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Mensajes de LOECHES
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Edición futura del libro ALCALA DE HENARES Y VILLAS DE SU ALFOZ: HISTORIA, ARTE, Y TRADICIONES. AUTOR: JULIO REYES RUBIO “AL-MAYRITI”. En preparación este libro, que cito aquí por estar incluido LOECHES en su contenido y ahora publico el Prologo y posteriormente otro Epígrafe, Historia o Arte o Tradiciones y también mis datos biográficos para que me conozcáis los tertulianos o foreros.
PROLOGO
Roma y su civilización se extendió a partir del siglo III a. C cómo una mancha de aceite por toda la cuenca mediterránea, traspasando con ímpetu y la presencia de sus armas, el saber a tierras diversas, donde tras su conquista establece su dominio y a la vez que lega una forma de vida civilizada instituyendo a través de la Constitución Antoniniana del emperador Caracalla en el 212 dC la ciudadanía romana a todas las gentes de su vasto Imperio.
Una vez sometida Hispánia por la fuerza de las armas y conseguida la pax romana desde la era de Augusto, es en el siglo I a. C. cuando se funda Complutum, la actual Alcalá de Henares, que significa “campos ricos”, en alusión al lugar de la confluencia de las aguas de l os ríos Henares y Jarama en tierras de su jurisdicción.
Es Alcalá de Henares, aquella villa romana que imprime una personalidad propia a una serie de villas que tras los asentamientos humanos se empiezan a desarrollar en las vegas de los ríos Henares y Jarama constituyendo entre sus márgenes un corredor, denominado Corredor del Henares, al que pertenecen esto lugares de interés, que se desarrollan en esta sencilla exposición.
La evolución desde la época romana, de la actual Alcalá de Henares comenzó cuando los romanos ocuparon los castros situados en los cerros procedentes de la Edad de Hierro y es desde este momento hasta el siglo I a C es cuando aparecen los primeros vestigios de Complutum, localizados en el cerro El Viso, desde la época republicana romana.
Es tras la pax Augustea cuando la población original desciende al llano y en el valle aparece la tipología de un hábitat tipo semiurbano, con grandes villas, de economía exclusivamente agrícola, que subsisten hasta la invasión visigoda.
En aquella época, cuando se produce el descenso de la población del cerro al llano y cuando aparecen los primeros asentamientos como Meacum, la actual Meco.
En la confluencia de los ríos Jarama y Henares, aparecen otros asentamientos humanos de carácter agrícola y de época tardía, donde predominan villas dedicadas al cultivo del regadío, alternando con el secano compartiendo el olivo y el trigo con productos de la huerta.
Hay otros asentamientos que tienen una evolución más compleja como es el caso de Torres de la Alameda que debió ser una población satélite de Complutum, en la época de su mayor esplendor.
Tras la invasión visigoda se produce en Alcalá de Henares, el mismo fenómeno que en el resto de toda la meseta, el asentamiento de los invasores en los núcleos de población autóctona.
Han sido encontradas necrópolis visigodas dé la alta Edad Media en las zonas próximas a Alcalá, siguiendo la vía romana y actualmente próximos al asentamiento de Azuqueca de Henares.
Tras la ocupación árabe de Alcalá de Henares se produce un cambio radical respecto a la economía y a la organización social.
Originalmente se construye en el margen izquierdo del río Henares, frente a la Ermita de la Virgen del Val, la fortaleza de Qualáat Abd al Salam o Alcalá Vieja, reduciendo a la población hispano visigoda el aprovechamiento agrícola del valle.
La distribución de las distintas villas del alfoz de Alcalá de Henares, que son objeto de estudio, en este libro son las siguientes:
_Del margen derecho de la cuenca del Jarama, se incluyen Coslada y Barajas.
-Del margen izquierdo de la cuenca del Jarama, se incluyen Torrejón de Ardoz y Paracuellos del Jarama.
_Del margen derecho del río Henares, incluye a Azuqueca de Henares.
_De los valles de Pantueña y Anchuelo, de las alcarrias y del margen derecho del río Henares, se incluyen Mejorada del Campo, Loeches, Torres de la Alameda, Valverde de Alcalá y Anchuelo.
_Del arroyo Camarmillo se incluyen Camarma de Esteruelas y Meco.
_Interior del Sur se incluyen Arganda del Rey y Campo Real.
Esta exposición tiene como objetivo principal de dar a conocer al lector, un conocimiento más completo de las peculiaridades del alfoz alcalaino, con la descripción de una serie de villas donde se desarrolla, su historia, arte y tradiciones y cómo objetivo secundario, el despertar el interés del madrileño por visitar estos lugares turísticos con la finalidad de realizar un paseo cultural por estas estos evocadores lugares, cuna de las civilizaciones pasadas.
Fdo: Julio Reyes Rubio “Al-Mayriti”
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Mis datos biográficos son los siguientes y les incluyo una reseña sobre el libro: Alcala de Henares y Villas de su alfoz.
Datos biográficos
Julio Reyes Rubio “Al-Mayriti”, nacido en Campo Real, en 1944, en C/ Vilches Nº11, Ingeniero/Abogado y ahora escritor por vocación. Enamorado de la historia, y autor/editor del libro: “Al-Andalus: En busca de la identidad dormida” muy difundido por Internet y comercializado en múltiples librerías; así como también termine, pendiente de editar, “La España critica…….. una Iberia posible” sobre el viejo sueño de la Unidad Ibérica y “Leyendas Andalusíes Almiaregenses”, que es una crónica sobre el origen de mi villa natal, Campo Real, fundada por los árabes, en el siglo IX donde se narra el Campo Real actual, con sus monumentos, fiestas, tradiciones, y lugares de interés etc., y el Campo Real “mágico” o Campo de Almiareg, donde quizás por el hechizo de la ninfa Pegeas, en una mañana estival en el Parque de la Fuente, revela a su autor, el pasado de Campo de Almiareg, en el siglo IX. En preparación tres libros más: “El Reencuentro: Hacia la unidad multicontinental”, “Alcalá de Henares y villas de su alfoz: Historia, Arte y Tradiciones” y “El ocaso de Europa en el siglo XXI”.
“Alcalá de Henares y villas de su alfoz: Historia, Arte y Tradiciones” es una narración que recoge la fundación de la Complutum romana, después la árabe Quala át Abd al Salam, “Alcala la Vieja”, actual Alcala de Henares y su devenir histórico, su ubicación entre los ríos Jarama y Henares y su amplia jurisdicción formada por una serie de villas a las que imprime una personalidad propia, por su persistencia de la cultura mudéjar en todo su alfoz y la culminación de la obra cisneriana materializada con la construcción de la Universidad de Alcalá de Gil Ontañon.
Si gracias a estos relatos, Alcalá de Henares y su alfoz, entre el que se encuentra mi cuna, Campo Real recupera su pasado fundacional, habré contribuido como “campeño de honor” de servir a mi patria chica y tener el orgullo de ser uno más, de sus hijos predilectos.
Para cualquiera de estas víllas el formar parte del alfoz alcalaino es un blasón meritorio y sus gentes tienen el linaje de pertenecer a la urbe universal de la cultura, declarada a la vez, Patrimonio de la Humanidad.
Fdo: Julio Reyes Rubio Al-Mayriti
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Aunque posteriormente voy a publicar la Historia de Loeches, y por estar unida esta ilustre Villa a una etapa de la Historia de España, decadente politicamente respecto a la etapa anterior pero gloriosa en cuanto a las artes y las letras en referencia al siglo XII y a la persona de D. Gaspar de Guzman, Señor de Loeches y Conde-Duque de Olivares, valido del rey Felipe IV, de mi libro:"La España critica.... una Iberia posible"publico este epigrafe. 5-APOGEO DEL ARTE Y DE LAS LETRAS Y OTRAS CIENCIAS
El siglo XVII, una etapa de decadencia política de la España Imperial, supuso al contrario, un esplendor en el arte y la cultura que jamás había conocido en otras etapas históricas.
La cultura durante el reinado de los últimos Austria, supone un auge cultural sorprendente.
Así pues, el Siglo de Oro se prolonga esplendorosa mente y el Barroco hispano alcanza un prestigio elevado gracias a un elenco de genios y a su obra, que alcanza altas cotas de calidad y belleza.
Al contrario, la decadencia política y el agotamiento de la monarquía por las incesantes guerras que arruinan la Hacienda, supuso un estancamiento de las ciencias e universidades.
La Iglesia y las Universidades perviven y conservan su tradicional escolas- ticismo; sólo ellas sostienen un mundo que se hunde.
La decadencia cultural es una paradoja porque si evidentemente las ciencias y la técnica, en el derecho y en la teología suponen una decadencia, hay al contrario una floración en las artes y en las letras.
En los países de nuestro entorno, Holanda se transforma en una potencia industrial disponiendo de la primera flota de Europa; Francia, la vencedora final de la Guerra de los Treinta Años en el período 1618 a 1648, con su absolutismo se transforma en un Estado con una extraordinaria maquinaria militar y una económica que alcanza la máxima cota a través del rey Luís XIV y su ministro Colbert e Inglaterra que se debate a través de la revolución de Cromwell en alcanzar su máxima grandeza.
La falta de libertad y condiciones sociales, controladas por los tribunales eclesiásticos y la monarquía, repercute en el desarrollo de las universidades que están controladas por los colegiales mayores y por frailes y sus escuelas teológicas.
Existe otro ambiente y posibilidades diferentes a la de Italia de Galileo o al la Inglaterra de Newton.
Sin embargo, la pintura es capaz de elevarse a grandes cotas, bien al servicio de la nobleza, la Iglesia o la monarquía.
A lo largo del siglo aparecen nuevas Universidades pero no al ritmo acelerado de los siglos anteriores.
Se funda un tipo de Universidad-covento, regentados por las órdenes religiosas, análogas a las Universidades-colegios del clero secular y las órdenes religiosas de dominicos y jesuitas tienen un protagonismo y control.
En Pamplona, se erige una por la iniciativa de los dominicos, y con la oposición de los jesuitas y de los benedictinos que regentaban Irache. No obstante, los dominicos se logran aprobar su Universidad en 1624.
Asi mismo los dominicos consiguen la enseñanza superior en Solsona y en Tortosa mientras que Vich imita el modelo de Universidad de Barcelona, que depende del municipio.
Esta pugna entre jesuitas y dominicos se traslada a América, donde los dominicos abren nuevas universidades como dos, en Quito y en Santiago de Chile, con pleitos entre ambas órdenes religiosas.
Las Universidades castellanas de Valladolid, Alcalá y Salamanca proporcionan la mayor parte de los juristas que alcanzar los más altos puestos en la Administración, extendiéndose este prestigio, hasta el siglo XVIII.
En las escuelas teológicas dominicas y jesuitas se disputan las teorías escolásticas, cuando en otras Universidades europeas existen otras nuevas tendencias en concordancia con la ciencia europea actual.
El derecho natural surge en las Universidades de Holanda y Alemania así como el racionalismo de Descartes o de Leibniz o la matemática, o física y mientras que en España, se discuten razones teológicas.
En los Colegios mayores y en las Universidades de Castilla, en las que en todas, esta controlada por las órdenes religiosas de dominicos y jesuitas se perpetúa unos moldes de conocimientos, ya muertos.
Esta falta de coherencia y de incorporación al movimiento cultural europeo, origina que los resultados que se perciben en las Universidades hispanas de los siglos XVII y XVIII, es una decadencia intelectual.
Los centros universitarios, se organizaban con una facultad menor, la de las artes o filosofía donde cursaban los escolares a partir de los doce años, física, metafísica y lógica e, conocimientos clásicos basados en la doctrina escolástica y en Aristóteles y posteriormente se preparaban para acceder a una facultad mayor.
