El barroco español muestra su presencia de una forma popular, con balconadas, rejas y patios de sabor mudéjar, que constrastan con el encalado de sus muros, formando un conjunto de inmejorable armonía y belleza.
La Plaza Mayor ofrece un interesante conjunto de arquitectura mudéjar, con una destacada presencia del ladrillo, del pilar octogonal y del alfiz, todo ello complementado con la utilización del arco de medio punto.
En esta plaza se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de Granada, construida entre los siglos XIII y XIV, de estilo gótico y que cuenta con un brillante ajimez mudéjar y una artística balaustrada.
La Iglesia de Santiago fue construida en el siglo XV. La planta del edificio consta de una sola nave formada por tres tramos que se cubren con bóvedas sexpartidas.
El Convento de Santa Clara, único que se conserva en su totalidad, fue construido en el siglo XVI; su estilo es gótico y en su interior se puede admirar una talla de San Jerónimo, de Martínez Montañés.
El Convento de la Concepción, del que sólo se conserva su iglesia, de construcción posterior a la del convento, es de estilo barroco y conserva del antiguo templo una portada plateresca.
El Convento de la Merced fue fundado con posterioridad a los anteriores, 1630. La Iglesia, de claro estilo barroco, responde a las características de la iglesia jesuítica.
También Llerena ofrece destacados ejemplos de arquitectura civil, como es el caso de tres palacios que tuvieron una especial importancia histórica.
El Palacio del Maestre está constituido por edificaciones de distintas épocas. Así, entre los años 1511 y 1575, la casa maestral se convirtió en la segunda residencia de la Inquisición de Llerena. La primera de las construcciones fue edificada por Portocarrero, a finales del siglo XV, destacando su artesonado. La segunda constaba de un patio con corredores.
El Palacio de Justicia es de estilo gótico-renacentista y, en la actualidad, se conservan el patio central y dos fachadas de los siglos XV y XVI.
El prior de San Marcos de León tuvo como sede el Palacio Episcopal. En su fachada destaca una sencilla portada de piedra con dintel adovelado, que alberga un escudo con la cruz de Santiago, por una parte, y el león bajo capelo, por otra, haciendo alusión a la Orden de Santiago y al priorato.
Las murallas de Llerena datan del siglo XIV, sobre restos árabes. En este conjunto destaca la llamada Puerta de Montemolín, reformada en tiempos de Felipe II.