas Gonzalvo:

Mis abuelos vinieron a Cuba a finales del siglo XIX, procedentes de Adalia. Una vez estuve buscando parientes por los apellidos. Me asombré mucho al notar la cantidad de personas que habitan esa zona con los apellidos Casas, Casado y Prieto. Quisiera que me comentaran sobre este tema. Agradecido de antemano,
Pedro Casas.

Hola Peruchin:
Como estas? Te dire que en Adalia ya no queda nadie de la familia Casas-Prieto, pero todos los recuerdan. Los que quedan son de los Sarmenteros. Yo he ido dos veces alli.
Saludos tu prima Isabelina

Jacinto Herreras Martín
Fecha: 18/04/2011
Hora: 18:29
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EL HECHIZO (Jacinto Herreras Martín)

Si la muerte es un sueño interminable, la vida, tendría que ser un interminable sueño de amor e ilusión infantil, es decir, lo contrario de lo que suele ocurrir. Nuestro afán sería estar dentro de un cuento de hadas, y poder ir reconduciendo el espíritu hacia la belleza de este mundo.
Estaba yo releyendo un libro de Francisco Umbral “Mortal y rosa” escrito con el fragor del dolor, de haber perdido al único hijo que tuvo. Su desdoblamiento inteligente es el sello profundo de su personalidad, como un desafío jugando con el idioma. Un canto poético a la vida en nuestro mundo interno de los sentimientos…
Pues yo que no sé bien si lo habré soñado, o es fruto de mi fantasía. Me levanté frotándome los ojos al despertar de nuevo. Había en mi mente imágenes tan vívidas como si hubiera visto una película la noche anterior. Podía ir relatándome toda esa fábula y, poder ir caminando hacia el bosque en una tarde primaveral. Poder exteriorizar todos los colores, todos los sonidos que encierra esta tierra, y pasear por la alfombra floreada de la naturaleza, entre una sinfonía de grillos y mariposas. Más bien despertar al amor y al afán poético de exteriorizar la belleza interna y, porqué no, también la externa de la naturaleza de Cantabria.
Lo de vivir dentro de un cuento de hadas, es como sentir que los sueños al fin se terminan cumpliendo, al menos cuando esperamos que ocurran milagros. Había escrito ya algo infantil en “La anjana de mis sueños”. Era como volver a intentar de nuevo poder caminar por los entresijos de la imaginación, para ir poblando espacios y sueños de animosidad.
A quién no le gusta penetrar en los vericuetos del misterio y, sintonizar con el espíritu de nuestras fantasías. La magia puede atraparte y, te lanzas a volar para encontrar el sentido de vivir acompañado de otras almas que vuelan lejos del materialismo de nuestro mundo. Pero ya digo, que los sueños pueden ir habitando espacios virginales de nuestra mente.
Este ámbito de sentir el universo más cercano te da ocasión de hallar la razón y descubrir que ahí está, antes de abrir los ojos. Se dicen muchas frases bonitas, como que “todo el universo conspira en contra nuestra”. Yo pienso que es todo lo contrario, todo está en armonía, hasta que lo integramos con el tiempo. “Envejecer es el único medio de vivir mucho tiempo, porque la madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la serenidad, con la que jugábamos cuando éramos niños”.
Los duendes corren más deprisa que la imaginación y, a veces, te sorprenden al soñar despiertos, y ver que hay almas gemelas que revolotean en el corazón del bosque. Sólo hay que abrir los ojos… ¡Allí estamos, rodeados de brujas y duendes, con el afán de encerrarnos…en la “cabaña del diablo”!. A las malas hadas, hay que mirarlas hacerlas sonreír si es preciso, para que se apiadan de nosotros.
- ¿No te compadeces de nosotros…? - Las preguntamos.
- No, las lágrimas son recursos humanos, -contestaron claramente.
- Y la sonrisa…?
- La sonrisa es un subterfugio muy explotado.
- Pues seguiremos llorando,-dijimos.
- Y… ¿quién se merece vuestros lloros?. -Dijeron carcajeándose.
- Quien se lo merezca, nunca llorará por vosotros. –en tono maligno…
- No perdáis el tiempo con quien no quiera que no le importéis.
Todo esto ocurría mientras nos empujaban dentro de la cabaña. Los reflejos de la luz se iban desdibujando por la oscuridad del bosque. Aunque no era la noche cerrada, apenas quedaban puntos de luz donde poder fijar la mirada. Sólo se percibían unos puntitos luminosos, como cerillas que se iban encendiendo y apagando a escasos metros de la cabaña. Pronto empezó todo a arder, muy cerca de la puerta, donde habían tapado con ramajes…
