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Tradiciones, o algo así
Respuesta al mensaje, enviado el 03/05/2010 a las 16:51 por Manuel de Soria:
“PINGAR EL MAYO”
En esta tierra sureña donde vivo, el verbo pingar no se usa; incluso, se desconoce. Recuerdo una anécdota ocurrida con motivo de una mudanza de unos vecinos a los que indicaba que debían pingar un mueble para que cupiese mejor en el ascensor. Me miraron con cara extrañada, cuando caí en la cuenta que desconocían el término pingar, de sobra conocido en Castilla.
Pues sí, ya estamos en mayo, el mes primaveral en el que se pinga “el mayo”, un árbol, chopo o pino, a ser posible...
Aunque hay variaciones de unos lugares a otros, el acto inaugural, obviamente, consiste en ir a la chopera o pinar en busca del árbol al que previamente han echado el ojo y elegido los mozos. En tiempos, podían ser los “quintos” de ese año los que lo elegían y después iban a recogerlo en un carro repleto de mozos. (Actualmente, el traslado se realiza con tractor y la fiesta suele trasladarse al fin de semana y en algunos pueblos se hace coincidir la pingada con las fiestas patronales.) Una vez cargado el árbol, “mayo”, se transportaba hasta la plaza, entre cánticos y bailes populares, y allí se pingaba.
Pero pingar el “mayo” es tarea compleja y se necesita habilidad, fuerza y mucha maña. Los jóvenes, y los que no lo son tanto, se las ingenian como buenamente pueden para conseguir izarlo hasta la verticalidad, encajando su base dentro de un hoyo previamente realizado en el suelo y fijándolo en su estabilidad mediante cuñas de madera.
Se servían (y se sirven) de maromas, horquillas, cuñas y escaleras. También se usan sogas. Mientras van contando y tirando al unísono. En más de una ocasión, más bien casi siempre, se han necesitado refuerzos, soliendo ser los casados, los que han estado dispuestos a echar una mano, de lo que da fe el dicho irónico de las mozas: «Vítores a mayo que te empinaron, pero fue con la ayuda de los casados».
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