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Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz)

 Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA
Gota.
Es un grupo de trastornos diversos que se presen-tan aislados o de forma combinada, tales como:
Hiperuricemia.
Ataques de artritis inflamatoria aguda.
Depósitos en forma de tofos de cristales de urato en las articulaciones y alrededor de ellas.
Depósito intersticial de cristales de urato en el pa-rénquima renal.
Urolitiasis.
El aumento de ácido úrico o de hiperuricemia, es la característica bioquímica fundamental y el requisito previo para que exista gota, y está se define, ... (ver texto completo)
Gripe
Es una enfermedad que está causada por un grupo de virus, de los que se conocen tres tipos:
El tipo A.
El tipo B.
El tipo C.
Los brotes de gripe ocurren prácticamente todos los años, pero su extensión y gravedad varían mucho.
Los brotes más graves son los causados por virus gripales A, lo cual se explica, en parte, por la ten-dencia del virus a experimentar cambios en su com-posición antigénica de forma periódica.
Las epidemias de gripe ocurren casi exclusivamente en invierno cuando se inician bruscamente y tienen su máxima incidencia en las siguientes dos o tres semanas, su duran es dos o tres meses y, después, desaparecen repentinamente.
La infección se contagia por las secreciones respi-ratorias de las personas con infección aguda.
La transmisión es por vía aérea, aunque también puede efectuarse por contacto directo.
Tiene un inicio brusco con fiebre, cefalea, mialgias, tos y odinofagia.
Habitualmente los síntomas ceden en menos de una semana.
La gripe es una causa importante de morbilidad en la población general, y produce un aumento conside-rable del absentismo laboral y escolar y de ingresos hospitalarios, siendo los costes directos e indirectos notables. En las personas de edad avanzada, o con enfermedades cardíacas o pulmonares crónicas, es causa de mortalidad, fundamentalmente a través de la aparición de neumonía por el propio virus o por bacterias, en especial por neumococo.
El tratamiento de la gripe no complicada es sinto-mático para la fiebre, la cefalea y las mialgias.
Los antibióticos solamente se deben reservar para las complicaciones bacterianas, y en especial para la neumonía.
La prevención se hace con la vacuna, la cual deberá de administrarse, al inicio del otoño y repetirse cada año.
Se aconseja a personas mayores de 65 años y a to-das las personas con enfermedades cardíacas o con afecciones pulmonares crónicas o con enfermedades debilitantes.
Halitosis.
Es, el mal olor del aliento.
Entre las diversas causas que provocan esta alteración se han descrito las infecciones bucales, como:
La gingivoestomatitis herpética.
La gingivitis ulcerativa.
La enfermedad periodontal.
La caries.
Las infecciones respiratorias altas, como:
La bronquiectasias.
El absceso pulmonar.
El consumo de tabaco.
La insuficiencia hepática.
La hiperazoemia.
La cetoacidosis diabética.
Hemodiálisis.
Es un proceso de difusión a través de una membra-na semipermeable para retirar las sustancias no de-seadas de la sangre, a la vez que se le añaden a está los componentes necesarios.
Se emplea como tratamiento de la insufiencia renal aguda y la crónica.
Es la forma de diálisis más utilizada actualmente.
Se crea una fístula arteriovenosa a través de una vena del paciente, o bien utilizando un conducto protésico colocado subcutáneamente entre una arteria y una vena cercana conectado al dializador.
Con las técnicas actuales de diálisis, la mayoría de los pacientes necesitan entre las 9 y las 12 horas de diálisis por semana.
El tiempo siempre depende del tamaño corporal, de la función renal residual, y de la ingesta dietética.
Como complicación, se puede presentar, infección y trombosis o la formación de aneurismas en la fístu-la arteriovenosa.
Hay una incidencia relativamente alta de septicemia y de embolia séptica asociada con el cortocircuito y con la infección de la fístula.
