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Descansen en paz nuestros seres queridos - CUENCA DE CAMPOS - Valladolid - Castilla y León
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Descansen en paz nuestros seres queridos

Foto enviada el 15/04/2008 por marwen
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Mensajes sobre esta foto

Mi más sentido pésame a los hijos de Dª Remigia Mañueco Crespo y a sus familiares.

Mensaje enviado el 14/06/2008 a las 20:53 por Raúl
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Para esto sirve también el foro. Gracias a la persona que ha tenido el detalle de poner la triste noticia del fallecimiento de Remigia.
Mi más sentido pésame para sus hijos.

Mensaje enviado el 13/06/2008 a las 20:35
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Ayer fue enterrada en este cementerio Dª Remigia Mañueco Crespo (q. e. p. d.) viuda de D. Felix Martín Foces.

Mensaje enviado el 13/06/2008 a las 19:13
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LA GRAN MISERIA HUMANA.
Una noche de misterio
estando el mundo dormido
buscando un amor perdido
pasé por el cementerio....
Desde el azul hemisferio
la luna su luz ponía
sobre la muralla fría
de la necrópolis santa,
en donde a los muertos canta
el búho su triste elegía.
La luna sus limpideces
a las tumbas ofrecía.
y pulsaba el aura umbría
el arpa de los cipreses,
y en aquellas lobregueces,
de mi corazón hermanas
me inspiraron y con ganas
de interrogar a la Parca
entré a la glacial comarca
de las miserias humanas.
Acompañado del cierzo
Los difuntos visité,
y en cada tumba dejé
una lágrima y un verso...
Estaba allí de perverso
entre seres no ofensivos;
fui a perturbar los cautivos
en sus sepulcros desiertos?
Me fui a buscar a los muertos
por tener miedo a los vivos.
La noche estaba muy bella
y el aire muy sonoro,
e igual que dalia de oro
semejaba cada estrella;
y a la brisa si querella
por ser voluble y ser vana
en esa mansión arcana,
corría llena de embelesos
poniendo sus frescos besos
en la gran miseria humana.
La luna seguía brillando
y las nubes con sus velos
en el azul de los cielos
si miedo la iban tapando
y, en procesiones pasando
por la inmensidad secreta
iban... y la brisa inquieta
retozaba en el saúz
que empapaba con su luz
Diana, la novia del poeta.
La luna que Diana es,
en aquella hermosa noche
se abrió como aéreo broche
de una flor de esplendidez.
Sentí vacilar mis pies
en tan lúgubre mansión
con la lira en una mano
y lleno de emoción
como un revuelto océano
temblaba mi corazón.
Bajo un ciprés sombrío
y verde cual la esperanza
con su fúnebre asechanza
estaba un cráneo vacío...
y sentí pavor y frío
al mirar la calavera
pareciéndome en sus esfera
que se reía de mi;
y yo de ella me reía
viéndola tan calva y fiera.
Dime humana calavera:
¿Qué se hizo la carne aquella
que te dio hermosura bella
qué se hizo tu cabellera
cual lirio de primavera?
tan frágil y tan liviana
dorada cual la mañana
de la aurora al nacimiento?
Qué se hizo tu pensamiento?
Responde, miseria humana.
Calavera sin pasiones,
di: qué se hicieron tus ojos
con que mataste de hinojos
idílicos corazones,
que repletos de ilusiones
te amaron con soberana
pasión que no era villana
y en esas horas tranquilas
qué se hicieron tus pupilas?
Contesta, miseria humana.
Aquí donde no hay tropel
calavera sin resabios;
di: ¿qué se hicieron tus labios
tan rojos como el clavel,
y dulces como la miel
de la campiña romana
esos tus labios de grana
llenos de pasión mentida,
qué se hicieron en la vida?
responde, miseria humana.
Calavera a quien feliz
besa la luna de plata,
di: por qué te encuentras tan chata
si era larga tu nariz?
Dónde está la masa gris
de tu cerebro pensante
donde tu bello semblante;
y tus mejillas rosadas,
que a besos en noches heladas
quiso comerse un amante?
Aquí donde todo es calma,
contesta cráneo vacío;
¡qué se hizo tu poderío
qué de la áurea palma
