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EL MOLAR (Madrid)
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Habitantes: 3.422  Altitud: 850 m.  Gentilicio: Molareños 
Mapa de EL MOLAR
Hoy amanece en EL MOLAR a las 07:34 y anochece a las 18:22
Nº fotos: 28  Nº mensajes: 11  Visitas / día: 35 
 
 
Dormir y Comer en:



Información general sobre EL MOLAR
Situación:

El Molar es un municipio de la provincia de Madrid, a 45 km al norte de la ciudad de Madrid. Se considera la puerta o primer pueblo de la Sierra Norte.
Debe su nombre a su ubicación geográfica de Muela, por estar situado entre cerros, además de su condición de mojón entre sierra y llano. Esta privilegiada localidad está situada a 850 m de altitud y está orientada hacia el mediodía, desplegándose entre los cerros de la Torreta y de la Atalaya, además de dar paso a la sierra madrileña. Son sus municipios limítrofes el Vellón, San Agustín de Guadalix, Talamanca de Jarama, Valdetorres, Algete, Colmenar Viejo, Fuente El Saz y Pedrezuela.
Es un lugar francamente privilegiado, pues participa de zonas típicamente de sierra, de campiña y de vega, a la vez de pertenecer a la cuenca hidrográfica del Jarama, situándose al oeste de dicha vía fluvial. La cuenca del Jarama, que es un afluente del Tajo, se considera una de las lindes entre Madrid y Guadalajara, pues actúa como límite oriental de la Sierra de Guadarrama, en un lugar denominado el Hayedo de Montejo.

Su gran peculiaridad hídrica es su famosísima Fuente del Toro, manantial de aguas nitro-sulfurosas con demostradas propiedades medicinales que ha atraído a gran número de curiosos y visitantes. Cuenta la leyenda que un ganadero se había visto obligado a apartar de su rebaño a un novillo gravemente enfermo y a punto de morir. Sediento, el animal fue a pacer a una charca detrás del actual cerro de la Corneja, de donde bebió de sus aguas. Al poco tiempo, y para asombro de su dueño, el novillo sanó y el ganadero dio a conocer las propiedades milagrosas de las aguas a todo el pueblo. Se buscó el manantial, se canalizó y se bautizó como Fuente del Toro.
En la actualidad los restos del balneario, la cueva artificial donde estaba el manantial y sus jardines son propiedad privada y no se pueden visitar.

Ayuntamiento:

Plaza Mayor, 1 - Tel.: 918 41 00 09

Monumentos:

- La iglesia parroquial de la Asunción. Se sitúa en el lateral norte de la Plaza Mayor, junto a los edificios más emblemáticos del municipio, ocupando un lugar elevado respecto al centro de la plaza. Es una construcción gótico-renacentista de finales del siglo XV y primera mitad del XVI. Durante la Guerra Civil, la iglesia sufrió grave deterioro en su fábrica quedando prácticamente arrasado su interior que ha sido subsanado en 1945. La iglesia se restauró de nuevo en 1995.
Tiene tres naves, la cabecera cuadrada a la que se adosan por el lado norte la torre y por el sur una capilla comunicada con la sacristía, y el pórtico situado a mediodía. Las capillas, más altas con respecto a las naves, se hayan reforzadas con contrafuertes, y la torre tiene dos vanos en la parte superior. En cuanto al pórtico es de sillería estilo renacimiento y consta de cinco arcos carpaneles, sobre columnas con capiteles decorados con grutescos, sirenas, temas vegetales, cabezas de animales y niños.
Está construida en mampostería, con cadenas de sillares en las esquinas y está revocada y encalada en su exterior, dejando vista la piedra tan solo en el pórtico, la torre y los contrafuertes.

El Molar pueblo de agricultores y ganaderos, está jalonado de ermitas y restos de ellas. De algunas solo queda ya el recuerdo, como la de San Cristóbal, que existió hasta la época de Madoz (ministro de Isabel II) concretamente hasta 1840. A su mano izquierda se encontraba un crucero que fue destruido en 1920. Enfrente había un berraco de piedra que servía de mojón para las cañadas pastoriles.
Otros ejemplos son las ermitas de San Sebastián situada en los barrancos de la Tejera y de la que hoy solo quedan sus cimientos, y la de San Roque, que posiblemente fuese construida en la edad media y que desapareció junto con la de San Sebastián en los tiempos de la desamortización de Mendizábal. Enfrente de esta última se conserva un crucero donde se espera a la Virgen cuando la traen los mozos en Pascua desde la Ermita del Remolino.