En estos casos el agente infeccioso más frecuente es el Staphylococcus aureus.
Se pueden producir, las arritmias, las convulsiones y la hipotensión y la incidencia de hepatitis no A no B y de citomegalovirus es mayor.
Son frecuentes en unidades de diálisis los pacientes VIH positivos, que deben tratarse según las reco-mendaciones aconsejadas.
El problema de la anemia en los dializados está ya resuelto con la aparición de la eritropoyetina, la cual estimula la producción de los glóbulos rojos, y una disminución de esas necesidades transfusionales y los riesgos que comportan. En enfermos crónicos la hemodiálisis se puede organizar en el domicilio, con alguien que les ayude durante el tratamiento.
La depresión y el deterioro de la propia imagen son problemas psiquiátricos frecuentes.
Hemofilia.
Es un defecto congénito de la coagulación plasmática por déficit de alguno de los factores o proteínas de la coagulación.
El déficit hereditario de factor VIII es el que produce la hemofilia A y, el déficit de factor IX, es la que produce la hemofilia B.
Uno de cada 10.000 varones nace con déficit o con disfunción de la molécula de factor VIII, y el tras-torno consiguiente se traduce por constantes hemo-rragias de los tejidos blandos, de los músculos y de las articulaciones de carga.
La hemorragia hemofílica se produce horas o días después del traumatismo o la agresión y puede afec-tar a cualquier órgano y, si no se trata, puede durar días o semanas.
Esto puede dar lugar, a acumulaciones de sangre parcialmente coagulada que presiona sobre los teji-dos adyacentes, produciendo necrosis muscular, ne-crosis venosa o lesión isquémica de los nervios.
La hemofilia se suele diagnosticarse al nacer o muy poco después por la aparición de un cefalohematoma en los casos graves.
En los casos moderados se diagnostica, cuando los niños empiezan a gatear, y es típico el dolor en una rodilla, tobillo o codo, con tumefacción por presencia de sangre en la articulación.
Sus complicaciones más temibles son el sangrado en el sistema nervioso central del hombre y en la zo-na orofaríngea.
Su tratamiento es sustitutivo, como por ejemplo, el uso de productos plasmáticos, enriquecidos con fac-tor VIII, lo que ha revolucionado el cuidado de los pacientes hemofílicos, y ha reducido notablemente el número de deformidades ortopédicas, por múltiples hemartrosis y, nos ha permitido él poder practicar, cualquier tipo de intervención quirúrgica.
El amplio uso de los concentrados de factor VIII a producido complicaciones graves, como las hepatitis virales agudas y crónicas, el sida, e infecciones que se pueden transmitir por los productos sanguíneos.
Hemoptisis.
Es una expectoración de esputo sanguinolento, o de sangre franca, proveniente del aparato respiratorio.
Se debe distinguir, de la otra sangre, que proviene del aparato digestivo.
En la hemoptisis, suele haber un cosquilleo en la garganta y ganas de toser, con la salida de sangre roja brillante, y espumosa.
Las causas de hemoptisis más frecuentes son:
La bronquitis.
La tuberculosis.
La bronquiectasis.
El absceso de pulmón.
La neumonía.
La embolia pulmonar.
El cáncer de pulmón.
El adenoma bronquial.
La estenosis mitral.
La hipertensión pulmonar.
La insuficiencia ventricular izquierda.
Las diátesis hemorrágicas.
La fístula broncovascular.
Debe de realizarse una buena historia clínica, y una buena exploración física, radiológica y broncosco-pia, si fuera preciso, para determinar con exactitud la etiología del proceso con el fin de realizar un tra-tamiento correcto.
Los cuadros de hemoptisis masiva pueden poner en peligro la vida del paciente, debido a la asfixia por aspiración. En estos casos puede ser necesaria una resección quirúrgica de la zona del pulmón de donde proviene la hemorragia.