Los jesuitas se dedicaban a impartir sus enseñanzas a la nobleza y a la alta burguesía y multiplicaron sus centros especializándose en gramática latina y artes.
Esta orden religiosa, imparte enseñanza de las universidades de Lérida y Zaragoza y en Madrid fundan el Colegio Imperial en 1625.
Existen cuatro facultades mayores donde se enseñan las materias: teología, leyes, cánones y medicina, dos regentadas por clérigos y las otras dos, leyes y medicina por seglares.
Todas se basan en una estructura científica medieval, en la que se mantienen los textos clásicos y se intenta algún comentario a diferencia de la nueva ciencia de Galileo o Kleper, que utilizan libros donde se recoge todo el saber.
En matemáticas se mantiene la teoría de Euclides así como en teología, la Biblia y en la Escolástica, Santo Tomas para los dominicos y Suárez para los jesuitas.
En derecho, los canonistas utilizan el Corpus iuris canonici o diversos textos conciliares y para los legistas usan el Corpus de Justiniano del siglo VI.
El derecho real o el derecho natural no tiene cabida en las aulas universitarias.
Los abogados se forman a través de sus pasantías en los despachos profesionales y si procedían de Universidades con un brillante pasado, ejercían como magistrados y aprendían con sus prácticas.
Se utilizaba para el ejercicio de la profesión el derecho romano a través de los textos medievales como las Partidas o los Fueros de Valencia a través de la doctrina romanista vigente en Europa.
La medicina utilizaba como patrones los conocimientos de Galeno, médico griego del siglo II, en Hipócrates o en el árabe Avicena.
Los manuales se generalizan en algunas materias como medicina utilizándose los de Mercado, Segarra y en derecho, la Instituta comentada por Arnoldo Vinnio.
La mayoría de las enseñanzas que se imparten son prácticas y se consideraba a defender tesis y proposiciones más que a memorizarlas.
En este periodo, con gran auge en las letras, hay una novedad importante, que es la aparición de la historia como saber lleno de vigor y es el jesuita, Juan de Mariana quien, en su, Historia de España, supone un adelanto en comparación con los eruditos de la etapa anterior como Ambrosio Morales o Esteban Garibay. Otros historiadores destacaron con sus exposiciones de las gestas militares en las Indias como Bernal Díaz del Castillo, Francisco López de Gómara y Antonio Solís que describen la conquista del Nuevo Mundo y esté último, con la Historia de la conquista de México (1684).
Fue muy apreciada la obra de Nicolás Antonio, clérigo sevillano, erudito y que expone sus nuevas ideas en su Biblioteca Vetus (1696) y Nova (1672) donde reseñan las obras de científicos y escritores.
La teología tiene una gran importancia y se interfieren meditaciones teológicas con los problemas del Nuevo Mundo, en cuanto a la cuestión de los títulos justos o el trato dado a los indígenas así como la expulsión de los moriscos, donde su justificación corresponde a clérigos y teólogos.
Autores como fray Jaime Bleda, valenciano, que escribe Defensio fidei in causa neophytorum sive Moriscorum1610) donde describe como siguen sus prácticas islámicas y su conversión es imposible.
Enumera sus errores y las razones de la guerra justa como causa de expulsión así como su convivencia con el turco siendo un riesgo para la monarquía hispánica.
Otro dominico, fray Fonseca escribe su Justa expulsión de los moriscos en España (1612) como con idénticas tesis.
La teología tiene como máximo representante a Francisco Suárez, jesuita de la Universidad de Coimbra quien publica en 1587 sus Disputationes methaphisicae y en 1612 su De legibus, ac Deo legislatore, y otras obras mas.
Otras materias como la mística tiene como figura, el clérigo aragonés Miguel de Molina con su Guía espiritual donde refleja sus corrientes quietistas y el abandono del misticismo, pero sería condenado por la Iglesia.
La doctrina jurídica a parte de los autores juristas como Suárez, la doctrina tiende a la simple ficción y el límite de esta tendencia se encuentran en libros como el Alphabetum juridicum de Gil de Castejón (1677). Y otros análogos, donde se recogen repertorios, leyes y otros autores
Posteriormente existe un renacimiento foral o interés por los derechos Forales como en Valencia, las obras de Matéu y Sanz, Crespi de Valdaura, Trobat o Bas y Galcerán, son representativos de este genero.
En Salamanca, surge una nueva concepción de la doctrina jurídica y con representativos de esta tendencia, José de Puga y Feijoo, José Fernández Retes y el gran, Francisco Ramos del Manzano gran comentador de las leyes romanas.
Al contrario en Europa, aparecen nuevos métodos de razonar en jurisprudencia y desde el holandés Grocio hasta Pufendorf, se alcanza el racionalismo moderno basado los principios evidentes.
En las ciencias fisicoquímicas, es la Compañía de Jesús una de las escasas instituciones científicas quienes imparten sus enseñanzas el Colegio Imperial de Madrid. Es digno de mención, el padre José de Zaragoza, excelente astrónomo y constructor de aparatos científicos con su tratado de la Esfera en común, celeste y terráquea (1675) introduce una astronomía matemática así como el maestro Vicente Mut que exponen las trayectorias planetarias por elipses, y el monje cisterciense Juan Caramuel, excelente matemático y autor de Tratado sobre la matematizacion de la.
Otros personajes a citar el matemático español, Hugo de Omerique, autor del llamado Cálculo infinitesimal y las obras de otros personajes relevantes, como Juan Bautista Corachán y Tomás Vicente Tosca.
En la metalurgia, destacan Álvaro Alonso Barba que en su obra, Arte de los metales (1640) donde se mejoran las métodos del siglo anterior y en Almaden se introducen los llamados, hornos Bustamante que innovan la tradición árabe y supone un avance técnico y los altos hornos, introducidos en la montaña Santanderina en la segunda década del siglo.
En la náutica los notables tratados como Navegación especulativa y práctica (1628), escrita por el portugués, Antonio de Nájera o el Teatro naval (1688) de Francisco Seijas y Lobera.
Otros personajes célebres como Lázaro de Flores que consiguió determinar las coordenadas de La Habana, aprovechando los eclipses de 1663 y 1664 y los excelentes resultados de la técnica militar de Bruselas, dirigidos por Fernández Medrano.
Las letras durante parte del siglo XVI y casi la totalidad del siglo XVII alcanzan un gran esplendor, sobresaliendo los distintos géneros literarios, con un elenco de figuras de primera fila, destacando la novela, el teatro etc. produciéndose obras maestras que se incorporan como tesoro espiritual y forman parte de los valores universales de la cultura.
Destaca el género teatral y los medios técnicos se perfeccionan y de los espectáculos, donde se representaba el entremés, de Lope de Rueda, donde se improvisaban la representación con un escenario montado en un conjunto de tablas y unos disfraces, se pasa posteriormente a los típicos corrales de comedias.
Hacia los finales del siglo XVI ya existían en Madrid y se convierte en el centro del mundo teatral español.
En 1574 se fundó por influencia de un actor italiano, el Corral de la Pacheca, y posteriormente se funda el del Príncipe (1582) y el de la Cruz (1579).
Este tipo de teatro se extiende a todas las poblaciones importantes y es digno de mencionar, por su existencia de aquella época, el famoso Corral de Comedias de Almagro (Ciudad Real).
Su distribución era la siguiente: patio de butacas, un escenario, mosqueteros de pie al fondo y balcones o galerías para la gente principal.
A los corrales, asistirán al principio las clases medias, baja y nobleza y posteriormente se incorporaron, la alta nobleza e incluso la corona.
Tras la muerte de Lope, se inauguró posteriormente el Buen Retiro y entre la creación de los corrales hasta la fundación de Buen Retiro, la escuela de Lope con su teatro abierto y popular e ingenioso, era la moda.
La técnica de Lope era representar la obra entre tres actos en con contraposición a los cinco del teatro clásico: el primero se representaba la exposición, en el segundo el segundo el nudo y en el tercero el desenlace de acción.
Se ensalzaban las virtudes humanas: el honor, el amor puro, etc...
En todos los géneros, destacaban personajes relevantes que son los siguientes: en el teatro, Lope de Rueda, Torres Naharro, Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca, Ruiz de Alarcón, Guillén de Castro, Pérez de Montalbán, Rojas Zorrilla, Mira de Amescua, Vélez de Guevara, Cervantes etc.; en la mística y ascética, Tomás de Villanueva, Fray Luís de León, Teresa de Jesús, Malón de Chaide, Alfonso de Orosco, Diego de Estella, San Juan de la Cruz, Sor Agreda de la Cruz, etc.; en lírica destacan, Garcilaso de la Vega, Boscan, Fernando de Acuña, Gutiérrez de Cetina, Cristóbal de Castillejo, Fray Luís de León, Antonio Villegas, Hurtado de Mendoza, Sá de Miranda, Herrera el Divino, Baltasar Alcázar, Rodrigo Caro, Góngora, Lupercio y Bartolomé Argensola etc.; en poesía narrativa, Ercilla, Juan Castellano, Cristóbal Virues, Juan de la Cueva, etc.; en novela pastoril, Gil Polo, Gálvez de Montalbán, Cervantes y Lope de Vega; en picaresca, género genuino español, Espinel, Mateo Alemán, Quevedo, Vélez de Guevara, Hurtado de Mendoza, López de Úbeda, Cervantes etc.; y en novela de costumbres, la obra cumbre, D. Quijote de Cervantes y en novela histórica, Guevara, Villegas y Pérez de Hita etc..
Otros géneros, que se desarrolla es la historia, relacionada con la actuación política y militar de España en los siglos XVI y XVII. Hay historiadores que se dedican a la investigación y otros que narran, la historia vivida siendo estos soldados y conquistadores que participan activamente, en los hechos históricos y después lo cuentan. Destacan en este género, personajes, como Ercilla, Zurita, Arias Montano, el Padre Sigüenza, Ambrosio de Morales, el Padre Rivadeneira, y el más relevante, el Padre Mariana.
Durante este periodo alcanzó gran esplendor la filosofía, teología y el derecho, siendo grandes figuras, Melchor Cano, Domingo de Soto, y el Padre Suárez, todos ellos figuras del Concilio de Trento, y en Derecho brillo con luz propia, Francisco de Vitoria, creador del Derecho Internacional, Palacios Rubios, Sepúlveda, Soto y Mariana etc...
El arte, también tiene su desarrollo en el siglo XVII, con la introducción de un nuevo movimiento artístico, el Barroco, que representa el movimiento y la subordinación contra la armonía y la quietud del Clasicismo.
Coincide con la Contrarreforma y es el arte que representa esta época de decadencia social y económica y la pobreza de materiales y recursos.
Son arquitectos representativos de esta época: Juan Gómez de Mora, autor del convento de la Encarnación y la Plaza Mayor de Madrid, Y la Clerecía de Salamanca, el italiano Crescenti, autor del Panteón Real del Escorial, José Churriguera y su escuela que representa, en el Barroco, las contorsiones de estado y los difíciles equilibrios siendo autor de obras de la Academia de San Fernando, la Iglesia de San Cayetano de Madrid y las Casas Consistoriales de la Plaza Mayor de Salamanca.
En escultura, destacan con gran influencia italiana, el arquitecto y pintor y escultor, Alonso Cano y sus discípulos, Pedro de Mena, autor del San Francisco de Asís de la Catedral de Toledo y José de Mora.
