EN DEFENSA DEL IDIOMA ESPAÑOL-CASTELLANO, quiero rendir un homenaje a todos aquellos que con su pluma han contribuido desde todos los pueblos de Iberia, constituida por España y Portugal y del resto del mundo a lo largo de los tiempos y en todas las épocas al uso de “esta joya” que poseemos y que apreciamos los que nos sentimos profundamente españoles y en tiempo cercano iberos, que es nuestro Léxico, en el cual nos entendemos mas de 450 millones de almas en el mundo y que ha servido para irradiar la cultura española universal.
De mi libro: La España critica…. una Iberia posible”publico el epígrafe dedicado a “Apogeo de las letras y de las artes”en el siglo XVII, que aunque supuso un siglo de decadencia política respecto a la etapa anterior, al contrario en las letras y en el arte se alcanzo el cenit máximo.
5-APOGEO DEL ARTE Y DE LAS LETRAS Y OTRAS CIENCIAS
El siglo XVII, una etapa de decadencia política de la España Imperial, supuso al contrario, un esplendor en el arte y la cultura que jamás había conocido en otras etapas históricas.
La cultura durante el reinado de los últimos Austrias, supone un auge cultural sorprendente.
Así pues, el Siglo de Oro se prolonga esplendorosamente y el Barroco hispano alcanza un prestigio elevado gracias a un elenco de genios y a su obra, que alcanza altas cotas de calidad y belleza.
Al contrario, la decadencia política y el agotamiento de la monarquía por las incesantes guerras que arruinan la Hacienda, supuso un estancamiento de las ciencias e universidades.
La Iglesia y las Universidades perviven y conservan su tradicional escolasticismo; sólo ellas sostienen un mundo que se hunde.
La decadencia cultural es una paradoja porque si evidentemente en las ciencias y la técnica, en el derecho y en la teología suponen una decadencia, hay al contrario una floración en las artes y en las letras.
En los países de nuestro entorno, Holanda se transforma en una potencia industrial disponiendo de la primera flota de Europa; Francia, la vencedora final de la Guerra de los Treinta Años en el período 1618 a 1648, con su absolutismo se transforma en un Estado con una extraordinaria maquinaria militar y una economía que alcanza la máxima cota a través del rey Luís XIV y su ministro Colbert e Inglaterra que se debate a través de la revolución de Cromwell en alcanzar su máxima grandeza.
La falta de libertad y condiciones sociales, controladas por los tribunales eclesiásticos y la monarquía repercute en el desarrollo de las universidades que están controladas por los colegiales mayores y por frailes y sus escuelas teológicas.
Existe otro ambiente y posibilidades diferentes a la de Italia de Galileo o la Inglaterra de Newton.
Sin embargo, la pintura es capaz de elevarse a grandes cotas, bien al servicio de la nobleza, de la Iglesia o de la monarquía.
A lo largo del siglo aparecen nuevas Universidades pero no al ritmo acelerado de los siglos anteriores.
Se funda un tipo de Universidad-Convento, regentados por las órdenes religiosas, análogas a las Universidades-colegios del clero secular y las órdenes religiosas de dominicos y jesuitas tienen un protagonismo y control.
En Pamplona, se erige una por la iniciativa de los dominicos, y con la oposición de los jesuitas y de los benedictinos que regentaban Irache. No obstante, los dominicos logran aprobar su Universidad en 1624.
Asi mismo los dominicos consiguen la enseñanza superior en Solsona y en Tortosa mientras que Vich imita el modelo de Universidad de Barcelona, que depende del municipio.
Esta pugna entre jesuitas y dominicos se traslada a América, donde los dominicos abren nuevas universidades como las dos, una en Quito y otra en Santiago de Chile, con pleitos entre ambas órdenes religiosas.
Las Universidades castellanas de Valladolid, Alcalá y Salamanca proporcionan la mayor parte de los juristas que alcanzar los más altos puestos en la Administración, extendiéndose este prestigio, hasta el siglo XVIII.
En las escuelas teológicas dominicas y jesuitas se disputan las teorías escolásticas, cuando en otras Universidades europeas existen otras nuevas tendencias en concordancia con la ciencia europea actual.
El derecho natural surge en las Universidades de Holanda y Alemania así como el racionalismo de Descartes o de Leibniz o la matemática, o física y mientras que en España, se discuten razones teológicas.
En los Colegios mayores y en las Universidades de Castilla en las que en todas están controladas por las órdenes religiosas de dominicos y jesuitas se perpetúa unos moldes de conocimientos, ya muertos.
Esta falta de coherencia y de incorporación al movimiento cultural europeo, origina que los resultados que se perciben en las Universidades hispanas de los siglos XVII y XVIII, es de una decadencia intelectual.
