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Haciendo Adobes - CUENCA DE CAMPOS - Valladolid - Castilla y León
Costumbres, tradiciones

Haciendo Adobes

Foto enviada el 01/05/2008
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Mensajes sobre esta foto

Raúl. Perdoname que no conteste en el foro a las dos preguntas que me haces, pero es que me delataría públicamente. Las respuestas, tú ya las sabes, con lo cual por ahora dejemos las cosas como están.
Explicale a nuestro amigo El Errante, algo más de los quintos del 47.

Mensaje enviado el 07/05/2008 a las 2:50 por Contreras
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Amigo Contreras: Pues es verdad que lo de LOS LORITOS nos lo pusieron la monjas de Cuenca de Campos. Esto me lo contó un primo mío, en la boda de mi hermana (yo no lo sabia), mi primo vive en Villarramiel y trabaja de zapatero en Palencia.
Y asistió a las bodas de diamantes de una monja de Cuenca que se encuentra en las Clarisas de Palencia y ella fue la que contó de donde viene el apodo.
Mi primo hace trabajos de reparación de calzado para dichas monjas,
Y al saber que su padre era de Cuenca de Campos le relato lo que ya te he contado.
En lo referente a los adobes yo estaría muy gustos de cantar, pero saber también para quien canto.
Me gustaría si eres tan amable, que creo que sí, me respondieras a estas dos preguntas.
1-La profesión de tu padre.
2- Mi esposa y yo estuvimos en tu boda y tú en la nuestra? Un fuerte abrazo Contreras de Reyes y Raúl

Mensaje enviado el 06/05/2008 a las 20:09 por Raúl
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Un saludo mañanero, amigo Contreras. Me gusta la fotografía de los fabricantes de adobes; pero veo que yo les oodría dar lecciones aun cuando he hecho muy pocos en mi vida. Hay patear mucho el barro y mezclar muy bien la paja de tal manera que no queden "barbas" colgando pues quedarían muy feos y las paredes mantrendrían las gotas de agua en la paja, al llover y los copos al nevar, lo cual es un inconveniente.
Ánimo que habéis bajado el ritmo y no me gusta. En cuanto al abuelo va a su marcha y no da más de sí; pero ya está bien. ¿No te parece...? Gracias.

Mensaje enviado el 06/05/2008 a las 7:50 por el abuelo
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Amigo Raúl. Sin querer y de una manera bien sencilla, nos has explicado de donde proviene el apodo de Los Loritos. Sabemos que muchos motes o apodos, eran puestos con maldad. Pero en vuestro caso, si fueron las monjas de nuestro convento, es para estar todavía más orgulloso. A ver si coincidimos un día y hacemos unos pocos adobes. Por supuesto tú cantando, para hacer honor a los Loritos.

Mensaje enviado el 06/05/2008 a las 2:25 por Contreras
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He visto comentarios y preguntas sobre la forma de hacer adobes y porque se mezclan con paja o heno; la cuestión es muy simple la mezcla se realiza para que la tierra y la paja mezcladas con agua hagan consistencia y no se derritan con las lluvias y las heladas como un azucarillo, dándoles así más consistencia, se preparaba la tierra acribándola y cuando estaba bien acribada se mezclaba con paja de trilla (fina) y una vez hecha la mezcla con agua se introducía en la mecal (creo que es como se llama el molde de hacer adobes).
Después se ponían a secar al sol, dándoles la vuelta para que se secaran por todos los lados, esta operación duraba en el verano un mes más o menos
El que subscribe, sus abuelos fueron tejeros, tenían el tejar al lado del cementerio y las mojas que estaban al otro lado al oírles siempre cantar les pusieron de apodo LOS LORITOS.
Saludos

Mensaje enviado el 05/05/2008 a las 19:22 por Raúl
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HOMENAJE AL ADOBE

En Tierra de Campos las construcciones de adobe surgen por todas partes. Esta arquitectura tan genuinamente popular, es algo muy nuestro.