Aunque en la mayoría de casos la hemorragia cede con actitud conservadora, como la calma del pacien-te, el reposo absoluto en cama, y la supresión de la tos.
Es conveniente disponer de material de intubación y aspiración para una situación de emergencia.
Hemorragia.
Es la pérdida de sangre, secundaria por mal funcionamiento del sistema hemostático normal o bien por un traumatismo con lesión de arterias o venas.
En los pacientes con trastornos de la hemostasia, los lugares más frecuentes de la hemorragia son la piel y las mucosas.
Los cúmulos de la sangre en la piel se denominan púrpuras, las pequeñas hemorragias puntiformes en la epidermis se denominan petequias, cuando se acumula sangre subcutánea debido a la lesión de las pequeñas vénulas o arteriolas se habla de cardena-les y cuando son más profundos y palpables, son hematomas.
Otras lesiones son las telangiectasias o capilares dilatados.
La pérdida excesiva menstrual en las mujeres se denomina metrorragia, porque las hemorragias en las cavidades corporales como en el retroperitoneo o en las articulaciones, se deben, a los defectos en la coagulación plasmática.
La emisión de la sangre a través de la orina se de-nomina hematuria, la hemorragia digestiva puede producir vómitos o bien heces con sangre, la salida de sangre por la nariz se denomina epistaxis.
La pérdida de sangre si es generalizada, puede corresponder a una alteración de la coagulación, o la hemostasia normal y, si esta está localizada, suele corresponder a causas locales con o sin alteración de la hemostasia.
Hepatitis.
La hepatitis viral aguda es una infección sistémica que afecta predominantemente al hígado.
En su patogenia han sido involucradas cinco clases de agentes virales:
Virus de la hepatitis A.
Virus de la hepatitis B.
Virus de la hepatitis C.
Virus de la hepatitis D, o agente delta, asociado al VHB.
Virus de la hepatitis E.
Aunque todos estos virus pueden diferenciarse por sus propiedades antigénicas, los cinco producen en-fermedades similares, cuyo espectro clínico va desde una infección asintomática que pasa inadvertida, hasta infecciones agudas fulminantes y mortales. Y por otra parte desde infecciones clínicas persistentes hasta una enfermedad hepática crónica rápidamente progresiva que lleva hasta la cirrosis e incluso has-ta el carcinoma hepatocelular.
La infección crónica, es más propia de los virus transmitidos por la sangre.
Clínicamente tienen un período de incubación entre 15 y 60 días, que es variable según el agente res-ponsable, y llega hasta 180 días en la VHB y en la VHD.
Los síntomas iniciales son sistémicos, como:
Anorexia.
Náuseas y vómitos.
Cefalea.
Astenia.
Artralgias.
Mialgias.
Fotofobia.
Faringitis y tos.
Fiebre moderada, de 38 a 39 grados.
Aparición de orinas oscuras.
Aparición de heces hipopigmentadas.
A los 15 días del inicio de la enfermedad aparece la ictericia, que disminuyendo la intensidad de los sín-tomas generales.
El hígado esta agrandado y es doloroso.
Todos estos síntomas se acompañan de alteraciones de las pruebas funcionales hepáticas en los datos de laboratorio.
Cabe esperar una recuperación completa tanto clíni-ca como analítica entre 1 y 4 meses.
No existe un tratamiento específico.
En las formas fulminantes se recurre al trasplante hepático.
En las hepatitis que son inducidas por los tóxicos y los medicamentos, el período de latencia es corto, a menudo de unas horas, aunque las manifestaciones clínicas pueden demorarse 1 o 2 días.
La hepatitis crónica se puede definir como una serie de trastornos hepáticos, de etiología y de gravedad diversa, en los que hay inflamación y hay necrosis hepática y se mantienen al menos seis meses.
Se distinguen tres tipos:
Hepatitis crónica viral.
Hepatitis crónica inducida por medicamentos.
Hepatitis crónica auto inmune.
