|
|
Mensajes sobre esta foto
|
|
|
Valeriano Antonio Cabrero Santamaría, nacido en Pontano (Huesca), en 1903. En 1928 casó con Juliana Urzain Esparza, tuvieron cuatro hijos, y vivieron en Pitillas (Navarra), hasta su huida a la provincia de Soria. En 1931 entró como concejal en el Ayuntamiento de Pitillas donde, dos años después, comenzaría una lucha que le llevaría a la muerte. La eterna lucha del mundo desde que lo es: los ideales unidos a los trabajadores, frente al poder del dinero. No hay más por mucho que se quiera adornar. Los contrincantes eran muy fuertes, nada menos que los caciques del pueblo. El objeto de la lucha, los trabajadores, para quienes reclamaba la formación de una bolsa de trabajo y el reparto de tierras –corralizas- que habían ido a parar a manos de particulares. Para conseguirlo –o al menos denunciarlo- acudió a la prensa, luchó como si en ello le fuera la vida, y consiguió, en las elecciones de febrero de 1936, ocupar la Alcaldía.
CLICK! para ampliar
IgeaCuando, el 18 de julio, falangistas, carlistas, miembros de la Iglesia, y otros elementos de la extrema derecha, se preparaban para tomarse la revancha de los cinco años de gobierno legítimo de la República, a Antonio Cabrero le avisó un amigo de que carlistas y falangistas escondían armas en las iglesias y que debía huir de Pitillas. En principio se resistió, pero finalmente, por sorpresa, se despidió de su familia y tomó el camino de la muerte. En el final de esa ruta, hasta el asesinato, le acompañaría Valentín Llorente Benito, nacido en Igea y maestro en Fitero.
Al finalizar la guerra, su viuda escuchó que tal vez podrían haber muerto por la comarca de San Pedro Manrique –donde también mataron a hombres por la iglesia del despoblado de Rabanera- y escribió al sacerdote pidiendo información. Dijo no saber nada, pero un tiempo después, en esa villa, al hermano de la viuda le devolvieron algunos objetos personales, entre ellos la célula de identificación, aunque entre ellos no estaban unas monedas de plata y un reloj, todo de su propiedad, que se había llevado de Pitillas, tal vez para poder subsistir y cambiarlo por ayuda.
Cuando se enteraron en Pitillas de que, efectivamente, había sido asesinado, algunos vecinos, además de quedarse sus propiedades, iban hasta la casa de la viuda para cantarles coplillas y hacer burlas sobre su muerte.
En 1978, la familia retoma la búsqueda, no encontrando más que comentarios cortos y silencios largos. Sería en el 2003 cuando, con Ander y Maite al frente, nieto de Antonio Cabrero y su compañera, se reinicia la búsqueda de forma sistemática. El estímulo añadido –pues ellos llevaban dentro de toda la vida, transmitido, el de la injusticia- fue la Resolución del Parlamento de Navarra, que avalaba y suscribía la “Declaración a favor del reconocimiento y reparación moral de las ciudadanas y ciudadanos navarros fusilados y desaparecidos de Navarra a raíz del golpe militar del 18 de julio”. Esta resolución fue suscrita por todos los parlamentarios, a excepción de los derechistas UPN, que se abstuvieron.
Fue en el año 2005 cuando supieron que el asesinato había sido en Fuentebella. Poco a poco, a través de muchas entrevistas con personas mayores, con antiguos habitantes de ese lugar serrano o sus descendientes, que desde hace años residen en Navarra, Logroño, Barcelona…, fueron uniendo el puzzle de los sangrientos hechos.
Dos pastores de Acrijos acudían a Pitillas con el ganado en busca de pastos, y Antonio Cabrero les conocía. En busca de ese pueblo, limítrofe con Fuentebella, se fue el hombre, montes a través, suponemos que escondiéndose a dormir por las majadas. Después se le uniría Valentín Llorente. Estuvieron escondidos en una taina del monte de Acrijos, donde algunos les llevaban la comida que podían y las noticias que sabían. Pero es difícil en comunidades pequeñas mantener cosa alguna oculta. Tuvieron que marchar al monte de Fuentebella, les buscaron, obligaron a la gente a que les dijeran el escondite, y el 3 de septiembre de 1936 fueron asesinados e inhumados juntos.
|
|
|
|
Valentín Cabrero nuevo Presidente de la Agrupación Socialista de Tafalla
Por primera vez en Tafalla se cubre este puesto, y la decisión se tomó en la primera asamblea de la Agrupación Socialista de Tafalla con Amanda Acedo como secretaria general del partido en la localidad.
______________________________ ______________________________ ___________________ZMD. COM - 23/12/08
Amanda Acedo y Valentín Cabrero El pasado mes de Noviembre los socialistas tafalleses celebraron su primera asamblea local tras la llegada al cargo de la nueva secretaria general de la agrupación tafallesa Amanda Acedo.
En esa reunión se acordó que por primera vez una persona ostentaría en Tafalla el cargo de Presidente de la agrupación. Hasta ahora nadie había ocupado ese cargo de un marcado carácter honorífico, puesto que se trata de un puesto de libre disposición por parte de cada asamblea local. Por ejemplo en Peralta o Pamplona, existe esta figura.
