TREVIANA - La Rioja
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TREVIANA
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Habitantes: 248  Altitud: 587 m.  Gentilicio: Trevianeses 
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Información general sobre TREVIANA
Situación:

A 56 kilómetros de Logroño, en la subcomarca de Haro, del que se encuentra a 20 kilómetros de distancia, lo mismo que Santo Domingo de la Calzada y Miranda de Ebro.

Su amplio térino municipal -de 34,56 kilómetros cuadrados- está cubierto en sus dos terceras partes por cultlivos, siendo la agricultura su actividad económica por excelencia.

Su población - que se mantuvo en 1.167 habitantes desde el año 1830 al 1900 - ha descendido a lo largo de nuestro diglo, tendencia que se aceleró a partir de 1950, en que contaba con un censo de 991 personas. Hoy, son alrededor de 250 los habitantes de la villa.

Ayuntamiento:

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Monumentos:

Iglesia de Santa María La Mayor.

Edificio de piedra de los siglos XVI y XVII, aunque con diversas reminiscencias románicas( capiteles situados bajo el coro) y góticas (porta lateral). Presenta una sola nave con coro a los pies. En la cabecera, resalta el retablo central, de madera sin dorar, dedicado en parte central a la titular y en su segundo cuerpo a San Millán, quien aparece representado con vestimenta de párroco. A la aderecha de la cabecera, existe una reducida capilla con sepulcros: uno, con la figura yacente de un religioso, y el otro -fechado en 1543, pertenenciente a un personaje de la nobleza, tal como se desprende de un escudo tallado. Es la llamada capilla de los Salazar.

Guarda en la sacristía un lilenzo gótico de notable factura que podría inscribirse ej la Escuela Castellama de Pedro Berruguete, varias casullas del siglo XV y una reliquia de San Millán ( su madre era de Treviana).

Antigua Iglesia de la Concepción.

También llamada capilla del Cementerio por encontrarse en el mismo. De estilo románico, pervive la cabecera o ábside a partir del arco triunfal, y los arranques de los muros norte y oeste de una nave. La cabecera, restaurada hacia 1970, presenta dos ventanales con arco lobulado que descansan en columnas acon capiteles románicos historiados. Recientemente se ha descubierto un arco de medio punto románico que descansa sobre columnas de gran tamaño.

Ermita de Nuestra Señora de la Junquera.

Emplazada sobre una acrópolis medieval, es románica, con abside semicircular con ventanal y decoración vegetal y denticulada que descansa sobre capiteles historiados. Posee espadaña y ha sufrido modificaciones arquitectónicas.

Fiestas:

Noche Vieja; San Blas y Santa Agueda; San Juan; San Marcos el 25 de abril(con romería a la ermita de Junquera);San Isidro el 15 de mayo(con procesión para bendecir los campos; Semana Santa (con procesiones los días de jueves santo y el domingo de Resurección);El domingo de Pentecostés, misa y procesión a la ermita, con actuación del grupo de danzantes que interpretan piezas usando palos y castañuelas. Bervenas y otras actividades culturales y deportivas.El 8 de septiembre - y últimamente, el fin de semana más próximo- fiestas en honor a la Virgen de Junquera el último fin de semana de agosto con romería a la ermita, comida de hermandad en la ermita, berbenas, actividades infantiles (teatro, juegos...)concierto de la coral de la localidad, competiciones diversas y pruebas evaluables para las competiciones de moto de trial de la zona, etc...

Costumbres:

Nada mejor para conocer las costumbes (y ya desaparecidos pobladores) del lugar que darse un paseo literario por los versos de un trevianés con alma de poeta. Es un bello retrato literario del lugar, sus vecinos y costumbres que pone de relieve el amor que en éste vecino nuestro despierta nuestro pueblo y la añoranza que siente al recordar su infancia en nuestros bellos parajes.

FUE UN SUEÑO

Fue en un día cualquiera

al terminar la jornada,

rendido por mi trabajo

al acostarme en la cama,

se cerraron mis pupilas

y yo soñaba, soñaba.

Soñé que ya de la ermita

la procesión regresaba,

la danza iba delante

Perico y Aniceto tocaban,

los hombres iban hablando

y las mujeres rezaban.

