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HISTORIA BASICA DE GUADALUPE
El topónimo de ésta pedanía nace, como señala Bernal Segura, en recuerdo de la Virgen de Nuestra Señora de Guadalupe, del monasterio del mismo nombre en Cáceres, probablemente aportado por los nuevos propietarios de las tierras repartidas por Alfonso X tras la conquista de Murcia.
A principios del siglo XV, en las tierras de huerta cercanas al río, se ubicaron diversos lugares, entre los que se encontraba Guadalupe que, al igual que otros, dependía de la jurisdicción de la ciudad de Murcia, incluso en lo eclesiástico, no teniendo ninguno de ellos parroquia. Muchos de ellos pertenecían a un solo propietario que llegó a establecer vínculo de transmisión, pasando fácilmente del mayorazgo al señorío. Concretamente Guadalupe pertenecía a la estirpe de los Avilés
En el Censo de las Provincias Ordinarias y Partidos de la Corona de Castilla realizado en el año 1.594, dentro del pueblo de Murcia se incluye un lugar conocido como Guadalupe. A finales del siglo XVII, dentro de la jurisdicción de Murcia se cita el lugar de Macías Coque, del que Hermosino Parrilla nos cuenta que “ antiguamente se llamaba Guadalupe; pero habiéndose Doña Constanza de Abilés (hija de D. Gonzalo de Abilés y de Doña Isabel Fontes), dueña del lugar de Guadalupe, casado con D. Macías Coque Riquelme, se empezó a llamar Macías Coque”. No obstante, y como resalta Abelardo Merino, tanto “ en los documentos del siglo XVI y aun en los del XVIII aparecen, como cosas distintas Guadalupe (con 23 vecinos en 1.587) y el lugar de Macías Coque (con 40)”. Prueba de esta distinción también la detectamos en el aspecto eclesiástico, ya que cuando se habla de las parroquias de Murcia se mencionan como anexos independientes la iglesia de Guadalupe y la del lugar de Macías Coque.
En el año 1.713 en la Relación de la jurisdicción que comprende el Corregimiento de la ciudad de Murcia se incluye Guadalupe como un lugar de huerta que obtendrá la consideración de señorío secular con alcalde pedáneo de nombramiento real. El 1 de febrero de 1.738 es inaugurado el templo del Monasterio de los Jerónimos por el obispo Tomás J. de Montes. Este monasterio estuvo inicialmente ubicado en La Ñora, pero en el año 1.648 se traslada a su actual situación, iniciando su construcción fray Antonio de San José.
A mediados del siglo XIX Guadalupe es considerada una diputación de Murcia que, según datos aportados por Pascual Madoz, cuenta con 300 vecinos (unas 1.249 almas), distribuidos “....en un grupo de casas que a manera de lugar llevan el nombre de la diputación y diferentes barracas diseminadas. Tiene una iglesia ayuda de parroquia de la de Espinardo, cultivándose en su término 1.873 tahullas de riego moreral. Produce seda, trigo, maíz, pimientos y otras hortalizas. En las tierras de secano hay varios plantíos de olivar que dan algún aceite de excelente calidad”.
En el año 1.962 contaba con 4.819 habitantes. A partir de este momento se inicia un proceso caracterizado por una figura en sierra que mantiene una cifras entre los 4.000 y 4,.500 habitantes. En 1.981 solamente se contabilizan 2.995 habitantes como consecuencia de que ese año se disgregó de Guadalupe una parte de su territorio conocido como El Rincón de Beniscornia, que se configura como pedanía independiente. A partir de ese momento se produce un lento pero continuado crecimiento poblacional que nos lleva a los 3.802 habitantes de 1.996. El sector de actividad que mayor población activa ocupa es el de la industria, seguido de los servicios, construcción y agricultura. En ésta última destaca el cultivo del limonero que poco a poco a ido ocupando espacios destinados a melocotoneros.