Ahora con la entrada de Amanda Acedo, se decidió dar el honor de presidir la Agrupación Socialista de Tafalla a un histórico como Valentín Cabrero, tafallés de 80 años. Padre del ex secretario general de la UGT, Juan Antonio Cabrero, lleva más de 40 años unido a la familia socialista en Tafalla. Valentín fue concejal socialista en el Ayuntamiento de Tafalla del año 1973 a 1979 y después pasó a ser parlamentario en el año 1979, durante los cuatro años de legislatura que le correspondieron. También ha sido presidente de los jubilados y es un histórico militante de la UGT y el PSOE.
|
|
|
|
jueves 16 de julio de 2009
PITILLAS 1936-1937
Seis corralizas en Pitillas fueron la principal fuente de reivindicaciones de la izquierda: Santo Domingo, Cobaza, Picarana, Cascajo, Dolomondos y Carnicería. La relación entre la propiedad particular y la colectiva se había desequilibrado notablemente en beneficio de la primera; y desde hacía muchos años se exigía el deslinde. Este se comenzará en julio de 1931 con un Ayuntamiento republicano con clara mayoría de derechas: seis concejales son carlistas y liberal-coservadores y tres de izquierdas. Desde el principio el deslinde es cuestionado por basarse en el catastro de 1885 y no en el de 1865 que lógicamente contenía menos privatizados. A finales de 1932 comienza el deslinde en Cascajo, Santo Domingo y Cobaza, de donde, según los técnicos, se puede conseguir reintegrar al común casi tres mil robadas de las 13.000 que tienen de cabida.
El Ayuntamiento de derechas, presidido por Emilio Arizaleta, no muestra ningún entusiasmo por el deslinde y éste se retrasa continuamente. Desde la prensa de izquierdas Antonio Cabrero protestaba por la influencia de los caciques en estos retrasos a la vez que solicitaba la implantación de la Bolsa de Trabajo y la parcelación urgente de las corralizas.
En marzo de 1933 la izquierda consigue que Diputación ordene al Ayuntamiento la incautación, parcelamiento y reparto entre los vecinos, en el término de 30 días, de las 4.000 robadas de la corraliza de Picarana, que hacía ya muchos años que era reivindicada por los vecinos.
Ello da lugar a fuertes enfrentamientos que se agravaron cuando al regreso de la romería de Ujué, un numeroso grupo de romeros se enfrentó a bastonazos con otros vecinos de izquierda, resultando heridos de consideración el concejal de UGT Angel Elduayen y Agapito Urzainqui, de Ujué.
Una vez adjudicadas las parcelas el alcalde publica un bando prohibiendo la entrada de los vecinos. Después de mil gestiones para conseguir deslindar y aparcelar Picarana, un interdicto judicial dictado a petición de Carmen Goñi la devolvía a los antiguos detentadores. Estaba claro que en Pitillas no se permitía que la República diese sus frutos. Incluso un domingo fue abucheada y apedreada una banda de música cuando comenzó a tocar el Himno de Riego.
En septiembre de 1933, Ricardo Zabalza se quejaba en un escrito enviado a Diputación, del que se hizo eco “ ¡Trabajadores!”:
“Nada ni nadie puede autorizar este despojo. Tenemos derecho a defender como la propia vida el disfrute de estas parcelas comunales y si el mantenimiento de este derecho llega a costar horas amargas al pueblo de Pitillas, la responsabilidad será de aquellos que puestos a elegir entre el usurpador y el usurpado, no supieron amparar y hacer justicia al que la tenía”.
|
|
|
|
Continuación... fuente: http://gerindabaibi. blogspot. com/2009/07/pitillas-1936-1937 . html
PITILLAS 1936-1937
En el bienio negro aumenta la presión sobre las izquierdas de Pitillas con la entrada de nuevos concejales derechistas. La tierra no se repartía como exigían los vecinos más necesitados y el alcalde se ampara en la Guardia Civil para impedir las protestas de los vecinos en los plenos municipales. UGT denuncia la existencia de 100 familias sin trabajo en una localidad de 1.400 habitantes. Este sindicato era el único de izquierdas existente y en 1934 su nueva junta directiva quedó compuesta por Abdón Garde y Alejandro Alfaro como presidente y vicepresidente; Eusebio Erdociain y Bernardo Napal, secretarios; Antonio Esandi y Cecilio Elduayen, tesoreros; Francisco Oneca, Andrés Esparza, Lázaro Amadoz y Pedro Izura, vocales. Sin estar en la junta, Antonio Cabrero seguía siendo el alma y motor de los socialistas y continuaba escribiendo sus crónicas desde “ ¡Trabajadores!” denunciando, de vez en cuando, al “cavernícola Diario de Navarra, defensor de los que se comen el común”. En la derecha, José Abete presidía el Centro Agrario y Jesús San Martín el Casino La Unión.
En 1936, tras el triunfo del Frente Popular, un grupo de vecinos se entrevista con las nuevas autoridades y consiguen que éstas hagan dimitir al alcalde Arizaleta por considerarlo un obstáculo para la convivencia del pueblo. En abril toma posesión del cargo Antonio Cabrero, junto con otros tres concejales de izquierdas, Ramón Alfaro y Joaquín Napal.
Todo parecía que por fin un ayuntamiento de Pitillas se comprometería a fondo en el tema del comunal. Pero no le dieron tiempo.
Estallado el Alzamiento militar, los días 18 y 19 transcurren con normalidad controlando el Ayuntamiento la situación. El lunes día 20 llegan grupos armados de Olite y ocupan el pueblo. Las iras de las derechas se centran en la figura del alcalde. Por medio del cura le dicen que debe entregar la vara a lo que Cabrero responde que, si lo hace, será en el propio Ayuntamiento. Allí se dirige precedido de un grupo de vecinos que destrozan los cuadros de Alfonso XIII, Azaña y Alcalá Zamora, sacando de un cuarto la imagen de un Corazón de Jesús al grito de “Ya está libre, ya no estará prisionero”. Seguidamente arrasan el Centro de las izquierdas situado en casa de Garasa y queman en la plaza consistorial las banderas republicanas y ugetistas. A partir de ese momento varias personas y el propio alcalde huyen de la localidad.