Tú, metida entre la gente

en las andas te llevaban

detrás seguían tres acuras

y el Ayuntamiento en masa,

y ni madre entre la gente

de la mano me llevaba,

tenía unos diez años

y esto es lo soñaba.

I

Veía que de las andas

te empezaste a despegar,

y yo te agarré del manto

no te fueras a marchar,

la gente seguía andando

sin ver lo que sucedía

yo gritaba yo chillaba

pero a mí, nadie me veía

la procesión continuaba

y Tú, subías, subías,

mi pelo flotaba al aire,

las lágrimas me salían.

II

Al alcanzar tanta altura

de carácter sideral,

mis fuerzas ya no aguantaron,

y me tuve que soltar.

Me encontraba en el abismo

muy solo y abandonado,

y girando entre los astros

iba flotando y flotando,

las estrellas me miraban

los luceros sonreían,

y cuando más les griaba

ningún caso a mí me hacían.

III

Llegó un amigo "Un cometa"

y al verme tan compungido,

mie dijo:

-Qué hacer aquí muchacho

que te veo tan perdido?

-Una Señora me trajo

y no se por donde ha ido.

-Sube a mi espalda- me dijo-

que tú no estás tan perdido.

Dejamos atrás la luna

y la Vía Lactea entera

danzamos con aerolitos

y atravesamos y tinieblas.

Vi una luz cegadora

y cruzamos la barrera.

Fimos bajando y bajando

hasta una inmensa pradera.

Si, era una inmensa pradera

con ríos y manantiales,

al fondo cerrada de pinos

de encinas y robledales,

había un inmenso gentío.

Todos con túnicas blancas

hablaban con armonía

se cruzaban, saludaban,

Tú, sentada en una colina

sonriente me mirabas.

Yo, caminaba entre la gente

que asonbrados me observaban,

y vi caras conocidas,

pero ninguno me hablaba.

IV

Y topé con un señor

joven y de buena alzada,

que tenía ojos azules

y la paz en la mirad

con el pelo hasta los hombros

en barba aguileña y larga

el único que me habló

con voz amable y pausada.

Me dijo:

-¿Cómo has llegado hasta aquí?

Yo pregunté dónde estaba.

Nos sentamos en el hierba

puso su mano en mi hombro

y de ésta manera me hablaba.

V

No ves aquella ladera

que con casas castellanas,

unas son de adobe y pobres

y hay de piedra acomodadas,

y que tienen una iglesia grande

y con unos arcos en la plaza

y que al clarear el día

brilla el sol por la mañana.

¿No conoces ese pueblo?

-Claro que lo conozco,

está todo tan cambiado.

Es mi pueblo,es "TREVIANA".

VI

Pues todos los que aquí ves,

que puedes contar por cientos,

nacieron todos allí,

y por tanto allí murieron.

Yo, incliné la cabeza

y entonces me puse triste.

Vi sus pies, después sus manos,

que tenían cicatrices.

Mi pueblo:

Era una imagen parada

todo él estaba quieto

cuando levantó la mano

allí empezó el movimiento.

VII

Todas las casas con humo

y los perros que ladraban

los niños con los almuerzos,

las mujeres con la masa,

otras hacia el lavadero,

otras por agua a la plaza.

Las eras llenas de gente

que canciones entonaban,

para aliviar el trabajo

hasta los carros cantaban

pues era un día de agosto

de calor, calma y sin viento.

¡Y me dijo aquel Señor!:

-¿quieres contarme muchacho

lo que sepas de tu pueblo?-.

VIII

Le dije:

-Mira, arriba hay un hospital

sin médico ni enfermera,

puede dormir cualquier pobre

una o dos noches cualquiera.

La estancia es muy humilde,

no es hospital de postín,

les dan calor, cama y cena

Margarita y Florentín.

IX

Más abajo la "Botica"

que ahora llaman farmacia,

la regenta D. José

un santo donde los haya.

Un hombre entregado al pueblo

con entero sacrificio

tenía de día y noche

la"botica"a su servicio.

Si le daban la receta,

apenas la contemplaba,

siempre daba algún consejo.

No hablaba sino gritaba.

Era muy corto de vista

pero de bondad muy larga.

¡Muchacho! me dijo lun día:

-yo se bien desde la cama

que personaje está enfermo

tan sólo por la llamada.

Si a deshora de la noche

oigo lunas largas zancadas,

y atropellando mi puerta

le pegan fuerte a la aldaba

ya no vale preguntar

es que la yegua está mala.