Hernia de hiato.
Es el paso de una parte del estómago, a la cavidad torácica, a través del hiato esofágico del diafragma.
Puede producirse por diferentes mecanismos.
En primer lugar, la hernia puede estar causado por por deslizamiento, por la debilidad de los ligamen-tos situados entre la unión gastroesofágica y el dia-fragma, por contracción longitudinal del esófago, o bien por aumento de la presión abdominal, todo lo cual provoca que la región del cardias y el fundus asciendan.
Se demuestran radiológicamente con contraste.
La incidencia aumenta con la edad, alrededor del 60 % en mayores de 60 años.
Habitualmente no produce síntomas clínicos.
En segundo lugar, la hernia de hiato puede estar causada por una hernia paraesofágica, que se pro-duce al entrar parte del estómago a través del hiato esofágico y que puede estrangularse, dando lugar a agudo dolor torácico, disfagia y masa mediastínica, requiriendo rápida intervención quirúrgica.
La zona gástrica herniada puede producir disfagia, gastritis y ulceración, causando pérdidas crónicas de sangre.
Herpes zoster.
Es una de las dos manifestaciones clínicas producidas por el virus varicela-zoster.
Se supone que durante la varicela, que es una enfermedad benigna de la infancia, el virus infecta las raíces nerviosas, sobre todo las dorsales y, es allí, donde permanece latente hasta que se reactiva. Esta reactivación puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente en ancianos. Se caracteriza por una erupción vesiculosa unilateral circunscrita a la zona de la piel inervada por la raíz, donde permanecía el virus en estado de latencia.
Los dermatomas que nos afectan con más frecuencia son los que van de D3 a L5. Si se afectan ramas del nervio trigémino pueden aparecer lesiones en la cara, los ojos, la boca o la lengua. En el caso de la rama sensitiva del nervio facial, lo hacen dentro del conducto auditivo.
Los síntomas iniciales son dolor o prurito, que son seguidos de las 48 a las 72 horas de una erupción maculopapulosa eritematosa que sé vesicula.
El número de lesiones es escaso, y pasados los 3 o los 5 días dejan de aparecer nuevas lesiones.
La complicación más importante es el dolor tanto en la fase aguda como posteriormente y, está, en rela-ción con la edad.
En niños y jóvenes los síntomas suelen ser leves pero en pacientes de más de 50 años, tanto en la fa-se aguda como durante meses después de que hayan desaparecido las lesiones cutáneas, el dolor puede ser muy intenso.
En pacientes inmunodeprimidos o con infeccción por el virus de la inmunodeficiencia humana, VIH, la frecuencia es mucho mayor y puede diseminarse.
Hiperlipoproteinemia.
Es una elevación de la concentración de una o más lipoproteínas del plasma.
Éste padecimiento se reconoce por el aumento de la concentración plasmática, en ayunas, de los triglicéridos o del colesterol, en un estado que se denomina hiperlipidemia.
Existen varios patrones de aumento de las lipopro-teínas producidos por diversas enfermedades gené-ticas, o secundarias a otro trastorno metabólico.
Si los niveles de colesterol son altos, debemos de determinar, la fracción HDL del mismo, ya que la disminución de los niveles de ésta se asocia siempre a un mayor riesgo de infarto de miocardio.
El tratamiento inicial consiste en dieta.
Todos los individuos con sobrepeso deberían iniciar una dieta adelgazante.
La mayoría de los casos con hiperlipemia primaria o secundaria, responden a una dieta sencilla, pobre en colesterol y en grasas animales saturadas y rica en aceites vegetales, con el fin de reducir la fracción LDL del colesterol.
Otro objetivo terapéutico es el eliminar los factores agravantes como:
El alcoholismo.
La diabetes.
El hipotiroidismo.
La suspensión del tabaco.
El tratamiento de la hipertensión.
El ejercicio físico.