La pintura, fue una de las manifestaciones artísticas más destacadas de esta época y fue prolífica en genios, siendo digno de mención: Ribalta (1551-1628), creador del naturalismo con el estudio de la luz, (tenebrismo), Ribera, el Españoleto (1588-1655), el más grande pintor tenebrista; Juan Róela (1558-1625), maestro del colorismo; Herrera el Viejo (1576-1656) y su hijo Herrera, autor del Arte de la Pintura y maestro de Velázquez y de Alonso Cano.
A mediados del siglo XVII, es la Edad de Oro de la pintura española, donde sobresalen figuras, como, Zurbarán, el pintor de los frailes e inmortalizador de retratos con una gran maestría, autor de la colección de la Cartuja de Jerez, las pinturas de los frailes del Monasterio de Guadalupe, El San Francisco de Munich y la Inmaculada de Budapest y el Cristo de Jadraque,; Murillo, pintor de la Inmaculada y las Vírgenes; Valdés Leal, (1630-1690) que representa el declinar de la escuela sevillana pero, expresa un arte dinámico, de movimientos y gestos; Alonso Cano (1601-1667) arquitecto, escultor y pintor, se le llamó el Miguel Ángel español, emulando a los genios del Renacimiento italiano, expresa el alejamiento de la crudeza naturalista para buscar la belleza; y el más grande de los genios, Diego Velázquez, pintor de la pintura religiosa, pintor palatino por excelencia, autor de obras, como la Adoración de los Magos, la rendición de Breda o las Lanzas, Las Meninas, Las Hilanderas, el Cristo yacente etc..
Otros géneros, que se desarrollaron en esta época, son la música, que recibe influencia italiana y flamenca, siendo figuras importantes: Cristóbal Morales, Antonio Cabezón, llamado el Bach español y Tomás Luís de Victoria.
En otras artes industriales, son celebres, la orfebrería, con la saga familiar de Enrique de Arfe, su hijo Antonio y su nieto Juan, famosos por las custodias.
Los maestros rejeros, los más insignes de Europa como Andino, Villalpando y la familia Vergar, padre e hijo.
En la cerámica, son célebres la de tipo mudéjar, que se desarrolla en Manises (Valencia) y Talavera de la Reina (Toledo).
Fdo: Julio Reyes Rubio "Al-Mayriti"
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Muy agradecido por la publicacion de mi mensaje de fecha 5/8/2008 en referencia al "Apogeo de las letras, las artes y otras ciencias en la España del siglo XVII"pero al leer la publicacion he cometido un error involuntario al publicar siglo XII cuando es siglo XVII y el articulo tiene algun error mecanografico. Si me lo permiten sustituyanlo por el siguiente que he corregido estos. 5-APOGEO DEL ARTE Y DE LAS LETRAS Y OTRAS CIENCIAS
El siglo XVII, una etapa de decadencia política de la España Imperial, supuso al contrario, un esplendor en el arte y la cultura que jamás había conocido en otras etapas históricas.
La cultura durante el reinado de los últimos Austrias, supone un auge cultural sorprendente.
Así pues, el Siglo de Oro se prolonga esplendorosamente y el Barroco hispano alcanza un prestigio elevado gracias a un elenco de genios y a su obra, que alcanza altas cotas de calidad y belleza.
Al contrario, la decadencia política y el agotamiento de la monarquía por las incesantes guerras que arruinan la Hacienda, supuso un estancamiento de las ciencias e universidades.
La Iglesia y las Universidades perviven y conservan su tradicional escolasticismo; sólo ellas sostienen un mundo que se hunde.
La decadencia cultural es una paradoja porque si evidentemente en las ciencias y la técnica, en el derecho y en la teología suponen una decadencia, hay al contrario una floración en las artes y en las letras.
En los países de nuestro entorno, Holanda se transforma en una potencia industrial disponiendo de la primera flota de Europa; Francia, la vencedora final de la Guerra de los Treinta Años en el período 1618 a 1648, con su absolutismo se transforma en un Estado con una extraordinaria maquinaria militar y una economía que alcanza la máxima cota a través del rey Luís XIV y su ministro Colbert e Inglaterra que se debate a través de la revolución de Cromwell en alcanzar su máxima grandeza.
La falta de libertad y condiciones sociales, controladas por los tribunales eclesiásticos y la monarquía repercute en el desarrollo de las universidades que están controladas por los colegiales mayores y por frailes y sus escuelas teológicas.
Existe otro ambiente y posibilidades diferentes a la de Italia de Galileo o la Inglaterra de Newton.
Sin embargo, la pintura es capaz de elevarse a grandes cotas, bien al servicio de la nobleza, de la Iglesia o de la monarquía.
A lo largo del siglo aparecen nuevas Universidades pero no al ritmo acelerado de los siglos anteriores.
Se funda un tipo de Universidad-Covento, regentados por las órdenes religiosas, análogas a las Universidades-colegios del clero secular y las órdenes religiosas de dominicos y jesuitas tienen un protagonismo y control.
En Pamplona, se erige una por la iniciativa de los dominicos, y con la oposición de los jesuitas y de los benedictinos que regentaban Irache. No obstante, los dominicos logran aprobar su Universidad en 1624.
Asi mismo los dominicos consiguen la enseñanza superior en Solsona y en Tortosa mientras que Vich imita el modelo de Universidad de Barcelona, que depende del municipio.
Esta pugna entre jesuitas y dominicos se traslada a América, donde los dominicos abren nuevas universidades como las dos, una en Quito y otra en Santiago de Chile, con pleitos entre ambas órdenes religiosas.
Las Universidades castellanas de Valladolid, Alcalá y Salamanca proporcionan la mayor parte de los juristas que alcanzar los más altos puestos en la Administración, extendiéndose este prestigio, hasta el siglo XVIII.
En las escuelas teológicas dominicas y jesuitas se disputan las teorías escolásticas, cuando en otras Universidades europeas existen otras nuevas tendencias en concordancia con la ciencia europea actual.
El derecho natural surge en las Universidades de Holanda y Alemania así como el racionalismo de Descartes o de Leibniz o la matemática, o física y mientras que en España, se discuten razones teológicas.
En los Colegios mayores y en las Universidades de Castilla en las que en todas están controladas por las órdenes religiosas de dominicos y jesuitas se perpetúa unos moldes de conocimientos, ya muertos.
Esta falta de coherencia y de incorporación al movimiento cultural europeo, origina que los resultados que se perciben en las Universidades hispanas de los siglos XVII y XVIII, es de una decadencia intelectual.
Los centros universitarios, se organizaban con una facultad menor, la de las artes o filosofía donde cursaban los escolares a partir de los doce años, física, metafísica y lógica e, conocimientos clásicos basados en la doctrina escolástica y en Aristóteles y posteriormente se preparaban para acceder a una facultad mayor.
Los jesuitas se dedicaban a impartir sus enseñanzas a la nobleza y a la alta burguesía y multiplicaron sus centros especializándose en gramática latina y artes.
Esta orden religiosa, imparte la enseñanza de las universidades de Lérida y Zaragoza y en Madrid fundan el Colegio Imperial en 1625.
Existen cuatro facultades mayores donde se enseñan las materias: teología, leyes, cánones y medicina, dos regentadas por clérigos y las otras dos, leyes y medicina por seglares.
Todas se basan en una estructura científica medieval, en la que se mantienen los textos clásicos y se intenta algún comentario a diferencia de la nueva ciencia de Galileo o Kleper, que utilizan libros donde se recoge todo el saber.
En matemáticas se mantiene la teoría de Euclides así como en teología, la Biblia y en la Escolástica, Santo Tomas para los dominicos y Suárez para los jesuitas.
En derecho, los canonistas utilizan el Corpus iuris canonici o diversos textos conciliares y para los legistas usan el Corpus de Justiniano del siglo VI.
El derecho real o el derecho natural no tiene cabida en las aulas universitarias.
Los abogados se forman a través de sus pasantías en los despachos profesionales y si procedían de Universidades con un brillante pasado, ejercían como magistrados y aprendían con sus prácticas.
Se utilizaba para el ejercicio de la profesión el derecho romano a través de los textos medievales como las Partidas o los Fueros de Valencia a través de la doctrina romanista vigente en Europa.
La medicina utilizaba como patrones los conocimientos de Galeno, médico griego del siglo II, de Hipócrates o del árabe Avicena.
Los manuales se generalizan en algunas materias como medicina utilizándose los de Mercado, Segarra y en derecho, la Instituta comentada por Arnoldo Vinnio.
La mayoría de las enseñanzas que se imparten son prácticas y se consideraba a defender tesis y proposiciones más que a memorizarlas.
En este periodo con gran auge en las letras hay una novedad importante, que es la aparición de la historia, como saber lleno de vigor y es el jesuita Juan de Mariana quien, en su Historia de España, supone un adelanto en comparación con los eruditos de la etapa anterior como Ambrosio Morales o Esteban Garibay. Otros historiadores destacaron con sus exposiciones de las gestas militares en las Indias como Bernal Díaz del Castillo, Francisco López de Gómara y Antonio Solís que describen la conquista del Nuevo Mundo y esté último, con la Historia de la conquista de México (1684).
Fue muy apreciada la obra de Nicolás Antonio, clérigo sevillano, erudito y que expone sus nuevas ideas en su Biblioteca Vetus (1696) y Nova (1672) donde reseñan las obras de científicos y escritores.
La teología tiene una gran importancia y se interfieren meditaciones teológicas con los problemas del Nuevo Mundo, en cuanto a la cuestión de los títulos justos o el trato dado a los indígenas así como la expulsión de los moriscos, donde su justificación corresponde a clérigos y teólogos.
Autores como fray Jaime Bleda, valenciano, que escribe Defensio fidei in causa neophytorum sive Moriscorum (1610) donde describe como siguen sus prácticas islámicas y su conversión es imposible.
Enumera sus errores y las razones de la guerra justa como causa de expulsión así como su convivencia con el turco siendo un riesgo para la monarquía hispánica.
Otro dominico, fray Fonseca escribe su “Justa expulsión de los moriscos en España” (1612) como con idénticas tesis.
La teología tiene como máximo representante a Francisco Suárez, jesuita de la Universidad de Coimbra quien publica en 1587 sus “Disputationes methaphisicae” y en 1612 su “De legibus, ac Deo legislatore”, y otras obras mas.
Otras materias como la mística tiene como figura, el clérigo aragonés Miguel de Molina con su “Guía espiritual” donde refleja sus corrientes quietistas y el abandono del misticismo, pero sería condenado por la Iglesia.
La doctrina jurídica aparte de los autores juristas como Suárez, la doctrina tiende a la simple ficción y el límite de esta tendencia se encuentran en libros como el “Alphabetum juridicum”de Gil de Castejón (1677). Y otros análogos, donde se recogen repertorios, leyes y otros autores
Posteriormente existe un renacimiento foral o interés por los derechos Forales como en Valencia, las obras de Matéu y Sanz, Crespi de Valdaura, Trobat o Bas y Galcerán, son representativos de este genero.
En Salamanca, surge una nueva concepción de la doctrina jurídica y como representativos de esta tendencia, José de Puga y Feijoo, José Fernández Retes y el gran Francisco Ramos del Manzano, gran comentador de las leyes romanas.
Al contrario en Europa, aparecen nuevos métodos de razonar en jurisprudencia y desde el holandés Grocio hasta Pufendorf, se alcanza el racionalismo moderno basado en los principios evidentes.
En las ciencias fisicoquímicas, es la Compañía de Jesús una de las escasas instituciones científicas quienes imparten sus enseñanzas en el Colegio Imperial de Madrid. Es digno de mención, el padre José de Zaragoza, excelente astrónomo y constructor de aparatos científicos con su tratado de la “Esfera en común, celeste y terráquea” (1675) introduce una astronomía matemática así como el maestro Vicente Mut que exponen las trayectorias planetarias por elipses, y el monje cisterciense Juan Caramuel, excelente matemático y autor de Tratado sobre la matematizacion de la astronomía.
