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BENICARLO (Castellón)
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Habitantes: 19.229  Altitud: 15 m.  Gentilicio: Benicarlandos 
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Información general sobre BENICARLO
Situación:

Benicarló es un municipio de la Comunidad Valenciana, situado a orillas del Mar Mediterráneo, en la costa norte de la provincia de Castellón, en la comarca del Bajo Maestrazgo.
Rodeado de huertas de regadío, Benicarló cuenta con un clima privilegiado propio del litoral en el que se ubica. Al norte de la ciudad desemboca la rambla de Cervera.

Monumentos:

- Iglesia de San Pedro. Se halla situada en las proximidades del Puerto y es popularmente conocida como la Ermita del Cristo del Mar; este Cristo siempre ha sido objeto de profunda devoción en Benicarló. La leyenda cuenta que, en 1650, arribó a las playas de Benicarló un falucho del que desembarcó César Cataldo portando una imagen de Cristo en la Cruz; su llegada fue calificada de prodigiosa y los milagros que obró la Santa Imagen aún más.

- Iglesia Parroquial de San Bartolomé. Del siglo XVIII, con portada barroca y campanario octogonal. La gran fachada barroca es de piedra y enmarca la portada. Tiene dos cuerpos: el superior formado por una gran hornacina con la imagen de San Bartolomé que está rematada por dos columnas salomónicas. El templo es de una sola nave, con crucero y capillas entre los contrafuertes; sobre el crucero se alza una gran cúpula. El retablo de la Virgen del Remedio es una pintura con la Virgen y el Niño sentado en el trono, rodeados por diferentes santos, que se atribuye al artista Vicente Macip.

- Convento de San Francisco. Construido alrededor de 1578. La Iglesia, aunque reformada en el siglo XVIII, conserva la estructura originaria del XVI; es de una sola nave, sin capillas laterales, tiene un claustro de construcción austera y sencilla, y la fachada está rematada por una cornisa de línea quebrada, con espadaña de piedra como remate.

- Ermita de San Gregorio. Se halla a dos kilómetros y medio de la población. Es de antiguo origen y se desconoce el momento de su construcción; la imagen de San Gregorio es una talla de madera policromada de toscos, aunque expresivos, rasgos, probablemente del primer tercio del siglo XVI. La ermita tiene un amplio pórtico formado por cinco arcos de piedra labrada.

Fiestas:

- San Antonio Abad. Se celebra el 17 de enero. Festividad en la cual abundan las hogueras en las calles, donde se hace la popular "Torrada", alegre reunión de vecinos alrededor de las hogueras, para asar los productos típicos de la tierra y el mar; alcachofas, "petxines", chuletas, etc. Al atardecer, en la plaza de la Iglesia, se quema el "Demonio", para ahuyentar los espíritus maléficos.

- Fallas en San José, festividad que se celebra el 19 de marzo, y su Semana Fallera, con toda la parafernalia que conlleva: tracas, cohetes, fuegos artificiales, "mascletás", toros y los 12 monumentos falleros que arderán la noche del Santo. Después de las Fiestas Patronales, es la de mayor importancia.

- Semana Santa. La anual celebración del misterio central de la fe cristiana, el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús cuenta en Benicarló con la participación de siete cofradías, lo que denota la importancia que estas celebraciones tienen en la ciudad.

- San Gregorio. Tiene lugar el 9 de mayo, y es el día en que todos los habitantes de la ciudad se dirigen en romería a la Ermita del Santo, en un ambiente de sana alegría, y tras la imagen del Santo, que liberó la ciudad de mortíferas plagas en el pasado.

- San Isidro Labrador, 15 de mayo. Es la Fiesta por excelencia de los labradores: desfiles, exhibiciones agrícolas, procesión, y todo un colectivo de gran importancia en la zona, que este día decide dejar las herramientas de cultivo para disfrutar de la primavera y celebrar aquella próxima cosecha tan esperada durante todo el año.

- Fiestas Patronales. El 24 de agosto. Se celebran en honor de San Bartolomé, Santos Abdón y Senén y Santa María del Mar. Empiezan la segunda quincena del mes de agosto. El repertorio de actividades incluye conciertos populares, bailes de gala, espectáculos infantiles, toros, vaquillas, correfuegos, tiro al plato, palomos deportivos, gigantes y cabezudos, toro embolado, habaneras, gastronomía marinera y subasta de platos, festival marítimo, petanca, batalla de flores, castillo de fuegos artificiales, etc.

- Fiesta de la Alcachofa. En Benicarló esta hortaliza siempre ha tenido un fuerte arraigo entre los agricultores y desde hace varios años se celebra esta fiesta, con una serie de actos socio-culturales que culminan con una grandiosa "torrada" de alcachofas. También se celebran unas jornadas gastronómicas que tienen como base este producto en las que la "Unión de Comercios de Benicarló" organizan una semana temática en los comercios, como el Café Cotton, donde se ofrecen diferentes tapas con base de alcachofa durante toda una semana, muy recomendable.