Estas líneas son un homenaje al buen hacer de todos esos maestros albañiles que carentes de materiales nobles, han sabido crear casas, pajares y todo lo que sea relacionado con las actividades agrícolas y pastoriles del mundo rural. Al carecer de rocas en esta tierra, lo máximo que hay son cantos rodados; el adobe se convirtió en la necesaria solución para las viviendas. Frágil y humilde pero con algunas cualidades que no se deben despreciar.

Esta tradición milenaria está hoy en día relegada al olvido por el empleo masivo de nuevos materiales de construcción. Sin embargo aún quedamos personas que pensamos en las ventajas que aporta la construcción con barro crudo y están dispuestos a utilizarlo para rehabilitar viviendas en los pueblos. Como aislante, tanto acústico como térmico, el barro no tiene competidos, como resistencia a la compresión es excelente y en cuanto a la economía que representa el usarlo es evidente, ya que te lo fabricas tu solo. Además estarás usando un material de la zona con lo cual no entrarás en los procesos contaminantes de produción y transportes de los materiales de construcción. Es por tanto un material ecológico cien por cien.

La fabricación con adobes no requiere una destreza especial, ni una herramienta difícil de conseguir. Solamente hace falta la tierra, paja, agua y un molde. Bueno hace falta también muchas ganas de mancharse de barro. La tierra ha de ser arcillosa, fuerte. Se puede obtener de los bordes de las regueras o incluso de los márgenes de los río. La paja procedía del trillado de los cereales recolectados en los meses calurosos del verano y debe ser lo más corta posible, hoy día es difícil de conseguir. El agua debe encontrarse cerca porque se usa abundantemente. Y po último la adobera, fabricada con madera ha de medir aproximadamente 27 x 12 x 19 cm; aunque podría variar algo d un sitio a otro.

En la actualidad, aunque se haya perdido en las construcciones autóctonas, se está revalorizando por arquitectos y estudiosos de la arquitectura culta, que ven en él una solución económica, a la vez que con muchas posibilidades para la construcción de todo tipos de edificios.

Desde el punto de vista etnográfico, conviene señalar que, aunque las medidas y tipos de tierra que se emplean sean diferentes en cada pueblo, el sistema de fabricación es el mismo: conseguida la tierra, se criba perfectamente para limpiar las asperezas (palos, raices, piedras...) se amontona y se mezcla con paja, se añade agua al tiempo que se pisa para facilitar que aún los pequeños "tabones" se empapen bien. Una vez hecha la pila de barro, se vuelca en los moldes rectangulares de madera. El barro se aprieta bien con las manos, retirándose lo sabrante al pasar el rasero por encima, que consigue dar una superficie lisa a la pieza. Para que el barro no se pegue al molde y salgan bien, se moja el mismo con agua o se mancha con arena o ceniza. Los adobes una vez hechos, se dejan secar al sol dándoles vueltas de vez en cuando, y colocándolos de uno o otro costado, para que el sol y el aire los seque bien por todas las parttes.

El adobe tiene la ventaja sobre el tapial que, al ser más manejable, se puede manipular cómodamente en las construcciones de altura, es más fácil su utilización en el relleno de los entramados, y único para la fabricación de arcos, bóvedas, cúpulas, falsas cúpulas, etc.......

Más o menos esta es la historia de los adobes, material por excelencia durante muchas generaciones en nuestra Tierra de Campos. Este es un pequeño homenaje que le podemos dar.