Los centros universitarios, se organizaban con una facultad menor, la de las artes o filosofía donde cursaban los escolares a partir de los doce años, física, metafísica y lógica e, conocimientos clásicos basados en la doctrina escolástica y en Aristóteles y posteriormente se preparaban para acceder a una facultad mayor.
Los jesuitas se dedicaban a impartir sus enseñanzas a la nobleza y a la alta burguesía y multiplicaron sus centros especializándose en gramática latina y artes.
Esta orden religiosa, imparte la enseñanza de las universidades de Lérida y Zaragoza y en Madrid fundan el Colegio Imperial en 1625.
Existen cuatro facultades mayores donde se enseñan las materias: teología, leyes, cánones y medicina, dos regentadas por clérigos y las otras dos, leyes y medicina por seglares.
Todas se basan en una estructura científica medieval, en la que se mantienen los textos clásicos y se intenta algún comentario a diferencia de la nueva ciencia de Galileo o Kleper, que utilizan libros donde se recoge todo el saber.
En matemáticas se mantiene la teoría de Euclides así como en teología, la Biblia y en la Escolástica, Santo Tomas para los dominicos y Suárez para los jesuitas.
En derecho, los canonistas utilizan el Corpus iuris canonici o diversos textos conciliares y para los legistas usan el Corpus de Justiniano del siglo VI.
El derecho real o el derecho natural no tiene cabida en las aulas universitarias.
Los abogados se forman a través de sus pasantías en los despachos profesionales y si procedían de Universidades con un brillante pasado, ejercían como magistrados y aprendían con sus prácticas.
Se utilizaba para el ejercicio de la profesión el derecho romano a través de los textos medievales como las Partidas o los Fueros de Valencia a través de la doctrina romanista vigente en Europa.
La medicina utilizaba como patrones los conocimientos de Galeno, médico griego del siglo II, de Hipócrates o del árabe Avicena.
Los manuales se generalizan en algunas materias como medicina utilizándose los de Mercado, Segarra y en derecho, la Instituta comentada por Arnoldo Vinnio.
La mayoría de las enseñanzas que se imparten son prácticas y se consideraba a defender tesis y proposiciones más que a memorizarlas.
En este periodo con gran auge en las letras hay una novedad importante, que es la aparición de la historia, como saber lleno de vigor y es el jesuita Juan de Mariana quien, en su Historia de España, supone un adelanto en comparación con los eruditos de la etapa anterior como Ambrosio Morales o Esteban Garibay. Otros historiadores destacaron con sus exposiciones de las gestas militares en las Indias como Bernal Díaz del Castillo, Francisco López de Gómara y Antonio Solís que describen la conquista del Nuevo Mundo y esté último, con la Historia de la conquista de México (1684).
Fue muy apreciada la obra de Nicolás Antonio, clérigo sevillano, erudito y que expone sus nuevas ideas en su Biblioteca Vetus (1696) y Nova (1672) donde reseñan las obras de científicos y escritores.
La teología tiene una gran importancia y se interfieren meditaciones teológicas con los problemas del Nuevo Mundo, en cuanto a la cuestión de los títulos justos o el trato dado a los indígenas así como la expulsión de los moriscos, donde su justificación corresponde a clérigos y teólogos.
Autores como fray Jaime Bleda, valenciano, que escribe Defensio fidei in causa neophytorum sive Moriscorum (1610) donde describe como siguen sus prácticas islámicas y su conversión es imposible.
Enumera sus errores y las razones de la guerra justa como causa de expulsión así como su convivencia con el turco siendo un riesgo para la monarquía hispánica.
Otro dominico, fray Fonseca escribe su “Justa expulsión de los moriscos en España” (1612) como con idénticas tesis.
La teología tiene como máximo representante a Francisco Suárez, jesuita de la Universidad de Coimbra quien publica en 1587 sus “Disputationes methaphisicae” y en 1612 su “De legibus, ac Deo legislatore”, y otras obras mas.
Otras materias como la mística tiene como figura, el clérigo aragonés Miguel de Molina con su “Guía espiritual” donde refleja sus corrientes quietistas y el abandono del misticismo, pero sería condenado por la Iglesia.
La doctrina jurídica aparte de los autores juristas como Suárez, la doctrina tiende a la simple ficción y el límite de esta tendencia se encuentran en libros como el “Alphabetum juridicum”de Gil de Castejón (1677). Y otros análogos, donde se recogen repertorios, leyes y otros autores
Posteriormente existe un renacimiento foral o interés por los derechos Forales como en Valencia, las obras de Matéu y Sanz, Crespi de Valdaura, Trobat o Bas y Galcerán, son representativos de este genero.