Tres son las Ermitas que hoy siguen en pie en El Molar. La más antigua de todas, la de la Soledad, del siglo XVI, La característica más llamativa de dicha ermita es su peculiar planta cuadrada.

En el Cerro de la Corneja se encuentra la Ermita de San Isidro, construida en 1896, con hechuras más parecidas al rito protestante que al católico, por el arquitecto de origen alemán Joaquín Kremel, que pasaba largas temporadas en el balneario de la Fuente del Toro. La vizcondesa Ramona Goicochea sufragó las 60.000 pesetas. que costó levantar la iglesia, con la condición de que acogiese a la Virgen del Remolino, que se encontraba en otra más alejada de la villa. Sin embargo el día que se dio cumplimiento a esta premisa, un nutrido grupo de vecinos manifestó su rechazo y se enfrentó a la escolta de la Guardia Civil que acompañaba la subida de la virgen. Tres años después, el templo sufrió un incendio que destruyó gran parte del mismo, presuntamente provocado por los disconformes fieles. Solo pudieron salvarse las manos, el rostro y la imagen del niño de la Virgen (patrona de El Molar). En el año 1911, sufrió una reconstrucción llevada a cabo por el Sindicato y la Junta de labradores, época en la que se le cambió el nombre al templo en honor al patrón de estos, San Isidro. Sin embargo de nuevo la Guerra civil se cebó con ella. El edificio se convirtió en un observatorio militar y en polvorín, para ser arrasado de nuevo. Desde entonces ha permanecido en ruinas hasta que el municipio en colaboración con la Comunidad de Madrid proyectó su restauración a fines de 1999.

La Ermita de la Virgen del Remolino se encuentra situada en la vega del río Jarama, a unos 7 Km al SE de El Molar, lugar en donde, según la tradición, se apareció. Allí van cada años los Molareños a por su patrona el Domingo de Resurrección y la llevan después de los festejos patronales que coincide con el día de la Ascensión, en la llamada Romería de El Molar. La ermita fue bendecida en al año 1957 por el obispo auxiliar de Madrid, Don Juan Ricote. Es de estilo neogótico y mudéjar, está fabricada en ladrillo y con cajas de mampostería y de aspecto es parecida a la de San Isidro en la Corneja. La nave tiene cubierta apuntada, igual que la portada. Remata con una espadaña.

Fiestas:

Fiestas Patronales en honor de Ntra. Patrona la Virgen del Remolino. Según la tradición se apareció a unos pastores que hacían su jornada junto al río Jarama. En ese lugar específico se formó un enorme remolino o tromba terrestre, surgiendo del mismo fondo la imagen divina de una dama que portaba un niño en sus brazos. Dicha imagen pasa casi todo el año en la ermita construida por los molareños a seis kilómetros del casco urbano, en el emplazamiento, donde, supuestamente, tuvo lugar la aparición. El preludio de la fiesta comienza el domingo de Pascua cuando se baja a la ermita, para traerla al pueblo y ponerla en la iglesia, no sin hacer al inicio del trayecto un reparto de caridad de pan y queso. Pasados cuarenta días, en el Jueves de la Ascensión se celebra la misa mayor por la mañana y la procesión por la tarde y, al domingo siguiente con la ya famosa “Romería del Taral, se devuelve la imagen a su ermita, despidiéndola con una comida campestre, concursos, meriendas y bailes al pie de su santuario.

De gran raigambre es la fiesta de Santa Águeda, que se celebra al 6 de febrero. La fiesta recoge una serie de actividades protagonizadas y dirigidas por y para las mujeres. El hecho más conocido de la fiesta se centra en la elección de una alcaldesa, cuyo mandato finaliza al día siguiente.
Se organizan bailes donde las mujeres muestran sus majestuosos mantones de Manila y se organizan una serie de concursos para elegir el mejor mantón. Mientras tanto hay degustaciones de los dulces típicos de estas fechas (Tetas y Tronco de Santa Águeda) y de vino dulce. A las 7 de la tarde, las celebraciones se trasladan hasta la Iglesia, donde se oficia una misa en honor a la patrona y posteriormente las calles de la villa acogen la procesión. Finalizada ésta, las mujeres de la localidad se reúnen en una amplia sala para charlar y participar en una cena en su honor.
Una tradición simpática del municipio es la fiesta de Santa Aguedilla, que se celebra un día antes que Santa Águeda y congrega a las mujeres solteras del municipio.