A las 11 de la mañana de ese mismo día 20 y bajo la presidencia del comandante de puesto de la Guardia Civil de Olite, se procede a la destitución del Ayuntamiento legítimo y la entrada de otro que presidirá Pablo Sada.
El terror aumenta cuando el día 23 aparece el cadáver de un hombre que habían matado los de Murillete. Los carlistas ya están rápidamente organizados y los falangistas lo harán posteriormente, reclutando fundamentalmente a los elementos de izquierdas que quieren salvar la vida y que los carlistas no admiten en sus filas.
El primero en morir fue Paulino Gastón, un hombre de 55 años, vaquero muy humilde al que le acusaban de tener una pistola que él negaba. Primero fue salvajemente maltratado en el Ayuntamiento y luego lo estuvieron asustando en el cementerio. Por último, donde la Casilla del Reino, en la carretera general, el hombre empezó a correr hacia el pueblo diciendo: “En Olite no mais de matar”, y un guardia municipal se echó la carabina a la cara y lo mató. Otros testimonios aseguran que lo mataron a palos.
La Junta de Guerra, ya constituída, comienza a dictar órdenes contra las familias consideradas contrarias al régimen. Pedro García, jefe de Falange, Patricio Oroz, Pedro Pascual y Plácido Esparza, entre otros, formaban parte de la misma. Unas cincuenta personas son detenidas. Las gentes consideradas de izquierdas son obligadas a llevar un brazalete blanco y a presentarse diariamente al Ayuntamiento. Juan Angulo, a quien Cecilio San Martín en su huída le ha dejado sus vacas, tiene que entregar diariamente toda la leche, confiscándosele finalmente el ganado. Otros son obligados a trabajar gratuitamente en las trilladoras y a algunos como Juan Elduayen les confiscan toda la cosecha, la casa, tierras y animales. Le impusieron además una multa de 20.000 pesetas que no pagó porque ya no tenía con qué hacerlo. Otras multas dejaron a algunas familias pobres en la miseria.
La Comisión Provincial de Incautación de Bienes instruyó expedientes contra Marcos Tetuán, Angel Elduayen, Anselmo Aristu, Juan Luri, Simplicio Escalera, Francisco Erdociain, Isaac Arizpeleta, Jesús Ayundez, Nicolás Esandi, etc.
A María Ezpeleta, Flor Elduayen y a alguna otra les dieron a elegir entre cortarles el pelo o tomar aceite de ricino, optando ellas por lo primero.
Un grupo de Peralta estuvo a punto de fusilar a Julián Garasa y a su padre José, atados en los pilares del Ayuntamiento, siendo impedido por la firme intervención de un vecino.
Los pistoleros de Olite, que desde el primer momento aparecieron por el pueblo, seguían haciendo sus incursiones. Una noche llegaron con un camión y detuvieron a Joaquín Napal y a un caminero llamado Mascarán. Los de Olite se mostraban visiblemente molestos por no haber podido detener a más gente. Alguno del pueblo protestó por las tres hijas pequeñas que tenía el caminero, y tras consultar con el jefe de Falange, propuso a los de Olite cambiarlo por Julián Garasa, entonces secretario de UGT y soltero. Uno le replicó: “Mecagüendios, vamos a por un camión, nos llevamos a dos ¿y aún vienes a por uno? ¡Hala, abajo todos!. Y dejaron vivos a los dos no sin antes darle una serie de varazos a Joaquín Napal.
El cojo Garasa no tendrá tanta suerte. El día 17 de agosto apareció muerto en el término de Beratxa de Tafalla a las cuatro de la mañana.
La noche anterior habían llegado al pueblo el Chato Berbinzana y un tal Ustárroz de Olite y con el palo que Julián Garasa utilizaba de bastón, se lo metieron entre las piernas y lo tiraron, como un saco de patatas, al interior de una furgoneta CITROEN en la que se lo llevaron para siempre.
A finales de agosto se forma el Tercio de Sanjurjo y la Junta de Guerra elabora una lista de pitilleses de izquierda, jóvenes en su mayoría, para que formen parte en él. A unos en el Ayuntamiento del pueblo y a otros en el cuartel de la Guardia Civil de Olite, les darán a elegir entre el Tercio, el Fuerte o la cuneta. A Francisco Oneca, anterior presidente de UGT, también lo enviaron pero lo devolvieron por viejo, salvando así la vida. Con él rechazaron a Estanislao Díaz, Juan Angulo, Juan Mazparrote, Tomás Azagra y Pedro Aristu.
Cuatro más se pasaron al bando republicano: Bernardo Napal, que posteriormente morirá en la retirada de Valencia; los hermanos Eusebio y Alejandro Erdociain y Antonio Esandi, Felipe Garayoa y Paco Otano consiguieron pasar a Francia.
Epifanio Azagra y el sastre Valentín Jaurrieta desaparecerán tras las matanzas de Pamplona. Emilio San Martín, de 54 años, que se había trasladado a Mendavia huyendo de los pitilleses, apareció muerto el 9 de septiembre en el término tafallés de La Sarda.
Numerosos vecinos permanecían detenidos en diversas cárceles y cuando eran puestos en libertad no eran admitidos en el pueblo bajo amenazas de muerte. Tal fue el caso de Abdón Garde, que al regresar al pueblo confiado, acudieron las derechas a apedrear su casa, escapándose por la chimenea y permaneciendo escondido en la fragua de un pariente.
