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TORRES DE LA ALAMEDA
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 Mensajes de TORRES DE LA ALAMEDA
Julio Reyes Rubio
Fecha: 29/07/2008
Hora: 9:31
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Edición futura del libro ALCALA DE HENARES Y VILLAS DE SU ALFOZ: HISTORIA, ARTE, Y TRADICIONES. AUTOR: JULIO REYES RUBIO “AL-MAYRITI”. En preparación este libro, que cito aquí por estar incluido TORRES DE LA ALAMEDA en su contenido y ahora publico el Prologo y posteriormente otro Epígrafe, Historia o Arte o Tradiciones y también mis datos biográficos para que me conozcáis los tertulianos o foreros.

PROLOGO

Roma y su civilización se extendió a partir del siglo III a. C cómo una mancha de aceite por toda la cuenca mediterránea, traspasando con ímpetu y la presencia de sus armas, el saber a tierras diversas, donde tras su conquista establece su dominio y a la vez que lega una forma de vida civilizada instituyendo a través de la Constitución Antoniniana del emperador Caracalla en el 212 dC la ciudadanía romana a todas las gentes de su vasto Imperio.
Una vez sometida Hispánia por la fuerza de las armas y conseguida la pax romana desde la era de Augusto, es en el siglo I a. C. cuando se funda Complutum, la actual Alcalá de Henares, que significa “campos ricos”, en alusión al lugar de la confluencia de las aguas de l os ríos Henares y Jarama en tierras de su jurisdicción.
Es Alcalá de Henares, aquella villa romana que imprime una personalidad propia a una serie de villas que tras los asentamientos humanos se empiezan a desarrollar en las vegas de los ríos Henares y Jarama constituyendo entre sus márgenes un corredor, denominado Corredor del Henares, al que pertenecen esto lugares de interés, que se desarrollan en esta sencilla exposición.
La evolución desde la época romana, de la actual Alcalá de Henares comenzó cuando los romanos ocuparon los castros situados en los cerros procedentes de la Edad de Hierro y es desde este momento hasta el siglo I a C es cuando aparecen los primeros vestigios de Complutum, localizados en el cerro El Viso, desde la época republicana romana.
Es tras la pax Augustea cuando la población original desciende al llano y en el valle aparece la tipología de un hábitat tipo semiurbano, con grandes villas, de economía exclusivamente agrícola, que subsisten hasta la invasión visigoda.
En aquella época, cuando se produce el descenso de la población del cerro al llano y cuando aparecen los primeros asentamientos como Meacum, la actual Meco.
En la confluencia de los ríos Jarama y Henares, aparecen otros asentamientos humanos de carácter agrícola y de época tardía, donde predominan villas dedicadas al cultivo del regadío, alternando con el secano compartiendo el olivo y el trigo con productos de la huerta.
Hay otros asentamientos que tienen una evolución más compleja como es el caso de Torres de la Alameda que debió ser una población satélite de Complutum, en la época de su mayor esplendor.
Tras la invasión visigoda se produce en Alcalá de Henares, el mismo fenómeno que en el resto de toda la meseta, el asentamiento de los invasores en los núcleos de población autóctona.

Han sido encontradas necrópolis visigodas dé la alta Edad Media en las zonas próximas a Alcalá, siguiendo la vía romana y actualmente próximos al asentamiento de Azuqueca de Henares.
Tras la ocupación árabe de Alcalá de Henares se produce un cambio radical respecto a la economía y a la organización social.
Originalmente se construye en el margen izquierdo del río Henares, frente a la Ermita de la Virgen del Val, la fortaleza de Qualáat Abd al Salam o Alcalá Vieja, reduciendo a la población hispano visigoda el aprovechamiento agrícola del valle.
La distribución de las distintas villas del alfoz de Alcalá de Henares, que son objeto de estudio, en este libro son las siguientes:
_Del margen derecho de la cuenca del Jarama, se incluyen Coslada y Barajas.
-Del margen izquierdo de la cuenca del Jarama, se incluyen Torrejón de Ardoz y Paracuellos del Jarama.
_Del margen derecho del río Henares, incluye a Azuqueca de Henares.
_De los valles de Pantueña y Anchuelo, de las alcarrias y del margen derecho del río Henares, se incluyen Mejorada del Campo, Loeches, Torres de la Alameda, Valverde de Alcalá y Anchuelo.
_Del arroyo Camarmillo se incluyen Camarma de Esteruelas y Meco.
_Interior del Sur se incluyen Arganda del Rey y Campo Real.
Esta exposición tiene como objetivo principal de dar a conocer al lector, un conocimiento más completo de las peculiaridades del alfoz alcalaino, con la descripción de una serie de villas donde se desarrolla, su historia, arte y tradiciones y cómo objetivo secundario, el despertar el interés del madrileño por visitar estos lugares turísticos con la finalidad de realizar un paseo cultural por estas estos evocadores lugares, cuna de las civilizaciones pasadas.

Fdo: Julio Reyes Rubio “Al-Mayriti”

Julio Reyes Rubio
Fecha: 30/07/2008
Hora: 22:56
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He enviado mis datos biograficos porque he incluido la reseña del libro: ALCALA DE HENARES Y VILLAS DE SU ALFOZ: HISTORIA, ARTE Y TRADICIONES. No es mi intencion de hacer publicidad de mis obras que son conocidas por Internet y sobre todo la primera que consultando mi nonbre se podra comprobar su difusion. Con todos mis respetos.
Fdo: Julio Reyes Rubio "Al-Mayriti"

Datos biográficos

Julio Reyes Rubio “Al-Mayriti”, nacido en Campo Real, en 1944, en C/ Vilches Nº11, Ingeniero/Abogado y ahora escritor por vocación. Enamorado de la historia, y autor/editor del libro: “Al-Andalus: En busca de la identidad dormida” muy difundido por Internet y comercializado en múltiples librerías; así como también termine, pendiente de editar, “La España critica…….. una Iberia posible” sobre el viejo sueño de la Unidad Ibérica y “Leyendas Andalusíes Almiaregenses”, que es una crónica sobre el origen de mi villa natal, Campo Real, fundada por los árabes, en el siglo IX donde se narra el Campo Real actual, con sus monumentos, fiestas, tradiciones, y lugares de interés etc., y el Campo Real “mágico” o Campo de Almiareg, donde quizás por el hechizo de la ninfa Pegeas, en una mañana estival en el Parque de la Fuente, revela a su autor, el pasado de Campo de Almiareg, en el siglo IX. En preparación tres libros más: “El Reencuentro: Hacia la unidad multicontinental”, “Alcalá de Henares y villas de su alfoz: Historia, Arte y Tradiciones” y “El ocaso de Europa en el siglo XXI”.
“Alcalá de Henares y villas de su alfoz: Historia, Arte y Tradiciones” es una narración que recoge la fundación de la Complutum romana, después la árabe Quala át Abd al Salam, “Alcala la Vieja”, actual Alcala de Henares y su devenir histórico, su ubicación entre los ríos Jarama y Henares y su amplia jurisdicción formada por una serie de villas a las que imprime una personalidad propia, por su persistencia de la cultura mudéjar en todo su alfoz y la culminación de la obra cisneriana materializada con la construcción de la Universidad de Alcalá de Gil Ontañon.
Si gracias a estos relatos, Alcalá de Henares y su alfoz, entre el que se encuentra mi cuna, Campo Real recupera su pasado fundacional, habré contribuido como “campeño de honor” de servir a mi patria chica y tener el orgullo de ser uno más, de sus hijos predilectos.
Para cualquiera de estas víllas el formar parte del alfoz alcalaino es un blasón meritorio y sus gentes tienen el linaje de pertenecer a la urbe universal de la cultura, declarada a la vez, Patrimonio de la Humanidad.

