La antigüedad del asentamiento queda patentizada en los restos prehistóricos y romanos que proliferan en la zona. Durante la época árabe la población consta como enclave activo, habiendo sido en la escabrosidad de sus sierras donde en ciertos momentos tuvo su refugio el fundador de Badajoz, Ibn-Marwan el Chiquilli, durante sus luchas contra el Califa de Córdoba. Al estar en un lugar fronterizo, en 1644 el pueblo fue incendiado por los portugueses, en el transcurso de la guerra de separación de España, siendo arrasado de nuevo en 1705 durante la de Sucesión. Ello hizo que en el siglo XVIII Felipe V le otorgara ayudas especiales a fin de impulsar su recuperación.