En Salamanca, surge una nueva concepción de la doctrina jurídica y como representativos de esta tendencia, José de Puga y Feijoo, José Fernández Retes y el gran Francisco Ramos del Manzano, gran comentador de las leyes romanas.
Al contrario en Europa, aparecen nuevos métodos de razonar en jurisprudencia y desde el holandés Grocio hasta Pufendorf, se alcanza el racionalismo moderno basado en los principios evidentes.
En las ciencias fisicoquímicas, es la Compañía de Jesús una de las escasas instituciones científicas quienes imparten sus enseñanzas en el Colegio Imperial de Madrid. Es digno de mención, el padre José de Zaragoza, excelente astrónomo y constructor de aparatos científicos con su tratado de la “Esfera en común, celeste y terráquea” (1675) introduce una astronomía matemática así como el maestro Vicente Mut que exponen las trayectorias planetarias por elipses, y el monje cisterciense Juan Caramuel, excelente matemático y autor de Tratado sobre la matematizacion de la astronomía.
Otros personajes a citar son el matemático español Hugo de Omerique, autor del llamado “Cálculo infinitesimal” y las obras de otros personajes relevantes, como Juan Bautista Corachán y Tomás Vicente Tosca.
En la metalurgia, destacan Álvaro Alonso Barba que en su obra, “Arte de los metales” (1640) donde se mejoran los métodos del siglo anterior y en Almaden se introducen los llamados, hornos Bustamante que innovan la tradición árabe y supone un avance técnico y los altos hornos, introducidos en la montaña santanderina en la segunda década del siglo.
En la náutica, los notables tratados como “Navegación especulativa y práctica” (1628), escrita por el portugués, Antonio de Nájera o “el Teatro naval” (1688) de Francisco Seijas y Lobera.
Otros personajes célebres como Lázaro de Flores que consiguió determinar las coordenadas de La Habana, aprovechando los eclipses de 1663 y 1664 y los excelentes resultados de la técnica militar de Bruselas, dirigidos por Fernández Medrano.
Las letras durante parte del siglo XVI y casi la totalidad del siglo XVII alcanzan un gran esplendor, sobresaliendo los distintos géneros literarios, con un elenco de figuras de primera fila, destacando la novela, el teatro etc. produciéndose obras maestras que se incorporan como tesoro espiritual y forman parte de los valores universales de la cultura.
Destaca el género teatral y los medios técnicos se perfeccionan y los espectáculos, donde se representaba el entremés de Lope de Rueda, donde se improvisaban la representación con un escenario montado en un conjunto de tablas y unos disfraces, se pasa posteriormente a los típicos corrales de comedias.
Hacia los finales del siglo XVI ya existían en Madrid y se convierte en el centro del mundo teatral español.
En 1574 se fundó por influencia de un actor italiano, el Corral de la Pacheca, y posteriormente se funda el del Príncipe (1582) y el de la Cruz (1579).
Este tipo de teatro se extiende a todas las poblaciones importantes y es digno de mencionar, por su existencia de aquella época, el famoso Corral de Comedias de Almagro (Ciudad Real).
Su distribución era la siguiente: patio de butacas, un escenario, mosqueteros de pie al fondo y balcones o galerías para la gente principal.
A los corrales, asistirán al principio las clases medias, baja y nobleza y posteriormente se incorporaron, la alta nobleza e incluso la corona.
Tras la muerte de Lope, se inauguró posteriormente el Buen Retiro y entre la creación de los corrales hasta la fundación de Buen Retiro, la escuela de Lope con su teatro abierto, popular e ingenioso, era la moda.
La técnica de Lope era representar la obra entre tres actos en con contraposición a los cinco del teatro clásico: el primero se representaba la exposición, en el segundo el segundo el nudo y en el tercero el desenlace de acción.
Se ensalzaban las virtudes humanas: el honor, el amor puro, etc...
En todos los géneros, destacaban personajes relevantes que son los siguientes: en el teatro, Lope de Rueda, Torres Naharro, Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca, Ruiz de Alarcón, Guillén de Castro, Pérez de Montalbán, Rojas Zorrilla, Mira de Amescua, Vélez de Guevara, Cervantes etc.; en la mística y ascética, Tomás de Villanueva, Fray Luís de León, Teresa de Jesús, Malón de Chaide, Alfonso de Orosco, Diego de Estella, San Juan de la Cruz, Sor Agreda de la Cruz, etc.; en lírica destacan, Garcilaso de la Vega, Boscan, Fernando de Acuña, Gutiérrez de Cetina, Cristóbal de Castillejo, Fray Luís de León, Antonio Villegas, Hurtado de Mendoza, Sá de Miranda, Herrera el Divino, Baltasar Alcázar, Rodrigo Caro, Góngora, Lupercio y Bartolomé Argensola etc.; en poesía narrativa, Ercilla, Juan de Castellanos, Cristóbal de Virues, Juan de la Cueva, etc.; en novela pastoril, Gil Polo, Gálvez de Montalbán, Cervantes y Lope de Vega; en picaresca, género genuino español, Espinel, Mateo Alemán, Quevedo, Vélez de Guevara, Hurtado de Mendoza, López de Úbeda, Cervantes etc.; y en novela de costumbres, la obra cumbre, D. Quijote de Cervantes y en novela histórica, Guevara, Villegas y Pérez de Hita etc..