Mensaje enviado el 05/05/2008 a las 10:20 por Francisco
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Elogio del adobe

Lo llaman el ladrillo del pobre, sin percatarse de que el propio ladrillo primero fue barro. El adobe no necesita padrinazgo. Le basta con la nobleza de sus componentes: barro, paja y agua. Tampoco la arquitectura del adobe precisa homologación, ni su hermano mayor, el tapial. Los palomares construidos con adobe o tapial, de planta circular o rectangular, son las "catedrales" a cielo abierto en Tierra de Campos, con sus hornillas o patejas en el interior, lechos rudimentarios para la parentela. El zureo de las palomas son una plegaria elemental dentro del recinto, en el que conviven la pasión y los instintos paterno-filiales. Están bien diseñados, para burlar las aviesas asechanzas de los zorros.
La piedra es fría y agresiva, el adobe, en cambio, aísla del frío y del calor, es cálido y, además, ecológico. Una vez elaborado, se seca al sol. No consume más energía que la derivada del trabajo. Sin hablar de la metáfora bíblica, según la cual Dios formó al hombre con polvo del suelo o con arcilla, según unos u otros traductores. En otras culturas, como la maya, el hombre es formado del maíz.
Es innegable que el barro le va bien al ser humano, porque se extrae de la misma tierra que le da sustento. Cuando yo era chaval, observaba el trajín de mi abuelo extrayendo tierra al lado del conjuradero desmenuzándola con el azadón; después hacía un montón, arrojaba sobre él la paja y la mezclaba con el barro. Una vez realizada la envuelta, practicaba un hoyo en medio de la masa, lo llenaba de agua y hacía el amasijo. Era una tarea lenta y meticulosa.
Cuando la mezcla estaba a punto, mi abuelo echaba masa en la adobera, previamente humedecida, la mullía y pasaba el rasero. Levantaba después lentamente la adobera y aparecía el adobe compacto, desnudo, listo para recibir las caricias del sol. Los adobes quedaban perfectamente alineados, como buscando amparo y solidaridad. Ese amparo que quizá anhelaba Claudio Rodríguez en su poema "Ante una pared de adobe": ¿adobe con el cielo encima, a salvo/ del aire que madura y del que agosta,/ ¿a qué sol te secaste, con qué manos/ como estas mías tan feraz te hicieron,/ con cuántos sueños nuestros te empajaron?".
Muchos años después, vi a hombres y niños haciendo adobes en Lirangüe, un pueblo de Malaui tan socarrado por el sol que sólo pude admirar algunas buganvillas de diverso color: rojas, amarillas y moradas. El procedimiento para la elaboración de adobes era similar, pero la masa se preparaba con los pies. El maestro adobero estaba metido hasta las rodillas en una poza, los chavales le acercaban pellas de barro, él las ablandaba con agua, las introducía en la adobera, las aplastaba con las manos y pasaba el rasero. Un chaval recogía la adobera y la vaciaba a pocos metros de distancia. Era un barro rojizo y áspero. Algunos de estos adobes eran después cocidos en hornos rudimentarios. Evoqué, al verlos en el horno, la palabra terracota (del italiano terra cotta, tierra cocida). No puede decirse en rigor que fueran ladrillos, ni por su tamaño -igual que los adobes- ni por su composición. Volví a ver a hombres haciendo adobes en las inmediaciones de Cubal (Angola), de una manera similar a la de Castilla. Me comentó una misionera española teresiana que era el mejor signo de que la paz estaba consolidada en el país, porque en época de guerra o de inestabilidad nadie reparaba las casas ni construía otras nuevas.
En Cuenca de Campos los adobes se solían hacer después de terminar las faenas del verano y antes de comenzar la sementera. De ahí el refrán, "mientras descansa, está haciendo adobes". Actualmente, el adobe ha quedado relegado al pasado. En los pueblos, las casas nuevas se construyen desde hace varios años con ladrillos, como en las ciudades. Algunos han tenido el buen criterio de forrar las fachadas de las casas viejas con ladrillo, pero sin eliminar el adobe ni el tapial, porque saben que el barro mantiene las casas frescas en verano y cálidas en invierno. Antes, se embarraban periódicamente.
No sé si, dada la crisis en el sector de la construcción, habrá que volver a usar el adobe. Hay quien ya lo está haciendo. En el pequeño pueblo abulense de Gotarrendura, el Ayuntamiento está empleando adobes para rehabilitar un palomar construido hace cinco siglos, un museo etnográfico y un albergue para peregrinos. Por eso, le acaban de conceder el primer premio IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) 2008 a la Edificación Sostenible. Pues que cunda el ejemplo.

