Calzada nació a la sombra del paso de un puente, el le dió cobijo y sus muñones cubiertos por las aguas frías del río Tera, se conservan como un testimonio irrefutable; allí duermen después de dos mil años de vida, así lo manifiesta el trabajo de recopilación de Eduardo Vicente Rodríguez y según la tradición oral del pueblo y el estudio de impacto medio ambiental realizado por el Gabinete de Estudios y Asesoramiento Arqueológico de la Junta de Castilla y León para la construcción del nuevo puente dice que, antiguamente existió un puente de madera de unión entre Calzada y Calzadilla, encontrándose pilotes de madera en el lecho del río y sus cimentaciones, así como localizado el rumbo de la calzada que unía antiguamente Calzadilla, Calzada y Rosinos de Vidriales. Los últimos recuerdos recientes fueron la comunicación entre ambos pueblos a través de una barca, que se movía mediante un cable que atravesaba el río y el barquero debía hacer fuerza sobre él para que la barca se desplazara, como último reducto existió un pequeño barco y con el paso del tiempo terminó por no existir nada. Hoy día está en proyecto el nuevo puente, que unirá de nuevo a estas dos localidades y en un futuro la comunicación antigua hasta Rosinos de Vidriales (Vía romana XVII o Vía Augusta).
El día 11 de agosto de 2007, se bautizó el puente de reciente construcción que une a los pueblos de Calzada de Tera con Calzadilla de Tera.
Si bien la inauguración del puente de un modo oficial se había realizado el pasado año por el presidente de la Diputación, Martínez Maíllo, no se le había puesto nombre lo que se hizo con este acto, bautizándolo como "Puente del Oro", en recuerdo la época de los romanos, cuando usaban este ruta para transportar el oro que sacaban de las Médulas de la provincia de León.
El acto fue presidido por los Alcaldes de Calzada y Calzadilla, la procuradora regional y ex presidenta de la institución provincial, la popular Pilar Álvarez, natural de Calzadilla de Tera, representantes del parlamento autonómico y Diputación de Zamora.
En torno al medio millar de vecinos de las dos localidades celebró el encuentro de convivencia con descubriendo unas placas al lado de cada uno de los dos pueblos en un «emotivo acto». Explicaron algunos de estos vecinos que con la construcción del nuevo Puente del Oro se fusionaban aún más si cabe las dos localidades cercanas.
El encuentro de convivencia intervecinal contó también con una merienda campestre ofrecida por el ayuntamiento en Calzadilla de Tera, y no faltaron los bailes amenizados por una charanga.
Bodegas subterráneas de uso tradicional donde se hace y se conserva el vino, y un antiguo molino harinero llamado "la charra" que aún se utiliza con tres piedras o muelas.