Trece pitilleses murieron fusilados en las matanzas de Zaragoza. Seis, en la tarde del día 4 y siete en la del 10 de octubre. Todos ellos entre 10 y 32 años, la mayoría solteros y jornaleros de UGT. Eran Valentín Arizpeleta Chiquirrín, al que mataron otro hermano en el frente; José Arizpeleta Napal; Nicolás, Alfonso y Pablo Díaz Chiquirrín, los tres, hermanos; Aniceto Esandi; Gregorio Oscoz, “El Pocho”; Félix Aguerri; Alejandro Alfaro; Constantino e Irineo Anaut, también hermanos; Baldomero Díaz Beltza y Segundo Otano.
El día 21 de febrero del año siguiente, después de fusilados, el Ayuntamiento declarará “prófugos” a José Arizpeleta, Irineo Anaut y Baldomero Díaz por no presentarse con su quinta.
Una de las características más curiosas de la represión en Pitillas fue la muerte del sacerdote castrense y abogado Santiago Lucus Aramendia, a quien no tuvieron en cuenta su condición para fusilarlo precisamente en nombre de Dios. Santiago Lucus vivía en Pamplona con su madre, en la calle Mayor, y tenía fama de simpatizar con la República y los socialistas y de haber predicado a favor de los repartos de tierras. En una ocasión, en un mitin en Carcastillo, tuvo que enseñar su carnet de capitán para no ser detenido tras ser denunciado por las derechas. Al comenzar la represión se refugió en unos frailes de Vitoria donde al tiempo fue detenido, trasladado a Pamplona y encarcelado. Una noche fueron a buscarlo y lo fusilaron junto a Victoriano García Enciso, panadero, casi frente a la fuente del Perdón en el término municipal de Undiano.
Pitillas no sólo vio la represión de muchos de sus vecinos, sino la humillación de todos. El 5 de octubre de 1936 fue enviada al Ayuntamiento una instancia firmada por Víctor Tanco y 213 vecinos más en la que solicitaban la devolución de las tierras de la Picarana a sus antiguos poseedores, ya que la “incautación de dicha corraliza se hizo en un tiempo anormal”. La instancia, impulsada por los caciques que supieron aprovechar las circunstancias del momento, fue firmada por la mayoría de los vecinos, con expresa renuncia a los derechos que tanto esfuerzo les había costado recuperar. En 1939 las hierbas de dicha corraliza, la de Dolomondos, pasarán a manos particulares. En Pitillas ya no quedaba nadie para oponerse a la voluntad de los señores.
Navarra 1936-1937: De la esperanza al terror
Publicado por Gerindabai en 6:43
|
|
|
|
Respuesta al mensaje, enviado el 19/03/2008 a las 23:39 por ANDIAGA:
Valeriano Antonio Cabrero Santamaría, nacido en Pontano (Huesca), en 1903. En 1928 casó con Juliana Urzain Esparza, tuvieron cuatro hijos, y vivieron en Pitillas (Navarra), hasta su huida a la provincia de Soria. En 1931 entró como concejal en el Ayuntamiento de Pitillas donde, dos años después, comenzaría una lucha que le llevaría a la muerte. La eterna lucha del mundo desde que lo es: los ideales unidos a los trabajadores, frente al poder del dinero. No hay más por mucho que se quiera adornar....
miércoles 2 de septiembre de 2009
"LA VARA DE LA LIBERTAD SIGUE PERDIDA"
Mientras Roberto Jiménez y Miguel Sanz se echan unos vinos en las fiestas de Pitillas, los nietos del alcalde del pueblo fusilado en 1936 buscan un “geo radar” para hallar los restos de Antonio Cabrero Santamaría, perdidos en los montes de Soria desde hace 73 años y posiblemente el único alcalde navarro cuyo cuerpo todavía no se rescatado.
No hay recuerdo en Pitillas para el socialista que pagó con su vida la defensa del comunal, a pesar de que en el pueblo gobierna hoy otro militante del partido de Pablo Iglesias y para más inri, padre del secretario general de los socialistas navarros.
Un Roberto Jiménez que, eso sí, nada más tomar posesión hace un año corrió como un poseso a llevar flores al parque de Sartaguda que recuerda a los 3.500 republicanos asesinados. Allí había cámaras de televisión y en los montes de Soria sólo nietos de Cabrero que arañan la tierra para que descanse en paz la memoria.
Los Jiménez de Pitillas, socialistas que, casualidades de la vida, proceden de Soria, tampoco saben nada del cura del pueblo durante la República, Santiago Lucus Aramendía, uno de los pocos sacerdotes navarros asesinados por los golpistas por sus ideas progresistas, un socialista moderado lo consideraban algunos.
No, en Pitillas gobierna el orden establecido. En fiestas van de la mano Roberto y lo más granado de UPN, Barcina, antigua compañera de ayuntamiento, incluida, que para eso conoce bien el paisaje. Los cuatro revolvedores que quedan que sigan buscando, que levanten monolitos al alcalde Cabrero, pero en Soria. En Pitillas, como en el resto del País, “la vara de la libertad” sigue perdida y enterrada muy profunda. Algunos pisan encima, para que no resplandezca nunca.
Beltrán Gárriz, publicado en Gerindabai
|
|
|
|
(Respuesta al anterior mensaje)
miércoles 2 de septiembre de 2009
UN MONOLITO PARA EL ALCALDE DE PITILLAS
CALENDARIO REPUBLICANO
Fuentebella (Soria),
verano de 1936
La familia de quien fue alcalde de Pitillas en 1936 quiere cerrar el círculo de una desaparición de la que en estas fechas se cumplen 73 años. El socialista Antonio Cabrero Santamaría fue asesinado en los montes de Soria que mugan con Cornago (La Rioja) después de estar oculto en ellos más de un mes. La amistad con unos pastores que faenaban en Pitillas le llevó a refugiarse allí. Eran los primeros días del golpe de estado que acabó con la República y el terror y la delación se apoderaron de la población de la zona cercana a la localidad de San Pedro Manrique.