Cuando se cita la pedanía de Guadalupe es obligado hablar del Monasterio de los Jerónimos, que como se indica en párrafos anteriores es trasladado desde la pedanía de La Ñora hacia el año 1.648. De los datos obtenidos, entre otros, de Emilio Sánchez Baeza, se constata que este insigne edificio de estilo barroco, conocido como el “Escorial murciano”, fue la sede de la Orden de Los Jerónimos hasta el año 1.836 en el que le afecta la desamortización ordenada por Mendizabal, pasando a manos de las autoridades civiles que lo destinaron a diversos usos: cuartel, hospital, manicomio, etc..., trasladándose sus tesoros artísticos a otras iglesias: el órgano pasa a la iglesia de San Andrés, la figura de San Jerónimo, realizada en 1.755 por Francisco Salzillo, pasa a la catedral, etc.... Durante un largo periodo de tiempo estuvo totalmente descuidado, en tal medida que su altar mayor llegó a convertirse en establo, hasta que el obispo D. Francisco Landeira ordenó su restauración y el obispo D. Diego Mariano Alguacil lo cedió a la Compañía de Jesus que lo destina a Noviciado y a Facultad de Teología. Al ser disuelta la compañía en 1.932, pasa nuevamente a ser utilizado para otros usos distintos de los inicialmente previstos por sus fundadores , y así, durante la guerra civil lo ocupa el cuerpo de aviación que lo destina a usos castrenses, pasando a ser utilizado acabada la guerra como prisión. Posteriormente se hicieron cargo de él los padres Marcos Azcárate y Manuel Cano que instalaron escuela de primeras letras, creándose unos años mas tarde, por el padre Rodrigo Molina, un centro de maestría industrial que en 1.966 se trasladó al municipio de Alcantarilla. Destinado posteriormente a la realización de ejercicios espirituales, cursillos de cristiandad, ect.., en la actualidad se ubica en él la Universidad Católica de San Antonio de Murcia (UCAM) que ha continuado con la dedicación del centro a la enseñanza.
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HISTORIA DEL MONASTERIO DE LOS JERONIMOS
Como se ha dicho, cuando se cita a Guadalupe es obligado hablar del monasterio de Los Jerónimos, el llamado Escorial murciano declarado monumento nacional el 21/02/1981, que ha tenido una densa historia desde que fue edificado, y que por su interés y vinculación con Guadalupe desde principios del siglo XVIII, hay que exponer a continuación un historial sobre el mismo:
La orden Jerónima ha tenido dos conventos en la Región de Murcia. Uno, el hospicio de Caravaca, fundado en 1581 y trasladado en 1638 a la casa definitiva, frente al Baño de la Vera Cruz, que subsistió hasta la desamortización de 1835. El segundo, de mayor entidad fue el Monasterio de Los Jerónimos, a 4 Km de la ciudad de Murcia, llamado El Escorial Murciano por su colosal mole arquitectónica.
Los comienzos.
Entre 1443 y 44 el deán D. Alfonso Oña quiso establecer a los Jerónimos en sitio próximo a la ciudad, para lo cual compró diversas haciendas en Puebla de Soto, pero su muerte prematura le impidió llevar a cabo sus planes.
Con el nombre de San Pedro de la Ñora, tomando el mismo nombre que la parroquia de dicha localidad, fue fundado el monasterio, en el lugar de La Ñora en 1574-1578 por don Alonso Vozmediano de Arróniz, (cuyo blasón ostenta la banda azul de Alfonso Onceno con sus dos dragantes en campo de oro y por orla ocho calderos. Las banderas militares que figuran exhiben la media luna africana para memoria de sus servicios al emperador Carlos V en la campaña de Africa) quien lo dotó de todos sus bienes y hacienda para vincular a su linaje y sus triunfos militares una inmortalidad que no le hubieran dado las armas, y disponer, como es de suponer de una iglesia donde fuera enterrado, como figura en la herencia de D. Alonso a la orden de San Jerónimo en 1579.
Ubicación definitiva.
A raíz de la riada de 1648 se decidió su traslado a sitio más idóneo para salvaguardarlo de las crecidas del río Segura. El nuevo conjunto de convento e iglesia fue construido por el monje jerónimo, fray Antonio de San José, perito en construcciones y llamado popularmente y siendo inaugurado por el obispo Tomás J. De Montes el 1 de febrero de 1738. Parece ser que el monasterio ya estaba finalizado años antes que la iglesia, inaugurada en la fecha anteriormente indicada. A partir de entonces los frailes reciben multitud de legados y donaciones que enriquecen económica y artísticamente el convento.
Los Jerónimos colonizaron gran parte de la Huerta de Murcia, especialmente la Urdienca.