Fdo: Julio Reyes Rubio "Al-Mayriti"

Julio Reyes Rubio
Fecha: 03/08/2008
Hora: 13:29
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HISTORIA DE TORRES DE LA ALAMEDA

Torres de la Alameda, villa de la campiña alcalaina, ubicada a unos 28 kilómetros aproximadamente de Madrid, situado cerca de la vega del Henares
Con la llegada de los ejércitos romanos, a Carpetania a partir del 182 a. C. se inicia la romanización en la región, donde se encuentra en la actualidad Mejorada del Campo que se incorpora a la civilización romana.
Las tribus carpetanas que habitaban estas tierras, iniciaron en fecha del siglo I a. C., un proceso de urbanización que afectó a la Carpetania y a Oretania, conquistados por Graco y que el geógrafo Estrabon, consideraba en vez de “cives” o ciudades, más bien aldeas o poblados fortificados.
Los conocidos correspondientes al doblamiento carpetano eran: Complutum (Alcalá de Henares), Ilarcuris (entre Loeches y Arganda), Egelesta (cerca de Alcorcon), Ilurbida (Cadalso de los Vidrios) y Titulcia (localización incierta en la desembocadura del Jarama). Otros fueron, Thermida (Tielmes), Caracca (Carabaña), Alternia (Arganda) y otros lugarescuyo nombre no se menciona.
Entre estos estaria Torres de la Alameda, como núcleo urbano, de origen romano, reconocida como población latina en numerosos testimonios escritos (documentos hallados).
En la confluencia de los ríos Jarama y Henares, aparecen otros asentamientos humanos de carácter agrícola y de época tardía, donde predominan villas dedicadas al cultivo del regadío, alternando con el secano compartiendo el olivo y el trigo con productos de la huerta.
Hay otros asentamientos que tienen una evolución más compleja como es el caso de Torres de la Alameda que debió ser una población satélite de Complutum, en la época de su mayor esplendor.
Uno de esos testimonios que perduran es el hallazgo de una lapida funeraria que se encuentra actualmente en los muros de la Ermita de la Soledad.
Tras la romanización, llegaron los visigodos, que a nivel administrativo ejercieron un fuerte poder sobre Torres de la Alameda, por su proximidad a la capitalidad en Toledo y su cercanía.
Posteriormente, la presencia árabe deja testimonios que actualmente se conservan, como es el arte mudéjar de las torres de su Iglesia.
En el año 829, las crónicas de la época, se citan a un mozárabe toledano Hashim al-Darrab, quien salvó su vida en Toledo de la matanza de la “Jornada del Foso” en la Córdoba del emir Abd-el-Rahman II. Esté, se declaró rebelde contra Córdoba y asolo con un grupo de insumisos al que dirigía, en la región de Alcalá y su comarca, viéndose obligado ante la presencia de las tropas del Emir a refugiarse en Zaragoza, donde murió tras un combate.
El primer testimonio histórico de Torres de la Alameda, data del 1129 cuando el rey Alfonso VII, El Emperador y su esposa Dª Berengüela donan la villa de Alcalá y sus villas aldeas etc., que les pertenece por derecho al arzobispo de Toledo D. Bernardo de Sédirac.
Es posteriormente cuando el poderío almohade alcanza su máximo apogeo tras la victoria contra el rey castellano leonés Alfonso VIII en Alarcos, en fecha 1195, cuando el monarca castellano reclama la ayuda de las milicias de la Extremadura castellana y Segovia obtiene nuevas mercedes.
En fecha 25 de marzo de 1190, Alfonso VIII entrega a Segovia un total de 19 aldeas, situadas entre los ríos Tajuña y Henares correspondientes al alfoz de Alcalá de Henares: El Alameda (Olmeda de las Fuentes), Ambid (Ambite), ArKhanda (Arganda), Campo de Almiareg (Campo Real), Caravanna (Carabaña), Guexo (Valverde deAlcalá). Lueches (Loeches), Orusco, Perales, Pezola (Pezueladelas Torres), Querencia, (Ambite), Tielmes, Valdehecha (Valdilecha), Valdemoro (despoblado en el término de Torres), Valdettures (Torres de la Alameda), Valmores (despoblado en el termino de Olmeda de las Fuentes), Valterra (despoblado en el termino de Arganda), Vilches (despoblado en el término de Arganda), El Villar (Villar del Olmo).
La razón primordial de esta cesión a Segovia es que el rey Alfonso VIII, en su labor repobladora, interviene frecuentemente en la determinación de los alfoces concediéndoles nuevas mercedes a los repobladores para qué su proximidad a los musulmanes, les motivará a trasladarse a estos lugares.
Tras la victoria posterior del rey Alfonso VIII contra el Imperio almohade en las Navas de Tolosa, en 1212, el peligro musulmán se aleja de la cuenca del Tajo y es el mismo rey Alfonso VIII quien vuelve a restituir estas aldeas al Arzobispado de Toledo
Hasta el año 1455, es la Princesa Juana de Portugal quien otorga el titulo de Villa.
Este patrimonio del alfoz complutense permanecería en el Señorío del Arzobispado de Toledo hasta el año 1569, donde el rey de España, Felipe II, la adquiere para la jurisdicción real.
Tras la Guerra de la Independencia en el siglo XIX, fue lugar de correrías del famoso guerrillero Juan Martín Díaz “El Empecinado” quien dirigía el “Batallón de Tiradores de Sigüenza” que fue el azote de los invasores franceses por sus acciones bélicas imprevistas en Guadalajara, Cuenca y en la campiña alcalaina.
En el año 1833, Javier de Burgos, ministro de Fomento, realiza la división administrativa del reino de España, e inscribe a Torres de la Alameda, dentro de la provincia de Madrid.
Las Cortes de Cádiz suprimían los Señoríos jurisdiccionales mediante el Decreto del 6 de julio de 1811, pero una vez derrotados los franceses y expulsados de España, los avatares políticos (vuelta al absolutismo) hicieron frenar las reivindicaciones de los ayuntamientos de recuperar la plena jurisdicción sobre el territorio del municipio y sería en 1834, cuando tras la introducción del régimen liberal, definitivamente queda abolido el régimen señorial.
A lo largo del siglo XIX, durante la vigencia de los distintos gobiernos liberales se van a producir las “desamortizaciones” que es un proceso de expropiación o nacionalización de las propiedades de la Iglesia en concepto de venta de los llamadas “manos muertas”, nombre que recibieron las instituciones como la Iglesia y los Consejos que no podían vender sus tierras.
Las Guerras Carlistas, iniciadas contra el gobierno liberal tenían a los insumisos del norte (vascos y navarros), catalanes y valencianos, todos juntos a una activa Institución, que será la Iglesia, quien avivaba desde el púlpito la sedición y rebelión contra la monarquía liberal y ésta, inició el proceso de “desamortización de los bienes de la Iglesia” para poder sufragar con medios económicos la formación de un ejército, dotado de pertrechos y soldados para combatir a las partidas facciosas que querían imponer por la fuerza, el régimen absoluto.
Posteriormente se suceden otros pasajes históricos como la Revolución y Constitución del 1869, el gobierno provisional del general Serrano, el reinado de Amadeo I de Saboya, la I República en 1873, período que termina con el golpe del Estado del general Pavía, quien entra con las tropas en el Congreso en 1874, seguido por el pronunciamiento militar del general Martínez Campos en Sagunto en el año 1874, imponiendo por la fuerza de las armas, la Restauración de la monarquía borbónica, en la persona de Alfonso XII.
Ya en el siglo XX, se produce un cambio político, con la proclamación de la II República, he iniciada la Guerra Civil, Torres de la Alameda, es ocupada por el bando republicano y en el río Jarama se localizan las tropas combatientes como “Las Brigadas Internacionales” que tienen un protagonismo en estos hechos bélicos, que forman parte de historia de España.
En mi libro: “La España critica…. una Iberia posible” comento esta tragedia humana y manifiesto:
“Desgraciadamente, la anarquía existente en las dos Españas enfrentadas, trajo, sin por ello olvidar, otras sangres inocentes derramadas, con los métodos represivos de los dos bandos, que usaron la extrema dureza.
Vamos a recordar, dos víctimas de esta barbarie, la desaparición de dos personajes, que la sufrieron, en su persona, dos genios de la pluma, Federico García Lorca y Ramiro de Maeztu, inútilmente sacrificados, por el odio enfermo de los contendientes. Olvidemos para siempre esta tragedia, con su memoria histórica y sepultemos definitivamente, la triste realidad, que denunciaba Mariano José de Larra, del convulso periodo decimonónico: “Aquí yace media España, murió de la otra media”.
Recordemos tiempos pasados, donde reinaba la armonía en el pueblo y todo el estrato social, participaba en actos colectivos como se refleja, el gran genio pictórico, Francisco de Goya, en su obra “La Pradera de San Isidro” con escenas de fiestas, alegría común y jolgorio popular y en otros como “La carga de los mamelucos” donde todo un pueblo unido, participa en su lucha contra el invasor francés.
En esta escena de la Guerra de Independencia, ya un ilustrado, de mente privilegiada, D. Melchor Gaspar de Jovellanos, hacía su análisis personal y decía: “España no lucha por los Borbones, ni por los Fernandos; lucha por sus propios derechos, derechos originales, sagrados, imprescriptibles, superiores e independientes de toda la familia o dinastía. España lidia por su religión, su Constitución, por su leyes, por sus costumbres, sus usos y en una palabra, por su libertad…”
Terminada la guerra transcurre su historia dentro del régimen de Franco hasta que en el año 1977 se incorpora como villa, tras la Ley de la Reforma Política al nuevo sistema democrático actual.
Es en el último siglo cuando Torres de la Alameda comienza a crecer paulatinamente y en 1950 que había una población de 1500 habitantes pasa actualmente a una población de 7000 habitantes. Este crecimiento es debido a la expansión industrial del llamado “Corredor del Henares” al que pertenece Torres de la Alameda, por estar próximo a Alcalá de Henares.