- Pero, qué intentáis, ¡¿quemarnos…?! ¬- las preguntamos -
- No, sólo es para purificar vuestros cuerpos…- respondían gritando-
- Ja, ja, ja, nos reímos de vosotras, brujas endemoniadas.
- Pues no os rías tanto, porque vais a arder en nuestro infierno.
- Pero si no tenemos cuerpos, malditas brujas y, no podéis quemarnos…
De pronto empezó a llover, el sonido de las gotas de agua sobre las ramas, eran como una canción de cuna. Nos sentíamos de golpe con una paz interna inusual.
Mientras que yo recordaba que antes, había escrito algo sobre los duendecillos, algo sobre una anjana en un bosque de Cantabria. Ahora dentro de una cabaña rodeados de brujas, diablillos etc. Era como verlos a todos internamente en un sueño, de dentro a fuera, antes de que salgan, que abran su puerta para meternos miedo a los humanos. Las veíamos tan cercanas que podíamos hablar con ellas…
- Brujillas, ¿por qué a nosotros no nos dais miedo…?
- El miedo es libre, damos miedo al que ya lo tiene. -decían susurrando-
- El miedo sólo es una sombra, un estado de incertidumbre, claro.
- Y tu diablillo, porque nos has querido quemar vivos…?
- Es que la incertidumbre del mal, también es una sombra y, nosotros nos divertimos mucho con la maldad. Haceros rabiar y que os muráis de miedo.
- Vuestro poder es muy limitado, desaparece con la luz, dais miedo sólo cuando hay oscuridad si nos encerramos en el interior.
- Y… vosotros, duendecillos juguetones que hacéis por el día en el bosque…?
- Nosotros nos divertimos mucho jugando al escondite, ya que aparecemos y desaparecemos a nuestro antojo. –decían muy risueños.
- ¿Dónde están las hadas…? – les preguntamos, muy bajito.
- Ah, las hadas, se aparecen sólo a quien ellas quieren. –Contestaron rápido.
- Mirad, ahí tenéis un hada a la que llamamos “Virgi”, se suele ir a dar baños de olas a las playas. Nadie la puede ver, sólo cuando ella quiere. –dijeron-
Era el hada que yo había visto reflejada en los ojos de una adolescente… -Lo pensaba al irme despertando-. La mirada es un reflejo en el espejo de la mente, un cuarto oscuro con un rayo de luz. Las hadas se reencuentran en el diálogo interno de nuestros sueños. Además tienen la habilidad de volar o nadar; depende de la disponibilidad de nuestra mente y, de lo que esperemos de ellas…
Varias semanas después, casi había olvidado el sueño que habitó en mi mente. Llegó la primavera y, llegaron las flores inundándolo todo de luz y color. ¡Esta primavera intentaré ser feliz…! Era el propósito de todos los años, pero la ruidosa ciudad nos comprime cada día más y, la felicidad no termina de instalarse bien.
A veces en la oscuridad vuelan espíritus inimaginables, se libran batallas con fuerzas antagónicas, pero al momento lo desvanece la imaginación.
Después de una larga noche de sueños y pesadillas, me despertó un gran día de sol, los rayos intensos se filtraban por la ventana, iluminando el libro de Umbral sobre la mesilla de noche. Que buen día para ir al campo –pensé- y sin bacilar, con un día tan resplandeciente me cogí un bocata y el coche y me fui al campo.
Cuando regresé al bosque ya no encontré nada de los sueños, sólo una mariposa revoloteando. Ah!, y una lagartija que me miraba un poco asombrada, como si viera a un gigante. Me quedé mirando la escena en medio del silencio entre los ramajes. La mariposa se posó muy cerca de la lagartija y, esta, parecía que la iba a comer, pero al instante ambas desaparecieron, como los sueños, que al final se terminan pareciendo como un reflejo de la vida.

mercedes
Fecha: 18/05/2011
Hora: 4:04
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Apellidos en Adalia

Hola, soy Mercedes Angela Primo, mis abuelos son originarios de Adalia, y en mi árbol gnealogico hay Apellidos: San José, Martín, Sarmentero, Negro, y se que hay Sobradillo casadas con Primo. Si hay alguien que quede en ese pueblo con algún apellido de los mios, y si me quieren contestar, les agradezco. También cualquier historia, o anécdota, algo que me haga conocer mi historia. Mi abuelo era Malaquías Primo San José, y mi abuela teodomira Presa Zurro. Gracis!