Todas estas terapias, ayudan a reducir los factores de riesgo que predisponen a la ateroesclerosis.
Hiperplasia prostática.
Es un fenómeno, casi universal en los varones de edad avanzada.
La próstata crece durante la pubertad y, alcanza el tamaño adulto a los treinta años y, después perma-nece estable, para volver a crecer a partir de los 55 años.
Constituye la causa más frecuente de obstrucción urinaria en los varones, ya que el 10 % acaban con cirurgía prostática.
Dicha hiperplasia no predispone al carcinoma de próstata.
El paciente, tiene una mengua del chorro de la orina por:
Disminución del calibre uretral.
Dificultades para iniciar la micción.
Goteo postmiccional.
Sensación de vaciamiento incompleta.
Retención urinaria.
Pueden aparecer ganas de orinar durante el sueño.
Incontinencia urinaria por rebosamiento.
Vejiga palpable, que pueden acompañarse con sínto-mas de tipo irritativo como:
Disuria.
Polaquiuria.
Tenesmo.
Que se pueden deber a causas inflamatorias, infe-cciosas o neoplásicas.
La cirugía es el tratamiento de referencia.
Es conveniente descartar otras causas de disfunción miccional como, la vejiga neurógena y obviamente el carcinoma prostático.
Hipertensión.
Es un aumento de la presión arterial mantenido.
Y es uno de los problemas más importante de salud pública en los países desarrollados.
Se trata de una enfermedad frecuente, asintomática, fácil de detectar, que casi siempre es fácil de tratar y que tiene consecuencias mortales si no se trata.
Se dice que padecen hipertensión esencial o primaria los pacientes con hipertensión arterial sin una causa definible, que constituyen el 92-94 % de los casos de hipertensión.
Como factores de riesgo se atribuyen la herencia o los factores genéticos, la sensibilidad a la sal, la obesidad, el consumo de alcohol y, además, los ni-veles de renina.
Tienen hipertensión secundaria los individuos con un defecto específico de un órgano responsable de la hipertensión, como es la hipertensión de causa renal y la hipertensión de causa endocrina.
La hipertensión tiene muchos efectos nocivos sobre el corazón, que provocan:
La hipertrofia del ventrículo izquierdo y a la larga la insuficiencia cardíaca.
Los efectos neurológicos, retinianos y del sistema nervioso central.
La encefalopatía hipertensiva y efectos renales por lesión vascular renal, que causan la disminución del filtrado glomerular y la disfunción tubular.
Su tratamiento consiste al principio en las medidas preventivas, y la eliminación o en la reducción del factor de riesgo con la dieta, el ejercicio, la reducción de peso, el alivio del estrés y la medicación.
Hirsutismo.
Es el patrón masculino del crecimiento del pelo en la mujer.
La distribución y el crecimiento del pelo en las per-sonas normales se haya bajo el control genético y el endocrino complejo, porque hay patrones variables del mismo entre los hombres y las mujeres, siendo difícil definir un crecimiento anormal del pelo.
A pesar de que el exceso de vello, es un problema estético, es bastante variable según las personas y las culturas, y existen algunos casos en que puede ser la manifestación de una enfermedad subyacente.
Los andrógenos, son las hormonas que regulan la distribución del pelo en ambos sexos.
Existen factores genéticos y la distribución del pelo varia entre individuos y entre los diferentes grupos raciales, a pesar de un nivel hormonal normal.
Los individuos de raza blanca, de piel morena y pelo negro tienden a ser más hirsutos que los de piel clara y los rubios.
Los orientales, los indios, los negros y los yan-quis, son menos hirsutos que los blancos.
La heterogeneicidad de patrones del pelo también existe dentro de las familias.
Existen otros factores como son la menopausia y el embarazo, que producen unos cambios que no estan relacionados con el nivel de andrógenos.