Fdo: Julio Reyes Rubio “Al-Mayriti”

Julio Reyes Rubio
Fecha: 17/01/2009
Hora: 12:15
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De mi libro:"Leyendas Andalusies Almiaregenses"publico parte del epigrafe de como era la vida cotidiana de Campo de Almiareg, la actual Campo Real, mi cuna natal, en el siglo IX de nuestra Era.
6.2EL DESARROLLO DE LA VIDA SOCIAL EN CAMPO DE ALMIAREG EN LOS SIGLOS X Y XI HASTA LA CONQUISTA CRISTIANA

Si nos desplazamos por el “túnel del tiempo” y descubrimos Campos de Almiareg desde su fundación en el siglo IX (quizás el año 850) hasta la conquista cristiana por el arzobispo de Toledo D. Bernardo de Sèdirac en el siglo XII (aproximadamente el año 1122) podremos con un poco imaginación divisar un poblado-Fortaleza o “Ribat” con sus calles medievales que se esparcen a la sombra de la Alcazaba, en la ladera más practicable del cerro.
Debería de disponer de una densidad demográfica en el entorno, entre dos y tres centenares de personas y la población se componía de cristianos “mozárabes” cuya advocación estaba orientada a la veneración de Santa Leocadia, en recuerdo de la Basílica visigoda toledana; había una Sinagoga con una población sefardí o judía minoritaria y el resto lo formaban, la mayoría musulmana con población mayoritariamente berebere o norteafricana islamizados y “muladíes” o cristianos convertidos al Islam.

El Núcleo Urbano (La Medina)

El casco urbano se componía de un poblado-Fortaleza “Ribat”ubicado en la cima de la meseta, donde hoy está construida la Iglesia de Santa María del Castillo, en recuerdo a la Fortaleza citada y en cuyo contorno interior estaba “la Mezquita” cuyo “Mihrab” estaba orientado en dirección sudeste, hacia La Meca con un “alminar” donde el “almuecín” o “almuédano” llamaba a los hermanos musulmanes a la oración.
Hoy dia, desgraciadamente no quedan vestigios de esta notable civilización a excepción de los restos de una “atalaya” o puesto de observación, en el “Cerro de la Tierra” lugar carismático y mágico, donde se extraía la materia prima o arcilla para las

labores de alfarería y que tuvo también un protagonismo, relacionado con loa almiaregenses que posteriormente describiremos.
Generalmente, en esta época alto medieval y aunque el Islam respetaba absolutamente a los otros grupos sociales, no musulmanes, vivían dentro de la población agrupados cada uno, en sus distritos o barrios, y en Campo de Almiareg, los musulmanes de origen árabe o beberé se localizaban en el poblado-Fortaleza o “Ribat” y dentro de la zona comprendida entre las actuales calles:, Plaza de Palacio, Iglesia, Morata, Viento, Vilches, Pez, Mercado, Plaza Chica y la Plaza de María Vela; el barrio “muladí” o cristianos conversos estaba ubicado en la zona entre la calles: Cruz del Caballo, y parte de la calle Viento, en confluencia con la calle Tejera donde estaban las alfarerias; el barrio “sefardí” o judío comprendía las calles Cuevas, Egido, y Travesía del Egido donde estaba “Aljama” y la Sinagoga “Monte Sion” en recuerdo del rey David que conquistó este lugar en Jerusalén; y finalmente el barrio cristiano o “mozarabe” estaba en la calle Santa Ana, las Cerradas, y calle San Enrique donde está construida la Basílica cristiana Santa Leocadia, en recuerdo de la similar del Toledo visigodo y que posteriormente el siglo XIII sobre sus restos se construyo la ermita de Santa Ana, hoy desgraciadamente desaparecida.
Aunque generalmente las grandes ciudades estaban amuralladas, Campo de Almiareg, solamente estaba rodeado de murallas, el recinto de la Alcázaba o Fortaleza, que desgraciadamente se conserva parte, en cuyo interior se encontraba la Mezquita y el resto de los barrios no tenían muralla y terminaba en los arrabales.
No obstante, durante mucho tiempo había un turno de vigilancia nocturna, con un funcionario o Sereno que acompañado de perros y un farol realizaba la ronda nocturna toda noche para evitar robos y otros delitos.