anonimo
Fecha: 24/06/2011
Hora: 22:08
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Para el recuerdo

para los más melancolicos, hoy hace 40 años que una tormenta terrible arrasó la cosecha de cereal en Adalia; cuando ésta pasó no quedó títere con cabeza, a pesar de que venía el año, como solía ser entonces, bastante bueno. Salu2.

marina
Fecha: 25/06/2011
Hora: 4:44
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Para el recuerdo
(Respuesta al anterior mensaje)

Alguien puede poner una foto del pueblo?. Marina

Jacinto Herreras Martín
Fecha: 26/06/2011
Hora: 11:09
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Recuerdos de la niñez

Apellidos Sabradillo Primo

Contestando a Mercedes, sobre casados con Sobradillo y Primo: que yo recuerde, era Dionisio Sobradillo, hijo de Melchor con Magnolia Primo, hija de Fausto. Del que que es hijo Malaquias; tu abuelo por lo que dices.
Recordondo a tus antepasados, yo también recuerdo vivencias de nuestra niñez y adolescencia en Adalia. Tu Tatarabuelo Fausto Primo, era un hombre culto, habia estado en Argentina.
Recuerdo de pequeños Malaquias y yo, escuchando tangos de Carlos Gardel en una gramola. (Quiza por lo de los Gauchos argentinos, tenia una hija artista de teatro que se llamaba Gaucha, la cual murio joven).
Siempre he recordado aquella familia de una forma entrañable. "Las rocas" Vicenta y Teodora, sería por lo duras y trabajadoras, vendiendo gruta con un carro y un burro de un lado para otro por los pueblos.
Tu abuelo Malaquias se recordará como nos batíamos con espadas de madera, como "los mosqueteros" en aquellos años felices de la juventud. Por ahi tengo una foto con el en los toros de la Mota.

mercedes
Fecha: 26/07/2011
Hora: 5:39
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Recuerdos de la niñez
(Respuesta al anterior mensaje)

si, se ve que antes ponian nombres iguales. MI ABUELO malaquias, era hijo de Serafin, y de Felipa San Jose, criADAEN EL HOSPICIO. gAUCHITA pRIM (YO TENGO UNA PROPAGANDA DE UNA OBRA DE TEATRO), no se de quien era hija, pero se que era pariente. ME DA MUCHO GUSTO QUE ME CONTESTES, Y ME GUSTAria q

mercedes
Fecha: 26/07/2011
Hora: 5:47
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primo para Jacinto

me gustaria que pongas las foTos. perO explicadas. yo te hago miembro de mi arbol. para que veas si hay alguien de tu conocimiento- creo que tenes que enviarme tu mail. eL MIO ES MERCEDES@HOTMAIL. COM. AR. gRACIAS! Martin es un apelllido muy visto en mi aebol... seremos parientes?

Stella Maris Borrego García
Fecha: 26/07/2011
Hora: 18:25
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arbol genealogico

Hola a todos, les escribo para ver si alguna persona conocio a la familia de mis abuelos paternos, Justa Castronuño Calvo, nacida el 2.11.1873 en Gema, Zamora, casada con Alberto Borrego Rivera. La primera hija de Natalio Castronuño y Angela Calvo Manzo, el segundo hijo de Lorenzo Borrego e Isabel Rivera, naturales de Cabañas de Sayago, Segovia. Tuvieron 4 hijos españoles, Aurora, Paula, Maria y Aurelio. Emigraron a la Argentina a partir de 1910. Las hermanas de mi abuela, Consuelo y Justina, tambien emigraron para alli. Su hermano Casimiro Castronuño Calvo emigro para Cuba, junto a su esposa y 4 hijos, en 1918. Saludos cordiales, Stella Maris Borrego Garcia

Jacinto Herreras Martín
Fecha: 23/09/2011
Hora: 15:02
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(Incluidos, Isaac y Primitiva)

(Incluidos Isaac y Primitiva)

MEMORIA SENTIMENTAL, (DE LOS RANEROS)