En el “Catálogo Monumental de Murcia” escrito en 1905-07, el edificio aparece descrito como grandioso, de vastas proporciones, sólida construcción y severo estilo clásico que contrasta con los “recargados exornos churriguerescos que ostenta el templo” en cuyo presbiterio lucían las doradas tablas del retablo mayor (hoy desaparecido y sustituido por otro neoclásico de menos calidad), recargado de hojarasca y angelotes en el zócalo, en el entablamento, en las hornacinas y en el frontón circular que lo remata figurando en el centro sobre una nube de gloria la efigie de la Fe entre dos ángeles vestido de colosal tamaño. Barrocas las demás esculturas colocadas en las repisas y hornacinas laterales, como la de San Miguel, que ocupa la central, son, sin embargo, obras más correctas y demuestran que fue otro artista más hábil el que las talló. En el crucero al lado del Evangelio, fue construido el sepulcro del fundador don Alonso Vozmediano de Arróniz, Alcalde e Capitán General de Iusticia mayor que fue de la fortaleza de Bujía por el Emperador don Carlos e Señor de los dos lugares de La Ñora, donde se ubica el Monasterio.
Entre sus obras de arte contaba con el San Jerónimo penitente de Salzillo (hoy en el museo de la catedral) situado en la capilla absidal del lado de la epístola, una Dolorosa atribuida al mismo autor (actualmente en una colección privada en Murcia). La mayoría de esculturas fueron trasladadas a la Iglesia de San Agustín, en Murcia, y desaparecidas las mejores obras de arte que en él existían. Entre otros objetos artísticos procedentes del monasterio que fueron a parar a esta última Iglesia destaca un órgano, una inmaculada, atribuida a Salzillo (actualmente en la catedral), dos ángeles orantes que había en la capilla de Ntra. Sra. De la Arrixaca. En el camarín del retablo mayor de San Agustín se recolocó la escultura de San Andrés, también atribuida a Salzillo, un Cristo de las Ánimas también del mismo escultor, un San Roque, tal vez del taller de Salzillo y dos ángeles arrodillados ante un crucifijo, y una imagen de San Antonio junto con numerosos cuadros que fueron reubicados en la catedral.
El Monasterio en el siglo XIX
Hacia primeros del siglo XIX habitaban el monasterio veintiséis religiosos. Importantísimos fueron los servicios prestados cuando la guerra de la Independencia la fiebre amarilla de 1811-1813, el hambre y otras calamidades, fuente de abundantes subsidios y asilo de autoridades.
En el período revolucionario de comienzos 1820, fue extinguido el Monasterio, pasando a propiedad del Estado y al dárseles de nuevo a los religiosos, en 1823 la posesión del mismo, fue solo para renovar un decenio después la orden de expulsión definitiva.
Desposeídos de sus bienes dispersó a sus moradores. Entre tanto, el abandonado edificio sirvió para morada de enfermos del Manicomio de Murcia, durante el cólera de 1855, también para los asilados de la Misericordia, hospital de sangre en el período cantonal de Cartagena.
A partir de 1835 el monasterio sufre numerosos saqueos y abandonos. En 1870 era víctima del saqueo y convertido en fortaleza, las mismas baterías colocadas en los tejados atraían las balas enemigas causándole grandes desperfectos.
Ya en tiempos del obispo Landeira pudo ser restaurado y librado de la ruina gracias al clero y a las autoridades eclesiásticas y a su suscripción promovida entre el clero de la diócesis.
En 1878 el obispo Alguacil lo cedió a los jesuitas. Éstos lo han usufructuado durante, aproximadamente, un siglo, habilitándolo sucesivamente para casa de Ejercicios Espirituales, noviciado de la Compañía, escuela de primeras letras, centro de maestría industrial, etc, periodo éste que benefició ostensiblemente a la pedanía de Guadalupe, en cuyo cementerio precisamente instalaron los jesuitas de Murcia su panteón provincial aún en uso. Parte del edificio también fue habitado por la orden de religiosas “hermanas de Cristo Rey” que permanecieron hasta que en 1993 inauguraron unas grandiosas instalaciones conventuales y casa de oración en el mismo pueblo de Guadalupe.
El monasterio fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional el 6 de marzo de 1981 habiendo conocido posteriormente restauraciones diversas de interiores y exteriores.
El siglo XX
La información que nos lleva desde principios del siglo hasta los años cincuenta deja claramente una situación lamentable en lo que al uso de monasterio se refiere, ya que fue ocupado durante la Guerra Civil (1936-39) posteriormente el ejercito del Aire dispuso de él como cuartel de instrucción (de esa época data el águila del arma militar sobre el pavimento a la entrada a la Iglesia), incluso es referencia importante la despedida republicana del presidente del Gobierno Dr. Juan Negrín a Murcia en estas mismas instalaciones el 22 de febrero de 1939, poco antes de finalizar la incivil Guerra Civil propiciada por el golpe militar de Franco. Hay que destacar finalmente la labor llevada a cabo por los jesuitas en este monasterio, que fue destacada en décadas pasadas, llevando a cabo las actividades anteriormente mencionadas, entre las que cabe destacar sobre todo la dedicada a Ejercicios Espirituales y como Escuela de Maestría Industrial.