Ahora, en el paraje de Fuentebella, los nietos del alcalde han programado una última batida para hallar los cuerpos de Cabrero y de Valentín Llorente, maestro de Fitero que le acompañó en infortunio. Se encuentren o no la fosa, los descendientes del edil pitillés que lució “la vara de la libertad” están dispuestos a levantar un monolito que recuerde su memoria. En la comarca, un manto de silencio cayó durante años. Entrevista a entrevista con los paisanos, de puerta en puerta durante la última década, los tafalleses Ander Cabrero y Maite Zalakain han desentrañando prácticamente el misterio.
Los de Tafalla, municipio en el que viven ahora los descendientes del alcalde fusilado, han recorrido en los últimos tiempos distintas localidades de Soria, La Rioja y Navarra. Han intercambiado correos por Internet con personas de la zona, hoy prácticamente despoblada, que residen en Madrid o Barcelona. Han lanzado su mensaje de búsqueda en foros relacionados con la memoria histórica y se ha entrevistado con políticos, periodistas e historiadores. Nada, de momento. El lugar exacto del enterramiento sigue siendo un misterio, aunque cada vez se acota más la escarpada y abrupta zona en la que se supone duermen los cuerpos.
La búsqueda la comenzó la abuela, continuó el padre de Ander, Valentín Cabrero, hijo del alcalde que quiso recuperar el comunal de Pitillas para aliviar la precariedad económica de los campesinos más modestos. Un hombre, Valentín, que antes del comienzo de la Transición fue concejal de Tafalla, y uno de los primeros parlamentarios forales navarros. Ander y Maite son los que han seguido los últimos años la estela de una familia a la que le falta que encaje la pieza más importante de su puzzle particular. A falta de unos restos, el monolito en los montes de La Sierra de La Alcarama aliviaría bastante el sufrimiento de dos generaciones. De tres con el pequeño Omar, bisnieto del Cabrero desaparecido.
Este es un reconocimiento a ellos y a las ideas qué representaron, la difusión de lo sucedido era una deuda pendiente con ellos y con todos los asesinados por las cunetas y barrancos del Estado. Todo este esfuerzo de titanes, Ander y Maite lo han plasmado en un cuaderno que llena cerca de 200 emocionantes hojas, que son la historia de su abuelo pero también la de Pitillas.
Ander recuerda que “durante años tratamos de obtener alguna información, pero casi siempre nos encontramos con un gran silencio. Maite, mi compañera, y yo, nos pusimos las pilas y en el año 2000 retomamos el asunto. Fuimos repasando los pocos datos que teníamos y comenzamos a investigar. No sabíamos ni por donde empezar, pero empezamos”.
Para organizarse, escribieron dato a dato todo lo referido a la búsqueda del abuelo. “En principio era para guiarnos, para saber quién era quién, para localizar y conocer los pueblos abandonados cercanos a San Pedro Manrique. Nos acercamos a la sierra sin ni tan siquiera saber su nombre. Tejimos una tela de araña apoyándonos en las personas que fuimos encontrando. Entablamos contactos que nos fueron llevando, despacio, unos a otros”.
Sin conocimientos de internet y sin ADSL, rastrearon por la red todo lo referente a los pueblos de la zona. Con muchas horas de trabajo, con el apoyo de los padres, amigos y algunas carambolas, reconstruyeron los últimos años de vida del alcalde y, sobre todo, los cuarenta días previos al asesinato. “El trabajo fue engordando hasta el punto de que para nosotros es una gran joya y nos vemos obligados a compartirlo, a difundirlo, para plasmar allá donde podamos la memoria del abuelo y del maestro de Fitero”, señala Ander.
Desde cavar prácticamente con las manos en el supuesto lugar del fusilamiento, hasta conseguir, por fin, entrevistarse con una mujer que les llevaba comida a los dos republicanos ocultos en un corral, muchos fueron los hilos que los tafalleses tuvieron que mover para hilvanar una historia terrible con un final fundido en negro.
Todo comenzó el 20 de julio de 1936, cuando un grupo de fascistas y algunos guardias civiles de Olite asaltaron el Ayuntamiento de Pitillas. El alcalde consiguió huir. “Sabemos que el abuelo se dirigió en busca de sus amigos Cirilo y Fabián Delgado, pastores a los que encontró en el borreguil de Acrijos y que conocía de cuando en años anteriores estos permanecían los inviernos con las ovejas en corrales próximos a Pitillas”, explica Ander.
Con estos y otros paisanos pasó el alcalde más de un mes, pernoctando en el corral Los Hoyuelos de Acrijos, donde les dejaban, a escondidas, comida y mantas. Al refugio también llegó Valentín Llorente “Valdemadera”, nacido en Igea y maestro en Fitero, que andaba huido por los alrededores. Tanto la localidad de Acrijos como Fuentebella, padecieron la varias visitas de los golpistas que, casa por casa, intimidaban a los vecinos. Ante esta situación de inseguridad, Cabrero y el maestro, con la intención de no comprometer a sus protectores, decidieron adentrarse en los montes, donde pasaron sus últimos diez días de sus vidas todavía asistidos por pastores que acudían a llevarles noticias y provisiones.
|
|
|
|
(Respuesta al anterior mensaje)
Continuación al parrafo anterior.
