| Historia: |
Trujillo ha sido un importante enclave en la historia de Extremadura y de América; más de dos milenios de historia se contemplan desde este cerro milenario. Ha sido, sobre todo, crisol de muchas culturas; fue en la antigüedad lugar obligado de paso entre la Meseta Occidental y las cuencas del Guadiana y Guadalquivir. Los misteriosos Ligures fueron sus moradores más antiguos, ellos legaron un único recuerdo, el hidrónimo Magasca; posteriormente existieron los Cempsi, autores de unas arcanas estelas sepulcrales; ya en la Edad del Hierro llegaron los vettones, pueblo de estirpe celta que colaboró con Viriato en su lucha contra los romanos, y de la forma en que denominaron a este cerro, Turaca, parte el topónimo Trujillo, tras las influencias fonéticas de romanos, Turgalium, musulmanes, Taryala, o del Medievo, Truxiello. Trujillo alcanzó su máximo esplendor durante los siglos XV y XVI; entonces se convirtió en cuna de conquistadores y artistas. Trujillo se ha convertido con el paso del tiempo en un centro turístico de gran envergadura y ofrece al visitante una amplia gama de opciones, para todos los bolsillos: Parador de Turismo, hoteles, hospederías, mesones, fondas, pensiones, bares de tapeo y restaurantes. Su gastronomía es fruto de la tradición, autentico amasijo de culturas. La herencia árabe esta presente en gran parte de sus recetas, las mas representativas son las dulcerías de miel, sopas de almendras, cordero asado y salazones de pescados de río, cuya joya por estos lares es la tenca. La otra gran herencia gastronómica es la surgida del contacto con los serranos de la trashumancia, principalmente la caldereta de cordero y cabrito, el frite de rabos y las migas. Otros manjares de interés para el visitante son los tocinillos de cielo, yemas de Pizarro, bollos dormidos, pastas de almendras, gazpachos de guindas y de espárragos silvestres, cochifrito, además de los quesos de cabra y oveja, cecinas y vinos. La oferta cultural es muy amplia; congresos, representaciones teatrales, audiciones musicales y exposiciones artísticas de diversa índole se ofrecen durante todo el año en los incomparables marcos de nuestros palacios y rincones más emblemáticos. Las fiestas y ferias de Trujillo gozan de gran fama y han sido catalogadas como de interés turístico. El Chiviri es sin duda la más conocida de todas. El domingo de Pascua la Plaza Mayor de Trujillo se llena de mujeres ataviadas de pastoras, con vistosos refajos, polleras, jubones, corpiños y pañuelos de cien colores, además de aderezos de orfebrería fruto de la más pura tradición artesanal; los hombres se anudan un pañuelo rojo al cuello. Se bailan y se cantan coplas tradicionales con letras que van desde simples declaraciones amorosas, pasando por algunas que no desentonarían en las exequias de Baco, hasta llegar a otras de las más clara tradición picaresca. |