Otros personajes a citar son el matemático español Hugo de Omerique, autor del llamado “Cálculo infinitesimal” y las obras de otros personajes relevantes, como Juan Bautista Corachán y Tomás Vicente Tosca.
En la metalurgia, destacan Álvaro Alonso Barba que en su obra, “Arte de los metales” (1640) donde se mejoran los métodos del siglo anterior y en Almaden se introducen los llamados, hornos Bustamante que innovan la tradición árabe y supone un avance técnico y los altos hornos, introducidos en la montaña santanderina en la segunda década del siglo.
En la náutica, los notables tratados como “Navegación especulativa y práctica” (1628), escrita por el portugués, Antonio de Nájera o “el Teatro naval” (1688) de Francisco Seijas y Lobera.
Otros personajes célebres como Lázaro de Flores que consiguió determinar las coordenadas de La Habana, aprovechando los eclipses de 1663 y 1664 y los excelentes resultados de la técnica militar de Bruselas, dirigidos por Fernández Medrano.
Las letras durante parte del siglo XVI y casi la totalidad del siglo XVII alcanzan un gran esplendor, sobresaliendo los distintos géneros literarios, con un elenco de figuras de primera fila, destacando la novela, el teatro etc. produciéndose obras maestras que se incorporan como tesoro espiritual y forman parte de los valores universales de la cultura.
Destaca el género teatral y los medios técnicos se perfeccionan y los espectáculos, donde se representaba el entremés de Lope de Rueda, donde se improvisaban la representación con un escenario montado en un conjunto de tablas y unos disfraces, se pasa posteriormente a los típicos corrales de comedias.
Hacia los finales del siglo XVI ya existían en Madrid y se convierte en el centro del mundo teatral español.
En 1574 se fundó por influencia de un actor italiano, el Corral de la Pacheca, y posteriormente se funda el del Príncipe (1582) y el de la Cruz (1579).
Este tipo de teatro se extiende a todas las poblaciones importantes y es digno de mencionar, por su existencia de aquella época, el famoso Corral de Comedias de Almagro (Ciudad Real).
Su distribución era la siguiente: patio de butacas, un escenario, mosqueteros de pie al fondo y balcones o galerías para la gente principal.
A los corrales, asistirán al principio las clases medias, baja y nobleza y posteriormente se incorporaron, la alta nobleza e incluso la corona.
Tras la muerte de Lope, se inauguró posteriormente el Buen Retiro y entre la creación de los corrales hasta la fundación de Buen Retiro, la escuela de Lope con su teatro abierto, popular e ingenioso, era la moda.
La técnica de Lope era representar la obra entre tres actos en con contraposición a los cinco del teatro clásico: el primero se representaba la exposición, en el segundo el segundo el nudo y en el tercero el desenlace de acción.
Se ensalzaban las virtudes humanas: el honor, el amor puro, etc...
En todos los géneros, destacaban personajes relevantes que son los siguientes: en el teatro, Lope de Rueda, Torres Naharro, Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca, Ruiz de Alarcón, Guillén de Castro, Pérez de Montalbán, Rojas Zorrilla, Mira de Amescua, Vélez de Guevara, Cervantes etc.; en la mística y ascética, Tomás de Villanueva, Fray Luís de León, Teresa de Jesús, Malón de Chaide, Alfonso de Orosco, Diego de Estella, San Juan de la Cruz, Sor Agreda de la Cruz, etc.; en lírica destacan, Garcilaso de la Vega, Boscan, Fernando de Acuña, Gutiérrez de Cetina, Cristóbal de Castillejo, Fray Luís de León, Antonio Villegas, Hurtado de Mendoza, Sá de Miranda, Herrera el Divino, Baltasar Alcázar, Rodrigo Caro, Góngora, Lupercio y Bartolomé Argensola etc.; en poesía narrativa, Ercilla, Juan de Castellanos, Cristóbal de Virues, Juan de la Cueva, etc.; en novela pastoril, Gil Polo, Gálvez de Montalbán, Cervantes y Lope de Vega; en picaresca, género genuino español, Espinel, Mateo Alemán, Quevedo, Vélez de Guevara, Hurtado de Mendoza, López de Úbeda, Cervantes etc.; y en novela de costumbres, la obra cumbre, D. Quijote de Cervantes y en novela histórica, Guevara, Villegas y Pérez de Hita etc..
Otros géneros, que se desarrolla es la historia, relacionada con la actuación política y militar de España en los siglos XVI y XVII. Hay historiadores que se dedican a la investigación y otros que narran la historia vivida siendo estos soldados y conquistadores que participan activamente, en los hechos históricos y después lo cuentan. Destacan en este género, personajes, como Ercilla, Zurita, Arias Montano, el Padre Sigüenza, Ambrosio de Morales, el Padre Rivadeneira, y el más relevante, el Padre Mariana.
Durante este periodo alcanzó gran esplendor la filosofía, teología y el derecho, siendo grandes figuras, Melchor Cano, Domingo de Soto, y el Padre Suárez, todos ellos figuras del Concilio de Trento, y en Derecho brillo con luz propia, Francisco de Vitoria, creador del Derecho Internacional, Palacios Rubios, Sepúlveda, Soto y Mariana etc...
El arte, también tiene su desarrollo en el siglo XVII, con la introducción de un nuevo movimiento artístico, el Barroco, que representa el movimiento y la subordinación contra la armonía y la quietud del Clasicismo.
Coincide con la Contrarreforma y es el arte que representa esta época de decadencia social y económica y la pobreza de materiales y recursos.
Son arquitectos representativos de esta época: Juan Gómez de Mora, autor del convento de la Encarnación, la Plaza Mayor de Madrid, y la Clerecía de Salamanca; el italiano Crescenti, autor del Panteón Real del Escorial; José Churriguera y su escuela que representa en el Barroco las contorsiones de estado y los difíciles equilibrios siendo autor de obras de la Academia de San Fernando, la Iglesia de San Cayetano de Madrid y las Casas Consistoriales de la Plaza Mayor de Salamanca.
En escultura, destacan con gran influencia italiana, el arquitecto y pintor y escultor, Alonso Cano y sus discípulos, Pedro de Mena, autor del San Francisco de Asís de la Catedral de Toledo y José de Mora.
La pintura, fue una de las manifestaciones artísticas más destacadas de esta época y fue prolífica en genios, siendo digno de mención: Ribalta (1551-1628), creador del naturalismo con el estudio de la luz, (tenebrismo), Ribera, el Españoleto (1588-1655), el más grande pintor tenebrista; Juan Róela (1558-1625), maestro del colorismo; Herrera el Viejo (1576-1656) y su hijo Herrera, autor del Arte de la Pintura y maestro de Velázquez y de Alonso Cano.
A mediados del siglo XVII, es la Edad de Oro de la pintura española, donde sobresalen figuras, como, Zurbarán, el pintor de los frailes e inmortalizador de retratos con una gran maestría, autor de la colección de la Cartuja de Jerez, las pinturas de los frailes del Monasterio de Guadalupe, el San Francisco de Munich y la Inmaculada de Budapest y el Cristo de Jadraque,; Murillo (1618-1682), pintor de la Inmaculada y las Vírgenes; Valdés Leal, (1630-1690) que representa el declinar de la escuela sevillana pero expresa un arte dinámico, de movimientos y gestos; Alonso Cano (1601-1667) arquitecto, escultor y pintor, se le llamó el Miguel Ángel español, emulando a los genios del Renacimiento italiano, expresa el alejamiento de la crudeza naturalista para buscar la belleza; y el más grande de los genios, Diego Velázquez, pintor de la pintura religiosa, pintor palatino por excelencia, autor de obras, como la Adoración de los Magos, la rendición de Breda o las Lanzas, Las Meninas, Las Hilanderas, el Cristo yacente etc..
Otros géneros, que se desarrollaron en esta época, son la música, que recibe influencia italiana y flamenca, siendo figuras importantes: Cristóbal Morales, Antonio Cabezón, llamado el Bach español y Tomás Luís de Victoria.
En otras artes industriales, son celebres, la orfebrería, con la saga familiar de Enrique de Arfe, su hijo Antonio y su nieto Juan, famosos por las custodias.
Los maestros rejeros, los más insignes de Europa como Andino, Villalpando y la familia Vergara, padre e hijo.
En la cerámica, son célebres la de tipo mudéjar, que se desarrolla en Manises (Valencia) y Talavera de la Reina (Toledo).
Fdo: Julio Reyes Rubio "Al-Mayriti"
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HISTORIA DE LOECHES
Loeches, villa de la campiña alcalaina, ubicada a unos 32 kilómetros aproximadamente de Madrid, situado cerca de la vega del Henares
Con la llegada de los ejércitos romanos, a Carpetania a partir del 182 a. C. se inicia la romanización en la región, donde se encuentra en la actualidad Loeches que se incorpora a la civilización romana.
Las tribus carpetanas que habitaban estas tierras, iniciaron en fecha del siglo I a. C., un proceso de urbanización que afectó a la Carpetania y a Oretania, conquistados por Graco y que el geógrafo Estrabon, consideraba en vez de “cives” o ciudades, más bien aldeas o poblados fortificados.
Los conocidos correspondientes al doblamiento carpetano eran: Complutum (Alcalá de Henares), Ilarcuris (entre Loeches y Arganda), Egelesta (cerca de Alcorcon), Ilurbida (Cadalso de los Vidrios) y Titulcia (localización incierta en la desembocadura del Jarama). Otros fueron, Thermida (Tielmes), Caracca (Carabaña), Alternia (Arganda) y otros lugares cuyo nombre no se menciona.
Entre estos se cita a Ilarcuris, como núcleo urbano, de origen romano, reconocida como población latina en numerosos testimonios escritos (documentos hallados).
En la confluencia de los ríos Jarama y Henares, aparecen otros asentamientos humanos de carácter agrícola y de época tardía, donde predominan villas dedicadas al cultivo del regadío, alternando con el secano compartiendo el olivo y el trigo con productos de la huerta.
Posteriormente, la presencia árabe no deja testimonios actualmente en Loeches pero se citan historias relacionadas con este lugar.
En el año 829, las crónicas de la época, se citan a un mozárabe toledano Hashim al-Darrab, quien salvó su vida en Toledo de la matanza de la “Jornada del Foso” en la Córdoba del emir Abd-el-Rahman II. Esté, se declaró rebelde contra Córdoba y asolo con un grupo de insumisos al que dirigía, en la región de Alcalá y su comarca, viéndose obligado ante la presencia de las tropas del Emir a refugiarse en Zaragoza, donde murió tras un combate.
. El primer testimonio histórico de Loeches, data del 1129 cuando el rey Alfonso VII, El Emperador y su esposa Dª Berengüela donan la villa de Alcalá y sus villas aldeas etc., que les pertenece por derecho al arzobispo de Toledo D. Bernardo de Sédirac.
Existen datos según Madoz que tras la conquista del reino taifa de Toledo por Alfonso VI, rey de Castilla y Leon, repoblo este lugar con pastores vascos de la Rioja y de la Bureba y por esto el origen vasco de su nombre.
Es posteriormente cuando el poderío almohade alcanza su máximo apogeo tras la victoria contra el rey castellano leonés Alfonso VIII en Alarcos, en fecha 1195, cuando el monarca castellano reclama la ayuda de las milicias de la Extremadura castellana y Segovia obtiene nuevas mercedes.
