Extraído de http://www. burgui. net/antigua/textos/ujue/larome riadeujue. pdf
LA ROMERÍA DE UJUE
Hablar de Ujué es pronunciar la palabra romero, peregrino por Santa María.
En las primaveras floridas, todos los empinados caminos conducen a Ujué.
La leyenda nos remonta a los siglos VIII y IX cuando reinaba Íñigo Arista. Un pastor a través de una paloma -
recordemos que Ujué es “Uxua” en euskera y significa paloma - halló la imagen venerada, oculta en una cueva
a donde entraba y salía una paloma.
El pastor relató lo ocurrido a los del pueblo - situado posiblemente donde hoy día está la ermita de la Blanca -
y el pueblo entero se trasladó (es la primera peregrinación) hasta la cumbre donde ahora está Ujué que será
fortaleza contra la invasión musulmana.
De ahí que la misma iglesia, la actual basílica sea bastión, sea iglesia - fortaleza. El ábside románico con sus
tres preciosas cúpulas, en la del centro se halla la Virgen, está dentro de los muros de la fortaleza.
Según la tradición, el origen de la romería a Santa María de Ujué se remonta al año 1.043. Los habitantes de
Tafalla, comandados por el Rey García de Nájera vencieron a los moros que habían cercado su ciudad. Es así
como todo el pueblo unánime hizo la promesa. Se conoce con el sobrenombre de “el voto de Tafalla”. Hace
promesa de ir cada año en romería a Santa María de Ujué. Luego fueron los Reyes de Navarra desde el castillo
de Olite y, pequeños pueblos ribereños se unirán a la secular romería. Todavía se conserva una coplilla
medieval que canta y dice:
“Así, el crucero cumple
el voto que hizo a su patria
cuando moros y cristianos
peleaban en Navarra.”
Esta es la romería que más gentes aglutina y se celebra el domingo siguiente a la festividad de S. Marcos, a
finales de abril o comienzos de mayo.
Prácticamente va a ser durante todo el mes de mayo cuando vayan pasando y desfilando a los pies de la
Virgen pueblos y pueblos, gentes de toda edad y condición: jóvenes y niños, ancianos, adultos, adolescentes
que bien entunicados o arrastrando cadenas, otros portando pesadas cruces se acercan a los pies de su
querida Madre la Virgen de Ujué, con una clara intención, el pedirle ayuda y protección.
Hay devoción y hay religiosidad y en el pueblo, que en estos días es la Ribera de Navarra, su patrona, pueblo
que con sus expresiones, su participación en la Eucaristía, los rezos y plegarias, las letrillas seculares se
aúnan en torno a su Madre.
De raigambre secular, esta tradición y hasta muchas veces la misma túnica de peregrinos pasa de abuelos a
nietos. Muchos romeros piden que al morir sean enterrados con la túnica de peregrinos de Ujué por Santa
María.
Salen de madrugada, el alba al despertar, los pilla caminando, y será en la aurora cuando vean sus rostros sin
tapar todavía por las capuchas. Las campanas, ya en Tafalla y en los otros pueblos despedirán a los romeros;
y a su llegada a Ujué, las de Santa María los acogerán repicando con fuerza y con alegría.
En la cruz del saludo de Ujué se reúnen romeros de los otros pueblos: Olite, Pitillas, Santacara, Los Murillos,
Beire, Carcastillo, Falces, Caparroso, Mérida, Traibuenas y otros muchos de la Valdorba para entrar de un
modo solemne hasta postrarse ante la bella imagen y morenica, la imagen de la Virgen de Ujué.
Cada pueblo, encabeza su cortejo con una cruz procesional, adornada de flores silvestres y de las primeras
espigas de los campos.
El Sr. Párroco de Santa María de Ujué, el Sr. Alcalde y Excmo. Ayuntamiento reciben la cabeza de la gran
procesión peregrina. Hay cambio de varas de mando entre los alcaldes de Ujué y Tafalla y las cruces
procesionales se chocan como indicando el beso de paz.
La llegada al santuario es emocionante, hay lágrimas, silencios y vivas. Todo romero participa en la Eucaristía
donde confiesa y comulga. A la tarde después de comer los sabrosos companajes, acompañados de buenos
productos de Ujué: pan cabezón, vino clarete, migas o costillas de cabrito y de postre almendras
garrapiñadas; a las 16 horas llega la muy emocionante despedida de los romeros. Lo primero que
escucharemos es el cántico del adiós:
“Adiós, Reina del Cielo,
Madre del Salvador,
Adiós, prenda adorada,
adiós, adiós, adiós.”
En las diversas letrillas se le pide a la Señora de Ujué que le permita al romero que vuelva sus plantas a
besar...
Estos cánticos vienen rotos por los graves y sonoros gritos de “ ¡Viva la Virgen de Ujué!” y el seco y cortado
clamor de la masa que responde: “ ¡Viva!”.
Si uno no ha vivido estos momentos, son difíciles de explicar, amigo lector. Si en alguna ocasión tienes
oportunidad, si así te parece acércate como espectador de algo secular, enraizado, profundo y metido en el
alma de muchos navarros y no seguirás posiblemente de espectador, lo vivirás.
Muchas más cosas, anécdotas y detalles podríamos añadir, como p. e. la peregrinación de los 12 apóstoles de
Tafalla, las peregrinaciones de Pueyo, S. Martín de Unx, Gallipienzo, Cáseda etc... Todas llevan en común el
sello de la paloma, de Uxua, de Santa María la Virgen de Ujué.