ADALIA EN EL RECUERDO

Recordando los años cincuenta, por aquellas tierras de labranza, con tantas familias numerosas, sería como poder hacer una película en el cuarto oscuro de nuestro pensamiento.
Pero ahora quiero ir recordando los matrimonios, a todos los que componíamos el pueblo, recordarles es volver a vivir. Entrañables vecinos de ADALIA de aquellos lejanos tiempos. Yo creo que muchos descendientes y familiares, cuando lo lean lo irán recomponiendo también. (Como yo, que he tenido que recurrir a mi Hermano Valérico y, a Paco Bayón Laguna para poder caminar imaginativamente por nuestra niñez, nombrándoles de nuevo). Les invito a este recorrido mental por las calles y las casas del Adalia de entonces. Recordar primero los Sacerdotes: Don Heraclio, Luis Pelayo, Don Isidro, Don Justo, Don Heriberto etc... Empezando en la carretera desde nuestra casa, de Jacinto y Catalina la del Señor Antonio Gallego y Felisa. Frente a las eras y el palomar Bernardino y María, Luis y Valeriana, Mauricio y Sagrario, Antonio Martínez e Isabel, Don Ricardo y Juana, Jacoba, Gaudencia, María y Jesús, Evaristo y Sinesia, Ulpiano y Teresa, Eleuterio y Eulalia, Máximo y angelita, Melchor y Cristeta, Arsenio y Sergia, Prudencio y Reimunda y su hijo Antonio, Cipriano y Simona, Jerónimo y Pepita, Jerómito y Presbítera, Melquíades y Anuncia, Josefa, Martín y María, Ponciano y Perpetua, Vicente y Baudilio. Norte del pueblo donde existió otra Iglesia, reconvertida en el cementerio. Siguiendo por la calle hacia abajo, Amando y Natalia, Aurelia, Andrés Sobradillo y María, Paco y Elisa, Julián y Chón. Cerca de la Iglesia parroquial, Tertuliano, Arsenio y Eusebia, e Eutilia, Aquilino e Isidora, Vidal y Guadalupe, Salustiano y, su hija Alejandra, María, Concesa y Lili, Eudaldo y María Felipa, Ildefonso, Francisco y Farruca, Porfirio y Cándida. Estos últimos que regentaban los dos casinos y el baile. Bernardino y Ludivina, Mariano y Julita, Mauro y Milagros, en la granja, cerca del Barrero, con los chopos, donde se lavaba la ropa. Graciano y Regina, Alejandra y la hija Isabel, Doroteo y Daniela, Ya en la plazuelita. Siro y Vitoriana, Paco y Carmucha, Francisco y Pili, Francisca, Agustín e Higinia, Anastasio y Almudena. La plaza con la escuela, la fuente y la “Alberca” y, cruzando el regato, Mario y Demetria, Eutimio y Aúrea, Nemesio y Nazaría, Meinardo y Gregoria, Fortuoso, Sotero y Agustina, Pio y Carmen, Ángel y Manuela, Cecilio y Castora, Andrés y su madre Leona, Marino y Paula, Modesta y Felipa, José y Agustina, frente al castillo. Isaac y Primitiva, Fausto, Vicenta y Teodora, Mauro y Milagros, Teófilo y Felisa. Volviendo a la carretera recordar también a nuestra maestra Doña Emilia palazuelos, (natural de Nava del Rey).

Casi todos ellos han desaparecido, el único interés es recodar. Ya digo, una memoria sentimental, como un vago pensamiento en el que un día fue real. Viéndole el pueblo ahora, con muy pocos vecinos y, algunas casas en ruinas del pequeño pueblo que nos vio nacer.

Stella Maris Borrego García
Fecha: 26/10/2011
Hora: 3:36
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Recuerdos de la niñez
Respuesta al mensaje, enviado el 26/06/2011 a las 11:09 por Jacinto Herreras Martín:

Apellidos Sabradillo Primo

Contestando a Mercedes, sobre casados con Sobradillo y Primo: que yo recuerde, era Dionisio Sobradillo, hijo de Melchor con Magnolia Primo, hija de Fausto. Del que que es hijo Malaquias; tu abuelo por lo que dices.
Recordondo a tus antepasados, yo también recuerdo vivencias de nuestra niñez y adolescencia en Adalia. Tu Tatarabuelo Fausto Primo, era un hombre culto, habia estado en Argentina.
Recuerdo de pequeños Malaquias y yo, escuchando tangos de Carlos Gardel en...

Sr. Herrera Martin: mi tia Paula Borrego Castronuño se caso con Nicolas German Martin, nacido erl 6-9-1892 en villa Garcillan, Emigro en 1919 a la Argentina. Era hijo de Manuel Martin Miguelañez nacido en 1847 domiciliado en Santa Maria de Nieva y de Ascension Herrero Etreros, de Tabladillo. Los abuelos de Nicolas fueron Fautino Martin y Martin y Felixa Miguelañez y Miguel Herrero e Isabel Etreros. Desearia saber si tiene alguna conexion familiar. Saludos. Stella Maaris Borrego Garcia de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

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