En fecha 25 de marzo de 1190, Alfonso VIII entrega a Segovia un total de 19 aldeas, situadas entre los ríos Tajuña y Henares correspondientes al alfoz de Alcalá de Henares: El Alameda (Olmeda de las Fuentes), Ambid (Ambite), ArKhanda (Arganda), Campo de Almiareg (Campo Real), Caravanna (Carabaña), Guexo (Valverde deAlcalá). Lueches (Loeches), Orusco, Perales, Pezola (Pezueladelas Torres), Querencia, (Ambite), Tielmes, Valdehecha (Valdilecha), Valdemoro (despoblado en el término de Torres), Valdettures (Torres de la Alameda), Valmores (despoblado en el termino de Olmeda de las Fuentes), Valterra (despoblado en el termino de Arganda), Vilches (despoblado en el término de Arganda), El Villar (Villar del Olmo).
La razón primordial de esta cesión a Segovia es que el rey Alfonso VIII, en su labor repobladora, interviene frecuentemente en la determinación de los alfoces concediéndoles nuevas mercedes a los repobladores para qué su proximidad a los musulmanes, les motivará a trasladarse a estos lugares.
Tras la victoria posterior del rey Alfonso VIII contra el Imperio almohade en las Navas de Tolosa, en 1212, el peligro musulmán se aleja de la cuenca del Tajo y es el mismo rey Alfonso VIII quien vuelve a restituir estas aldeas al Arzobispo de Toledo, D. Bernardo Jiménez de Rada, qien las incorpora al alfoz complutense.
Es en el siglo XVI, cuando el Emperador Carlos V le otorga el titulo de Villa.
Este patrimonio del alfoz complutense permanecería en el Señorío del Arzobispado de Toledo hasta el año 1569, donde el rey de España, Felipe II, la adquiere para la jurisdicción real y debido a los cuantiosos gastos del Erario Real por las sucesivas guerras donde interviene la Corona, la vede a un mercader genotes Baltasar Catano que a su vez lo vendió a la familia Cárdenas-Avellaneda
La familia Cárdenas funda allí el Convento de Carmelitas Descalzas en 1596por DªFrancisca de Cárdenas y Avellaneda, hermana de D. Iñigo de Cárdenas, Alferez mayor de Madrid, quien es que vende el Señorío a D. Gaspar de Guzman, Conde-Duque de Olivares, y valido del rey de España, Felipe IV.
En este Monasterio, se educo DªMaria Teresa de Austria, futura esposa del rey Luís XIV de Francia.
El Conde –Duque de Olivares encargo a Alonso de Carbonell, arquitecto del Buen Retiro, la obra del nuevo Monasterio de la Inmaculada Concepción, muy similar al de la Encarnación de Madrid de Gomez de Mora.
En 1643, el Conde-Duque de Olivares fue destituido como valido del rey, tras el movimiento secesionista de Cataluña y Portugal y fue desterrado a Loeches, siguiendo sus desgracias al ser desterrado nuevamente a Toro (Zamora) donde murio inmediatamente, siendo sus restos trasladados a Loeches, donde reposan en su mausoleo.
Declarada la Guerra de la Independencia, los invasores franceses saquearon los Monasterios desapareciendo objetos de gran valor artístico siendo dirigidos por el Mariscal Víctor, padre del futuro novelista Víctor Hugo.
Tras la Guerra de la Independencia en el siglo XIX, fue lugar de correrías del famoso guerrillero Juan Martín Díaz “El Empecinado” quien dirigía el “Batallón de Tiradores de Sigüenza” que fue el azote de los invasores franceses por sus acciones bélicas imprevistas en Guadalajara, Cuenca y en la campiña alcalaina.
En el año 1833, Javier de Burgos, ministro de Fomento, realiza la división administrativa del reino de España, e inscribe a Loeches, dentro de la provincia de Madrid.
Las Cortes de Cádiz suprimían los Señoríos jurisdiccionales mediante el Decreto del 6 de julio de 1811, pero una vez derrotados los franceses y expulsados de España, los avatares políticos (vuelta al absolutismo) hicieron frenar las reivindicaciones de los ayuntamientos de recuperar la plena jurisdicción sobre el territorio del municipio y sería en 1834, cuando tras la introducción del régimen liberal, definitivamente queda abolido el régimen señorial.
A lo largo del siglo XIX, durante la vigencia de los distintos gobiernos liberales se van a producir las “desamortizaciones” que es un proceso de expropiación o nacionalización de las propiedades de la Iglesia en concepto de venta de los llamadas “manos muertas”, nombre que recibieron las instituciones como la Iglesia y los Consejos que no podían vender sus tierras.
Las Guerras Carlistas, iniciadas contra el gobierno liberal tenían a los insumisos del norte (vascos y navarros), catalanes y valencianos, todos juntos a una activa Institución, que será la Iglesia, quien avivaba desde el púlpito la sedición y rebelión contra la monarquía liberal y ésta, inició el proceso de “desamortización de los bienes de la Iglesia” para poder sufragar con medios económicos la formación de un ejército, dotado de pertrechos y soldados para combatir a las partidas facciosas que querían imponer por la fuerza, el régimen absoluto.
Posteriormente se suceden otros pasajes históricos como la Revolución y Constitución del 1869, el gobierno provisional del general Serrano, el reinado de Amadeo I de Saboya, la I República en 1873, período que termina con el golpe del Estado del general Pavía, quien entra con las tropas en el Congreso en 1874, seguido por el pronunciamiento militar del general Martínez Campos en Sagunto en el año 1874, imponiendo por la fuerza de las armas, la Restauración de la monarquía borbónica, en la persona de Alfonso XII.
Ya en el siglo XX, se produce un cambio político, con la proclamación de la II República, he iniciada la Guerra Civil, Loeches, es ocupada por el bando republicano y desgraciadamente se cometen los excesos de la guerra en relacion con muertes imprevistas y venganzas personales y en el río Jarama se localizan las tropas combatientes como “Las Brigadas Internacionales” que tienen un protagonismo en estos hechos bélicos, que forman parte de historia de España.
En mi libro: “La España critica…. una Iberia posible” comento esta tragedia humana y manifiesto:
“Desgraciadamente, la anarquía existente en las dos Españas enfrentadas, trajo, sin por ello olvidar, otras sangres inocentes derramadas, con los métodos represivos de los dos bandos, que usaron la extrema dureza.
Vamos a recordar, dos víctimas de esta barbarie, la desaparición de dos personajes, que la sufrieron, en su persona, dos genios de la pluma, Federico García Lorca y Ramiro de Maeztu, inútilmente sacrificados, por el odio enfermo de los contendientes. Olvidemos para siempre esta tragedia, con su memoria histórica y sepultemos definitivamente, la triste realidad, que denunciaba Mariano José de Larra, del convulso periodo decimonónico: “Aquí yace media España, murió de la otra media”.
Recordemos tiempos pasados, donde reinaba la armonía en el pueblo y todo el estrato social, participaba en actos colectivos como se refleja, el gran genio pictórico, Francisco de Goya, en su obra “La Pradera de San Isidro” con escenas de fiestas, alegría común y jolgorio popular y en otros como “La carga de los mamelucos” donde todo un pueblo unido, participa en su lucha contra el invasor francés.
En esta escena de la Guerra de Independencia, ya un ilustrado, de mente privilegiada, D. Melchor Gaspar de Jovellanos, hacía su análisis personal y decía: “España no lucha por los Borbones, ni por los Fernandos; lucha por sus propios derechos, derechos originales, sagrados, imprescriptibles, superiores e independientes de toda la familia o dinastía. España lidia por su religión, su Constitución, por su leyes, por sus costumbres, sus usos y en una palabra, por su libertad…”
Terminada la guerra transcurre su historia dentro del régimen de Franco hasta que en el año 1977 se incorpora como villa, tras la Ley de la Reforma Política al nuevo sistema democrático actual.
Es en el último siglo cuando comienza a crecer paulatinamente y actualmente tiene una población de 5450 habitantes contabilizada en el censo del 2006. Este crecimiento es debido a la expansión industrial del llamado “Corredor del Henares” al que pertenece Loeches, por estar próximo a Alcalá de Henares.
Fdo: Julio Reyes Rubio “Al-Mayriti”
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De mi libro:"Leyendas Andalusies Almiaregenses"publico parte del epigrafe de la vida cotidiana de Campo de Almiareg, la actual Campo Real, mi cuna natal, en el siglo IX, de nuestra Era.
6.2EL DESARROLLO DE LA VIDA SOCIAL EN CAMPO DE ALMIAREG EN LOS SIGLOS X Y XI HASTA LA CONQUISTA CRISTIANA
Si nos desplazamos por el “túnel del tiempo” y descubrimos Campos de Almiareg desde su fundación en el siglo IX (quizás el año 850) hasta la conquista cristiana por el arzobispo de Toledo D. Bernardo de Sèdirac en el siglo XII (aproximadamente el año 1122) podremos con un poco imaginación divisar un poblado-Fortaleza o “Ribat” con sus calles medievales que se esparcen a la sombra de la Alcazaba, en la ladera más practicable del cerro.
Debería de disponer de una densidad demográfica en el entorno, entre dos y tres centenares de personas y la población se componía de cristianos “mozárabes” cuya advocación estaba orientada a la veneración de Santa Leocadia, en recuerdo de la Basílica visigoda toledana; había una Sinagoga con una población sefardí o judía minoritaria y el resto lo formaban, la mayoría musulmana con población mayoritariamente berebere o norteafricana islamizados y “muladíes” o cristianos convertidos al Islam.
El Núcleo Urbano (La Medina)
El casco urbano se componía de un poblado-Fortaleza “Ribat”ubicado en la cima de la meseta, donde hoy está construida la Iglesia de Santa María del Castillo, en recuerdo a la Fortaleza citada y en cuyo contorno interior estaba “la Mezquita” cuyo “Mihrab” estaba orientado en dirección sudeste, hacia La Meca con un “alminar” donde el “almuecín” o “almuédano” llamaba a los hermanos musulmanes a la oración.
Hoy dia, desgraciadamente no quedan vestigios de esta notable civilización a excepción de los restos de una “atalaya” o puesto de observación, en el “Cerro de la Tierra” lugar carismático y mágico, donde se extraía la materia prima o arcilla para las
labores de alfarería y que tuvo también un protagonismo, relacionado con loa almiaregenses que posteriormente describiremos.
Generalmente, en esta época alto medieval y aunque el Islam respetaba absolutamente a los otros grupos sociales, no musulmanes, vivían dentro de la población agrupados cada uno, en sus distritos o barrios, y en Campo de Almiareg, los musulmanes de origen árabe o beberé se localizaban en el poblado-Fortaleza o “Ribat” y dentro de la zona comprendida entre las actuales calles:, Plaza de Palacio, Iglesia, Morata, Viento, Vilches, Pez, Mercado, Plaza Chica y la Plaza de María Vela; el barrio “muladí” o cristianos conversos estaba ubicado en la zona entre la calles: Cruz del Caballo, y parte de la calle Viento, en confluencia con la calle Tejera donde estaban las alfarerias; el barrio “sefardí” o judío comprendía las calles Cuevas, Egido, y Travesía del Egido donde estaba “Aljama” y la Sinagoga “Monte Sion” en recuerdo del rey David que conquistó este lugar en Jerusalén; y finalmente el barrio cristiano o “mozarabe” estaba en la calle Santa Ana, las Cerradas, y calle San Enrique donde está construida la Basílica cristiana Santa Leocadia, en recuerdo de la similar del Toledo visigodo y que posteriormente el siglo XIII sobre sus restos se construyo la ermita de Santa Ana, hoy desgraciadamente desaparecida.