El Monasterio en la actualidad.
Desde 1996 está cedido por el obispado de Cartagena a la Fundación Universitaria San Antonio para la ubicación de la Universidad Católica del mismo nombre, encomendándole su gobierno y gestión, y más aún tras la cesión gratuita de casi 200.000 metros cuadrados de suelo público de la pedanía de Guadalupe por decisión del ayuntamiento popular de Murcia en el 2004 para ampliación de sus actividades docentes privadas.
En Guadalupe existió una antigua ermita llamada del Paso, derruida hacia 1935, que tuvo su esplendor en el siglo XVIII. También a mediados del siglo XVIII se construyó otra ermita en el paraje de Rincón de Beniscornia, que era una parte integrante de la pedanía de Guadalupe, hasta que finalmente se constituyó como pedanía propia en 1981. Señalar también que en 1931 el ministerio de Agricultura ubicó en Guadalupe la recién creada Estación Pecuaria Regional de Murcia, que ha existido hasta su cesión a la Universidad de Murcia para su conversión en Granja Veterinaria. Por último indicar que desde 1949 hay instalada en Guadalupe un instituto religioso de monjas con casa de ejercicios, que primero se ubicó en un ala del monasterio de Los Jerónimos y desde 1993 tiene nuevas y modernas instalaciones en el convento Sagrado Corazón, también en el mismo pueblo.
PERSONAJES RECONOCIDOS EN LA HISTORIA DE GUADALUPE
* Cánovas Alarcón, Mateo (¿Totana, hacia 1730? - Guadalupe, 1786). Clérigo parroquial y administrador del señorío local, como fabriquero construyó la torre de la iglesia.
* Ferrer i Rigo, Pelagio (Agost, 1876 - Murcia, 1945). Maestro en Guadalupe entre 1892 y 1917, que promocionó el pueblo en todos los órdenes de la vida local. Nombrado hijo adoptivo del pueblo en 1927.
* Hernández Gómez, José (Guadalupe, 1888 - Guadalupe, 1974), "El Sastre". Maestro de enseñanza, músico y pintor. Ultimo director de la banda de música La Primitiva de Guadalupe, refundada en 1860 de otra banda mas antigua.
* Hernández Gómez, Pedro (Guadalupe, 1896 - Murcia, 1932). Modelista escultórico y poeta.
* Hernández Ros, Andrés (Guadalupe, 1948 - ....). Primer presidente de la Coumunidad Autónoma de la Región de Murcia desde 1983, habiendo sido anteriormente el segundo presidente del provisional Consejo Regional de Murcia.
* Hernández Rabadán, Antonio (Guadalupe, 1796 - Guadalupe, 1867). Franciscano exclaustrado en 1835 y párroco de su pueblo natal, revitalizador de hermandades.
* Liza Alarcón, Francisco (Guadalupe, 1929 - ....). Escultor de la escuela murciana.
* Mateos Ortín, Francisco (Guadalupe, 1891 - Madrid, 1975). Investigador hispanista e historiador de la Compañia de Jesus.
* Moñino Gómez, José (Guadalupe, 1702 - Murcia, 1774). Fiscal de la curia diocesana. Padre del conde Floridablanca.
* Ortín Sánchez, Felipe (Guadalupe, 1919 - 2004). Escritor costumbrista, romancero murciano y panochista.
* Romero Cano, Pedro José (Guadalupe, 1920 - Murcia, 2003). Músico, director de la Unión Musical Guadalupana desde 1949.
* Ruiz Cervilla, Antonio (Guadalupe, 1937 - ....). Jugador de fútbol con el Real Madrid en 1956-62, siendo internacional en diversas ocasiones.
APELLIDOS GUADALUPANOS
Apellidos de familias tradicionales en Guadalupe, la mayoría de ellos procedentes desde el siglo XVIII o desde antes:
Alcayna, Alegría, Andreu, Bastida, Botía, Cano, Capel, Castaño, Cerezo, Esteban, Febrero, Funes, Gómez, Hernández, Illán, Lasheras, Liza, Lorente, Martínez, Mateos, Meseguer, Moñino, Ortín, Rabadán, Rex, Ros, Rubio, Ruiz, Sánchez, etc. |