La nominación de las calles, en aquella época, era la siguiente:
El barrió musulmán, árabe o berebere, comprendía la zona antes descrita y las calles se conocían de la siguiente forma:

Hoy, Plaza de Palacio, entonces Plaza Emir Abd-el-Rhaman II
Hoy, C/la Iglesia, entonces C/ Mezquita Emir Mohamed I
Hoy, C/Morata, entonces C/Califa Abú Becker
Hoy, C/ Viento, entonces C/ Califa Abú Otman
Hoy, C/Vilches, entonces C/ Hachib Almanzor
Hoy, C/Pez, entonces C/ Califa Walid I

Hoy, C/ Mercado, entonces C/Hégira
Hoy, Plaza Chica, entonces Plaza del Zoco.
Hoy, Plaza Maria Vela, entonces Plaza Emir Abd-el-Rhaman I

El barrió “muladí” o de los cristianos conversos al Islam, comprendía la zona antes descrita y las calles se conocían de la siguiente forma:

Hoy, C/ Cruz del Caballo, entonces C/ Emir Mohamed I
Hoy, C Tejera, entonces C/ Alfarería

En un callejón ciego o “adarve” (Fig. 1, Vistas A y B) sito en la C/Viento y entonces C/Califa Abú Otman, del barrio “muladí” debió tener su residencia, un personaje de leyenda, el converso Khalet al-Kantouri ibn Hassan, Cronista o Al-Ruwat de la Medina, vocablo árabe que significa “el recitador” y autor de la obra:”Crónicas Almiaregenses” donde describe la fundación de Campo de Almiareg, desde su pasado como alquería y su futuro como Medina-Fortaleza, su vida cotidiana, sus costumbres, fiestas, entretenimientos etc., en los albores del siglo X, y por el paso del tiempo, desafortunadamente desaparecida por las visicitudes historicas, o quizás exista algún ejemplar en alguna biblioteca de Oriente, tal vez en Marraquez o en Oran.
Hoy, con inspiración y con una gran imaginación la recuperamos recopilando todas las historias que ha mantenido la tradición, y que se han ido transmitiendo de generación a generación como tesoro colectivo de un pueblo, que ha mantenido el respeto debido a su pasado y como en el despertar de las civilizaciones, los pueblos primitivos guardaban celosamente el “secreto del fuego”y los mayores al final de su vida, lo revelaban a sus descendientes para no perder su genial descubrimiento.

Que el barrio “sefardí” o judío comprendía la zona donde estaba ubicada la “Aljama” y la Sinagoga “Monte Sion”, y las calles se conocían de la forma siguiente:

Hoy, C/Cuevas, entonces C/de los Perfumistas.
Hoy, C/Ejido, entonces C/ de los Tejedores.
Hoy, C/ Travesía del Egido, entonces C/ Sinagoga

El barrio mozárabe o cristiano se componía de la zona donde estaba ubicada la Basílica Santa Leocadia y las calles se conocían de la forma siguiente:

Hoy, C/Santa Ana, entonces C/ de los Mozárabes.
Hoy, C/Cerradas, entonces C/ Zapateros.
Hoy C/ San Enrique, entonces C/ Pañeros.
Hoy C/Camino de la Fuente, entonces C/Tenerías
Había también calles que no tenían nombre y donde residía este grupo y se consideraban los arrabales.

No obstante, las comunidades estaban segregadas en sus respectivos barrios o distritos, pero independientemente del que pertenecían, reinaba la paz, la concordia y armonía entre ellas y aunque las comunidades musulmana y sefardí hablaban por tradición el árabe y el hebreo, también conocían la lengua romance que utilizaban la comunidad mozárabe o hispano visigoda y se comunicaban en esta con ellos.

Los nombres más usuales de la comunidad musulmana eran: masculino (Mohamed, Omar, Tarek, Abd-el- RahmanAli, Ryad, Husein, Yusuf, Ahmed, Ismael, Khalet etc..) femeninos (Zaida, Zoraida, Aixa, Fatima, Meriam, Maroa, Taula, Ahla, Islam, Ihlam, Iman etc..); la comunidad sefardi o judía utilizaba como nombres más usuales: masculinos (Abrahán, Isaac, Jacob, Esau, David, Salomón, Moisés, Josué, Simeón, Rubén, Juda, José, Benjamín, Neftali, Aser, etc..) femeninos (Rebeca, Sara, Raquel, Noemí, Ruht, Abigail, Sefora, Ester, Agar, Debora, etc..); la comunidad mozárabe o cristiana tenía como nombres más usuales los siguientes: masculinos (Paulo, Marco, Lucio, Justino, Adriano, Maximo, Honorio, Marcial, Antonio, Rufino, Jose, Julio, Fabio, etc..) femeninos (Teofila, Leocadia, María, Ana, Justa, Lucía, Aurelia, Julia, Antonia, y Josefa etc...)
Los elementos más representativos en el desarrollo de la vida social de la de la Medina eran:

El Zoco o Mercado (Fig. 2)
Estaba ubicado en la Plaza Chica, antes Plaza del Zoco, donde se vendían generalmente, cereales, frutas, verduras, especies, etc. así como también alfombras, tapices, libros, etc..
En este lugar, existían unos baños públicos donde gentes de ambos sexos usaban sus instalaciones para cumplir los preceptos de la abluciones o purificar el cuerpo según establece el Sagrado Libro “Alcorán” y asi, los hombres durante el turno de mañana y las mujeres por la tarde, realizaban sus funciones de higiene y aseo personal donde las mujeres utilizan posteriormente sus ungüentos y perfumes.

Junto al Zoco, existían tiendas permanentes o tenderetes provisionales instalados diariamente, donde se vendían multitud de productos y había otro tipo de comercios, propiedad del Estado o de la Mezquita que tenían un régimen de monopolio y se reservaba la venta de la seda y productos de lujo, que se llamaba la “Alcaicería”.
El Zoco y las tiendas circundantes estaban controlados por un funcionario oficial, llamado “almotacén” o “zabazoque” cuya actividad era:
-Vigilar la conservación de las calles.
-Ordenar la demolición de las construcciones que amenazaban ruina.
- Regular la circulación de la zona de la Mezquita, prohibiendo cualquier atasco.
-Controlar los pesos y medidas
-Fijar los precios y las tarifas de las tasas o alcabalas (porcentaje que se cobraba por la venta de productos) y los portazos (derecho de entrada de la mercancía a la Medina).
- Dirigir la autoridad comercial y artesanal
- Posteriormente, parte de estas funciones fueron desempeñadas por jefe de la Policía o Prefecto de la Medina, cómo regulaba las ordenanzas municipales.
Generalmente en esta época, el barrio comercial se ubicaba, cerca de la Mezquita, o centro urbano y las dependencias artesanales, como la alfarería, las alhóndigas, las almazaras, y las tenerías se localizaban en los arrabales.

