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EL BOALO (Madrid)
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Habitantes: 2.451  Altitud: 941 m.  Gentilicio: Boalenses 
Mapa de EL BOALO
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Información general sobre EL BOALO
Situación:

A la sombra de La Maliciosa, tres núcleos integran el municipio: El Boalo, Cerceda y Mataelpino. Una porción de su término forma parte del Parque de la Cuenca alta del Manzanares.
El origen del nombre de El Boalo se relaciona con el término boalaje, definido por el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española como dehesa boyal. En cuanto a Cerceda, su topónimo probablemente provenga del latín quercetum, que podría traducirse como encinar o lugar poblado de encinas. Por último, el nombre de Mataelpino parece ser una derivación de Matadelpino, contracción, a su vez, de Mata de pinos, expresión con la que los primeros habitantes de la localidad se referían al pequeño pinar existente junto a sus viviendas.
El Boalo limita al oeste con Becerril de la Sierra y Moralzarzal, pueblo que también lo bordea por el sur. Al norte y al este se encuentra Manzanares el Real, que, mediante un enclave, vuelve a hacer frontera por el oeste. Por su parte, El Boalo cuenta con dos enclaves propios, emplazados al sur del núcleo principal; el mayor de ellos se sitúa entre los términos de Moralzarzal y Manzanares el Real y el menor en la linde con Colmenar Viejo.
El municipio pertenece a la comarca de la Cuenca del Guadarrama, a pesar de que ninguno de sus cursos fluviales vierte en este río. Todos sus riachuelos y arroyos son afluentes o subafluentes del Manzanares, en cuya cuenca hidrográfica se encuentra integrado todo el término.
Su clima es mediterráneo continentalizado, con inviernos fríos y veranos calurosos. Las mayores precipitaciones se producen en otoño (octubre y noviembre) y en primavera (marzo, abril y mayo). La media pluviométrica anual se sitúa en torno a los 1.000 litros por m².

Ayuntamiento:

En su documentación oficial, página web y mensajes públicos, el ayuntamiento suele utilizar la denominación de El Boalo-Cerceda-Mataelpino para referirse al municipio, en lugar de la oficial El Boalo, dada la existencia de las tres entidades de población muy diferenciadas. Este nombre se ha extendido a otras instancias, caso de algunas promociones turísticas realizadas por la Comunidad de Madrid.
La sede principal del consistorio se encuentra en el núcleo de El Boalo, mientras que las localidades de Cerceda y Mataelpino se administran mediante tenencias de alcaldía.

Tel.: 918 55 95 30

Monumentos:

El monumento más importante del municipio es la Iglesia Parroquial de Santa María la Blanca, que se encuentra en Cerceda. Declarada Monumento Histórico Artístico, fue construida en el siglo XVI, y es buen ejemplo del llamado gótico abulense. Alberga una pila bautismal renacentista y es muy interesante el retablo mayor de finales del quinientos.. Está realizada en mampostería de granito, excepto la sacristía, levantada con sillares regulares.

En el núcleo de El Boalo, destaca la Iglesia de san Sebastián Mártir, barroca, del siglo XVII; y en Mataelpino la Iglesia de santa Águeda, cuyos orígenes se remontan probablemente al siglo XVI, si bien el edificio actual fue realizado en el siglo XX. Otra construcción de interés es la Ermita de san Isidro Labrador, erigida por los vecinos en el siglo XX en estilo rural.

Historia:

En El Boalo existen cinco yacimientos arqueológicos documentados: tres de la Edad Media (localizados en donde ahora está la población) y dos necrópolis altomedievales, situadas entre El Boalo y Cerceda. A pesar de esto, los primeros documentos históricos que se conocen son de mucho antes. Así, de Mataelpino y Cerceda se sabe en un documento del año 1208, donde aparecen como pertenecientes al sexmo de Manzanares de la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia. El conocimiento de El Boalo es posterior, del siglo XV, fecha en la que figura en el libro Serranillas, una de las obras de Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana (1398-1458): «Descendiendo Yelmo ayuso, contra Bóvalo [Boalo] tirando, en ese valle de suso, vi serrana estar cantando».

En la Alta Edad Media, la zona de influencia del curso alto del río Manzanares, conocida como Real de Manzanares, fue objeto de continuas disputas por parte de las Comunidades de Villa y Tierra de Segovia y Madrid, que intentaban hacerse con el control de sus abundantes bosques y pastos.
Los litigios fueron resueltos en el siglo XIV por el rey Juan I de Castilla (1358-1390), quien cedió el territorio a su mayordomo, Pedro González de Mendoza. Desde entonces, El Boalo, Cerceda y Mataelpino quedaron vinculados a la Casa de Mendoza y al Ducado del Infantado, junto con otros pueblos guadarrameños.

En el año 1747, Cerceda recibió el título de villa y, en 1751, El Boalo y Mataelpino fueron definidos como barrios de una única villa y concejo. En el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752, las tres localidades fueron censadas: El Boalo (núcleo) tenía entonces diez habitantes, mientras que Cerceda y Mataelpino contaban con veinte cada una. Sus principales fuentes de subsistencia eran la agricultura y la ganadería.
Las tres entidades de población quedaron integradas en la provincia de Madrid en el año 1833, en el marco de la división de España en provincias.

En el siglo XIX, surgió una nueva actividad económica, la cantería, al tiempo que las tres localidades quedaron constituidas en un único municipio. En los años sesenta del siglo XX, la extracción de piedra experimentó un retroceso, ante la aparición de nuevos materiales de construcción, lo que provocó la emigración de muchos de sus habitantes.
En las décadas posteriores, se produjo un florecimiento de la economía del pueblo, de la mano del sector inmobiliario, lo que supuso la urbanización de numerosos enclaves de su entorno.

Turismo:

En el término municipal existen varias áreas de ocio, entre las que destaca la de san Isidro Labrador, junto a la ermita del mismo nombre. Otros enclaves de interés ambiental y recreativo son la Gruta de la Calera, situada en una zona sedimentaria formada por el río Samburiel, y el Mirador de la Ponzonilla, a 1.175 m de altitud.
En las riberas del río Samburiel, se conservan los restos arqueológicos de un túmulo de enterramiento neolítico, descubiertos a principios del siglo XXI.

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