qué del placer de tu vida
que te dio el amor un día
tu altivez, tu bizarría,
tus sonrisas que mintieron
dime, dime, ¿qué se hicieron,
oh calavera sombría?
A mis interrogantes
el cráneo blanco callaba
la luna alumbraba
sarcófagos y panteones...
y dije si aflicciones:
si eres el cráneo de aquella
que en la vida sin querella
me despreció con desdén,
despréciame ahora también!
Eclipsa otra vez mi estrella.
Estamos en la mansión
de la austera realidad.
¡Qué se hizo la liviandad
que tenía tu corazón?
No respondes, mudos son
Tus labios que pronunciaron
Cosas que ya se tornaron
En pálidas flores muertas
Cosas que no fueron ciertas
Y mi pobre alma mataron!
Aquí en esta soledad
que solo cruza el cocuyo,
dime: ¡qué se hizo tu orgullo,
tu amor y tu vanidad?
¿Qué se hizo tu potestad
de persona soberana
y mentirosa y galana
que ostentó tanta belleza?
Dime: qué se hizo tu grandeza?
Responde: oh miseria humana!
VANIDAD DE VANIDADES,
solamente con tus galas
oh, mariposas sin alas,
llorando tus liviandades:
las áticas realidades
te circundan con profundo
marasmo que bien culmina...
Es el amor que ilumina
aquí es donde terminan
las vanidades del mundo
Aquí en este camposanto
se terminan los amores,
las alegrías, los dolores,
el poderío y el encanto,
cesa en los ojos el llanto
y el mundo vivo suspira;
aquí no llega la lira
de la muchedumbre inquieta
aquí termina el poeta
y se enmudece la lira.
En este mundo idealista,
de egoísmo y de censura,
tan sólo la sepultura
es la que no es egoísta.
Ella recibe humanista
el santo y al condenado,
al pobre y al acusado,
al perverso, al bueno, al caco,
al honrado, al gordo, al flaco,
al bruto y al ilustrado.
Al rodar el ataúd
en la hueca sepultura
se igualan en línea oscura
el criminal y la virtud,
y en eterna laxitud
que todo movimiento:
lanza gemidos el viento
y la soledad se aterra
y ruedan sobre la tierra
los cráneos sin pensamiento.
Aquí en este camposanto
donde sucumbir es ley,
el esqueleto de un rey
al de un esclavo es igual;
aquí el toque funeral
de la sonora campana
es a la cabeza cana
como a la de negro pelo
y ñata dando recelo
es la calavera humana.
Aquí en este entristecido
y lúgubre camposanto
termina del vate el canto,
y del músico el sonido,
del pintor el colorido
y de su cerebro el foco,
se consume con sofoco
y solo queda el recuerdo,
aquí tanto vale un cuerdo,
como lo que vale un loco.
Todo corazón se aterra
al llegar a esta mansión
viendo clavar el cajón
que se comerá la tierra.
Cuando una tumba se cierra
el alma gime asustada
y esa humana bandada
que otro hoy viene a sepultar,
mañana en este lugar
será polvo... será nada...
En esta mansión glacial
donde lo fatuo refleja,
se pudre la carne vieja
como la carne jovial;
aquí el necio se hace igual
todo se convierte en nada.
sociedad civilizada...
aquí la diosa riqueza
es igual a la pobreza
todo aquí es polvo y es nada.
Y dijo la calavera;
Aquí en este camposanto,
se perdió todo mi encanto
con que vanidosa era;
y mi mejilla rosada
como gasa de arrebol,
mis ojos que envició el sol,
aquí se volvieron nada!
Tan sólo el dolor es fuerte
la vida es vano capullo,
yo vi acabarse mi orgullo.
Ya todo es materia inerte
Bajo el peso de la muerte...
En este triste lugar
se tiene que terminar
el genio que esplendor tiene
y melancólico viene
las tumbas a visitar.
Llorar en estos desiertos
es una cosa muy vaga
porque el llanto nada paga,
ni resucita a los muertos
y aquí en un tétrico día
cae el que peca, el que no peca
así, haciendo horrible mueca,
la calavera decía:
Aquí está la realidad,
que sobre el orgullo pesa;
aquí la gentil belleza
es igual a la fealdad;
aquí acaba la maldad
y la bondad apreciada,
aquí la mujer casada
es igual a la soltera
me decía la calavera
con su voz apagada.
Yo soy el cráneo de aquella
a quien le cantaste un día
poemas que no merecía
porque no era así tan bella
como la primera estrella
del oriente, el tulipán
a quien las auras le dan