“Ante el rumor de que se escondían cerca, el alcalde de Fuentebella Lorenzo López, “El Lobo” fue a San Pedro Manrique e informó de que estaban en los alrededores. Juntó a otras cinco personas y salieron a buscarlos. Es probable que obligaran, al menos a un pastor de los que conocían el refugio, para que los condujera al corral de La Era de Alonso donde pernoctaban. Utilizaron a esta persona, dispararon un tiro al aire para que salieran y poder cogerlos”, precisa Ander tras llevar una década investigando los últimos pasos de su abuelo.
Les ataron las manos a una cuerda y les trasladaron barranco abajo hasta el termino de Moscares, Tras meterles durante un rato en el chozo (caseta pequeña) de una huerta, les sacaron y les asesinaron, primero a el abuelo y después al maestro. Parece que los enterraron allí mismo, junto a la linde de la huerta, aunque también nos dicen, que lo hubieran hecho al pie de un barranco, donde alguien, al tiempo, colocó una cruz con dos maderitas, que otros quitaban. “Hay otra versión que señala que estaban sentados sobre unas piedras cuando les dispararon. Pero todo apunta a la misma zona”, dice el nieto.
Por Fuentebella y Acrijos corrió la noticia de lo sucedido y se rumoreó el nombre de los pistoleros. Se enfrentaron posiciones y sentimientos. En estos pueblos, con apenas 25 habitantes, todos eran familia. En el desolado paraje soriano no había nadie más para juzgar los actos salvo las conciencias de sus vecinos. Es probable que casi todos, familiares entre sí, se vieran de alguna forma comprometidos a guardar silencio.
El primer mandatario de Fuentebella, como prueba que había ejecutado la orden, presentó a la autoridad golpista la cedula de identidad de Cabrero, un cinturón y un reloj chapado en oro. “El cinturón y la cedula se lo dieron después al pitillés Pablo Urzain, hermano de mi abuela, cuando se personó en el ayuntamiento de Manrique a interesarse por lo sucedido. A Pablo Urzain no le dieron más información.
Por las indagaciones hechas, los nietos creen que los habitantes de Fuentebella vivieron con esta mancha de por vida, obligados de alguna manera a encubrir y mantener en silencio tanto los asesinatos como los nombres de los ejecutores e incluso la identidad de quienes les habrían ayudado.
“El Acalde de Fuentebella, junto a cinco cazadores del pueblo, salieron en su busca y les asesinaron con los disparos de dos de ellos. Sobre esto todavía hay un manto de silencio que se extiende hasta nuestros días, impidiendo localizar el sitio exacto donde les enterraron y recuperar, al fin, los restos. Y en esto estamos”.
La viuda del alcalde de Pitillas y sus hijos vivieron siempre con la tristeza de no saber el paradero de su padre. La abuela Juliana hace años que murió. Sus cuatro hijos quedaron separados del núcleo familiar, y así han permanecido hasta nuestros días, unos en Tafalla y otros en Francia. “Lo pasaron mal, fueron recluidos en los campos de refugiados preparados en Francia para el éxodo republicano. El bisabuelo Antonio a su regreso sufrió dos años de cárcel en Barbastro. Todos viviendo con la desesperanza de no tener noticia alguna, siempre pensando e interesándose por lo sucedido y con ganas de un día recuperarlo. Creo que se lo merecen y por eso necesitamos cerrar este largo capitulo de nuestra historia, regresando sus restos para que de verdad el abuelo que no nos dejaron tener pueda descansar en pitillas, junto a sus compañeros de una vez por todas”, añade Ander.
El nieto insiste en que “nosotros continuamos en nuestra búsqueda. Creo que hemos localizado ya a todos los descendientes de Fuentebella. Todos apuntan a un mismo lugar, pero es difícil concretar el sitio exacto de la fosa. Nos dicen que ya sabemos todo lo sucedido, y que parece que no queda nadie que pueda revelar algo más concreto. Visto lo visto, queremos intentar que se pase un geo-radar por la zona, pero parece que es complicado acceder a estos aparatos”.
“Queremos agradecer a todas esas personas que nos han prestado su ayuda, a quienes nos aportaron testimonios, a quienes nos abrieron las puertas de sus casas y nos ofrecieron de su comida a todos aquellos que no dudaron en bajar a cavar y a los que nos prestaron los todo terreno para acceder a la sierra”.
“Hemos llegado a un punto en el cual, por nosotros mismos, no avanzamos más. Continuamos buscando testimonios, pero los datos se repiten. Estamos barajando como poner en marcha el tema del monolito. Mi padre y sus hermanos rondan los 80 años y a nosotros nos gustaría que lo vieran realizado y que por fin tengan un sitio donde situar a su padre”.
La idea del monolito va para adelante. La asociación Soriana Recuerdo y Dignidad y Represión Rioja 1936, están trabajando en el tema. Tendrá una placa de bronce en recuerdo de los hechos. Lucirá los nombres y las fotos del alcalde de Pitillas y el maestro de Fitero. Y portará, también, la jota que un día de Santo Domingo cantaron hace setenta años a un alcalde que no tiene tumba:
“La vara de la libertad, la lleva quien la merece.
La lleva Antonio Cabrero, y en sus manos resplandece”.
Luis Miguel Escudero (La Voz de la Merindad)
|
|
|
|
………. La familia siempre hemos estado haciéndonos una pregunta, donde estará nuestro marido, padre, abuelo,
y siempre tenemos una esperanza de poder encontrarlo, todos hemos puesto nuestro granito de arena para dar pasos y poder
obtener los datos necesarios, Ander realizo un trabajo intenso y logra dar con la pista buena, quien fue Valentín y Conchita
donde en el balneario de fitero comentando cosas de la guerra del 36, hay una persona que habla de que en su pueblo cuando
el era un crio oye que mataron al alcalde de Pitillas y un maestro, era nuestro padre, abuelo, de quien se trataba, desde ese día
todos hemos ido realizando gestiones, yo siendo Secretario de UGT Navarra, realizamos un reconocimiento institucional a los
fusilados del 36, en actos muy importantes dentro de nuestra Comunidad, así como un CD, en recuerdo de nuestros familiares
y les dimos la medalla de ORO a la asociación de familiares de los Fusilados, siempre recopilado datos y realizando gestiones
para que nuestro padre, abuelo sea reconocido por la importante labor de trabajo que realizo y le costó la muerte, como a muchos
Compañeros de UGT y PSOE, por ello continuaremos sin descanso dando los pasos necesarios hasta encontrar sus restos.