Siguiendo esta tradición, el Zoco y la zona comercial estaba localizado en la actual Plaza Chica, entonces Plaza del Zoco, así como las alfarerías en la C/Tejera y entonces C/ Alfarería. Otras como la alhóndiga o almacén de cereales, la almazara o molino de aceite así como las tenerías o curtido de pieles, se encontraban entonces en C/Tenerías, hoy C/ La Fuente.
En la C/Pez, entonces C/Califa Walid I, cuyo ejército incorporo Hispania, luego Al –Andalus al mundo islámico, existía una barbería cercana al Zoco. En la segunda mitad del siglo XX, un personaje, desafortunadamente hoy histórico, Pedro Ranz, ejercía las funciones de barbero en un local dela misma calle. ¡Quizás sea el destino o esta coincidencia es muy verosímil!
Junto al Zoco existía una red comercial, con diferentes tenderos que vendían comidas preparadas, hierbas medicinales, ungüentos, y dulces típicos a base de miel, almendra y azúcar, tartas de mantequilla etc... Actualmente, han pasado más de mil años y todavía se conserva la tradición árabe en Campo Real, usando las típicas “gachas” en la matanza del cerdo, preparadas

con harina de un cereal la “almorta”, y los “hornazos” de Semana Santa, preparados a base de harina mezclada con azúcar y mantequilla asi como las magdalenas y los repapalos, antes “pestiños”, dulce típico árabe a base de una fritura de masa de harina, miel o azúcar. Otra especialidad que entonces se usaba en los hábitos culinarios de los andalusíes eran las “albóndigas” y también, hoy en Campo Real, siendo un plato típico “iraquí” preparada con carne de ternera o cordero, aliñada con perejil y ajo y después envuelta con harina de trigo, y lista para freír.

El núcleo urbano, también disponía de unos almacenes, que estaban instalados en el lugar actual conocido, por el “Parque de la Fuente”, (Fig. Nº3, Vistas A y B) donde actualmente existe un manantial natural, que transcurre las colinas que circundan el pequeño cañón y donde esa agua que alumbra desde por un ancho cráter, equivalente al contorno de la cintura de un adolescente, se vierte en unos abrevaderos para animales y lo que rebasa de nivel, acaba estancado en otras albercas, antiguos lavaderos, (Fig. Nº 4) usadas a principios del siglo XX, todo esto en referencia a la gratitud ofrecida por la “Madre Naturaleza”.
Esta agua se utilizara definitivamente para a través de un arroyo, distribuirla a una amplia vega, situada en las bases y entre las cimas de las mesetas circundantes a las que se unen otros manantiales naturales como “Valdegredal” hoy desgraciadamente agotado y posteriormente siguiendo la trayectoria del arroyo, aparecen en un tramo a una distancia de dos Kilómetros, un área de manantiales cuyas aguas enriquecen el original, regando las fértiles tierras dedicadas a la horticultura y a otros cultivos, como el olivo.
En el lugar actual del “Parque de la Fuente” existían una infraestructura de almacenes, con diversas utilidades necesarias para el desarrollo de la vida urbana de Campo de Almiareg, como la “Alhóndiga” o almacén de trigo, hoy denominados “Silo” donde se almacenaba todo el trigo de la cosecha anual de la “Medina” para destinarlo como materia prima para la elaboración del pan, así como una “Almazara” o molino de aceite y ambos disponían de un ingenio que aprovechaba la fuerza motriz del agua, para utilizarla como energía para mover el elemento triturador obteniendo harina de trigo y aceite.
También allí, existía una “Tenería”, dedicada al curtido de pieles que se realizaba con la inmersión de éstas, en unas “albercas” con productos preparados de tierras naturales disueltos en agua y finalizando el proceso con otra inmersión en sustancias colorantes para preparar telas y aprestos para la vestimenta.

Las aguas residuales que eran nocivas eran conducidas a una fosa séptica para recogerlas y no mezclarlas con el agua transparente que se utilizaban para las acequias y arroyos destinados a activar el ciclo biológico de huertas y olivares. Para llegar a este paraje, las gentes discurrían en el interior del casco urbano y el través de la C/ Tenerías, hoy C/La Fuente se acedía a este lugar.

Existían también un servicio de “aguadores” que era ejercido generalmente por gentes del grupo social “árabe-berebere” y “muladí” que se dedicaban a transportar el agua en envases (ánforas o cántaros), transportados por animales de tiro (mulos, burros, etc...) hasta el núcleo urbano y que lo revendían pero como el manantial era público otros almiaregenses acudían personalmente a realizar el acarreo del agua, para su consumo y su limpieza personal y deberes religiosos.
El agua destinada para el riego era distribuida por acequias y su racionalizacion se realizaba de forma equitativa, pero no obstante, surgían pleitos entre los almiaregenses por su consumo, que se solucionaban a través de un “qadi”, y concretamente en este caso, el “almotacén” con funciones de “Juez del Tribunal de las Aguas”, asistido por un “alguacil” y durante cuatro veces al año coincidiendo con la finalización de las fiestas musulmanas más célebres, en la puerta de la “Mezquita del Emir Mohamed I”, dictaba los laudos, aconsejado por el grupo de “alfaquíes” para solucionar los conflicto entre regantes.
Las calles estaban que generalmente adornadas con flores con sus paredes, con casas enjalbegadas y disponían de una o dos plantas donde se accedía al interior a través de un “zaguán” que se comunicaba con un patio interior, donde estaban ubicadas las caballerizas para los animales de tiro (mulos, caballos etc.,).
Las flores más utilizadas eran la rosa, la madreselva, el jardín, el alelí, y en la huerta se cultivaban muchas hortalizas siendo las más corrientes, la berenjena, la alcachofa, las endibias, el espárrago y frutos como el melón, el albaricoque, la granada etc., disponiendo de acequias y otras técnicas de riego y de norias que extraían el agua de los pozos.

La Alcazaba o Fortaleza (Fig. 5, Vista A y B)

Estaba localizada en el lugar donde está actualmente la Iglesia de Santa María del Castillo, donde había un recinto amurallado y en su interior estaba la “Mezquita” donde los creyentes accedían a través de la puerta de la Fortaleza, vigilada constantemente.

Era de planta rectangular y estaba amurallada, partiendo éstas de la base del cerro, en cuya cima estaban asentada y daba la sensación de sólida robustez.
A la Medina le transmitía un sabor medieval, con sus almenadas murallas, hoy desafortunadamente desaparecidas pero que en aquel entonces, disponía de torres, en los ángulos de las murallas,
Disponía de una puerta principal, con la configuración actual que se abría entre dos torres albarranas gemelas y en su parte posterior estaba el patio de armas, con dependencias adosadas a la muralla, para uso del contingente militar y en la entrada un servicio de guardia permanente, teniendo este destacamento un jefe militar dependiente de Mayrit, la actual Madrid. Las torres albarranas terminaban en una “azotea” abierta, donde estaban instalados unos “aljibes” para la recogida de las aguas pluviales, y para las necesidades de sus moradores. En estas azoteas se practicaba el entretenimiento de las clases sociales elevadas, pues se usaba la cetrería, con el uso de aves rapaces, generalmente halcones, y sus presas (palomas torcaces, grullas, etc.,) que los reclamos soltaban a vuelo libre desde el Cerro la Tierra. Tambien disponían de un servicio de comunicación, a traves del uso de palomas mensajeras asi como el uso de atalayas o torres de observación, donde por medio de señales o exhibición de banderas, transmitían sus mensajes urgentes.
Existía un contingente militar a cuyo mando estaba un “caid” quien dirigía las operaciones militares y las realizaba en la frontera de la “Marca” o “Cora” pues controlaba la existencia de movimientos de tropas de Zaragoza o de Toledo, las incursiones de los cristianos del reino asturleonés, y la acción armada de los insumisos, generalmente jefes muladíes que habían que se habían sublevado contra la Córdoba Califal.

