En su casco antiguo pueden verse calles empinadas por donde discurren las “regateras”, para canalizar el agua de lluvia.
La arquitectura popular se caracteriza por sus fachadas con muros de piedra en su parte inferior y dos pisos altos en voladizo sobre fuertes canecillos de madera. Sus paredes están revocadas y encaladas o son de adobes con entramado de madera.
Las casas tienen elevadas escalinatas graníticas para el acceso al primer piso, adentrándose sus peldaños hacia la vía pública. Desde el primer piso, la fachada se adelanta, sosteniéndose sobre fuertes mensulones de madera, con sus bordes labrados, formando modillones y otras figuras, como pueden ser cabezas y rostros humanos. El piso más alto suele contar con balcón corrido de madera. En lo más alto se enmarca la casa con un pronunciado alero formado por tablas y maderas.
El número de casas con fachadas revocadas y las que tienen entramado de madera, es muy similar. En estas últimas se utiliza adobe o ladrillo para conformar los muros entre los listones de madera. Junto a las puertas de acceso a las viviendas suelen abrirse grandes portalones, que comunican con las dependencias agropecuarias.
En el conjunto cabe destacar, como arquitectura religiosa, la Iglesia Parroquial de San Martín de Tours, templo del siglo XVIII, con planta de tres naves y realizado en mampostería con refuerzos de sillar en ángulos, portadas y estribos.