Hervás conserva uno de los “Barrios Judíos” mejor conservados, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1969. En 1492, año del Edicto de Expulsión de los judíos, decretado por los Reyes Católicos, Hervás era una aldea de poco más de 200 vecinos en la que vivían en armonía y mutuo respeto los cristianos y 45 familias de origen hebreo, que huyendo de las "rafias" existentes desde 1391 en diferentes puntos de España, y atraídos por la generosidad del Duque de Béjar (permitiéndoles poseer propiedades) se afincaron en Hervás.
La estructura de la aljama se corresponde con el tipo de ciudad medieval con reminiscencias árabes, compuesta por un laberinto de callejuelas empedradas y casas en racimo que se agolpan unas junto a otras, construidas con entramado de madera de castaño y adobe.
Todos los veranos se celebran en Hervás actividades cuturales relacionadas con los hebreos: conciertos y obras teatrales representadas por los vecinos y que se conocen como la fiesta de los Conversos.