La concepción teológica del Islam reputa el deber militar como uno de los fundamentales que impone la religión; el que muere en la “Guerra Santa” contra los infieles muere mártir, su cadáver es inhumado, sin necesidad de funciones ni mortaja, vistiendo los arreos militares y sin necesidad de que haya que hacer por él ninguna plegaria.
El deber de hacer la “Guerra Santa” es uno de los deberes de la Comunidad, pero de una manera especial que están los musulmanes obligados a tomar las armas cuando su territorio es invadido por sus enemigos. No obstante, al empleo de las armas, debe preceder una exhortación a aceptar el Islam, o si los

enemigos son del Libro: “Alcorán” en referencia a judíos o cristianos, a reconocer la superioridad y pagar el tributo, solamente si después de la exhortación, hay motivos fundados, se puede iniciar el ataque. La guerra se conducía con cierta humanidad: estaba prohibido matar a mujeres, niños y aún a los monjes, usar armas envenenadas y en general causar más daño de los estrictamente necesarios.

La Mezquita (Fig. 6, Vistas A y B)

Era el lugar sagrado de culto musulmán. Estaba localizada dentro del recinto amurallado de la Alcazaba-Fortaleza y la dirección donde se oraba, estaba orientada hacia la “alquibla” o La Meca.
La zona donde estuvo ubicada es el mismo lugar donde desde finales del siglo XVII se uso como cementerio cristiano, con un basamento pétreo como cimientos y el resto de ladrillo macizo cocido, de estilo “mudéjar”.
La Mezquita era de forma trapezoidal y constaba de una entrada en arquerías, donde existían dos salitas de abluciones para ambos sexos, totalmente independientes con unas pequeñas albercas a las que suministraba el agua dos aljibes y disponían de un sistema de canalización para su evacuacion. Durante el estío, si se agotaba el agua de los aljibes, existía un servicio de aguadores que reponían el agua necesaria y era controlada por el “alguacil”, quien a su vez colaboraba con el “almotacén” con funciones de agente judicial en los pleitos que se celebraban varias veces al año a la puerta de la Mezquita, como “Tribunal de las Aguas”, para solucionar las controversias en el uso del agua en las acequias en la vega.
Así pues la antigua “Mezquita” estaba su frente construido hacia el sudeste, C/ de la Mezquita del Emir Mohamed I, hoy C/ Iglesia y disponía de un “alminar” donde el “almuecín” o “almuédano” hacia la llamada a la oración de forma prescrita por el ritual y en el interior, una sala diáfana con suelo revestido de alfombras, y un púlpito o “minbar” donde se dictaba las plegarias y con varios “mihrab” vanos o ventanas, en dirección a la C/Califa Abú Baker, hoy C/Morata, orientada hacia La Meca.
El culto corría a cargo, generalmente de un “Imán” o en su sustitución el “Cadi de la Medina” quien estaba obligado a dirigir la plegaria y a predicar al pueblo.
El dia oficial de la Comunidad musulmana era el viernes y acudían los creyentes (árabes, beréberes y muladíes).

La minoría sefardí o judía disponía de una “Sinagoga” dedicada al “Monte Sion” y estaba localizada en la C/Sinagoga, hoy C/Travesía del Egido. La población sefardí o judía celebraba el dia oficial de culto, el sábado, donde abandonaban sus quehaceres para dedicarlo a sus obligaciones espirituales.
La Sinagoga era un edificio, de planta cuadrada, de estilo mudéjar con una entrada hacia un patio, con arcos mudéjares y el resto del edificio con yeseria de caracteres del mismo estilo.
Disponía de una sala diáfana y en el fondo un pulpito donde se subía el rabino y leía pasajes de la Toráh, apoyada en un atril y dirigía la oración a los fieles. Las paredes eran lisas y enyesadas, con grandes caracteres de inscripciones hebraicas y había un hueco lateral destinado al Tabernáculo donde se guardaba los rollos del Pentateuco y ante él, siempre había lámparas encendidas.

La comunidad más numerosa era el hispano visigoda o “mozárabe” y disponía de una Basílica o Iglesia dedicada Santa Leocadia, ubicada al final de la C/ de los Mozárabes, hoy C/ Santa Ana y era el domingo, el día dedicado al culto por los cristianos.
La Basílica era un edificio de planta de cruz latina, con una entrada a un pórtico con arcos de herradura, y columnas y capiteles con caracteres mudéjares, terminado con una torre del mismo estilo.
Disponía de una nave central y dos laterales, y en las ultimas había varias hornacinas con imágenes de santos o mártires, como la Virgen, Santa Ana, Santa Justa y Rufina, y los Santos niños Justo y Pastor, alcalainos, martires de la fe cristiana en el 310 d. C, en la época del Emperador Diocleciano.
En la cabecera de la nave central, la imagen de Santa Leocadia, patrona de la comunidad “mozarabe” cristiana y cuya Iglesia estaba dedicada a su advocación.
En la otra nave lateral un fresco sobre la pared representando escenas del Nuevo Testamento con la figura del Pantocrátor y en la parte inferior unas escenas de los Apóstoles.

Fdo: Julio Reyes Rubio "Al-Mayriti"

Julio Reyes Rubio
Fecha: 24/02/2009
Hora: 9:03
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Acabo de empezar mi septimo libro, al que titulo:"La España agonica: Supervivencia o Balcanizacion"He aqui su prologo.
LA ESPAÑA AGONICA: SUPERVIVENCIA O BALCANIZACION

