OPINION | TRADICION
Romerías a la Virgen de Ujué
Santos Villanueva
Con lo mejor de la Pascua florida, los caminos de Navarra florecen en romerías marianas a los Santuarios y Ermitas de nuestra tierra. Y a los peregrinos de Ujué, se nos agranda y rejuvenece el corazón.
Romero es el peregrino, el que pasa; tiene la misma raíz que romería, que es fiesta; ¡nuestra fiesta por santa María en la Pascua florida! Romería que es camino -la vida entera es camino- y en grupo..., que la Virgen nos quiere hermanos y caminando juntos para ayudarnos. Hijos amantes de Nuestra Señora, fieles a la tradición milenaria de nuestros mayores.
Hay dureza en la andadura pero mucha fe y alegría en el corazón.
Un año más daremos gracias a Dios de poder encontrarnos en Ujué y aunque no esté delante la imagen auténtica ni podamos rezar dentro del templo, veneraremos a la Virgen y postrados en la Eucaristía que presidirá el Sr Arzobispo, celebraremos y adoraremos a Cristo Resucitado. Ante el Señor desgranaremos nuestras experiencias y emociones fuertes, y renovaremos la fidelidad y devoción de todos los pueblos romeros. Y la Virgen, Reina del cielo -Regina coeli laetare volveremos a cantar-acogerá el amor, las promesas, las ofrendas y plegarias agradecidas de tantos romeros. Y cantaremos las viejas melodías de nuestros pueblos que han acompañado durante siglos la fe y la devoción de nuestros padres y esperamos poder transmitir a los hijos.
Este año 2009, forzados por las obras de restauración que nos devolverán un templo más digno como trono para la Virgen y mejor dispuesto para las celebraciones del pueblo cristiano, le pediremos a Nuestra Señora que nos ayude a pasar de su imagen venerable, hermosa, emocionante, a la realidad de la Virgen María que está en el cielo junto a la gloria de Dios. La ausencia de su antiquísima imagen tan querida y venerada, nos hará pensar más en la Virgen María, la que está en el cielo, la viviente, la que nos mira y nos bendice con ojos de madre, la que nos pide lo mismo que pedía a los discípulos: “Haced lo que El os diga”.
La devoción verdadera nos lleva a descubrir mejor, para hacerle más sitio en nuestra vida, la importancia, la grandeza y la bondad de Dios.
Cada pueblo peregrinará en su día y todos estamos invitados a unirnos en el amor a la Madre de Dios. Que Ella bendiga a todos y despierte en los corazones las resonancias mejores, los deseos más nobles, más santos.