aquí el que de mi se ríe
de él mañana se reirán.
Yo escuchaba aquella cosa
y lleno de horrible espanto,
salí de aquel camposanto
como veloz mariposa...
la luna pura y radiosa
vertió su lumbre fugaz
y la calavera audaz
dijo al mirarme correr
nada tienes que temer,
tú, calavera serás.
Yo, ante razón tan sencilla,
Sentí por el cuerpo mío
un extraño escalofrío
casi perdiendo la vida,
con el alma entristecida
llegué a mi celda cristiana
meditando que mañana
por firme ley de la parca
debo habitar la comarca
de las miserias humanas.

Mensaje enviado el 09/06/2008 a las 17:27 por victorino
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"CEMENTERIO"

Qué horizontalidad de tierra y mármol
qué llanto, qué reposo a ras de suelo:
desolado paisaje, solo nombres.
¿Adónde la estatura de los huesos?
Gracias, humanitaria, humilde malva,
que en este sueño cubres a los muertos;
los engalanas para el gran viaje
con el morado manto de tus pétalos.
Gracias, pájaros, músicos del bardal,
por que teneis el nido en el alero,
y a esa gótica aguja de ciprés
que se empeña en coser tierra con cielo.
Elos serán como ángeles mañana,
al Redentor amaron y siguieron.
Surgiran con un cuerpo perdurable,
en nada parecido al que tuvieron.

Mensaje enviado el 15/05/2008 a las 2:04 por emigrante
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CAMPOSANTO

Hoy mis pasos sin sombra se hacen sombra en cipreses,
hoy mis ojos respetan que mis manos sean llanto,
hoy mis versos son humus de cualquier camposanto
y mis musas son nubes y mis lágrimas mieses.

Hoy me sobran palabras. Si siquiera pudieses
padre hablarme sin eco, tú que me amaste tanto
y hoy me callas tus días. Ni la lápida es manto
ni la tierra aposento que en tu paz merecieses.

Pero no moras solo. Eres yermo inquilino
de ese inmenso proscenio silencioso e inerte
que nos nubla de cruces, que nos quiebra la suerte,

y nos lanza sin alma al final del camino,
donde afluyen los hombres hacia el cierto destino
de morirle a la vida y nacerle a la muerte.

De un paisano

Mensaje enviado el 22/04/2008 a las 19:58 por Mancio
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Conozco un pueblo? no lo olvidaré?
que tiene un cementerio demasiado grande.
Hay en mi tierra un pueblo sin ventura
porque el cementerio es demasiado grande.
Sólo hay cuarenta almas en el pueblo.
No sé para qué tanto cementerio.

Cierto año la gente empezó a irse
y en muchas casas no quedaba nadie.
El año que la gente empezó a irse
en muchas casas no quedaba nadie.
Se llevaban los hijos y las camas.
Tenían que matar los animales.

El cementerio ya no tiene puertas
y allí entran y salen las gallinas.
El cementerio ya no tiene puertas
y salen al camino las ortigas.
Parece que saliera el cementerio
a los huertos y a las calles vacías.

Conozco un pueblo. No lo olvidaré.
Ay, en mi tierra sin ventura,
no olvidaré a mi pueblo.

¡Qué mala cosa es haber hecho
un cementerio demasiado grande!

Mensaje enviado el 17/04/2008 a las 19:46
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DESIERTO RURAL

Cuando llegas a algún pueblo rural esta es la triste estampa que puedes encontrar en ellos.

Llegas y notas que el pueblo está desierto. El silencio es tan fuerte que hasta te molesta la ausencia de sonido. Se nota que el lugar ha estado habitado, pero hoy su censo principal está en el Campo Santo. Allí si que están todos los que fueron y ya no son, porque los que no estaban ya no volverán por el momento. Pero no se que tiene la tierra natal que invita a que los huesos suelten su fósforo en el lugar que corresponde por derecho propio. Porque a fin de cuentas uno es de donde quiere para recibir sepultura.

En el cementerio está la vida de antaño, entre retamas, algún ciprés que otro y cruces que se alzan al cielo azul. Allí reposan los que hicieron la villa, los que se batieron el cobre con esfuerzo, sudor y lágrimas; los que lamieron sus heridas como pudieron. Se fueron, pero se fueron silenciosamente.

El pueblo está desierto y los fantasmas del pasado parecen que te persiguen diciéndote: " ¿pero dónde vas hombre de Dios?".

Cuando llegas vas buscando el sentido del sin sentido, la razón de la sinrazón; pero lo único que encuentras es un aire natural, cargado de oxígeno que te trae en el silencio sepulcrar el sonido de las fichas de dominó que algún día golpearon la mesa de la cantina desaparecida. El lugar es bello a pesar de su desnudez humana y el silencio de sus piedras. Su patrimonio ya casi expoliado y saqueado por los amigos de lo ajeno como por la administración. Pero nadie pide responsabilidades por lo que pasó ayer, como para pedirlas por el mañana, porque el mañana no existe.

Se ve los rincones que fueron solana, las esquinas que daban la vuelta y que la erosión había tornado redondas, la torre de la iglesia..... etc Todo pasó a la memoria del recuerdo sin pedir nada a cambio.

El pueblo estaba desierto, pero regresé con los bolsillos llenos de recuerdos y con el sentimiento y la necesidad de poder gritar: ¿Donde os metéis? ¿Donde os escondéis?, pero ellos aunque estuvieran, no saldrían porque estan bien donde están. No quieren salir para que esta sociedad egoista, consumista, desarraigada.. etc les vuelva a partir la cara.

Mensaje enviado el 16/04/2008 a las 10:28 por Francisco
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