El 1 de Mayo “ Fiesta de la Maya”, se entroniza una Maya en un escenario levantado en la plaza y se cantan los famosos mayos. Fue en el s. XVIII, cuando fueron enseñados por el profesor de danza de la Casa Real a los jóvenes del municipio. Esta fiesta es única al igual que sus cantos en la Comunidad. En ningún lugar se celebra la llegada de la primavera como aquí.

El 15 de Mayo, San Isidro (Co-patrón del municipio), se celebra una procesión donde los labradores reparten bollos y limonada a los asistentes, para conmemorar el día de los trabajadores del campo.

Otra fiesta muy significativa es la celebrada el primer fin de semana de Septiembre. En él tiene lugar la Feria Ganadera y Agropecuaria de El Molar, cuyo origen se remonta a 1576. En estos años El Molar estaba dando sus primeros pasos como Villa independiente tras independizarse del término de Talamanca en 1564. Para poder celebrar esta Feria, la Villa tenía que pagar al Rey ciento cincuenta mil maravedíes por cada día que duraba la feria y veinticinco cuartillas y seis celemines de trigo por cada habitante de hecho de la Villa. A pesar de todo, la Feria tuvo poco tiempo de vida porque la Villa fue comprada por José de Beroiz, predecesor del conde de Peñaflorida, y este se negó a pagar los tributos al Rey, por lo que la Feria dejó de realizarse.

Historia:

Los primeros signos de habitación que dieron lugar al actual pueblo, datan de la Edad Media. Si bien, en el actual territorio del término y en los alrededores existen restos neolíticos, prerromanos y romanos. De la Edad Media queda constancia documental de la existencia de varias atalayas.

En el siglo VIII, en pleno proceso de la Reconquista, había formados ya cuatro poblados. Éstos eran: Aristón, Casas Viejas, Valdelarría, y la Mola; éste sería posteriormente llamado El Molar. Parece que los habitantes primeros de estos poblamientos fueron pastores Segovianos, que una vez superado el obstáculo del Sistema Central ampliaron la zona de pastos para sus ganados, en una zona ya asegurada por la Reconquista de la monarquía castellana. Desde el siglo XII se consolidan las menciones documentales a la población de la Mola.

Pese al origen cristiano el elemento musulmán y judío también fue muy importante. De la época musulmana quedan algunos restos arquitectónicos. También se hace constar documentalmente la existencia de un importante núcleo de población morisca una vez consolidada la Reconquista cristiana. Esta población, al convertirse al cristianismo, adoptó mayoritariamente el apellido "de la Morena", apellido que aún hoy es muy común entre los habitantes históricos del pueblo. También se constata un importante núcleo de población judía, como se atestigua por los frecuentes hallazgos de monedas de cobre con la estrella de David en una de sus caras. Como curiosidad decir que existía un importante grupo de población con el cabello pelirrojo, que ha perdurado hasta principios del siglo pasado. Por lo tanto el origen de la población no es en absoluto uniforme, conviviendo personas de origen castellano, morisco y judío.

En tiempos de Alfonso VI, El Molar está unido a Talamanca, teniendo como señor feudal al Arzobispo de Toledo, y esta dependencia duró hasta 1564, fecha en que Felipe II le concedió el título de Villazgo como premio a sus servicios a don Antonio de Equino y Zubiarre. Tres años después se efectuó el deslinde del territorio entre Talamanca, El Vellón y Valdetorres según consta en los documentos existentes.

En 1753, según el Catastro del Marqués de la Ensenada, El Molar pertenecía al señorío de Veroiz, integrado en la provincia de Guadalajara. No es hasta el siglo XIX, con la nueva división provincial del año 1830, que se incorpora a la provincia de Madrid.

Turismo:

El Molar, pueblo de tradición ganadera, presenta una arquitectura popular en la que se pueden encontrar simultáneamente las características tipológicas de los pueblos serranos y de la meseta. Presenta sus viviendas dispuestas en calles más amplias de lo que lo hacen los cascos serranos, apareciendo como novedad la abertura de los balcones y revocando, en la mayoría de los casos, las mamposterías graníticas.

Se desarrollan las casas en una sola altura, a veces en dos. Su ingreso es por una puerta partida, que viene a dar a un patio o a un zaguán desde donde se accede a las habitaciones principales de la vivienda. En el caso de que tuviese dos pisos, el piso de arriba se utilizaba como granero o desván. Las construcciones auxiliares forman nódulos independientes con cubiertas propias, como son el granero, las cuadras, los establos...

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