Dentro de la provincia de Valladolid pero no muy lejos de Toro (Zamora), existe una pequeña localidad bañada por el río Hornija, donde encontramos la iglesia de San Román. De ella, lo que más destaca es su historia y la decoración conservada en muchos de los capiteles, ya que de la obra original del siglo X es poco lo que se conserva.
Fue en esta ciudad donde el rey Chindasvinto falleció y fue enterrado en una iglesia que él mismo mandó construir y cuyos restos se veneraron aquí hasta el siglo XVI, época en que fue transformada. La mayoría de sus elementos, fruto de la restauración llevada a cabo en la primera mitad del siglo X, según Fontaine, aparecen dispersos por edificios anexos a la iglesia.
En la guía del prerrománico, visigodo TOTAL ANAYA, Edición 2006 en la página 168 sale una foto (hoy ya está peor) de la Casa Prioral en la que escriben "encontrándose en la actualidad en estado ruinoso al haber vencido el balcón que corre por el primer piso. Por ventura permanecen en pie las cinco columnas que lo sustentaron"