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Espadaña de Santa María

Foto enviada el 22/04/2008 por marwen
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Mensajes sobre esta foto

CASTILLA TE QUIERO (continuación)
Francisco Nieva.

Defecto de ese país imaginado por Castilla debe de ser esta susceptibilidad de castas que aparecen entre nosotros, un mundo de acusaciones aviesas, inducidas por un estado de sugestión y represión. No se pueden tocar ciertos temas porque tienen el marchamo de “facha”. Porque no se lo endilguen a alguno de nuestros “pensadores” son capaces de meterse en una huronera y no salir jamás de allí. Desde el punto de vista del pensamiento y de la crítica sí que hemos hecho mal la transición.

Los tópicos imperiales de Franco también han resbalado sobre Castilla, la verdadera. Y es de sospechar que si el régimen hubiera durado unos años más, Castilla estaría más devastada. Sobre estos pueblos que decaen se ha aplicado un rigor monstruoso, el paso a la cultura industrial se ha hecho con tan poca cultura humanista en su adaptación que no hay región de España peor tratada, en donde más se haya hecho por borrar identidad étnica tan interesante y tan compleja, como es ésta.

En fin, para qué lamentarse. Como decía, ya lo hemos conseguido, y así tendría que ser. Eso que se apaga en estos pueblos es algo bello y noble que ha contribuido a forjar nuestra sensibilidad. Cuando vemos levantarse el sol sobre estos pueblos sordos y mudos sentimos, siento yo, una sensación de coacción brutal. Tengo que sustituir una cultura por otra cosa, por algo que sin duda me viene de fuera. Pero, ¿debo abandonarlo así, sin contemplaciones, sin respetar esa parte de mi identidad? Pero ¿adonde voy yo con tan poco bagaje? Algo de esto tiene que conservarse en mí. La vida humana puede ser evolución, pero también continuidad. Aquí, las gentes estupendas de estos pueblos se desahogan bailando la jota de tapadillo, entre los desmoronados relieves de adobe, como fantasmas de su identidad que se dispersa, mientras en el resto de España hay un guirigay folclórico de todos lo demonios. Injusticias y tonterías de este país. Esto es más digno, más patético y menos cutre.
La alta costura castellana tiene un tono de inigualable elegancia. Entro en una iglesia de Medina de Rioseco y se esta celebrando la misa. Frente a ese impresionante retablo se siente necesidad de la música de Tomás Luis de Vitoria, pero una monja “acólita” canta unas monsergas anglicanas en español. Es una misa pueril. Los curas atrasados tienen una justificación estética de peso al añorar los solemnes latines.
Castilla se impone en esos melosos y rutilantes estofados, en la teatral y embaucadora gesticulación de esos santos. Estos es maravilloso y está demasiado presente: y detrás de todo esto hay una emoción y una idea que tampoco se van.
Hay por los soportales de Rioseco un perfume de confitería antigua. Y pronto veo una que es como una zapatería de pasteles largos y hojaldres, baja de techo, acogedora, un antro mágico donde se respira un polvillo de cándida harina. CASTILLA, te quiero.

Mensaje enviado el 24/04/2008 a las 1:54 por marwen
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CASTILLA TE QUIERO (Continuación)
(Francisco Nieva, Académico)

....... El gran vuelco de la civilización industrial hace que muchos de estos pueblos parezcan el erosionado despojo de algún burgo mesopotámico. Ya no hay escuela ni botica, ni taberna, ni cura. Como se ha caído la espadaña de la iglesia, las cigüeñas no hacen más su nido allí. El aire puro y frío acaricia esa ruina entrañable. En la iglesia, que se resquebraja, hay a veces un impresionante retablo de la imaginería castellana de una formal belleza renacentista y barroca que corta la respiración.

En fin, ya lo hemos conseguido. Los niños ya no harán más teatro en los corrales, pidiendo como precio de entrada unos cartones de cerillas o una perra chica. Las lechuzas del campanario no les asustarán más de noche, ni escucharán cuentos de bandidos ni jotas picarescas. Ya no irán ni vendrán las beatas a la ermita del santo. Ya no hay santo allí, porque la ermita se hundió y se lo han llevado a otra parte; en ocasiones a un museo. Ya no cantan los gallos, porque no hay gallos ni gallinas a causa de las granjas industriales. Ya se disuelve en la arterioesclerosis de los viejos la pequeña historia del pueblo.

Quedan los chopos solemnes, al borde del camino, como almas acusadoras. Qué dulce y lírica muerte la de estos pueblos; qué hermosas cabezas, que parecen talladas por Juan de Juni, la de esos escasos habitantes aguantando el chaparrón aniquilador. Hablan directa y concisamente, sin recovecos resentidos ni urdidores. Ofrecen el asilo de su casa y su pausada conversación como príncipes dueños de su destino. Ya mueren en los centros asistenciales de las grandes ciudades, y el cementerio, chiquito, invadido por cardos belicosos y tristes, sólo acoge a algunos ancianos muertos de repente. El cierzo y el céfiro- palabras que parecen personajes de auto sacramental- se llevan para siempre historias y leyendas.