Aunque generalmente las grandes ciudades estaban amuralladas, Campo de Almiareg, solamente estaba rodeado de murallas, el recinto de la Alcázaba o Fortaleza, que desgraciadamente se conserva parte, en cuyo interior se encontraba la Mezquita y el resto de los barrios no tenían muralla y terminaba en los arrabales.
No obstante, durante mucho tiempo había un turno de vigilancia nocturna, con un funcionario o Sereno que acompañado de perros y un farol realizaba la ronda nocturna toda noche para evitar robos y otros delitos.
La nominación de las calles, en aquella época, era la siguiente:
El barrió musulmán, árabe o berebere, comprendía la zona antes descrita y las calles se conocían de la siguiente forma:
Hoy, Plaza de Palacio, entonces Plaza Emir Abd-el-Rhaman II
Hoy, C/la Iglesia, entonces C/ Mezquita Emir Mohamed I
Hoy, C/Morata, entonces C/Califa Abú Becker
Hoy, C/ Viento, entonces C/ Califa Abú Otman
Hoy, C/Vilches, entonces C/ Hachib Almanzor
Hoy, C/Pez, entonces C/ Califa Walid I
Hoy, C/ Mercado, entonces C/Hégira
Hoy, Plaza Chica, entonces Plaza del Zoco.
Hoy, Plaza Maria Vela, entonces Plaza Emir Abd-el-Rhaman I
El barrió “muladí” o de los cristianos conversos al Islam, comprendía la zona antes descrita y las calles se conocían de la siguiente forma:
Hoy, C/ Cruz del Caballo, entonces C/ Emir Mohamed I
Hoy, C Tejera, entonces C/ Alfarería
En un callejón ciego o “adarve” (Fig. 1, Vistas A y B) sito en la C/Viento y entonces C/Califa Abú Otman, del barrio “muladí” debió tener su residencia, un personaje de leyenda, el converso Khalet al-Kantouri ibn Hassan, Cronista o Al-Ruwat de la Medina, vocablo árabe que significa “el recitador” y autor de la obra:”Crónicas Almiaregenses” donde describe la fundación de Campo de Almiareg, desde su pasado como alquería y su futuro como Medina-Fortaleza, su vida cotidiana, sus costumbres, fiestas, entretenimientos etc., en los albores del siglo X, y por el paso del tiempo, desafortunadamente desaparecida por las visicitudes historicas, o quizás exista algún ejemplar en alguna biblioteca de Oriente, tal vez en Marraquez o en Oran.
Hoy, con inspiración y con una gran imaginación la recuperamos recopilando todas las historias que ha mantenido la tradición, y que se han ido transmitiendo de generación a generación como tesoro colectivo de un pueblo, que ha mantenido el respeto debido a su pasado y como en el despertar de las civilizaciones, los pueblos primitivos guardaban celosamente el “secreto del fuego”y los mayores al final de su vida, lo revelaban a sus descendientes para no perder su genial descubrimiento.
Que el barrio “sefardí” o judío comprendía la zona donde estaba ubicada la “Aljama” y la Sinagoga “Monte Sion”, y las calles se conocían de la forma siguiente:
Hoy, C/Cuevas, entonces C/de los Perfumistas.
Hoy, C/Ejido, entonces C/ de los Tejedores.
Hoy, C/ Travesía del Egido, entonces C/ Sinagoga
El barrio mozárabe o cristiano se componía de la zona donde estaba ubicada la Basílica Santa Leocadia y las calles se conocían de la forma siguiente:
Hoy, C/Santa Ana, entonces C/ de los Mozárabes.
Hoy, C/Cerradas, entonces C/ Zapateros.
Hoy C/ San Enrique, entonces C/ Pañeros.
Hoy C/Camino de la Fuente, entonces C/Tenerías
Había también calles que no tenían nombre y donde residía este grupo y se consideraban los arrabales.
No obstante, las comunidades estaban segregadas en sus respectivos barrios o distritos, pero independientemente del que pertenecían, reinaba la paz, la concordia y armonía entre ellas y aunque las comunidades musulmana y sefardí hablaban por tradición el árabe y el hebreo, también conocían la lengua romance que utilizaban la comunidad mozárabe o hispano visigoda y se comunicaban en esta con ellos.
Los nombres más usuales de la comunidad musulmana eran: masculino (Mohamed, Omar, Tarek, Abd-el- RahmanAli, Ryad, Husein, Yusuf, Ahmed, Ismael, Khalet etc..) femeninos (Zaida, Zoraida, Aixa, Fatima, Meriam, Maroa, Taula, Ahla, Islam, Ihlam, Iman etc..); la comunidad sefardi o judía utilizaba como nombres más usuales: masculinos (Abrahán, Isaac, Jacob, Esau, David, Salomón, Moisés, Josué, Simeón, Rubén, Juda, José, Benjamín, Neftali, Aser, etc..) femeninos (Rebeca, Sara, Raquel, Noemí, Ruht, Abigail, Sefora, Ester, Agar, Debora, etc..); la comunidad mozárabe o cristiana tenía como nombres más usuales los siguientes: masculinos (Paulo, Marco, Lucio, Justino, Adriano, Maximo, Honorio, Marcial, Antonio, Rufino, Jose, Julio, Fabio, etc..) femeninos (Teofila, Leocadia, María, Ana, Justa, Lucía, Aurelia, Julia, Antonia, y Josefa etc...)
Los elementos más representativos en el desarrollo de la vida social de la de la Medina eran:
El Zoco o Mercado (Fig. 2)
Estaba ubicado en la Plaza Chica, antes Plaza del Zoco, donde se vendían generalmente, cereales, frutas, verduras, especies, etc. así como también alfombras, tapices, libros, etc..
En este lugar, existían unos baños públicos donde gentes de ambos sexos usaban sus instalaciones para cumplir los preceptos de la abluciones o purificar el cuerpo según establece el Sagrado Libro “Alcorán” y asi, los hombres durante el turno de mañana y las mujeres por la tarde, realizaban sus funciones de higiene y aseo personal donde las mujeres utilizan posteriormente sus ungüentos y perfumes.
Junto al Zoco, existían tiendas permanentes o tenderetes provisionales instalados diariamente, donde se vendían multitud de productos y había otro tipo de comercios, propiedad del Estado o de la Mezquita que tenían un régimen de monopolio y se reservaba la venta de la seda y productos de lujo, que se llamaba la “Alcaicería”.
El Zoco y las tiendas circundantes estaban controlados por un funcionario oficial, llamado “almotacén” o “zabazoque” cuya actividad era:
-Vigilar la conservación de las calles.
-Ordenar la demolición de las construcciones que amenazaban ruina.
- Regular la circulación de la zona de la Mezquita, prohibiendo cualquier atasco.
-Controlar los pesos y medidas
-Fijar los precios y las tarifas de las tasas o alcabalas (porcentaje que se cobraba por la venta de productos) y los portazos (derecho de entrada de la mercancía a la Medina).
- Dirigir la autoridad comercial y artesanal
- Posteriormente, parte de estas funciones fueron desempeñadas por jefe de la Policía o Prefecto de la Medina, cómo regulaba las ordenanzas municipales.
Generalmente en esta época, el barrio comercial se ubicaba, cerca de la Mezquita, o centro urbano y las dependencias artesanales, como la alfarería, las alhóndigas, las almazaras, y las tenerías se localizaban en los arrabales.
Siguiendo esta tradición, el Zoco y la zona comercial estaba localizado en la actual Plaza Chica, entonces Plaza del Zoco, así como las alfarerías en la C/Tejera y entonces C/ Alfarería. Otras como la alhóndiga o almacén de cereales, la almazara o molino de aceite así como las tenerías o curtido de pieles, se encontraban entonces en C/Tenerías, hoy C/ La Fuente.
En la C/Pez, entonces C/Califa Walid I, cuyo ejército incorporo Hispania, luego Al –Andalus al mundo islámico, existía una barbería cercana al Zoco. En la segunda mitad del siglo XX, un personaje, desafortunadamente hoy histórico, Pedro Ranz, ejercía las funciones de barbero en un local dela misma calle. ¡Quizás sea el destino o esta coincidencia es muy verosímil!
Junto al Zoco existía una red comercial, con diferentes tenderos que vendían comidas preparadas, hierbas medicinales, ungüentos, y dulces típicos a base de miel, almendra y azúcar, tartas de mantequilla etc... Actualmente, han pasado más de mil años y todavía se conserva la tradición árabe en Campo Real, usando las típicas “gachas” en la matanza del cerdo, preparadas
con harina de un cereal la “almorta”, y los “hornazos” de Semana Santa, preparados a base de harina mezclada con azúcar y mantequilla asi como las magdalenas y los repapalos, antes “pestiños”, dulce típico árabe a base de una fritura de masa de harina, miel o azúcar. Otra especialidad que entonces se usaba en los hábitos culinarios de los andalusíes eran las “albóndigas” y también, hoy en Campo Real, siendo un plato típico “iraquí” preparada con carne de ternera o cordero, aliñada con perejil y ajo y después envuelta con harina de trigo, y lista para freír.
El núcleo urbano, también disponía de unos almacenes, que estaban instalados en el lugar actual conocido, por el “Parque de la Fuente”, (Fig. Nº3, Vistas A y B) donde actualmente existe un manantial natural, que transcurre las colinas que circundan el pequeño cañón y donde esa agua que alumbra desde por un ancho cráter, equivalente al contorno de la cintura de un adolescente, se vierte en unos abrevaderos para animales y lo que rebasa de nivel, acaba estancado en otras albercas, antiguos lavaderos, (Fig. Nº 4) usadas a principios del siglo XX, todo esto en referencia a la gratitud ofrecida por la “Madre Naturaleza”.
Esta agua se utilizara definitivamente para a través de un arroyo, distribuirla a una amplia vega, situada en las bases y entre las cimas de las mesetas circundantes a las que se unen otros manantiales naturales como “Valdegredal” hoy desgraciadamente agotado y posteriormente siguiendo la trayectoria del arroyo, aparecen en un tramo a una distancia de dos Kilómetros, un área de manantiales cuyas aguas enriquecen el original, regando las fértiles tierras dedicadas a la horticultura y a otros cultivos, como el olivo.
En el lugar actual del “Parque de la Fuente” existían una infraestructura de almacenes, con diversas utilidades necesarias para el desarrollo de la vida urbana de Campo de Almiareg, como la “Alhóndiga” o almacén de trigo, hoy denominados “Silo” donde se almacenaba todo el trigo de la cosecha anual de la “Medina” para destinarlo como materia prima para la elaboración del pan, así como una “Almazara” o molino de aceite y ambos disponían de un ingenio que aprovechaba la fuerza motriz del agua, para utilizarla como energía para mover el elemento triturador obteniendo harina de trigo y aceite.
También allí, existía una “Tenería”, dedicada al curtido de pieles que se realizaba con la inmersión de éstas, en unas “albercas” con productos preparados de tierras naturales disueltos en agua y finalizando el proceso con otra inmersión en sustancias colorantes para preparar telas y aprestos para la vestimenta.
Las aguas residuales que eran nocivas eran conducidas a una fosa séptica para recogerlas y no mezclarlas con el agua transparente que se utilizaban para las acequias y arroyos destinados a activar el ciclo biológico de huertas y olivares. Para llegar a este paraje, las gentes discurrían en el interior del casco urbano y el través de la C/ Tenerías, hoy C/La Fuente se acedía a este lugar.
Existían también un servicio de “aguadores” que era ejercido generalmente por gentes del grupo social “árabe-berebere” y “muladí” que se dedicaban a transportar el agua en envases (ánforas o cántaros), transportados por animales de tiro (mulos, burros, etc...) hasta el núcleo urbano y que lo revendían pero como el manantial era público otros almiaregenses acudían personalmente a realizar el acarreo del agua, para su consumo y su limpieza personal y deberes religiosos.