Otros géneros, que se desarrolla es la historia, relacionada con la actuación política y militar de España en los siglos XVI y XVII. Hay historiadores que se dedican a la investigación y otros que narran la historia vivida siendo estos soldados y conquistadores que participan activamente, en los hechos históricos y después lo cuentan. Destacan en este género, personajes, como Ercilla, Zurita, Arias Montano, el Padre Sigüenza, Ambrosio de Morales, el Padre Rivadeneira, y el más relevante, el Padre Mariana.
Durante este periodo alcanzó gran esplendor la filosofía, teología y el derecho, siendo grandes figuras, Melchor Cano, Domingo de Soto, y el Padre Suárez, todos ellos figuras del Concilio de Trento, y en Derecho brillo con luz propia, Francisco de Vitoria, creador del Derecho Internacional, Palacios Rubios, Sepúlveda, Soto y Mariana etc...
El arte, también tiene su desarrollo en el siglo XVII, con la introducción de un nuevo movimiento artístico, el Barroco, que representa el movimiento y la subordinación contra la armonía y la quietud del Clasicismo.
Coincide con la Contrarreforma y es el arte que representa esta época de decadencia social y económica y la pobreza de materiales y recursos.
Son arquitectos representativos de esta época: Juan Gómez de Mora, autor del convento de la Encarnación, la Plaza Mayor de Madrid, y la Clerecía de Salamanca; el italiano Crescenti, autor del Panteón Real del Escorial; José Churriguera y su escuela que representa en el Barroco las contorsiones de estado y los difíciles equilibrios siendo autor de obras de la Academia de San Fernando, la Iglesia de San Cayetano de Madrid y las Casas Consistoriales de la Plaza Mayor de Salamanca.
En escultura, destacan con gran influencia italiana, el arquitecto y pintor y escultor, Alonso Cano y sus discípulos, Pedro de Mena, autor del San Francisco de Asís de la Catedral de Toledo y José de Mora.
La pintura, fue una de las manifestaciones artísticas más destacadas de esta época y fue prolífica en genios, siendo digno de mención: Ribalta (1551-1628), creador del naturalismo con el estudio de la luz, (tenebrismo), Ribera, el Españoleto (1588-1655), el más grande pintor tenebrista; Juan Róela (1558-1625), maestro del colorismo; Herrera el Viejo (1576-1656) y su hijo Herrera, autor del Arte de la Pintura y maestro de Velázquez y de Alonso Cano.
A mediados del siglo XVII, es la Edad de Oro de la pintura española, donde sobresalen figuras, como, Zurbarán, el pintor de los frailes e inmortalizador de retratos con una gran maestría, autor de la colección de la Cartuja de Jerez, las pinturas de los frailes del Monasterio de Guadalupe, el San Francisco de Munich y la Inmaculada de Budapest y el Cristo de Jadraque,; Murillo (1618-1682), pintor de la Inmaculada y las Vírgenes; Valdés Leal, (1630-1690) que representa el declinar de la escuela sevillana pero expresa un arte dinámico, de movimientos y gestos; Alonso Cano (1601-1667) arquitecto, escultor y pintor, se le llamó el Miguel Ángel español, emulando a los genios del Renacimiento italiano, expresa el alejamiento de la crudeza naturalista para buscar la belleza; y el más grande de los genios, Diego Velázquez, pintor de la pintura religiosa, pintor palatino por excelencia, autor de obras, como la Adoración de los Magos, la rendición de Breda o las Lanzas, Las Meninas, Las Hilanderas, el Cristo yacente etc..
Otros géneros, que se desarrollaron en esta época, son la música, que recibe influencia italiana y flamenca, siendo figuras importantes: Cristóbal Morales, Antonio Cabezón, llamado el Bach español y Tomás Luís de Victoria.
En otras artes industriales, son celebres, la orfebrería, con la saga familiar de Enrique de Arfe, su hijo Antonio y su nieto Juan, famosos por las custodias.
Los maestros rejeros, los más insignes de Europa como Andino, Villalpando y la familia Vergara, padre e hijo.
En la cerámica, son célebres la de tipo mudéjar, que se desarrolla en Manises (Valencia) y Talavera de la Reina (Toledo).
Fdo: Julio Reyes Rubio Al-Mayriti