Quiero dar las gracias a todos los que de una u otra forma nos ayudais a encontrar a nuestros seres queridos.
Juan Antonio Cabrero Samaniego nieto de Antonio Cabrero
|
|
|
|
Respuesta al mensaje, enviado el 12/08/2009 a las 10:18 por Roberto:
jueves 16 de julio de 2009
PITILLAS 1936-1937
Seis corralizas en Pitillas fueron la principal fuente de reivindicaciones de la izquierda: Santo Domingo, Cobaza, Picarana, Cascajo, Dolomondos y Carnicería. La relación entre la propiedad particular y la colectiva se había desequilibrado notablemente en beneficio de la primera; y desde hacía muchos años se exigía el deslinde. Este se comenzará en julio de 1931 con un Ayuntamiento republicano con clara mayoría de derechas: seis concejales son carlistas...
Buenos dias,
Vivo en Bordeos (Francia) y es con una muy grande emocion que encondrado y leiste este articulo de la guerra en Pitillas en 1936/1937.
Soy el unico hijo de Felipe Garayoa citado aqui, y que se refugio en Francia en 1939, exactamente en Bordeos.
Se casaran en Bordeos el 7 de julio 1945 con La senorita Jacqueline Salinas, que nacio en Bordeos, pero que estaba la hija de Chrisanto Salinas que nacio en Montréal, Navarra, y de Mercedes Cepero que nacio en Madrid.
Nacido yo el 22 de julio de 1947 pero me padre se mourio en junio 1950. Es por eso que no conosco mucha cosas de la historia de su vida y en particular de su guerra en las fuerzas républicanas. Pero, el poco lo que me contaran me madre de su historia y de su huida en Francia (no le gustava hablar de eso con ella) me parece empalmar a su articulo.
Soy haciendo la traduccion de hesta hitoria de Pitillas en frances por me familia y amigos pero tengo algunos problemas. Gracias de contestar a las
preguntas siguentes.
-Las superficies de las tieras robadas estan en hectareas?
-En la entreda de Antonio Cabrero a la yutamiento en 1936, escribe de tres consejales pero no hay el nombre que de dos.
-No entiendo exactemente la expression de Paulino Gaston:
«En Olite no mais de matar"
- El gojo Garasa estaba pariente con Julian?
- Escribe por fin que 4 mas se pasaron al bando republicano pero ay los nombres de seis, del cual me padre. Confirma seis?
Por otro lado sabes si puede encontrar un sitio internet o otra sitio a donde se hablas de los regimentos republicano para ver si hablan de ma padre (yo sé por me madre que cuando pasaran en Francia habia esquis, porque estaba en los cazadores de montagna).
Gracias para todo hasta pronto de leirse.
(Perdona me castillano aproximado.)
Cordialmente,
Jean Jacques GARAYOA (mismo mensage a Gerinda Bay)
|
|
|
|
(Respuesta al anterior mensaje)
Estimado Jean Jacques Garayoa, leímos tu mensaje hace poco. Me gustaría ponerme en contacto contigo y poder comentar sobre algunas cosas de las que preguntas. Para ello, te agradecería que me proporcionaras tu e-mail, así comentaremos más directamente. Quedo a la espera de tu respuesta,
Un saludo.
|
|
|
|
viernes 9 de abril de 2010
Un poco de historia Bibliografía: Blog La Vara de la Libertad http://lavaradelalibertad. blogspot. com/2010/04/un-poco-de-histori a. html
1927. Valeriano Antonio Cabrero Santamaría. Ponzano-Pitillas. Realizó el servicio militar en Tudela, desde allí, llego a Pitillas por primera vez, con apenas 23 anos, en 1927, como cabo, a la parada que por aquél entonces realizaba el ejército en el pueblo. Durante su estancia en Pitillas y, terminado el período militar, el 23 de enero de 1928, contrae matrimonio con Juliana Urzain, vecina de Pitillas. De este matrimonio, nacieron cuatro hijos.
En 1931, Antonio Cabrero Santamaría, es elegido concejal del Ayuntamiento de Pitillas, desde donde defendió sus ideales republicanos y de izquierda, en un Ayuntamiento, con clara mayoría de derechas, y poco dispuesto a mejorar las precarias condiciones de sus habitantes.
El 1ª de mayo de 1933, en la mayoría de los pueblos de la zona, el día se celebró entorno al eterno problema del comunal. Desde Pitillas Antonio Cabrero, denuncia la situación que en el pueblo crean los caciques y anuncia movilizaciones en favor de la implantación de La Bolsa de Trabajo, por el deslinde y la distribución urgente de las corralizas de Cobaza, Cascajo y Santo Domingo.
Seis corralizas en Pitillas fueron la principal fuente de lucha por parte de la izquierda local: Santo Domingo, Cobaza, Picarana, Cascajo, Dolomondos, y Carnicería. La relación entre la propiedad particular y la colectiva se había desequilibrado notablemente en beneficio de la primera; y desde hacía muchos años se exigía el deslinde. Este se comenzará en julio de 1931 con un ayuntamiento republicano con clara mayoría de derechas: Seis concejales son carlistas y liberal-conservadores y tres de izquierdas. Desde el principio el deslinde es cuestionado por basarse en el catastro de 1885 y no en el de 1865 que, lógicamente, contenía menos terrenos privatizados. A finales de 1932 comienza el deslinde en Cascajo, Santo Domingo y Cobaza, de donde, según los técnicos, se puede conseguir reintegrar al común casi tres mil robadas de las 13.000 que tienen de cabida.