El agua destinada para el riego era distribuida por acequias y su racionalizacion se realizaba de forma equitativa, pero no obstante, surgían pleitos entre los almiaregenses por su consumo, que se solucionaban a través de un “qadi”, y concretamente en este caso, el “almotacén” con funciones de “Juez del Tribunal de las Aguas”, asistido por un “alguacil” y durante cuatro veces al año coincidiendo con la finalización de las fiestas musulmanas más célebres, en la puerta de la “Mezquita del Emir Mohamed I”, dictaba los laudos, aconsejado por el grupo de “alfaquíes” para solucionar los conflicto entre regantes.
Las calles estaban que generalmente adornadas con flores con sus paredes, con casas enjalbegadas y disponían de una o dos plantas donde se accedía al interior a través de un “zaguán” que se comunicaba con un patio interior, donde estaban ubicadas las caballerizas para los animales de tiro (mulos, caballos etc.,).
Las flores más utilizadas eran la rosa, la madreselva, el jardín, el alelí, y en la huerta se cultivaban muchas hortalizas siendo las más corrientes, la berenjena, la alcachofa, las endibias, el espárrago y frutos como el melón, el albaricoque, la granada etc., disponiendo de acequias y otras técnicas de riego y de norias que extraían el agua de los pozos.
La Alcazaba o Fortaleza (Fig. 5, Vista A y B)
Estaba localizada en el lugar donde está actualmente la Iglesia de Santa María del Castillo, donde había un recinto amurallado y en su interior estaba la “Mezquita” donde los creyentes accedían a través de la puerta de la Fortaleza, vigilada constantemente.
Era de planta rectangular y estaba amurallada, partiendo éstas de la base del cerro, en cuya cima estaban asentada y daba la sensación de sólida robustez.
A la Medina le transmitía un sabor medieval, con sus almenadas murallas, hoy desafortunadamente desaparecidas pero que en aquel entonces, disponía de torres, en los ángulos de las murallas,
Disponía de una puerta principal, con la configuración actual que se abría entre dos torres albarranas gemelas y en su parte posterior estaba el patio de armas, con dependencias adosadas a la muralla, para uso del contingente militar y en la entrada un servicio de guardia permanente, teniendo este destacamento un jefe militar dependiente de Mayrit, la actual Madrid. Las torres albarranas terminaban en una “azotea” abierta, donde estaban instalados unos “aljibes” para la recogida de las aguas pluviales, y para las necesidades de sus moradores. En estas azoteas se practicaba el entretenimiento de las clases sociales elevadas, pues se usaba la cetrería, con el uso de aves rapaces, generalmente halcones, y sus presas (palomas torcaces, grullas, etc.,) que los reclamos soltaban a vuelo libre desde el Cerro la Tierra. Tambien disponían de un servicio de comunicación, a traves del uso de palomas mensajeras asi como el uso de atalayas o torres de observación, donde por medio de señales o exhibición de banderas, transmitían sus mensajes urgentes.
Existía un contingente militar a cuyo mando estaba un “caid” quien dirigía las operaciones militares y las realizaba en la frontera de la “Marca” o “Cora” pues controlaba la existencia de movimientos de tropas de Zaragoza o de Toledo, las incursiones de los cristianos del reino asturleonés, y la acción armada de los insumisos, generalmente jefes muladíes que habían que se habían sublevado contra la Córdoba Califal.
La concepción teológica del Islam reputa el deber militar como uno de los fundamentales que impone la religión; el que muere en la “Guerra Santa” contra los infieles muere mártir, su cadáver es inhumado, sin necesidad de funciones ni mortaja, vistiendo los arreos militares y sin necesidad de que haya que hacer por él ninguna plegaria.
El deber de hacer la “Guerra Santa” es uno de los deberes de la Comunidad, pero de una manera especial que están los musulmanes obligados a tomar las armas cuando su territorio es invadido por sus enemigos. No obstante, al empleo de las armas, debe preceder una exhortación a aceptar el Islam, o si los
enemigos son del Libro: “Alcorán” en referencia a judíos o cristianos, a reconocer la superioridad y pagar el tributo, solamente si después de la exhortación, hay motivos fundados, se puede iniciar el ataque. La guerra se conducía con cierta humanidad: estaba prohibido matar a mujeres, niños y aún a los monjes, usar armas envenenadas y en general causar más daño de los estrictamente necesarios.
La Mezquita (Fig. 6, Vistas A y B)
Era el lugar sagrado de culto musulmán. Estaba localizada dentro del recinto amurallado de la Alcazaba-Fortaleza y la dirección donde se oraba, estaba orientada hacia la “alquibla” o La Meca.
La zona donde estuvo ubicada es el mismo lugar donde desde finales del siglo XVII se uso como cementerio cristiano, con un basamento pétreo como cimientos y el resto de ladrillo macizo cocido, de estilo “mudéjar”.
La Mezquita era de forma trapezoidal y constaba de una entrada en arquerías, donde existían dos salitas de abluciones para ambos sexos, totalmente independientes con unas pequeñas albercas a las que suministraba el agua dos aljibes y disponían de un sistema de canalización para su evacuacion. Durante el estío, si se agotaba el agua de los aljibes, existía un servicio de aguadores que reponían el agua necesaria y era controlada por el “alguacil”, quien a su vez colaboraba con el “almotacén” con funciones de agente judicial en los pleitos que se celebraban varias veces al año a la puerta de la Mezquita, como “Tribunal de las Aguas”, para solucionar las controversias en el uso del agua en las acequias en la vega.
Así pues la antigua “Mezquita” estaba su frente construido hacia el sudeste, C/ de la Mezquita del Emir Mohamed I, hoy C/ Iglesia y disponía de un “alminar” donde el “almuecín” o “almuédano” hacia la llamada a la oración de forma prescrita por el ritual y en el interior, una sala diáfana con suelo revestido de alfombras, y un púlpito o “minbar” donde se dictaba las plegarias y con varios “mihrab” vanos o ventanas, en dirección a la C/Califa Abú Baker, hoy C/Morata, orientada hacia La Meca.
El culto corría a cargo, generalmente de un “Imán” o en su sustitución el “Cadi de la Medina” quien estaba obligado a dirigir la plegaria y a predicar al pueblo.
El dia oficial de la Comunidad musulmana era el viernes y acudían los creyentes (árabes, beréberes y muladíes).
La minoría sefardí o judía disponía de una “Sinagoga” dedicada al “Monte Sion” y estaba localizada en la C/Sinagoga, hoy C/Travesía del Egido. La población sefardí o judía celebraba el dia oficial de culto, el sábado, donde abandonaban sus quehaceres para dedicarlo a sus obligaciones espirituales.
La Sinagoga era un edificio, de planta cuadrada, de estilo mudéjar con una entrada hacia un patio, con arcos mudéjares y el resto del edificio con yeseria de caracteres del mismo estilo.
Disponía de una sala diáfana y en el fondo un pulpito donde se subía el rabino y leía pasajes de la Toráh, apoyada en un atril y dirigía la oración a los fieles. Las paredes eran lisas y enyesadas, con grandes caracteres de inscripciones hebraicas y había un hueco lateral destinado al Tabernáculo donde se guardaba los rollos del Pentateuco y ante él, siempre había lámparas encendidas.
La comunidad más numerosa era el hispano visigoda o “mozárabe” y disponía de una Basílica o Iglesia dedicada Santa Leocadia, ubicada al final de la C/ de los Mozárabes, hoy C/ Santa Ana y era el domingo, el día dedicado al culto por los cristianos.
La Basílica era un edificio de planta de cruz latina, con una entrada a un pórtico con arcos de herradura, y columnas y capiteles con caracteres mudéjares, terminado con una torre del mismo estilo.
Disponía de una nave central y dos laterales, y en las ultimas había varias hornacinas con imágenes de santos o mártires, como la Virgen, Santa Ana, Santa Justa y Rufina, y los Santos niños Justo y Pastor, alcalainos, martires de la fe cristiana en el 310 d. C, en la época del Emperador Diocleciano.
En la cabecera de la nave central, la imagen de Santa Leocadia, patrona de la comunidad “mozarabe” cristiana y cuya Iglesia estaba dedicada a su advocación.
En la otra nave lateral un fresco sobre la pared representando escenas del Nuevo Testamento con la figura del Pantocrátor y en la parte inferior unas escenas de los Apóstoles.
Fdo: Julio Reyes Rubio "Al-Mayriti"
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Acabo de empezar mi septimo libro, al que titulo:"La España agonica: Supervivencia o Balcanizacion". He aqui su prologo.
LA ESPAÑA AGONICA: SUPERVIVENCIA O BALCANIZACION
PROLOGO
El concepto expresado en este ensayo, en referencia a la actual situación de España, para algunos, un Estado agónico y en descomposición y para otros, al contrario, una calificación subjetivamente exagerada y sin fundamentos.
No obstante, la simple realidad es que si nos proponemos realizar un análisis exhaustivo de la existencia aparente del actual Estado definido en este momento, como “la España de las autonomías”, podremos encontrar diferentes concepciones distintas y enfrentadas, algunas con una ceguera intelectual incapaz de acercarse a la verdadera realidad.
Cinco siglos han pasado de herencia histórica desde que Dª Isabel I, reina de Castilla y D. Fernando II, rey de Aragón consumaron tras su enlace matrimonial la construcción de España como Estado, integrando posteriormente para su consolidación definitiva con la actual realidad el reino de Granada y Navarra, que completaron su obra e iniciaron la Edad Moderna.
Desde su creación, España, ha sufrido en varias etapas históricas hasta la actualidad de momentos penosos para su historia nacional estando en peligro su unidad y en trance de perderla y recordando a nuestro pensador, D. José Ortega y Gasset, en su“ España en invertebrada” opinaba que la desintegración, la ruptura de la unidad nacional se produce cuando se pierde la conciencia de que se está sirviendo a una empresa histórica común; entonces a esta idea nacional, la sustituye la del particularismo y de este particularismo nace el regionalismo o sea la exaltación sentimental del amor al terruño, a la región, por encima del amor a la nación de la que forma parte.
De estos regionalismos exacerbados era de los que decía en el siglo XVIII el escritor Padre Feijo “su espíritu es todo carne y sangre y cuyo pecho anda como el de la serpiente, siempre pegado a la tierra”. “No hay inconveniente añadía, en mirar con ternura el humo de la patria, como el humo de la patria no ciegue al que le mira”.
Y así, de esta ceguera del regionalismo atizada por muchas causas nacidas todas del olvido de la empresa nacional, viene luego el separatismo, en donde ya aquella embriaguez afectiva por el terruño se convierte en crimen y traición.
El pueblo español llega al año 2000 y al entrar en el nuevo siglo tiene pendientes unos problemas añejos sin resolver de décadas pasadas y que pese a la voluntad de parte de nuestra clase política de aportar soluciones, otras atizan las hogueras del pasado con sus resentimientos y el recuerdo en contracorriente con el noble pensamiento del pueblo llano que aspira al derecho a vivir en paz y en libertad.