Si no les oigo venir

y es muy suave la llamada

entonces es que están malos,

el padre, la madre o la hermana.

X

Más abajo está el cuartel

y más abajo la plaza,

los niños juegan con trompas

y las niñas con las tabas.

En corro cinco maestros

que entre ellos conversaban:

Dª Casilda, Dª Juana,

D. Salvador, D. Manuel

y D. Sebastián Cebollada.

Se asoma D. Zacarías

en el balcón de la plaza

cerraba el Ayuntamiento

y a la charla se apuntaba.

Salen de misa dos curas

y Raimundo el que tocaba.

XI

Muy cerca han montado un bar

apodado el "BATAKLAN".

Están en el mostrador

José María y Pilar.

Bajando está el matadero

y a las seis de la mañana

se juntan los acarniceros

están matando con maña

cabra, ovejas, corderos,

y recoge las entrañas

una buena persona,Consuelo.

Yla señora Elisea

siempre vestida de negro,

ella recoge la sangre

y la cuece con esmero

en aquel barreño blanco

que brillaba como el cielo

consuelo de los estómagos

de grande y de pequeños.

Al acabar la faena

los tres acruzan por la plaza

Frutos, la Hermene y Casiano

marchan con la res al hombro

y la asadura en la mano.

XII

Ahí tenemos un frontón

donde se parten las manos

Melchor y Antonio Corcuera

con los Kikes los gitanos.

Muy cerca está la posada,

es en aquella plazuela

donde los carros aparcan,

unos que venden los trillos,

otros,que venden las cabras,

otros, cerdos negros de jabugo

que hoy conservan tanta fama.

Allí descansan arrieros

y la gente peregrina

les dan cuadra, cama y cena

Francisco y Marcelina.

XIII

¿No oyes el cantar de un yunque?

y el eco por la vaguada

ese es Santiago Serrano

que trabajando en la fragua

lo mismo te hace una llave

que te echa boca a la azada.

XIV

Y siguiendo hay una casa,

parece que se quemaba,

el hormo de hacer el pan

que le atiende la Romana

y le alimenta Jacinto

de rodillas en la paja.

XV

Mira que modernidad

pjor el puente " La Coneja"

allí que aparece un coche

parece una metralleta

que va pegando explosiones

y de cuneta a cuneta

primero fue de Gregorio

ahora le tiene Marqueta y

como no hay gasolina

va con gasógeno a cuestas.

XVI

Por allí baja un pastor

va comiendo por la cuesta.

Ese se llama Jacinto

el que cuida las ovejas,

y aquel que baja tocando

con una gaita dorada

ése se llama Domingo

es el que cuida la dula.

Esteban toca detrás

es el que cuida las cabras.

XVII

Mira:

Ya no sé qué más contarte

-le dije-

es una historia muy larga.

-Vuelve la vista- me dijo

-mira lo que hay a tu espalda.

Al volver la vista ví

a Jacinto, a Domingo el de la dula

y a Esteban el de las cabras

que brillaban más que el sol

con su sonrisa en la cara.

XVIII

Mira:

Me dijo mi amigo-

éste que cuidaba ovejas,

éste que cuidó la dula,

y éste que cuidó las cabras,

no conocieron zapatos

ni casi las alpargatas.

Sólo cubrían sus pies

según la estacíon mandada,

si era verano con trapos

si era invierno con pieles.

Pero siempre con abarcas

andaban por los caminos

con nubes de polvo y agua

para descansar el suelo

con el sol, y con las moscas

con el frío y la aescarcha,

por la noche les tocaba,

dorír en camas de paja

fueron gente muy sencilla.

me dijo:

de nada tenían nada.

Llegaron con el zurón

con un palo y una manta

trajeronn como equipaje

solo la paz de sus almas

que equipaje tan ligero

para una estancia tan larga.

Vinieron con sus manos limpias

aunque apenas se lavaban

porque no las tocó el dinero

ni el engaño ni la trampa.

Sus manos eran callosas

por el roce de la vara.

XIX

Yo, me quedé pensativo

y entonces se hizo el silencio.

Me despedí de mi amigo

y me encaminé hacia Tí

para iniciar el regreso.

Cuando ya estaba a tu lado,

etonces "des

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