Costumbres:

La alcachofa (Cynara Scolymus) se cultiva sobre todo en las regiones mediterráneas y en las zonas que gozan de un clima suave. Su consumo data, de más de dos mil años. Estas plantas fueron consideradas ya por los antiguos como un apreciable alimento, y se recomendaba especialmente con cilantro, vino, aceite de oliva y Garum, nombre de una célebre salsa de pescado usada en la antigüedad. Es un cardo grande como lo indican las raíces árabes de su nombre "espina de tierra". Este cardo grande aparece en el escudo de la ciudad de Benicarló como reflejo de la importancia que tenía este producto, ya desde la antigüedad en esta zona.

Historia:

Los restos más antiguos que se encuentran en Benicarló son los vestigios materiales encontrados en los poblados iberos de la Tossa y del Puig de la Nau, que alcanzan su máximo desarrollo en los siglos V y VI a de C. y cuyas murallas, o mejor dicho, sus restos, pueden ser contempladas en las afueras de esta Ciudad.

El nacimiento de Benicarló cabe buscarlo en Beni-Gazlum, alquería de Peñíscola, a finales de la época musulmana. Adquirió carta de naturaleza como municipio tras la reconquista y serle otorgada carta puebla por el rey Jaime I el 14 de junio del 1236, a fuero de Zaragoza, con el nombre de Benicastló, y posteriores concesiones de privilegios por varios monarcas.

Pero no es hasta los siglos XVI-XVII que consigue la plena autonomía de la ciudad de Peñíscola, constatado por numerosos litigios sobre la capacidad legislativa y penal de la villa.

En 1294 pasó a pertenecer a la Orden del Temple y posteriormente, en 1319, a la Orden de Montesa, iniciándose en ese momento una etapa de crecimiento económico y social sin precedentes hasta entonces. En 1370 Pedro el Ceremonioso, le concedió el derecho de embarcar y desembarcar mercancías desde las playas sin contribución ni pagos. Durante las Germanías, la población fue leal al rey y a la orden de Montesa, por lo cual fue asediada por los agermanados en 1521. Esta acción le sirvió para lograr, el 20 de octubre de 1523, el título de villa y otros privilegios sobre importación de trigo y la celebración de una feria anual. En 1556 sufrió el asalto de los piratas turcos. A mediados del siglo XVII Benicarló, como otros pueblos valencianos, padeció los efectos de la epidemia de peste bubónica que ocasionó más de 500 muertes. La crisis se acentuó con una plaga que asoló los campos, destruyendo la mayoría de las viñas.

Los inicios del siglo siguiente vienen marcados por la guerra de Sucesión, en la que la villa se rindió al general Asfeld (1706). En la Guerra de la Independencia resistió los ataques de Suchet y participó activamente en la formación de guerrillas. En las guerras carlistas sufrió los ataques del propio Cabrera. Es durante el siglo XIX cuando la villa se ensancha construyendo un muelle de embarque. Por real decreto de 22 de octubre de 1926, se concedió a la villa el título de ciudad por parte del rey Alfonso XIII.

De gran importancia fue la producción de vino a finales del siglo XIX, el denominado "Vino Carlón", que constituía la mayor fuente de riqueza de la ciudad. Como ejemplo diremos que en 1890 fueron exportados 17 millones de litros. Este cultivo se realizaba tanto en el término de Benicarló como en las poblaciones vecinas de Peñíscola, Cálig y Vinaroz. La plaga de la filoxera acabó con prácticamente todas las viñas de la zona, desapareciendo por completo este cultivo.

Entre 1931-1944 se construyó el actual puerto, con el consiguiente impulso en el desarrollo del sector pesquero que, en la actualidad, mantiene una flota de más de 50 embarcaciones, la cual ha obtenido en los últimos años, un promedio de 1.500.000 kg anuales de toda clase de especies marinas, entre las que destacan el salmonete, pescadilla, pulpo, rape, lenguado y langostino.

En la década de los años 60 del pasado siglo, Benicarló se convertirá en centro receptor de inmigrantes. Las causas que atraen esta población son: la industria (entre otras, las del mueble, las destilerías de esencias químicas y la construcción) y el auge turístico. En la actualidad ciudadanos de varias nacionalidades residen en la ciudad.

Turismo:

El Poblado ibérico del Puig de la Nao es del tipo denominado "de ladera", con algunas calles de trazado horizontal que se van adaptando al relieve de la montaña, y otras que ascienden hacia la parte alta donde se halla la muralla. Lo más destacable que se observa en la actualidad son las altas paredes de las viejas viviendas, testimonio de la más antigua cultura urbana que se desarrolló en el territorio benicarlando.
Poblado ibérico de Tosa. Se halla ubicado en la cima de la montaña de Tosa, al oeste del término municipal de Benicarló, por cuyo lugar discurre la línea divisoria entre éste y el de la vecina población, Cálig. Los materiales de este poblado hallados por la superficie de los bancales que ocupa son los característicos de los yacimientos de este tipo y cronología (s. VI-II a. de C.), con cerámica ibérica pintada a base de una temática lineal-geométrica y unos pocos motivos vegetales. Al pie de la Tosa, en las proximidades de la Baseta, fue hallada el año 1941 la Necrópolis del Bovalar, cuyas urnas, utensilios y ajuares de bronce son similares a los materiales de la necrópolis de El Puig de la Nao.

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