PROLOGO

El concepto expresado en este ensayo, en referencia a la actual situación de España, para algunos, un Estado agónico y en descomposición y para otros, al contrario, una calificación subjetivamente exagerada y sin fundamentos.
No obstante, la simple realidad es que si nos proponemos realizar un análisis exhaustivo de la existencia aparente del actual Estado definido en este momento, como “la España de las autonomías”, podremos encontrar diferentes concepciones distintas y enfrentadas, algunas con una ceguera intelectual incapaz de acercarse a la verdadera realidad.
Cinco siglos han pasado de herencia histórica desde que Dª Isabel I, reina de Castilla y D. Fernando II, rey de Aragón consumaron tras su enlace matrimonial la construcción de España como Estado, integrando posteriormente para su consolidación definitiva con la actual realidad el reino de Granada y Navarra, que completaron su obra e iniciaron la Edad Moderna.
Desde su creación, España, ha sufrido en varias etapas históricas hasta la actualidad de momentos penosos para su historia nacional estando en peligro su unidad y en trance de perderla y recordando a nuestro pensador, D. José Ortega y Gasset, en su“ España en invertebrada” opinaba que la desintegración, la ruptura de la unidad nacional se produce cuando se pierde la conciencia de que se está sirviendo a una empresa histórica común; entonces a esta idea nacional, la sustituye la del particularismo y de este particularismo nace el regionalismo o sea la exaltación sentimental del amor al terruño, a la región, por encima del amor a la nación de la que forma parte.
De estos regionalismos exacerbados era de los que decía en el siglo XVIII el escritor Padre Feijo “su espíritu es todo carne y sangre y cuyo pecho anda como el de la serpiente, siempre pegado a la tierra”. “No hay inconveniente añadía, en mirar con ternura el humo de la patria, como el humo de la patria no ciegue al que le mira”.
Y así, de esta ceguera del regionalismo atizada por muchas causas nacidas todas del olvido de la empresa nacional, viene luego el separatismo, en donde ya aquella embriaguez afectiva por el terruño se convierte en crimen y traición.
El pueblo español llega al año 2000 y al entrar en el nuevo siglo tiene pendientes unos problemas añejos sin resolver de décadas pasadas y que pese a la voluntad de parte de nuestra clase política de aportar soluciones, otras atizan las hogueras del pasado con sus resentimientos y el recuerdo en contracorriente con el noble pensamiento del pueblo llano que aspira al derecho a vivir en paz y en libertad.
Ni el actual ordenamiento constitucional con el establecimiento de un sistema político basado en un régimen de libertades, ni la forma de Estado de monarquía parlamentaria ni el progreso material de la transformación social a un Estado hegemónico considerado como la octava potencia mundial son capaces de solucionar definitivamente la crisis de identidad que padece la sociedad española, que deja pasar el devenir del tiempo sin buscar la solución de sus males; el separatismo periférico, la existencia del fantasma denunciado ya en el siglo XIX por D. Mariano de Larra, que decía del mito de las dos Españas, “ aquí yace media España, murió de la otra media” y la falta de armonía entre las dos clases políticas, una defensora de una España constitucional descentralizada regionalmente pero integradora y con una defensa a ultranza de su unidad y orgullosa de su pasado histórico y la otra, con otro pensamiento diferente, definiéndola como una Nación de Naciones en referencia a la institucionalización de los regionalismos locales y con una desmesurada defensa de la libertad individual hasta caer en el anacronismo de concebirla como una futura Confederación ibérica de naciones, así como soñaba emblemáticamente y cándidamente, nuestro Presidente de la Primera República D. Francisco Pi y Margall.
Esta realidad, es la que define a la actual España en invertebrada y solamente si la actual sociedad española liderada por esta clase política es capaz con acierto e inteligencia de superar los fantasmas del pasado y de admitir sus errores históricos en sus convicciones políticas admitiendo que el enfrentamiento y las convulsiones pasadas, fueron debidas a clases políticas sectarias e intransigentes que equivocadamente utilizaron la guerra civil como móvil para saciar, unos sus ambiciones personales y otros, sus pretendidos movimientos revolucionarios para imponer por la fuerza sus convicciones sin importarle los derechos fundamentales del ser humano en cuanto a integridad física, sus sufrimientos y su derecho a vivir en paz y en libertad.
Solamente superando estos hitos históricos y olvidando por todos a esta sociedad pasada objeto de recuerdo solo en hemerotecas para los estudiosos de la historia, será posible la realidad de una nueva España, capaz de ofrecer un futuro de paz, prosperidad y felicidad a la nueva generación de ciudadanos nacidos aquí, unos naturales y otros de distinto del origen de procedencia y con el orgullo de enriquecer económicamente y culturalmente a esta futura Unión Europea, madre de un conjunto de naciones, Patrimonio de la Humanidad.
Esta generación tiene el reto de resolver definitivamente, los males endémicos del separatismo desintegrador, auspiciado por un porcentaje elevado de clase política amparada por el sentir de alguna parte, a veces mayoritaria de sus gentes, de estas regiones periféricas, en referencia a Vasconia y Cataluña.
El Estado, ha intentado paliar esta rebeldía con la concesión de dadivas a estas regiones, incumpliendo el principio de igualdad de todos los españoles.
Interesa al pueblo español, que el actual Estado urgentemente acometa por la vía democrática estos conflictos y que a lo largo de casi doscientos años que los padecemos (no olvidemos las guerras carlistas) no ha habido solucion, y se aclare de una vez por todas el mantenimiento de su indisoluble unión basada en el principio de igualdad de trato con el resto de regiones o su independencia definitiva.
Será la ciudadanía, quien deberá decidir esta cuestión, pues al fin España sobrevivirá sin Vasconia y Cataluña, como sobrevivió Gran Bretaña sin Irlanda, Suecia sin Noruega, Holanda sin Bélgica, y la Republica Checa sin Eslovaquia.
Es imprescindible que solucionada esta cuestión, el Estado actual deberá plantear un cambio de timón institucional, asumiendo competencias que la propia Constitución del 1978 otorgaba al Estado central y ahora fueron transferidas a las Comunidades autónomas para garantizar igualdad de trato a todos los españoles, independiente del lugar que se encuentren del suelo patrio.
Recordemos otras épocas históricas, donde el particularismo local, y el cambio de la mentalidad de la población adoptando un sentido de vida hedonista y materialista, alejada de los ideales sagrados del amor a tu tierra, llámese como se llame, España, Hesperia, Iberia o Al-Andalus, originaran la fractura o el desmembramiento del Estado.
Asi, en Al-Andalus, las sublevaciones locales contra el poder central del Califato de Córdoba, la cesión de competencias fiscales a las Marcas, Merida, Toledo, y Zaragoza, originaron el empobrecimiento económico de la Córdoba califal, que no pudo mantener un ejercito fuerte para garantizar la unidad y desgraciadamente Al-Andalus se desintegro en banderías o grupos llamados reinos taifas.
Mí admirado, D. Emilio Castelar, Presidente de la 1ª República, de mí mismo pensar ideológico, decía en el año 1873, denunciando desdichadamente, la anarquía existente, en su idealizada República, lo siguiente:
“Evoquemos, escribe Castelar, el periodo nunca con bastante insistencia evocado, del 73. Hubo días de aquel verano, en que creíamos completamente disuelta, nuestra España. La idea de legalidad se había perdido en tales términos, que, un empleado cualquiera de Guerra, asumía todos los poderes y lo notificaba a las Cortes, y los encargados dar y cumplir las leyes desacatábanlas, sublevándose o tañendo a rebato contra legalidad. No se trataba allí, como en otras ocasiones, de sustituir un Ministerio existente, ni una forma de Gobierno a la forma admitida; tratábase de dividir en mil porciones nuestra patria, semejantes a la que siguieron la caída del Califato de Córdoba. De provincias llegaban las ideas más extrañas y los principios más descabellados. Unos decían que iban a resucitar la antigua coronilla de Aragón como si las fórmulas de Derecho moderno, fueron conjuros de la Edad Media. Otros decían que iban a constituir una Galicia independiente, bajo el protectorado de Inglaterra. Jaén se apercibía a una guerra con Granada. Salamanca temblaba por la clausura de su gloriosa Universidad y el eclipse del predominio científico de Castilla. Rivalidades más apagadas por la unidad nacional en largos siglos surgían como si hubiésemos retrocedido a los tiempos de zegries y abencerrajes, de agramontés y beamonteses, de Castros y Laras, de capuletos y montescos; la guerra universal. Villas insignificantes, a penas inscritas en el mapa, citaban a asambleas constituyentes. La sublevación vino contra el más federal de todos los ministerios posibles, y en el mismo, en que la Asamblea, trazaba un proyecto de Constitución, cuyos mayores defectos, provenían de la falta de tiempo y la sobra de impaciencia en el Gobierno”.

Fdo: Julio Reyes Rubio Al-Mayriti

Julio Reyes Rubio
Fecha: 12/03/2009
Hora: 9:16
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De mi libro:"Alcala de Henares y Villas de su alfoz: Historia, Arte y Tradiciones"publico el epigrade dedicado a los Monumentos y Tradiciones de Torres de la Alameda.
2. ARTE Y TRADICIONES

La Iglesia parroquial de la Asunción es un edificio que data del siglo XVI y XVII. Consta de tres naves con arcos de medio punto sobre pilares toscanos con cubierta de par en hilera atirantándola a la nave central, a un agua en los laterales y de bóveda con lunetos en el crucero y con nervadura en el baptisterio y la sacristía.
Los elementos arquitectónicos principales son la torre de tres cuerpos, de mampostería y sillería terminada con chapitel de pizarra, usando en los muros la mampostería alternando con sillería de ladrillo formando casetones. (Fig. 1)-TORRES DE LA ALAMEDA.