Para evaluar a la mujer con hirsutismo es funda-mental, comprobar, si existen otros signos de viri-lización o desfeminización, como son:
Las alteraciones en la menstruación.
La calvicie.
El engrosamiento del pelo.
La clitoromegalia.
La causa puede ser, la ingesta de algunos fármacos como:
Hidantoinas.
Ciclosporina.
Minoxidil.
Algunos progestágenos sintéticos.
La poliquistosis ovárica.
Amenorrea y obesidad.
Y los tumores, como:
El carcinoma y adenoma de las suprarrenales.
Tumores ováricos.
Y las formas atenuadas de hiperplasia suprarrenal que pueden ser las causas de hirsutismo.
Cuando no se haya ningún diagnóstico específico se habla de hirsutismo idiopático, sin otras alteracio-nes, en donde a menudo se demuestra una ligera elevación del nivel de andrógenos.
Ictericia.
Es una pigmentación amarillenta de la piel y de las conjuntivas.
La acumulación de bilirrubina en el torrente circulatorio, ocasiona la pigmentación amarilla del plasma que está acompaña de la pigmentación de los tejidos menos perfundidos.
La hiperbilirrubinemia puede manifestarse también con un oscurecimiento de la orina que aparece como consecuencia de la excreción urinaria de bilirrubina. Una vez identificada la ictericia, tanto de forma clínica como analítica, debe estudiarse la causa del aumento de esa bilirrubina y si esta corresponde a la bilirrubina conjugada o no conjugada.
Las causas más frecuentes de hiperbilirrubinemia no conjugada, son:
Las anemias hemolíticas o la eritropoyesis ineficaz por aumento de la destrucción de hematíes.
Causas congénitas por falta de transferasa, como es el enzima hepático.
La sepsis.
Las causas de hiperbilirrubinemia conjugada son:
Las hepatopatías agudas o las crónicas como son la hepatitis y la cirrosis.
La ingesta de fármacos.
Las obstrucciones de las vías biliares por cálculos, por malformaciones, por infecciones, por tumores y por la compresión de las vías biliares por tumores.
La pancreatitis o adenopatías.
Incontinencia urinaria.
Es la incapacidad, de retener la orina en la vejiga, como consecuencia de los trastornos neurológicos o mecánicos del sistema corpóreo que controla la micción normal.
La vejiga normal de un adulto es capaz de contener unos 400 ml. de orina, sin aumento de la presión intravesicular, y es a partir de ese momento, cuando se transmiten unas sensaciones de plenitud a la médula sacra que, si no son controladas voluntaria-mente, producen la micción espontánea, como en los lactantes o en adultos con lesiones en la raíz S3, cuando la vejiga se llena.
La micción normal se inicia por la supresión voluntaria de la inhibición cortical del reflejo y la relajación de los músculos del suelo de la pelvis y del esfínter externo.
Las causas de incontinencia urinaria se encuentran en la inestabilidad del músculo detrusor con lo que la vejiga es propensa a contracciones incontroladas.
Otra de las causas, es la incontinencia de esfuerzo, frecuente en multíparas postmenopáusicas, debido a que se atrofian las estructuras de la uretra por falta de estrógenos.
Además el parto puede lesionar el soporte pélvico, con lo que la uretra se acorta, perdiéndose el ángulo uretrovesical normal, importante para el cierre del esfínter vesical.
Entre los hombres suele ser secundaria a cirurgía prostática, por hipertrofia benigna o por carcinoma de próstata.
La incontinencia mecánica por anomalías congénitas debe solucionarse con cirurgía.
La incontinencia por rebosamiento o paradójica, es la que aparece en presencia de grandes cantidades de orina secundarias a obstrucción del cuello vesical o estenosis uretral, o por una lesión neurológica.
La incontinencia psicógena se da más en niños que quieren llamar la atención fingiendo incontinencia, y en ancianos puede ser funcional por imposibilidad de llegar a tiempo al cuarto de baño.