Después de visitar la iglesia de Capillas, en la provincia de Palencia, hundo la mano en la seca pila del agua bendita, presiono con los dedos en el fondo, quiero catalizar con mis yemas las esperanzas de esas gentes desaparecidas que han ido forjando mi lengua y mi ética por mucho Alfred Harry que se haya cruzado en mi camino, Y, a lo mejor, quizá por eso. Muertos de mi tierra, acompañadme en este segundo tramo de mi vida; espíritus flotantes, imbuidme de vuestras mismas ansias de perdurar; alguien tendrá que defenderos, después de haber creado tanto, después de haber imaginado un país, una literatura y un arte, todo lo discutibles que se quieran, pero tan reales. No creo que se vaya a olvidar eso tan pronto, digo yo.

Es para desesperarse de la ideología tópica que contamina a los “intelectuales” de este país; con instinto gregario y borreguil se meten en unos pastos de irrealidad que uno se pregunta si no se habrán vuelto locos. En otros países, las modas intelectuales son menos generales. Hay que ver la de reproches estúpidos que el concepto de Castilla ha tenido que sufrir en estos últimos tiempos. Somos la raza culpable y cainita por excelencia, unos embrutecedores de culturas paradisíacas y qué sé yo cuántas cosas desagradables más..... (Continuará)

Mensaje enviado el 23/04/2008 a las 21:59 por marwen
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Esta foto está tomada alrededor antes del año 1.979. Entonces Castilla y por ende nuestro pueblo pasaba por una depresión muy profunda. En aquellos años terminaron de salir del pueblo muchos no nos habíamos ido antes. Esto se nota en los participantes del foro, principalmente en los escritos de FRANCISCO.

El académico FRANCISCO NIEVA visitó nuestra tierra y escribió un precioso artículo en la tercera página del ABC y que transcribo a continuación. Lo extenso del mismo aconseja ponerlo en varias fases para que a quien interese pueda paladearlo porque no tiene desperdicio

CASTILLA, TE QUIERO

NOS ahogan los convencionalismos. Ahora parecemos coros de zarzuela entonando alabanzas a las “potencias autonómicas”. Un piropo a Cataluña por aquí, un requiebro al País Vasco por allá, retahílas de tópicos desgarradores dedicados a Andalucía. Las zalamerías perrunas de los intelectuales españoles hacia el poder -el poder de la intimidación - son algo patético.

A la pacífica y serena Castilla, que no le da el menor disgusto al Gobierno, no le dicen “por ahí te pudras”. Ni falta que hace. Castilla rechaza el tópico, es una Greta Garbo desdeñosa y harta de figurar. La glosa de sus venerables arrugas la hizo con delectación la generación de 98, y los del 27 no dejaron de rendirle pleitesía. Los grandes historiadores e hispanistas se han inclinado sobre “su caso” con una atención obsesiva. Los requiebros superficiales deben resbalar en su lomo curtido de mastodonte paridor de culturas.

Los sofisticados novelistas hispanoamericanos le deben el principal instrumento de su pirámide editorial, la lengua, que es de una precisión contundente para las cosas esenciales. Los andaluces tienen que hablarla y escribirla bien si no quieren expresarse en algarabía, para qué nos vamos a engañar. El meollo material de nuestra espiritualidad y sensorialidad está en la lengua que hablamos, y en la lengua de Castilla es como un español escribe mejor un telegrama.

Como Castilla, demográficamente, no puede decirse que padezca de superpoblación, no se muere de hambre. En los centros urbanos de importancia la gente viste tan bien que se ven por Valladolid muchachas que parecen arrancadas de una gran revista de modas. Han readaptado lo más atrevido con un sentido de la medida que choca por su buen gusto general. Vamos a tener que ir a aprender elegancia vestimentaria en Valladolid. Un domingo por la mañana en Palencia es como un capítulo de novela de gran observación cotidiana, llena de interioridades sosegadas. Ahora sí que se puede hablar con acento orteguiano del egregio sosiego de Castilla.

Va uno a un pueblo como Montealegre - un castillo, dos iglesias y una calle de casas y caserones nobles y modestos- y sorprende oír en la taberna a los jóvenes tractoristas hablar como académicos. La televisión en tono bajo. Los chicos estos, vestidos con “chándal “deportivos y con cabezas que parecen elaboradas por un maquillador para una película de ambiente histórico, juegan a la ajedrez en concentrado silencio. Estos godos parecen verdaderos centroeuropeos. Esos gritos de jarana histérica, que tanto define a los españoles, son desmentidos por esta placidez histórica y esta rara distinción disciplinaria.... (continuará)

Mensaje enviado el 23/04/2008 a las 13:30 por marwen
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