La Ermita de la Soledad es un edificio singular que data del siglo XVII con un gran volumen. Consta de una planta cuadrada con contrafuertes en las esquinas y muros de sillería caliza. En un contrafuerte se encuentra empotrada una estela romana, procedente de los hallazgos arqueológicos del lugar donde hay vestigios de la presencia romana en la zona.
A la entrada dispone de un doble arco de medio punto con parteluz de sección cuadrada y una pequeña hornacina entre pilastras terminando en un remate de frontón triangular. (Fig. 2)-TORRES DE LA ALAMEDA.

Santo Sudario de Torres de la Alameda

El Sudario de Turín conocido como “Síndone de Turín” o Sábana Santa o el Santo Sudario es una tela de lino que tienen marcadas las facciones de un hombre que fue crucificado junto a otros y se la asocia al Sudario que se usó en la Crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo en relación con su Pasión y Muerte. Actualmente se encuentra en la catedral de San Juan Bautista de Turín (Italia). El origen de la Sábana Santa se remonta al siglo I cuando el Evangelio relata que el manto que envolvió a Jesús se encontraba plegado, siendo recogido después y custodiado por los seguidores de Cristo.
En el siglo II, existía en Edessa, la actual Urfe (Turquía) una imagen de tela con el rostro de Jesús.
En el siglo VI, durante la restauración de la Iglesia de Santa Sofía en Edessa (Turquía) se descubre un pañuelo con imagen de Jesús llamado “acheropita” (Mindylion).
En el siglo X, los ejércitos bizantinos en una campaña contra Sultanato árabe se apoderan del pañuelo y lo llevaron a Constantinopla. En el siglo XI, la Sábana Santa desaparece de Constantinopla.
Diversos historiadores suponen que la reliquia fue trasladada a Europa y conservado por un siglo y medio por la Orden Templaría. En el siglo XVI aparece en Chambery (Francia) y es trasladada a Turín. Posteriormente el siglo XVIII es trasladada a Génova por temor al asedio de Turín y luego es cuando terminaría definitivamente devuelta a Turín.
Se supone que el Santo Sudario de Torres de la Alameda es una copia, aunque se desconoce su origen y cuando fue realizada.

Fiestas: Se celebran el primer domingo de Octubre en honor de la Patrona, Nuestra Señora del Rosario.
Otra fiesta de interés turístico es la “Fiesta del Agua” que se celebra el 13 de Junio.

Fdo: Julio Reyes Rubio "Al-Mayriti"

Daniel Alonso C.
Fecha: 18/03/2010
Hora: 16:12
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Vista parcial del Pueblo de Torres de la Alameda que pasa de los 6700 habitantes y que esta situado a mas de 654 metros de altura a unos 28 kilometros de Madrid cerca de la Vega de Henares y cerca de las poblaciones de Industrial Los Vallejos y la urbanizacion Mari Blanca, en el Pueblo destacan la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asuncion, la Ermita de la Soledad, las fiestas que celebran son el primer Domingo de Octubre con todas las tradiciones festivas y costumbres propias del Pueblo, al Comentario de Julio Reyes nos dice con todos los detalles de la Historia del Pueblo, saludos desde ALFAZ DEL PI. DAC.

Fernando Felix Funes Martin
Fecha: 10/11/2010
Hora: 4:10
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Funes busca Funes de Torres de la Alameda

El proyecto Funes quiere contactarse con los Funes que pudieran vivir en Torres de la Alameda. Estamos haciendo el Mapa de los Funes, reuniendo a los Funes de España, y los de América y Filipinas,. Es una de las mas antiguas familias hispanoamericanas. Llegó el apellido con los primeros conquistadores, luego del descrubrimiento en 1492. Se han sumado al proyecto miles de Funes de todo el mundo, especialmente de América central y del Sur. Si alguien conoce un Funes avísale y dile que se contacte. Mi mail: funesb uscafunes@hotmail. com
Soy Fernando Felix Funes Martin, de Mar del Plata, Argentina.
Un abrazo fraterno y mil gracias

Daniel Alonso C.
Fecha: 25/11/2011
Hora: 7:57
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Saludos para TORRES DE LA ALAMEDA desde SANTA MARIA RIBARREDONDA de todos los vecinos y DANIEL ALONSO C.

Julio Reyes Rubio
Fecha: 07/01/2012
Hora: 12:02
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dedicatoria de l libro; ¿que es españa?

Nuevamente con vosotros para anunciaros la publicación de dos ensayos: el primero inmediatamente ahora en enero del actual:”Cordoba: Ciudad de las tres culturas” y el otro, pendiente de retoques: ¿QUE ES ESPAÑA? y en cuya dedicatoria recuerdo personajes ejemplares, algunos quizás anónimos para algunos pero cuyo paso por la vida dejaron una huella imborrable por su humanidad.
He aquí esta.

Dedicatoria

Este ensayo esta dedicado a la memoria de personajes de la historia de España que por su actitud en el transcurso de los episodios trágicos de la guerra civil (1936-1939) se distinguieron como personas de hombría y de gran humanidad y cuyo recuerdo esta presente e imborrable en este mundo eternamente.

-A D. Julian Besteiro, socialista, hombre de bien, modélico y durante toda su vida ejemplo de honestidad y de humanidad quien murió olvidado en una cárcel de Carmona, injustamente condenado por el sectarismo y la intolerancia política de aquella época.

-A D. Cipriano Mera, anarquista de la CNT, jefe de las tropas Confederadas de Guadalajara, quien gracias a su actuación acabó con el sufrimiento del enfrentamiento de las dos Españas.

-A D. Melchor Rodríguez García, Director General de Prisiones de la II Republica, anarquista de la FAI y a su colaborador D. Celedonio Pérez, quienes pusieron en peligro varias veces su vida por su gran humanidad en impedir con su actuación el genocidio del colectivo de presos en el en los episodios de la lucha fratricida de las dos Españas en la última guerra civil.

Su eslogan era: “Se debe morir por las ideas pero nunca matar por ellas”.

Y a “los libertos de la FAI” por su principio humanitario, consustancial con el anarquismo español de defender el derecho a la vida de sus oponentes políticos.

-A D. Justo Lasanta, “El Jaro” quizás alcalde o jefe político de Mejorada del Campo (Madrid) durante la guerra civil (1936-1939) quien impuso su autoridad evitando las trágicas muertes por venganzas personales, práctica habitual desgraciadamente generalizada en la confrontación de las dos Españas.

¡Murió como los grandes hombres, mataron su cuerpo pero su espíritu vive eternamente entre nosotros!
¡Descansa eternamente en paz!

¡Loor gloria a estos personajes cuyo espíritu descansa eternamente en el Panteón de los Justos “Eliseo”!

Y también personalmente a mí admirado D. Jose Ortega y Gasset, el más grande pensador español del siglo XX por su análisis de España y su realidad futura.

Julio Reyes Rubio “Al-Mayriti”




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