El nombre de Lalín aparece por primera vez en el siglo X como apelativo del monasterio de San Martín, que es dotado espléndidamente con parte de las tierras e iglesias heredadas de los Condes de Deza y que fueron trabajadas tiempo atrás por un colono llamado “Lalino”.
Este es un nombre relativamente frecuente en los textos medievales y hace innecesario recurrir a juegos de palabras para explicar el origen semántico de la villa y del municipio. En algunos escritos, también se hace referencia a que Lalín procede de lana y lino, por la abundancia que hubo de estos productos en el municipio.
Estas tierras flanqueadas por los ríos Deza, Asneiro y Arnego, ricas en agua, pastos y caza, ya presentaban una relativa densidad de población desde la prehistoria, como nos testimonian los castros de Donramiro, Goiás o el que algunos historiadores sitúan en el lugar que hoy ocupa el parque del aviador Loriga, sobre el que en la época sueva se había construido una torre-fortaleza.
Según las antiguas crónicas, fue precisamente la abundancia de caza mayor y menor lo que atrajo hacia Deza, con su jauría y sus siervos, a quien le daría su nombre: Dhais, hijo de Brigo, el fundador de Galicia.
Precisamente en las proximidades de la citada fortaleza medieval, surgió el lugar de la Torre, que junto con el de “A Pena” o “A Angaréla” formaron el primitivo núcleo urbano de Lalín en el siglo XIX. Esta Torre-fortaleza que pasaría a ser propiedad de los Suárez de Deza-Churruchao, y posteriormente, antes de su destrucción en 1846, al Conde de Lemos. Solo quedó en pié, hasta principios del siglo XX la torre del homenaje, al lado de la que se encontraba un centenario roble llamado "da manteiga". A finales del siglo XVIII, el lugar de la Torre estaba formado por siete casas, en las que se daba comida y alojamiento a feriantes, que concurrían á las ferias mensuales, y a los viajeros que transitaban de Orense a Santiago, y de Lugo a Pontevedra.
A villa de Lalín, formada ya por los lugares de la Torre, Barrio de Abajo, Tirabeque, Cacharela, Pontillón y otros, contaba en 1930 con poco más de trescientos vecinos.