Mensaje enviado el 05/05/2008 a las 1:59
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Amigo Emigrante. Nos has explicado muy bien como se hacían los adobes. Yo alguno que otro hice también, pero lo que más me tocó hacer fué simplemente barro, para revocar los tapiales. Recuerdo que de muy crio, lo que más me gustaba era tirar la tierra a través de la criba. Ahora que por suerte todavía vive gente a la cual tocó hacer muchos adobes, no estaría mal que nos dieran unas clases practicas para que no quede en el olvido.

Mensaje enviado el 04/05/2008 a las 4:33 por Contreras
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Voy a explicarte, amigo/a, internáuta, el proceso, de cómo se hacían los adobes, ya que a mí me tocó hacer alguno.
Primero, hay que picar la tierra; en una terrera, de hecho, en las últimas fotos enviadas, hay una de la bomba, y al fondo está la silueta de la torre de Santa María, pués verás que dice que más a la izquierda, está la terrera; yo he conocido dos terrrras; esa, y otra frente al cementerio, en la parte baja del Conjuradero; pués bien, de esas terreras, cedidas por el Ayuntamiento, se picaba la tierra, con un pico o una azada,
después de picar la tierra, con la parte plana de una azada, se machacaba, bién, luego se pasaba por una criba, o tamíz, y una vez hecho esto, cuándo tenías un montón suficientemente grande, se hacía un mortero, se le llenaba de agua, y se echaba paja, se removía bién hasta quedar hecho el barro, envuelto como digo, con paja; luego previstos de una espécie de molde llamado mecal, que no era otra cosa que cuatro tablas, o listones bien clavadas, y ahí, con una pala se iba echando el barro, y con los puños había que compactarlo bién, y dejarlo rasante, una vez conpactado, para que la mecal saliera bién, se echaba un poco de agua, tirabas hacia arriba, y otro, otro, y otro; y ahí se quedaban hasta secarse; y aproximadamente, haciendo buen tiempo, a los dos o tres días, se ponían los adobes de canto, y se rallaban ya que como se hacían sobre tierra, siempre quedaba rebaba por lo que había que rasparlos por los cuatro cantos; y una vez bien raspados y oreados, se colocaban como haciendo una pared llamada meda y separados para que pasara aire, y se termiraran de secar bien; y finalmente, cuándo ya estaban bién oreados se colocaban en otra meda, pero ya bien apilados, para su venta, y si tenían suerte de venderlos, se los pagaban a tres o cuatro pesetas, ¡ojo!, el ciento.
Si eres de Cuenca, todavía vive gente, de famílias que hicieron muchos, muchos adobes; una de las famílias es la de las "CARROMENORAS"como las llamaban, y el familiar que vive, es Vivéncio, el marido de Bea; la otra família, es la de los "LORITOS", y los familiares vivos son, los hermanos Luis, y Asun, ya que su padre hizo muchos adobes en la terrera del Cementério.
No se si con esto, habeis quedado complacidos/as.
Un cuenquín deseoso de informar de todo lo que sepa, que tampoco, es mucho.

Mensaje enviado el 04/05/2008 a las 2:03 por joaquin
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Yo nunca he visto hacer adobes pero pensaba que no tenían tanta paja. Si alguien los ha hecho alguna vez nos lo podía contar.

Mensaje enviado el 03/05/2008 a las 14:37
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Vaya manera de hacer adobes!

Mensaje enviado el 03/05/2008 a las 11:15 por marwen
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