Sus orígenes tiene dos versiones. Por un lado, se piensa en un inicial asentamiento alrededor de una vieja ermita dedicada a Santa Ana, motivo por el cual se justifica el topónimo de la población. Y por otro lado, otras opiniones consideran más reciente su creación, allá por los siglos XVII - XVIII, y justifican su aparición con la llegada de algunas familias jerezanas que huían de una epidemia que asolaba su localidad, y que llegados a estas tierras del valle, lo nombraron inicialmente como Valle del Pino. No fue hasta 1860, cuando se establezca como municipio independiente de Jerez de los Caballeros. Ocupa un asentamiento de gran belleza natural, cubierto de abundante vegetación en la que abundan los castaños, las zarzas y las huertas. Su principal atractivo reside en la configuración urbanística y el carácter de su arquitectura popular, cuya trama origina perspectivas y rincones del mayor pintoresquismo.