DIARIO DE NAVARRA 20 DE MAYO DE 1999.
LA RELIGIOSIDAD DE MELIDA.
Los melidanos han sido y son gentes muy religiosas. Será uno de los pueblos navarros de mayor asistencia a la eucaristía dominical. Sus fiestas religiosas son en honor de Santiago y Santa Ana. Y celebran con especial cariño a San Isidro y las romerías a Javier y a la Virgen de Ujué.
La romería a la Virgen de Ujué. Desde hace muchos años, cada primavera, unos días antes de acudir a Ujué a agasajar a la morenica, los melideses preparan su romería. Se reúnen en la iglesia con el sacerdote y los organizadores y van ensayando los cantos que luego, en su turno, entonarán a su Virgen.
Llegado el día, se levantan muy temprano, todavía no ha amanecido. Rezan en la iglesia parroquial y salen, con sus cruces, sus mochilas, su vigor y su fe. Cruzan el Aragón. Llegan a Murillo y a través del monte, por senderos que ya se han ido haciendo año tras año, van comiendo kilómetros y kilómetros: La Cruz Roja atiende desde puntos estratégicos las necesidades de este peregrinar. Ofrece desayunos calientes, agua fresca, y otras bebidas, además de la ayuda sanitaria a quien la necesite. También el Ayuntamiento melidés dispone del seguimiento necesario para los caminantes.
Cuando se sube la última y empinada cuesta, queda ya muy cerca de la vista el santuario de Ujué pero todavía está lejos para los pies.
Un poco antes de llegar, se reúnen todos los peregrinos, se entunican y se disponen para entrar juntos, en grupos, por pueblos, con el sacerdote, las banderas de cada localidad y la cruz que les precede.
Y tras la eucaristía, cuando les llega el turno, vuelven a situarse ante la imagen de la Madre del cielo y se despiden de ella. Este año ha sido con una copla compuesta por otra hija del pueblo melidés, por Inmaculada Gastón:
¡Oh Blanca Paloma! Que en el
cielo vuela! ¡Oh dulce recuerdo!
Que en mi alma se queda! la
fuerza que espero, le des a mi vida/
! Oh Blanca Paloma! Oh Virgen de Ujué!
Es nuestra despedida, los ojos con llanto,
La voz un quebranto, las piernas cansadas!
Un dulce letargo y con la esperanza,/
De verte otro día, volvemos al pueblo/
Volvemos al pueblo, llenos de alegría.
¡ADIOS! ¡ADIOS!