Ni el actual ordenamiento constitucional con el establecimiento de un sistema político basado en un régimen de libertades, ni la forma de Estado de monarquía parlamentaria ni el progreso material de la transformación social a un Estado hegemónico considerado como la octava potencia mundial son capaces de solucionar definitivamente la crisis de identidad que padece la sociedad española, que deja pasar el devenir del tiempo sin buscar la solución de sus males; el separatismo periférico, la existencia del fantasma denunciado ya en el siglo XIX por D. Mariano de Larra, que decía del mito de las dos Españas, “ aquí yace media España, murió de la otra media” y la falta de armonía entre las dos clases políticas, una defensora de una España constitucional descentralizada regionalmente pero integradora y con una defensa a ultranza de su unidad y orgullosa de su pasado histórico y la otra, con otro pensamiento diferente, definiéndola como una Nación de Naciones en referencia a la institucionalización de los regionalismos locales y con una desmesurada defensa de la libertad individual hasta caer en el anacronismo de concebirla como una futura Confederación ibérica de naciones, así como soñaba emblemáticamente y cándidamente, nuestro Presidente de la Primera República D. Francisco Pi y Margall.
Esta realidad, es la que define a la actual España en invertebrada y solamente si la actual sociedad española liderada por esta clase política es capaz con acierto e inteligencia de superar los fantasmas del pasado y de admitir sus errores históricos en sus convicciones políticas admitiendo que el enfrentamiento y las convulsiones pasadas, fueron debidas a clases políticas sectarias e intransigentes que equivocadamente utilizaron la guerra civil como móvil para saciar, unos sus ambiciones personales y otros, sus pretendidos movimientos revolucionarios para imponer por la fuerza sus convicciones sin importarle los derechos fundamentales del ser humano en cuanto a integridad física, sus sufrimientos y su derecho a vivir en paz y en libertad.
Solamente superando estos hitos históricos y olvidando por todos a esta sociedad pasada objeto de recuerdo solo en hemerotecas para los estudiosos de la historia, será posible la realidad de una nueva España, capaz de ofrecer un futuro de paz, prosperidad y felicidad a la nueva generación de ciudadanos nacidos aquí, unos naturales y otros de distinto del origen de procedencia y con el orgullo de enriquecer económicamente y culturalmente a esta futura Unión Europea, madre de un conjunto de naciones, Patrimonio de la Humanidad.
Esta generación tiene el reto de resolver definitivamente, los males endémicos del separatismo desintegrador, auspiciado por un porcentaje elevado de clase política amparada por el sentir de alguna parte, a veces mayoritaria de sus gentes, de estas regiones periféricas, en referencia a Vasconia y Cataluña.
El Estado, ha intentado paliar esta rebeldía con la concesión de dadivas a estas regiones, incumpliendo el principio de igualdad de todos los españoles.
Interesa al pueblo español, que el actual Estado urgentemente acometa por la vía democrática estos conflictos y que a lo largo de casi doscientos años que los padecemos (no olvidemos las guerras carlistas) no ha habido solucion, y se aclare de una vez por todas el mantenimiento de su indisoluble unión basada en el principio de igualdad de trato con el resto de regiones o su independencia definitiva.
Será la ciudadanía, quien deberá decidir esta cuestión, pues al fin España sobrevivirá sin Vasconia y Cataluña, como sobrevivió Gran Bretaña sin Irlanda, Suecia sin Noruega, Holanda sin Bélgica, y la Republica Checa sin Eslovaquia.
Es imprescindible que solucionada esta cuestión, el Estado actual deberá plantear un cambio de timón institucional, asumiendo competencias que la propia Constitución del 1978 otorgaba al Estado central y ahora fueron transferidas a las Comunidades autónomas para garantizar igualdad de trato a todos los españoles, independiente del lugar que se encuentren del suelo patrio.
Recordemos otras épocas históricas, donde el particularismo local, y el cambio de la mentalidad de la población adoptando un sentido de vida hedonista y materialista, alejada de los ideales sagrados del amor a tu tierra, llámese como se llame, España, Hesperia, Iberia o Al-Andalus, originaran la fractura o el desmembramiento del Estado.
Asi, en Al-Andalus, las sublevaciones locales contra el poder central del Califato de Córdoba, la cesión de competencias fiscales a las Marcas, Merida, Toledo, y Zaragoza, originaron el empobrecimiento económico de la Córdoba califal, que no pudo mantener un ejercito fuerte para garantizar la unidad y desgraciadamente Al-Andalus se desintegro en banderías o grupos llamados reinos taifas.
Mí admirado, D. Emilio Castelar, Presidente de la 1ª República, de mí mismo pensar ideológico, decía en el año 1873, denunciando desdichadamente, la anarquía existente, en su idealizada República, lo siguiente:
“Evoquemos, escribe Castelar, el periodo nunca con bastante insistencia evocado, del 73. Hubo días de aquel verano, en que creíamos completamente disuelta, nuestra España. La idea de legalidad se había perdido en tales términos, que, un empleado cualquiera de Guerra, asumía todos los poderes y lo notificaba a las Cortes, y los encargados dar y cumplir las leyes desacatábanlas, sublevándose o tañendo a rebato contra legalidad. No se trataba allí, como en otras ocasiones, de sustituir un Ministerio existente, ni una forma de Gobierno a la forma admitida; tratábase de dividir en mil porciones nuestra patria, semejantes a la que siguieron la caída del Califato de Córdoba. De provincias llegaban las ideas más extrañas y los principios más descabellados. Unos decían que iban a resucitar la antigua coronilla de Aragón como si las fórmulas de Derecho moderno, fueron conjuros de la Edad Media. Otros decían que iban a constituir una Galicia independiente, bajo el protectorado de Inglaterra. Jaén se apercibía a una guerra con Granada. Salamanca temblaba por la clausura de su gloriosa Universidad y el eclipse del predominio científico de Castilla. Rivalidades más apagadas por la unidad nacional en largos siglos surgían como si hubiésemos retrocedido a los tiempos de zegries y abencerrajes, de agramontés y beamonteses, de Castros y Laras, de capuletos y montescos; la guerra universal. Villas insignificantes, a penas inscritas en el mapa, citaban a asambleas constituyentes. La sublevación vino contra el más federal de todos los ministerios posibles, y en el mismo, en que la Asamblea, trazaba un proyecto de Constitución, cuyos mayores defectos, provenían de la falta de tiempo y la sobra de impaciencia en el Gobierno”.
Fdo: Julio Reyes Rubio Al-Mayriti
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De mi libro: 2Alcala de Henares y Villas de su alfoz: Historia, Arte y Tradiciones"publico el epigrafe dedicado a los Monumentos y Tradiciones de Loeches.
2. ARTE Y TRADICIONES
La Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, data del siglo XVI siendo de estilo renacentista y dispone de tres naves con seis arcos sostenidos por diez columnas y la cúpula es herreriana con cuatro arcos. Tiene una torre adosada a la fachada y a los pies de sillería caliza y otra en la fachada del siglo XVI. (Fig. 1)-LOECHES.
El Convento de las Carmelitas Descalzas fue fundado en 1596 por Dª Francisca de Cárdenas y Avellaneda, hermana de D. Iñigo de Cárdenas el cual vendió el Señorío al Conde Duque de Olivares D. Gaspar de Guzmán a mediados del siglo XVII.
Es un edificio de planta cuadrada que corresponde al claustro y una Iglesia situada al lado poniente y dos cuerpos hacia el norte y el sur.
Los elementos arquitectónicos usados son una bóveda de cañón, cúpula de crucero, coro alto, y portada con frontón.
Los muros están construidos en mampostería caliza con zócalo de sillería. La fachada de este Convento recuerda al de la Encarnación de Madrid, obra de Gomez de Mora y junto al lado de la Epístola está adosado el Panteón de los Duques de Alba, imitación del Panteón de los Reyes del Escorial.
Está diseñado en una rotonda de tres pisos que dispone de grandes ventanales y cúpula encristalada en azul.
Los sarcófagos son de mármol con incrustaciones de bronce y en el centro está el Mausoleo el mármol blanco de Dª Francisca de Sales Portocarrero, Duquesa de Alba y hermana de la emperatriz Eugenia de Montijo que fue esposa de Napoleón III, Emperador de Francia. (Fig. 2)-LOECHES
El Convento de las Dominicas es un edificio con una Iglesia al exterior y la zona residencial con un claustro interior de planta cuadrada y patios auxiliares.
Fue fundado por DªInes de Zúñiga y Velasco, esposa del Conde Duque de Olivares y disponía de famosas pinturas de Rubens, Verones, Tiziano, Tintoretto, Basano, etc., que fueron saqueados por las tropas francesas tras la invasión napoleónica. (Fig. 3)-LOECHES.
La Ermita de la Soledad construida en el siglo XVI y XVII, consta de una sola nave con bóveda y una cúpula rebajada en capilla central y sacristía adosada a la fachada.
El edificio dispone de contrafuertes exteriores adosados al cuerpo principal y los muros están revestidos y pintados.
Dispone de un pórtico anterior soportado por columnas de fundición, escalonadas de menor a mayor altura. (Fig. 4)-LOECHES.
Fiestas: Se celebran en honor de la Patrona, la Virgen de las Angustias en el mes de Septiembre (segundo miércoles, jueves, viernes, sabado y domingo de septiembre).
El primer viernes de Marzo se celebra el Cristo de Medinaceli.
El 19 de Marzo se celebra la Festividad de San José.
El día 1 de Mayo se celebra el Santo Cristo del Perdón.
Fdo: Julio Reyes Rubio "Al-Mayriti"
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dedicatoria de l libro; ¿que es españa?
Nuevamente con vosotros para anunciaros la publicación de dos ensayos: el primero inmediatamente ahora en enero del actual:”Cordoba: Ciudad de las tres culturas” y el otro, pendiente de retoques: ¿QUE ES ESPAÑA? y en cuya dedicatoria recuerdo personajes ejemplares, algunos quizás anónimos para algunos pero cuyo paso por la vida dejaron una huella imborrable por su humanidad.
He aquí esta.
Dedicatoria
Este ensayo esta dedicado a la memoria de personajes de la historia de España que por su actitud en el transcurso de los episodios trágicos de la guerra civil (1936-1939) se distinguieron como personas de hombría y de gran humanidad y cuyo recuerdo esta presente e imborrable en este mundo eternamente.
-A D. Julian Besteiro, socialista, hombre de bien, modélico y durante toda su vida ejemplo de honestidad y de humanidad quien murió olvidado en una cárcel de Carmona, injustamente condenado por el sectarismo y la intolerancia política de aquella época.
-A D. Cipriano Mera, anarquista de la CNT, jefe de las tropas Confederadas de Guadalajara, quien gracias a su actuación acabó con el sufrimiento del enfrentamiento de las dos Españas.
-A D. Melchor Rodríguez García, Director General de Prisiones de la II Republica, anarquista de la FAI y a su colaborador D. Celedonio Pérez, quienes pusieron en peligro varias veces su vida por su gran humanidad en impedir con su actuación el genocidio del colectivo de presos en el en los episodios de la lucha fratricida de las dos Españas en la última guerra civil.
Su eslogan era: “Se debe morir por las ideas pero nunca matar por ellas”.
Y a “los libertos de la FAI” por su principio humanitario, consustancial con el anarquismo español de defender el derecho a la vida de sus oponentes políticos.
-A D. Justo Lasanta, “El Jaro” quizás alcalde o jefe político de Mejorada del Campo (Madrid) durante la guerra civil (1936-1939) quien impuso su autoridad evitando las trágicas muertes por venganzas personales, práctica habitual desgraciadamente generalizada en la confrontación de las dos Españas.
¡Murió como los grandes hombres, mataron su cuerpo pero su espíritu vive eternamente entre nosotros!
¡Descansa eternamente en paz!
¡Loor gloria a estos personajes cuyo espíritu descansa eternamente en el Panteón de los Justos “Eliseo”!
Y también personalmente a mí admirado D. Jose Ortega y Gasset, el más grande pensador español del siglo XX por su análisis de España y su realidad futura.
Julio Reyes Rubio “Al-Mayriti”
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