El Ayuntamiento de derechas, presidido por Emilio Arizaleta, no muestra ningún entusiasmo por el deslinde y éste se retrasa continuamente. Desde la prensa de izquierdas Antonio Cabrero protestaba por la influencia de los caciques en estos retrasos a la vez que solicitaba la implantación de la Bolsa de Trabajo y la parcelación urgente de las corralizas.
En marzo de 1933 la izquierda, consigue que Diputación ordene al Ayuntamiento la incautación, parcelamiento y reparto entre los vecinos en el término de 30 días, de las 4000 robadas de la corraliza Picarana, que hacía ya muchos años que era reivindicada por los vecinos. Esto da lugar a grandes enfrentamientos que se agravaron cuando, al regreso de la romería de Ujué, un numeroso grupo de romeros se enfrentó a bastonazos con otros vecinos de izquierda, resultando heridos de consideración el concejal de UGT Ángel Elduayen y Agapito Urzainqui, de Ujué.
Una vez adjudicadas las parcelas el alcalde publica un bando prohibiendo la entrada de los vecinos. Después de mil gestiones para conseguir deslindar y parcelar Picarana, un interdito judicial dictado a petición de Carmen Goñi la devolvía a los antiguos detentadores. Estaba claro que en Pitillas no se permitía que la República diese sus frutos. Incluso un domingo fue abucheada y apedreada una banda de música cuando comenzó a tocar el Himno de Riego.
Algunos altercados se producen, y enfrentan a los vecinos, por cuestiones religiosas, el día de la romería de Ujué. Este día, la derecha religiosa del pueblo, aprovecho para manifestarse y enfrentarse al nuevo periodo republicano, que comenzaba a gestarse.
En septiembre de 1933 Ricardo Zabala se quejaba en un escrito enviado a Diputación del que se hizo eco "Trabajadores".
"Nada ni nadie puede autorizar este despojo. Tenemos derecho a defender como la propia vida el disfrute de estas parcelas comunales y si el mantenimiento de este derecho llega a costar horas amargas al pueblo de Pitillas, la responsabilidad será de aquellos que, puestos a elegir entre el usurpador y el usurpado, no supieron amparar y hacer justicia al que la tenía".
En el bienio negro aumenta la presión sobre las izquierdas de Pitillas con la entrada de nuevos concejales derechistas. La tierra no se repartía como exigían los vecinos más necesitados y el alcalde se ampara en la guardia civil para impedir las protestas de los vecinos en los plenos municipales. UGT denuncia la existencia de 100 familias sin trabajo en una localidad de 1400 habitantes. Este sindicato era el único de izquierdas existente y en 1934 su nueva junta directiva quedo compuesta por Abdón Garde y Alejandro Alfaro como presidente y vicepresidente; Eusebio Erdociain y Bernardo Napal, secretarios; Antonio Esandi y Cecilio Esandi, tesoreros; Francisco Oneca, Andrés Esparza, Lazaro Amadoz y Pedro Izura, Vocales. Sin estar en la junta, Antonio Cabrero seguía siendo el alma y motor de los socialistas y continuaba escribiendo sus crónicas desde "Trabajadores" denunciando, de vez en cuando, al "cavernícola Diario de Navarra" defensor "de los que se comen el común". En la derecha, José Abete presidía el Centro Agrario y Jesús San Martín el Casino la Unión.
En julio de 1935, Antonio Cabrero, arremete desde "Trabajadores", (Periódico de UGT de Navarra) contra el nuevo alcalde al que echa en cara las 100 familias de pitilleses sin trabajo y en precarias condiciones de vida. Cabrero denuncia el hecho de que tras el sorteo de la corraliza Dolomondos, la tierra sobrante fuese repartida según criterio del ayuntamiento y en contra de la voluntad de los vecinos. Según él, el deslinde debía hacerse según el año 1865 y no el de 1885 dada la gran privatización que el comunal pitilles sufrió en esos 20 años. El alcalde gubernativo no dudó en recurrir a la guardia civil, cada vez que en los plenos municipales, se manifestaban las justas protestas de los vecinos.
En 1936, tras el triunfo del Frente Popular, un grupo de vecinos se entrevista con las nuevas autoridades y consiguen que éstas hagan dimitir al alcalde Arizaleta por considerarlo un obstáculo para la convivencia del pueblo. En abril toma posesión del cargo Valeriano Antonio Cabrero Santamaría, junto con otros tres concejales de izquierdas, Ramón Alfaro y Joaquín Napal.
Todo parecía que por fin, un Ayuntamiento de Pitillas se comprometería a fondo en el tema del comunal. Pero no le dieron tiempo.
|
|
|
|
Respuesta al mensaje, enviado el 27/03/2010 a las 20:25 por Ahuntzain:
Estimado Jean Jacques Garayoa, leímos tu mensaje hace poco. Me gustaría ponerme en contacto contigo y poder comentar sobre algunas cosas de las que preguntas. Para ello, te agradecería que me proporcionaras tu e-mail, así comentaremos más directamente. Quedo a la espera de tu respuesta,
Un saludo.
Buenas tarde,
E visto solamente hoy tu mensaje. Me mail es: garayoa2@aol. com
Gracias y hasta pronto
Cordalmente,
Jean Jacques
|
|